Teresita Fernández

Una ronda, un libro y ningún zunzún

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Por: Jorge de Armas
Una ronda, un libro y ningún zunzún

Lo fácil viene después, cuando para ratificar una verdad te inventas el resultado.  Lo sencillo es echarle la culpa a la conectividad, al gobierno, a la indolencia y a los precios. Lo manido es recurrir a los lugares comunes, escudarse tras el consabido: “son siempre los mismos”.

Lo difícil es vencer todo eso, eliminar los pretextos y poner una idea en marcha. Lo complicado es decidir no ser parte de esos argumentos, tirarse al ruedo, y esperar un domingo de primavera a que cincuenta cubanos participaran en una Suelta de libros convocada desde Facebook, y llevar un texto cualquiera, esta vez, a cambio de nada.

La primera experiencia partió a raíz de la muerte de Teresita Fernández.  En el primer acto no institucional de convocatoria, más de cien personas protagonizaron una ronda que aún queda en la memoria colectiva. Ahora, sin un motivo conmemorativo, una idea se desplaza del entorno institucional y se ejecuta, con mayor o menos participación, pero sucede.

A veces parece que tenemos a Cuba condenada a no ejercer la iniciativa ciudadana, a ser una estática masa de personas que solo se mueve al ritmo de bandas militares, himnos o consignas, pero estas experiencias demuestran que solo hacía falta una idea, un marco común de intereses, y poco más.

El uso de las redes sociales como plataforma de convocatoria evidentemente se limita a los grupos de acceso a la misma. Periodistas, profesionales de la ciencia o profesores parten con ventaja, pero es innegable que este tipo de experiencias, aun en su limitación, son significativas.

Estas dos acciones aparecen justo en el momento en que se instauran derechos conculcados por muchos años.  No se puede afirmar que es solamente la red, el acceso y la información, es un conjunto de trasformaciones que están cambiando la manera en que los ciudadanos se expresan socialmente. Para Cuba, esta ha sido la primera vez que una plataforma publica de uso privado, internet, desplaza los medios al uso en las comunicaciones cubanas y se despolitizan los mensajes.

De hecho, una experiencia tan válida como la convocatoria de René a portar un lazo amarillo por la libertad de sus compañeros, perdió la naturalidad cuando la costumbre y el hábito de ciertos funcionarios asombrados ante la espontaneidad de la gente, y acostumbrados a las superproducciones antiimperialistas, utilizaron los canales de siempre e intentaron convertir la idea de René en la “idea del Estado”.

El periodista Rafael González Escalona, quien tuvo la iniciativa de esta suelta de libros argumenta que: “Teresita fue la primera experiencia movilizativa en la que estuve involucrado, desde Facebook que, como diría Milena Recio, partió de la insatisfacción de algunas personas por la escasa relevancia mediática sobre su fallecimiento” y argumenta “en materia de convocatorias a través de las redes sociales en Cuba estamos en pañales, fundamentalmente por la escasa conectividad.  Es muy importante la idea de rescatar la iniciativa ciudadana minimizada por la idea de que el Estado es responsable de todo. La redes sociales han sido una herramienta magnífica para rescatar esa iniciativa, están para conectar personas en procesos sociales de todo tipo, desde una fiesta hasta una revolución, su viralidad y capacidad de convocatoria son muy grandes, al ser los propios ciudadanos quienes convierten las palabras en hechos”.

La suelta de libros fue reflejada por la prensa digital cubana lo cual no significa una difusión mayor. La cautividad de las plataformas digitales en Cuba es una serpiente que se muerde la cola, los miembros de las redes sociales son los mismos usuarios de los medios en red, y aunque se establezcan mecanismos alternativos de trasmisión de la información éstos son insuficientes. La calidez de una convocatoria no se refleja en un texto alojado en una memoria USB.

La participación se hace realidad desde que se libera la convocatoria, con los comentarios, las propuestas, los avisos y termina con lo mismo.  El acto físico es parte de un todo, y muchas veces el debate en las redes tiene más relevancia que los resultados del hecho en sí.

