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La medicina del esclavo (II parte)

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26 MAYO 2011  / Cubadebate

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Entrevista al Dr. Anselmo Villegas Zulueta, Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Camagüey

R.M.L.G.- Le comentaba usted a los lectores de CUBADEBATE sobre las enfermedades que eran curadas efectivamente mediante la utilización de la medicina del esclavo; y había comenzado con las enfermedades infecciosas e invasivas. Continuemos, doctor.

A.V.Z.- Además de las mencionadas, estas enfermedades, afecciones o problemas que requerían de la intervención médica, pueden clasificarse de la siguiente manera:

Pérdida de la potencia sexual por el esclavo: La eficiencia y los importantes beneficios económicos que se obtenían en la hacienda y la fábrica de azúcar de Zulueta estuvieron vinculados a un trabajo físico en extremo intenso. Según los relatos que aún hoy se escuchan por boca de los descendientes de los esclavos, la sobreexplotación de estos era tal que a veces no tenían fuerzas para materializar el acto sexual. Para contrarrestar esto, un esclavo de la dotación, llamado Ta Higinio preparaba un brebaje con las plantas huevo de gallo y bejuco garañón que devolvía el vigor y la virilidad a los hombres. Asimismo, se usaba la semilla de quimbombó seca en polvo, como gofio, con un poco de azúcar. También la pimienta y el jengibre blanco eran empleados con fines afrodisíacos.

Abortos en negras y mestizas: Era proverbial la afición del amo Zulueta y de muchos de sus capataces, así como de otros hombres blancos, por las mujeres negras, quienes eran maltratadas y vejadas para satisfacer los instintos más bajos de los señores. Esto era fuertemente criticado por la mujer de ascendencia europea. A propósito, el mestizaje tiene su origen en este género de relaciones forzadas. En el ingenio Álava, la negra y la mestiza bonitas, de buena figura y apariencia, fueron el alimento sexual predilecto del amo Zulueta y de sus mayorales. Según cuentan las entrevistadas y los entrevistados -descendientes de esclavos de primera y segunda generación-, a los africanos les estaba prohibido hablar de sexo, era una especie de tabú para ellos. A pesar de esto, aseguran que era de conocimiento general que el sexo del africano “tradicional” era pelviano con penetración, en tanto el sexo oral fue una imposición del amo a las esclavas.

Muchas negras que quedaban embarazadas de sus amos y señores blancos, o de algunos mayorales mulatos o negros, no querían tener esos hijos de la humillación. En tales casos, solían acudir a Ta Higinio. También lo hacía el propio Zulueta, quien no quería dejar descendientes con ninguna de sus esclavas, en las que sólo veía objetos sexuales. Ante situaciones de esta índole, ordenaba a Ta Higino que preparara un brebaje para llevar a vías de hecho el aborto. Este brebaje se hacía con guaco, revientacaballo y jibá. Para contener las hemorragias había también hierbas y cocimientos como, por ejemplo, el yamao.

Como resultado de estas tristes actividades, Ta Higinio cultivó una frase que aún se utiliza en nuestros días en la comunidad y su entorno. Cuando las esclavas se iban a practicar el aborto, él le advertía que la acción del brebaje era muy fuerte, que penetraba hasta los huesos. En esta advertencia está el origen de la frase “Eto entra hata lo tútano”.

Enfermedades y problemas asociados al sistema reproductor femenino. Las enfermedades asociadas a este sistema hicieron estragos entre las esclavas. La sábila era empleada por ellas para combatir las infecciones vaginales, así como la hierba de la sangre. Para la regulación menstrual usaban varias plantas, entre ellas el sen, el toronjil de menta, el algodón, la salvia, la ruda y la caña brava. Muchas plantas eran empleadas como abortivas, entre ellas el sen, el aroma blanco, el perejil, el guaco, el revientacaballo y la gibá. El yamao era la planta más usual para contener las hemorragias.

