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Medios “alternativos”, ¿crisis u oportunidad?

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Hace unos días participé en “InCubar”, el tercer curso sobre el manejo de redes sociales promovido por la Fundación Aca Media Latam. Allí, en un muy buen ambiente, nos mezclamos promotores, blogueros, periodistas y comunitymanager privados e institucionales.

El curso nos puso al día sobre cómo elaborar estrategias para sacarle el mayor provecho a las redes sociales. Uno de los ejercicios nos pedía establecer cuáles son las principales fortalezas y amenazas que enfrentamos en el desarrollo de nuestros proyectos.

Nos dividimos en grupos, los institucionales, los periodistas, los blogueros, etc. con el fin de diagnosticar la situación de cada uno de nuestros sectores, el paso previo imprescindible para poder establecer una estrategia. A mí me tocó participar con los blogueros.

Sería largo contar las conclusiones de cada uno de estos grupos pero me detendré en las que marcaron mis colegas de los medios oficiales cubanos. Ellos vieron como una “amenaza” el surgimiento de medios “alternativos” que ofrecen una mayor “diversidad”.

Entrecomillo las 3 palabras porque me parecen medulares y así lo debatimos en el curso. Calificar a los nuevos sitios de información como “amenazas” implica, en los hechos, considerarlos como “enemigos”, cuando en realidad podrían ser una “oportunidad”.

El fin del monopolio informativo puede verse como la plaza sitiada que fue finalmente “penetrada” por el enemigo o como como el inicio de una competencia que podría ser el motor que nos convierta en los comunicadores que la nación necesita.

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Los medios oficiales sufren de tal “verticalidad político-editorial” que han llegado a reproducir la misma portada.

Lo cierto es que quienes escriben en los medios digitales “alternativos” son tan buenos como los que escriben en la prensa oficial, a veces incluso son los mismos. La diferencia radica en que juegan con otras reglas, en un lugar les permiten volar y en el otro les amarran las alas.

Si yo trabajara para un medio nacional cubano estaría encantado de la progresión de los nuevos sitios de información sobre Cuba. En primer lugar porque me permitiría exigir más “autonomía de vuelo” como única forma de poder competir con ellos.

Estos sitios representan además una fuente de empleo, dan a los periodistas cubanos opciones laborales con mejor salario y más libertad editorial. Por primera vez en décadas dejar la prensa oficial no significa renunciar a nuestro oficio de comunicadores.

Estos espacios son una “alternativa” para los periodistas y una “amenaza” para los censores y los directores de los medios, quienes tendrán que negociar porque la imposición los está llevando a perder cada día más jóvenes talentos de la comunicación.

Hoy existe mayor “diversidad” de información sobre Cuba y esa multiplicidad es parte de la vida misma. Es positivo que se plasmen ópticas diferentes, cuantos más cubanos encuentren espacio para reflejar sus opiniones más nos estaremos acercando a la verdad.

Algunos críticos de Cartas desde Cuba nos acusan de mezclar “una de cal y otra de arena” como si se tratara de una estrategia, como si cada mañana nos preguntáramos: ¿que toca hoy elogiar o criticar?, como si las sociedades no se construyeran con arena y cal.

Las opiniones diferentes no desaparecen porque las ignoremos en los medios de comunicación. En Cartas desde Cuba publicamos muchos textos y comentarios que no compartimos, lo hacemos porque influyen sobre la vida de los cubanos y por ende son de interés público.

Los periodistas de la isla tienen también el desafío de reflejar en sus reportajes esa diversidad y los medios nacionales tienen ante sí el reto de dejar el “oficialismo” y convertirse en entes públicos, fieles espejos de las opiniones y la vida de todos los ciudadanos. La escasa credibilidad de la prensa oficial no es un problema nuevo.

Ya en los años 90 los humoristas cubanos se burlaban de su parcialidad, a pesar de lo cual todo se mantuvo inmóvil porque nada la “amenazaba”, no existía una “alternativa” de información.

El corre-corre empieza cuando llega el fin del monopolio con el nacimiento de los sitios digitales de información, Internet y el Paquete. Es entonces que el propio gobierno pide un periodismo más veraz, equilibrado, oportuno, atractivo y crítico.

En algunas culturas la palabra “crisis” tiene una connotación positiva y podrían llevar razón. No cabe duda de que la crisis creada por los “alternativos” es una buena aliada del periodismo cubano, la que impone la necesidad del cambio y brinda la oportunidad de mejorar.

Con Internet, el Paquete, las antenas satélites y los medios digitales, terminó con el monopolio de los medios del gobierno cubano. Foto: Raquel Pérez Díaz
Con Internet, el Paquete, las antenas satélites y los medios digitales, terminó con el monopolio de los medios del gobierno cubano. Foto: Raquel Pérez Díaz

 

Fuente: Cartas desde Cuba.

EE.UU: reconocen el trabajo de un bloguero como el de un periodista

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Un bloguero no es un periodista, pero ante la Constitución ambos pueden gozar de los mismos derechos. A esta conclusión llegó el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito de San Francisco por el caso de Crystal Cox, bloguera que en 2011 perdió un juicio por difamación.

A través de su blog, Cox acusó a un síndico de quiebras y al Obsidian Finance Group de fraude impositivo. Un juzgado de primera instancia determinó que la compañía aludida no tenía que probar que ésta actuó con negligencia ya que no demostró ser periodista. Aquella vez la bloguera no se pudo amparar ante la ley por el título bajo el que trabajaba.

Pero ayer el tribunal de apelaciones dio un viro no solo a este caso, sino también a esta era de los contenidos online.

“Como advirtió con precisión la Corte Suprema, es inviable una distinción de la Primera Enmienda entre la prensa institucional y otros oradores”, escribió el juez del Noveno Circuito, Andrew Hurwitz, en una decisión unánime de un panel de tres magistrados, cita Reuters.

En otras palabras, Crystal Cox debería ser juzgada no por no ser reconocida como periodista, sino por haber actuado negligentemente, sin tener pruebas contundentes de que Obsidian, en realidad, está involucrando en fraude. Pero aún se de comprobar si la respetada bloguera  actuó de manera desleal.

Eugene Volokh, profesor de Leyes en la Facultad de la UCLA y representante legal de Cox, dijo que Obsidian ahora tendría que demostrar que Cox tenía conocimiento de que su afirmación era falsa al momento de publicarla.

En estos días y esta época, con tantas cosas producidas por personas que no son profesionales, es más difícil que nunca decidir quién es miembro de la prensa institucional”, sostuvo Volokh.

Fuente: Reuters