Las convocatorias de este tipo establecen una dinámica de participación que pone de manifiesto la fragilidad de ciertas zonas que no cubre el Estado: espacios culturales; expresiones sociales de adhesión; campañas específicas o estrategias de acción ciudadana de cualquier tipo, tienen en el individuo la iniciativa y en las redes sociales un espacio propio de organización y convocatoria.

Estos espacios son espontáneos, sí, pero nacen de posturas grupales de compromiso, ya sea con la idea, con el proyecto o una determinada necesidad de manifestación.  La necesidad es crucial, es lo que diferencia que uno vaya a un parque a regalar un libro, y desprecie un zunzuneo que no lo representa.  Entender el compromiso individual con la participación pública es fundamental para entender los procesos de reordenamiento social que está viviendo Cuba.

En la medida en que el Gobierno cubano implemente estrategias de acceso masivo, que comprenda que la red es una herramienta necesaria y útil, aparecerán muchas más iniciativas de este tipo. La barrera escandalosa de los precios también limita el uso de los mensajes de texto a través de la telefonía celular y el hecho de la inexistencia de un acceso doméstico a internet es, lamentablemente, un desatino inexplicable e inentendible.

La suelta de libros prueba que lo difícil se hace y que lo fácil ya incomoda.

Suelta masiva de libros

Suelta masiva de libros

Suelta masiva de libros

Suelta masiva de libros

Suelta masiva de libros

Ronda para Teresita

Ronda para Teresita

Nota: Todas las fotos publicadas en este artículo fueron tomadas de los perfiles personales de Facebook de los participantes 

 

Fuente: On Cuba.

La ronda para Teresita que convocó la gente (+ Fotos)

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Desorientados, sin saber qué protocolo seguir pero convencidos de que Teresita Fernández era motivo más que suficiente para desafiar el calor de domingo y el transporte público –empeorado por la celebración del Marabana- decenas de personas se llegaron hasta la Plaza de San Francisco de Asís para compartir canciones y risas en homenaje a la maestra cantora.- Estoy muy contento de haber venido a esta actividad convocada por la FEU, por los estudiantes- dijo para romper el hielo Fidel Díaz Castro, director de la revista cultural El Caimán Barbudo, con lo que provocó un montón de risas y comentarios.- No, no la covocó la FEU- le dijeron.

-¿Y quién lo convocó?- preguntó.

– La gente- le respondieron-, la gente.

La gente, inconcebiblemente, la gente se unió sin convocatorias de factores, y regaló una tanda de rondas a Teresita con la única recompensa de sentirse un poco niño otra vez.

Siguiendo un anunci lanzado desde las redes sociales, y a pesar de no contar con ningún otro mecanismo de difusión que no fuera Internet y el boca a boca, la gente convenció a otros amigos de ir, imprimió las letras de las canciones, llevó guitarras, cantó Lo feo y Pitusa y Eusebio, se dio de la mano y danzó una y otra vez.

Una mañana mágica y extraña, cargada de la poesía entrañable de las cosas sencillas, tal y cómo le gustaban a Teresita Fernández. Una mañana de juglares improvisados, de rondas concéntricas, de infancia feliz, de amor compartido, como una flor, y nada más.

(Publicado originalmente en Trabajadores)

Ronda para Teresita Fernández en la Plaza de San Francisco de Asís, Habana Vieja Ronda para Teresita Fernández en la Plaza de San Francisco de Asís, Habana Vieja Ronda para Teresita Fernández en la Plaza de San Francisco de Asís, Habana Vieja Ronda para Teresita Fernández en la Plaza de San Francisco de Asís, Habana Vieja Ronda para Teresita Fernández en la Plaza de San Francisco de Asís, Habana Vieja Ronda para Teresita Fernández en la Plaza de San Francisco de Asís, Habana Vieja Ronda para Teresita Fernández en la Plaza de San Francisco de Asís, Habana Vieja Ronda para Teresita Fernández en la Plaza de San Francisco de Asís, Habana Vieja Ronda para Teresita Fernández en la Plaza de San Francisco de Asís, Habana Vieja Ronda para Teresita Fernández en la Plaza de San Francisco de Asís, Habana Vieja Ronda para Teresita Fernández en la Plaza de San Francisco de Asís, Habana Vieja Ronda para Teresita Fernández en la Plaza de San Francisco de Asís, Habana Vieja Ronda para Teresita Fernández en la Plaza de San Francisco de Asís, Habana Vieja

Fuente: Diario de un Navegante.