Enfermedades respiratorias y catarros: Para combatir el catarro se empleaba la cáscara de mango, el jarabe de güira, el cocimiento de cordobán o barquito y la guanábana. También los cocimientos de anón con hierbabuena y mejorana eran efectivos contra el catarro. La majagua y el orégano, entre otras hierbas, tenían un accionar fuerte sobre los resfriados. Contra el asma se empleaban la campana, la guajaca, la yagruma, el manajú y la majagua. Contra las afecciones de la garganta se utilizaba la salvia, el romerillo, el alacrancillo y el cundeamor, entre otras muchas plantas.

Enfermedades diarreicas y del sistema digestivo: Contra las afecciones gastrointestinales los esclavos empleaban el sasafrás, la cáscara del fruto de anón y el orégano cimarrón. Como digestivos eran empleadas muchas plantas, entre ellas el hinojo, el tamarindo, el cocimiento de mejorana y la fruta bomba. Como anti diarreico, eran empleadas plantas tales como la chirimoya, la guanábana, el almácigo y la guayaba. El plátano verde con cáscara, cortado en finas ruedas, era hervido en un poco de agua: la infusión resultante resultaba muy efectiva para las enfermedades diarreicas. Con el objetivo de combatir los flemones bucales, eran empleados el gandul y la sábila, entre otras plantas. En la cura de las hemorroides, los esclavos se servían de la sábila, la hierba mora y el ají picante.

Enfermedades renales: Como diurético, los africanos y sus descendientes empleaban la raíz de la palma real, el guizazo de caballo, las infusiones de hojas de ceiba, la ciguaraya, el ojo de buey, así como semillas de quimbombó. Para los problemas de la vejiga y lo que hoy se llama próstata, se usaba la chaya o salva hombre; también la esclabiosa. En el combate de los cálculos renales se empleaba el guizazo de caballo, el alacrancillo, la ciguaraya, la raíz de la palma real raspada y trozos de yagua de palma triturada. (Por cierto, en señal de respeto a la palma real, para lograr una mayor efectividad en su utilización, se le pedía permiso y se le imploraba su ayuda.) También eran empleadas contra las enfermedades renales infusiones de pelusa de maíz, caña mexicana, y otras.

Enfermedades relacionadas con el stress y el sistema nervioso. La vida del esclavo era intensa y dura, lo cual era fuente de desequilibrio físico, mental y espiritual. Muchos no aceptaron este género de vida, huían al monte o se suicidaban, de forma masiva. Se dice que hasta un 20% de las dotaciones de negros se suicidaban; relación que llegaba hasta el 40% en el caso de los chinos. Los esclavos empleaban como sedante el tilo, el paraíso francés o tilo de mata, el cordobán o barquito, la infusión de hojas de limón, la valeriana, la albahaca blanca y la pasiflora, entre otros vegetales.

(Continuará…)

Para las farmacéuticas la medicina que cura del todo no es rentable, denuncia Premio Nobel

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24 MAYO 2011 / La Vanguardia
Premio Nobel de medicina Richard J. Roberts

Premio Nobel de medicina Richard J. Roberts

El Premio Nobel de medicina Richard J.Roberts pone de manifiesto en una entrevista en La Vanguardia que muchas de las enfermedades que hoy son crónicas tienen cura, pero para los laboratorios farmacéuticos no es rentable curarlas del todo, los poderes políticos lo saben, pero los laboratorios compran su silencio financiando sus campañas electorales.

– ¿Qué modelo de investigación le parece más eficaz, el estadounidense o el europeo?

– Es obvio que el estadounidense, en el que toma parte activa el capital privado, es mucho más eficiente. Tómese por ejemplo el espectacular avance de la industria informática, donde es el dinero privado el que financia la investigación básica y aplicada, pero respecto a la industria de la salud… Tengo mis reservas.

– Le escucho.

– La investigación en la salud humana no puede depender tan sólo de su rentabilidad económica. Lo que es bueno para los dividendos de las empresas no siempre es bueno para las personas.

– Explíquese.

– La industria farmacéutica quiere servir a los mercados de capital…

– Como cualquier otra industria.

– Es que no es cualquier otra industria: estamos hablando de nuestra salud y nuestras vidas y las de nuestros hijos y millones de seres humanos.

– Pero si son rentables, investigarán mejor.

– Si sólo piensas en los beneficios, dejas de preocuparte por servir a los seres humanos.