Teresita Fernández

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Foto: Kaloian (La Jiribilla) | La Jiribilla
Julio M. Llanes
El escándalo de los escándalos. Así calificó el famoso escritor Julio Cortázar a la muerte. En eso pienso cuando escucho la noticia que entristece a Cuba, a los niños de varias generaciones y a la canción latinoamericana… Difícilmente exista un niño cubano de las últimas seis décadas que no haya tarareado una de sus melodías. Bastarían solo dos de ellas para rememorarla como un ciclón emocional de nuestra infancia: “A las cosas que son feas ponles un poco de amor”, eso nos enseñó. “Y verás que la tristeza va cambiando de color”, para que aprendiéramos por siempre a conjurar la congoja, a mirar la vida con los ojos de la esperanza.
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Enrique Pérez Díaz
La autenticidad y ese lirismo natural de Teresita desarmaban a cualquiera. El verla ser feliz en aquella especie de galpón medio abandonado, en medio de tantos animales recogidos de la calle y sin preocuparse más que por cantar y disfrutar de su albedrío, representaron para mí una libertad envidiable y hasta un cuestionamiento de la supuesta vida perfecta que llevaba entonces. La suya era una libertad que nace de la renuncia a lo que otros nos inculcan y el abrazarnos al mismo guijarro que la Loynaz, el guijarro que, no por duro, deja de ser nuestro.
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Alicia Elizundia
Desde la distancia casualmente —o quizá no tan casual—, vinieron a mi mente unas palabras de Teresita Fernández: “Después de recorrer parte del mundo, de conocer mucha gente, de ver tantos paisajes y ciudades, el lugar donde más feliz soy es cuando me siento en mi sillón, y cuando estoy en mi corazón”. Momentos más tarde sonó el teléfono. La noticia de su muerte me dejó sin aliento en la fría mañana de Quito.
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Teresita, Joaquinito, Yanisbel y yo

Rubén Darío Salazar
Ha muerto Teresita Fernández y la música cubana está de luto, los niños y los adultos de la Isla también. Seguro que para Vinagrito la luna ya no será un queso metido en un mar de añil, sino una inmensa foto de su amiga villareña; una imagen final donde se ve a la eterna trovadora rodeada de cocuyos, grillos, lagartijas, lombrices de tierra, peces, ballenas, manatíes, jicoteas, zunzunes, lechuzas, jutías, perros y un osito azul. Pocos conocen a este último animalito que dormía en la cajita oscura de su guitarra.

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Joel del Río
Teresita parecía convencida —y no solo porque me lo dejara entrever aquel día, sino a partir del testimonio precioso que encierran las muchas canciones suyas que conocí luego— de que toda gran alegría dependía de tres casi inconquistables certezas.
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Alexis Díaz Pimienta
Hoy, Cuba entera llora. Nuestra infancia llora. Se nos fue Teresita Fernández, esa grande a lo Vallejo, una mujer grande, grande y otra vez grande, esa poeta de todos, con la que crecimos y reímos y lloramos y cantamos varias generaciones. Una maestra en la más amplia acepción de la palabra.
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Joaquín Borges-Triana
Ahora, cuando me entero de que nuestra querida Teresita ha fallecido, me digo que no, porque alguien que como ella es cantada por los niños para nada está muerta. En todo caso, prefiero decir que Teresita, la abuela de los niños y niñas cubanos de cualquier edad, se ha ido de viaje y que nosotros, los que tanto le debemos y a fin de estar a tono con su eterno legado, en una palangana vieja sembraremos violetas para ella.
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Canta Teresita Fernández
(Selección de canciones)
1. Príncipe enano (letra: Jose Martí)
2. Mi caballero (letra: Jose Martí)
3. Mi reyecito (letra: Jose Martí)
Concierto A Guitarra Limpia con Teresita Fernández.
Grabaciones cortesía del Centro Pablo de la Torriente Grau.
Teatro del Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana. 26 de enero de 2002
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Teresita es un gatico que parece de algodón
Maité Hernández-Lorenzo.
Tere siempre ha sido la maestra que canta. En la sala de su casa: un busto de Martí, la bandera cubana y unas ristras de ajo por cortinas. Le teme a los rayos porque un día, cuando niña, mientras cazaba mariposas la sorprendió un aguacero con relámpagos que encendieron el cielo y desde ese momento no hay temor mayor. Esto me lo contó en su estrecho apartamento durante una tarde cuando estaba a punto de estallar la lluvia. Todos quieren a Teresita, todos van preguntando por ella y ella siempre responde feliz, con la mano dispuesta a brindar.
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Víctor Casaus
Teresita ha llenado, llena, un espacio insustituible en el panorama de la canción cubana: lo ha hecho con perseverancia y con amor, con poesía y con humildad. Y al mismo tiempo llenó, ha llenado, los pequeños, enormes espacios de nuestras vidas personales (si las hay): ahí está en las noches del Coctel, en los 60, y en los días del Parque Lenin después, y en los discos de Martí y en la Ronda de Gabriela, y en tanta melodía que nos ha ayudado a vivir, a ser y a estar, como precisaría el Bola que una vez dijo el más hermoso piropo a esta trovadora indetenible: “Usted no necesita más adorno que la canción”.

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Teresita, entre columnas…

Luis Luque Álvarez
¡Pero es que sigue ahí! Es la dulce condena que acompaña a los buenos poetas y a los músicos de valía: que su creación les ancla en este mundo. Que no podrían marcharse, aun si lo quisieran. De los tontos, de los que hacen mediocre melodía y letra al gusto del bolsillo, no suele quedar poso. Pero de los que han cantado a la virtud, de quienes disfrutan, en el sereno ocaso de su existencia, del recuerdo de haber obrado bien, quedan columnas.
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Paquita Armas Fonseca
Tere me confesó que “Visité Cuba de punta a cabo; muchos países… pero nunca dejé que los éxitos se me subieran para la cabeza. Es que no me propuse ser famosa. Quería cantar y ya; por eso soy feliz. Mi estilo es como la vida misma. Me gusta contemplar a los gorriones que vienen a mi ventana; me fijo en las flores silvestres, en las nubes… disfruto el amanecer, el mar… la naturaleza es superior a la vida que nosotros mismos nos imponemos y limitamos. Es preciosa y vivimos dentro de ella.”
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Audiovisual donde la cantora mayor nos abre las puertas de su casa, su alma y sus canciones.
(c) Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Cuba
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Haciendo memoria con Teresita

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DISCO+TERESITAEste lunes, al regreso de su despedida, busqué en la computadora la palabra TERESITA. Las pantallas se sucedieron llenando el aire de informaciones, fotos, manuscritos, cariños, risas, palabras escuchadas, canciones queridas.

Testimonios inolvidables del amor.

Pruebas al canto, evidencias poéticas y poemas soñados o vividos, qué más da. La pantalla iluminada iluminaba otras verdades: qué cerca, qué juntos anduvimos desde la penumbra de El coctel, a donde íbamos a escucharla con cuatro pesos en el bolsillo y el corazón a punto de estallar cuando bajáramos después, Rampa abajo, rumbo al Malecón; hasta la claridad de las yagrumas en el patio del Centro Pablo, a donde fue tantas veces a regalar canciones y saberes, hermandades y confesiones de la niña de 7 años que nunca dejó de ser.

Por eso se multiplican estas pantallas en su búsqueda de un nombre en diminutivo, así sin apellido en este momento, un nombre devolviendo la memoria de sus conciertos en los que no puede haber soledad, en los que Martí, hombrecito frágil y sabio y cojonudo y divino, vuelve a vivir entre nosotros, en la edad de oro de la voz de Teresita.