– Por ejemplo…

– He comprobado como en algunos casos los investigadores dependientes de fondos privados hubieran descubierto medicinas muy eficaces que hubieran acabado por completo con una enfermedad…

– ¿Y por qué dejan de investigar?

– Porque las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento.

– Es una grave acusación.

– Pues es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para cronificar dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre. Y no tiene más que seguir el análisis financiero de la industria farmacológica y comprobará lo que digo.

– Hay dividendos que matan.

– Por eso le decía que la salud no puede ser un mercado más ni puede entenderse tan sólo como un medio para ganar dinero. Y por eso creo que el modelo europeo mixto de capital público y privado es menos fácil que propicie ese tipo de abusos.

– ¿Un ejemplo de esos abusos?

– Se han dejado de investigar antibióticos porque son demasiado efectivos y curaban del todo. Como no se han desarrollado nuevos antibióticos, los microorganismos infecciosos se han vuelto resistentes y hoy la tuberculosis, que en mi niñez había sido derrotada, está resurgiendo y ha matado este año pasado a un millón de personas.

– ¿No me habla usted del Tercer Mundo?

– Ése es otro triste capítulo: apenas se investigan las enfermedades tercermundistas, porque los medicamentos que las combatirían no serían rentables. Pero yo le estoy hablando de nuestro Primer Mundo: la medicina que cura del todo no es rentable y por eso no investigan en ella.

– ¿Los políticos no intervienen?

– No se haga ilusiones: en nuestro sistema, los políticos son meros empleados de los grandes capitales, que invierten lo necesario para que salgan elegidos sus chicos, y si no salen, compran a los que son elegidos.

 De todo habrá.

– Al capital sólo le interesa multiplicarse. Casi todos los políticos – y sé de lo que hablo- dependen descaradamente de esas multinacionales farmacéuticas que financian sus campañas. Lo demás son palabras…

(Con información de La Vanguardia)

La medicina del esclavo (Primera parte)

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19 MAYO 2011  / Cubadebate
Abb. 63: Justo G.Cantero: Los Ingenios. Colección de vistas de los principales ingenios de azúcar de la isla de Cuba. Dibujos de Eduardo Laplante, La Habana 1857 (moderne Facsimile-Edition: García Mora/ Santamaría García, Antonio (Hg.), Los Ingenios. Colección de vistas de los principales ingenios de azúcar de la Isla de Cuba. El texto redactado por Justo G. Cantero, Con las láminas dibujadas del natural y litografiadas por Eduardo Laplante, Madrid 2005. (Mit freundlicher Genehmigung des Verlages Doce Calles, Aranjuez (Madrid)).Casa de Calderas del Ingenio San Martín, dibujado por Eduardo Laplante. Tomado de: Justo G.Cantero: “Los Ingenios. Colección de vistas de los principales ingenios de azúcar de la isla de Cuba.” Dibujos de Eduardo Laplante, La Habana 1857.

Entrevista al Dr. Anselmo Villegas Zulueta, Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Camagüey

R.M.L.G.- Le he oído utilizar el concepto de “medicina del esclavo”. Me gustaría compartiera sus ideas con los lectores de CUBADEBATE.

A.V.Z.- Por medicina del esclavo entiendo el conjunto de conocimientos empíricos y prácticas alternativas (a la Medicina dominante) utilizadas por los esclavos para combatir dolencias y enfermedades en circunstancias particularmente difíciles. Es conocido que, en nuestro país, el esclavo estuvo obligado a trabajar hasta el límite de sus fuerzas, en el ingenio o en las plantaciones cañeras, bajo las órdenes del capataz y del mayoral  -cuyos  atributos eran el látigo y la espada-, quienes no escatimaban prácticas crueles para obligarlos a trabajar. Este trabajo despiadado, unido a los maltratos físicos, necesariamente se hizo sentir en la calidad de vida y en la longevidad del esclavo, y con ello, en su salud. Como todo ser humano aferrado a la vida, buscó formas de subsistencia física y  espiritual. El arraigo a la naturaleza y la cultura naturalista permitieron al esclavo encontrar alternativas para enfrentar sus enfermedades.

R.M.L.G.- Usted hacía referencia al ingenio Álava, en la provincia de Matanzas, como caso paradigmático en el desarrollo de este tipo de Medicina.

A.V.Z.- En la comunidad del actual central México -antiguo ingenio Álava, propiedad del hacendado esclavista Julián de Zulueta y Amondo, el segundo hombre de mayor poder económico en la Cuba del siglo XIX-, se conservan hasta el día de hoy muchos conocimientos sobre el uso de tallos, cortezas, hojas, ramas, flores, raíces, semillas y resinas de plantas y árboles, así como de productos animales. Este ingenio fue el que más esclavos tuvo en Cuba: más de 700 seres humanos arrojados como bestias en un barracón inhabitable de dos pisos y sometidos a un régimen de trabajo brutal. Como modo de supervivencia, estos seres humanos se vieron obligados a desarrollar prácticas culturales alternativas, entre las cuales ocupó un lugar prominente la medicina natural basada en plantas y animales, heredera de la cultura naturalista proveniente de África.

Es posible que precisamente en la comunidad del antiguo central Álava se conserve el mayor aporte de información sobre la medicina del esclavo. Baste llamar la atención sobre el hecho de que en este sitio aparentemente perdió en la geografía cubana, llegaron a emplearse 244 especies de plantas y árboles con fines medicinales, taxonómicamente representados en 83 familias y 206 géneros, además de cuatro especies de animales: tres vertebrados (el carnero, el majá Santa María y la gallina) y una de invertebrados (la abeja).

Es interesante cómo llegó a simularse en el ingenio Álava la “enfermedad del sueño”, calificaba por la Medicina dominante como un producto típico de la década de los años sesenta del siglo XIX y asociada en la representación colectiva con la fatiga muscular originada en el exceso de trabajo físico. En el Álava, esta enfermedad tuvo otra fuente: la inteligencia y el talento del esclavo Ta Higinio, quien, utilizando tres plantas soporíferas, creó un brebaje que, suministrado, como hoy se dice, en la dosis exacta, lograba simular la enfermedad del sueño y mantener con vida al esclavo. De esta forma, los desafortunados podían dormir de 48 a casi 72 horas seguidas sin que el látigo los despertara.

Otros elementos de valor fueron las diferentes enfermedades y dolencias y cómo resolvían estas con el empleo de las plantas. Entre estas podemos citar:

R.M.L.G.- ¡Ingeniosa estratagema! Ahora bien, ¿qué enfermedades eran curadas efectivamente mediante la utilización de la medicina del esclavo?

A.V.Z.- Diversas. Digamos, enfermedades infecciosas e invasivas. El hacinamiento de los esclavos en el barracón y las pésimas condiciones higiénicas existentes propiciaban el surgimiento de enfermedades infecciosas e invasivas en la piel. En el combate y control de estas enfermedades, los esclavos emplearon con efectividad numerosas hierbas. Contra los hongos y herpes, utilizaron la guacamaya, el tengue, el itamo real y la cañandonga, entre otros. Los baños con hojas de guayaba, escoba amarga y colonia eran efectivos contra las erupciones y la picazón. La presencia de ácaros, agentes de enfermedades invasivas -por ejemplo, la sarna-, era combatida con la guanina y el jaboncillo, entre otras plantas. Contra los piojos se empleaban los baños de hojas de guayaba, jaboncillo, estropajo y otras hierbas. Contra las afecciones producidas por el marcaje en la piel de los esclavos de un número seriado con un hierro al rojo vivo, se empleaban infusiones para baños de vencebatallas, vencedor, mariposa, colonia, guayaba, yagruma y ceiba. La miel de abeja se utilizaba para aliviar las quemaduras y heridas.  También para curar heridas e infecciones, los esclavos usaron  como antiséptico el guisazo de caballo, la cáscara de la semilla de bija y otras muchas plantas. Para lavar heridas infectadas se empleaban el jobo y las infusiones para baños con ceiba, ponasí, guacamaya, cañandonga, así como el polvo de curujey, que contribuía a la cicatrización de heridas. Como antibióticos naturales empleaban liliáceas como el ajo y la cebolla.