Por eso crecen indetenibles las pantallas buscadoras, revelando nombres y títulos y músicas y aparece su letra en la portada del cuaderno Memoria del 2001:

La Habana, 14 de febrero dl 2001

Víctor y María,

Gracias por la memoria, por la generosidad de acordarse de que fuimos jóvenes y soñamos con echar a volar los sueños y hacerlos realidad como palomas. Gracias a nombre de los jóvenes, de todos los trovadores y juglares. Ese hermoso proyecto está creciendo y puede alcanzar un Universo de Amor.

Cuenten conmigo para esa entrega total.

Siempre,

Teresita

Por eso ahora, casi al borde de que A guitarra limpia, ese universo de amor, cumpla sus quince años, traigo aquí las palabras con las que bienvenimos a Teresita por primera vez al patio de las yagrumas. Para cantar. Y para quedarse.

DOS AÑOS A GUITARRA LIMPIA

El espacio A guitarra limpia, creado en nuestro Centro para difundir la obra de los trovadores y las trovadoras,  llega a su segundo año de existencia con el concierto No puede haber soledad, de Teresita Fernández.

Para llegar hasta aquí hemos contado con el apoyo imprescindible de los cantautores de todas las generaciones y tendencias.  Los mayores, los fundadores, aportaron su presencia y sus canciones ya históricas a este espacio que apuesta por la continuidad creadora de esta forma de expresión y de amor que es la trova cubana. Los que llegan, los más jóvenes, aportaron su confianza en este espacio creado para ellos y trajeron su pasión, su palabra, sus criterios. No hay otro modo de construir un espacio cultural vivo y rico, actuante y transformador, que llame al disfrute de la belleza y a la necesidad de la reflexión.

Durante estos dos años A guitarra limpia se ha convertido, para nuestra felicidad, en un espacio necesario, alentado por la solidaridad y el deseo de crear. Los conciertos que ocuparon el patio de nuestro Centro cada último sábado de mes se han continuado en los quince casetes producidos con las voces de casi todos los trovadores que nos acompañaron a guitarra limpia. Nos satisface especialmente que junto a los autores mayores (Augusto Blanca, Vicente Feliú, Sara González) alternaran las voces ya imprescindibles de la generación siguiente (Gerardo Alfonso, Carlos Varela, Santiago Feliú) y empezaran a encontrar el espacio que merecen las voces más jóvenes que, en algunos casos, vieron recogidas por primera vez sus canciones  en los casetes A guitarra limpia (Rita del Prado, Diego Cano, Heidi Igualada, Samuel Águila).

Por todo ello es particularmente hermoso y significativo que en este concierto del segundo aniversario de A guitarra limpia nos acompañe Teresita Fernández, trovadora de los niños y de los mayores que se resisten a dejar de ser niños; conversadora incansable e incansable globalizadora de la ternura, martiana y cristiana, contemporánea nuestra e indagadora en los misterios del futuro que también, de alguna forma, nos pertenecerá.

Teresita ha llenado, llena, un espacio insustituible en el panorama de la canción cubana: lo ha hecho con perseverancia y con amor, con poesía y con humildad. Y al mismo tiempo llenó, ha llenado, los pequeños, enormes espacios de nuestras vidas personales (si las hay): ahí está en las noches del Coctel, en los sesenta, y en los días del Parque Lenin después, y en los discos de Martí y en la Ronda de Gabriela, y en tanta melodía que nos ha ayudado a vivir, a ser y a estar, como precisaría el Bola que una vez dijo el más hermoso piropo a esta trovadora indetenible: “Usted no necesita más adorno que la canción”.

Setenta años en la vida de esta gran artista nuestra. Dos años en la existencia de A guitarra limpia, este pequeño espacio para la inmensa trova cubana. Motivos diversos y únicos para repetir: aquí estamos y seguimos.

 

Fuente: La Pupila Insomne.