(Continuará)

Efectos secundarios en el tratamiento del dolor: paracetamol

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El dolor está presente en casi la totalidad de las patologías, por lo que los fármacos utilizados para paliarlo son muy utilizados. Diferentes estudios señalan a éstos como uno de los subgrupos terapéuticos más consumidos y su consumo no para de incrementarse año tras año.

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Efectos secundarios del paracetamol
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Desde el punto de vista farmacológico, los analgésicos y antipiréticos comercializados en España se han venido clasificando tradicionalmente en: “derivados del ácido acetilsalicílico”, “pirazolonas”, “paracetamoly derivados”  y “otros analgésicos y antipiréticos”. De todos los analgésicos citados (dentro de este subgrupo no se incluyen los antiinflamatorios no esteroideos entre los que destaca el ibuprofeno que se tratará en un artículo a parte), unos pocos son los que suponen la mayor parte del consumo, en particular el paracetamol y, en menor medida, el metamizol. El consumo de analgésicos se ha triplicado entre 1992 y 2006. Este incremento se ha producido a expensas de la utilización de paracetamol, que ha pasado de representar el 50,9% de este subgrupo en 1992 a más del 75% en el año 2006.

¡Ojo! El paracetamol no es tan inocuo como pensamos

El paracetamol está indicado en el alivio sintomático del dolor ocasional leve o moderado, como dolor de cabeza, dental, muscular (contracturas) o de espalda (lumbalgia) y como antipirético en estados febriles.

Si lo comparamos con otros medicamentos para estas indicaciones, tiene un perfil de seguridad relativamente bueno a dosis normales lo que ha permitido su aprobación en muchos medicamentos de venta libre al público que pueden tomarse sin control médico.

Las reacciones adversas que más se han informado durante el periodo de utilización de paracetamol son: hepatotoxicidad, toxicidad renal, alteraciones en la fórmula sanguínea, hipoglucemia y dermatitis alérgica.

El paracetamol no deberá tomarse durante largos periodos de tiempo ni tampoco a dosis altas, ya que, aunque a dosis terapéuticas no suele presentar efectos tóxicos, tanto a dosis muy elevadas como en el uso prolongado continuo (normalmente a partir del año, pero en ocasiones desde la 3ª semana) puede causar toxicidad en el hígado.

Si la fiebre persiste más de 3 días, el dolor más de 3 días en niños y 5 días en adultos, o bien el dolor o la fiebre empeoran o aparecen otros síntomas, se deberá evaluar la situación clínica.

Para el dolor de garganta no se debe administrar más de 2 días seguidos, sin evaluar la situación clínica.

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¿A partir de qué cantidad sería tóxico?

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Se considera que la mínima dosis tóxica es 6 g en adultos y más de 100 mg/Kg de peso en niños, aunque se han producido comunicaciones de casos de hepatotoxicidad en adultos con dosis diarias inferiores a 4g, sobre todo si se combinan con el consumo de alcohol(incluso en cantidades moderadas) u otros medicamentos que potencien su toxicidad en el hígado.

Debido a la gravedad de la toxicidad hepática y muerte acontecida en niños que han recibido dosis elevadas de paracetamol, se debe dosificar en función del peso. También hay que advertir a los padres que el riesgo de sobredosis y de daño hepático grave aumenta cuando se administra concomitantemente más de un medicamento que contenga paracetamol.

Los síntomas de la sobredosis

La sobredosis de paracetamol puede provocar náuseas, vómitos, anorexia, malestar, diaforesis, dolor abdominal y diarrea durante las primeras 24h. La hepatotoxicidad no se manifiesta hasta pasadas 48-72 horas después de la ingestión.

Si se ha ingerido una sobredosis debe tratarse rápidamente al paciente en un centro médico aunque no haya síntomas o signos significativos ya que, aunque los efectos más graves pueden causar la muerte, a menudo no se manifiestan inmediatamente después de la ingestión, sino a partir del tercer día.

Tratamiento: en todos los casos se procederá a aspiración y lavado gástrico, preferiblemente dentro de las 4 horas siguientes a la ingestión. Existe un antídoto específico para la toxicidad producida por paracetamol: la N-acetilcisteína, que se puede administrar por vía intravenosa o por vía oral.

Lic. Vallet