prensa cubana

Prensa cubana: cambiar todo lo que debe ser cambiado

Posted on Actualizado enn

 

Prensa cubana. Cuando se pronuncian estas dos palabras se encienden los ánimos. Hay facciones de defensores contra facciones de detractores. Se forma el eterno dilema entre una prensa libre y una prensa que censura.

 

Este escrito no pretende ser un acto celebración absoluta de la prensa cubana, ni quiere convertirse en una feroz condena contra la misma. Aquí lo que se busca evidenciar es un hecho ineluctable, es decir, la prensa cubana debe necesariamente ser reformada, guardando por supuesto los esenciales logros obtenidos durante tantos años.

 

 

A nivel de análisis internacional, la tarea de la prensa cubana resulta ser de un valor inestimable. Extranjeros y lectores de periódicos europeos, pueden afirmar -sin duda alguna- que la prensa cubana ofrece -tal vez con ligero retraso- una interpretación clara, completa y verdadera de los hechos que ocurren todos los días en el mundo. Y, en este sentido, se puede notar su gran valor respeto a los medios occidentales.

 

La siempre más probable guerra en Siria, se les presenta a los lectores del viejo continente como una intervención -necesaria o menos- para detener el genocidio perpetrado por el régimen de Assad. A la misma manera ha sido justificada la reciente intervención en Libia. La guerra en Iraq fue presentada como esencial para interrumpir el fortalecimiento atómico del régimen de Hussein. La guerra en Afghanistán fue aceptada unánimamente, ya que se trataba de una justa represalia contra el terrorismo internacional liderado por Al Quaeda.

 

En un periódico europeo, exceptuando a unas pequeñas y aisladas voces, nunca se encontrarán aclaraciones necesarias. Nunca se hablará del obstaculo que representa el gobierno de Assad (y que representaba el gobierno libio) en el contexto geopolítico del mundo árabe, formado -casi en su totalidad- por monarquías absolutas y gobiernos títeres, totalmente subordinados a los intereses de Estados Unidos, de Israel y de sus aliados europeos. Nunca se hablará del papel de Occidente para financiar y armar a los llamados rebeldes (sirios hoy y libios ayer). Nunca se hablará de la total ilegalidad de la guerra en Iraq y de la ridícula excusa atómica (recordamos que cuando las supuestas armas del régimen de Saddam no fueron encontradas, el presidente Bush ratificó el objetivo de exportación de la democracia, lo que fue totalmente avalado por los medios internacionales, sin que nadie -sencillamente- se preguntase: “¿y las armas que fueron a buscar?”). Nunca se hablará de quienes eran los fundadores del Al Quaeda y de su procedencia (financiera y militar) norteamericana.

 

La lista de guerras sucias, cubiertas y avaladas por esos medios, sería tan larga para llenar libros y más libros de historia. No se trata ahora de hacer un recuento de todo eso. Sólo se han aportado unos ejemplos hodiernos para que el lector (europeo o norteamericano, sobre todo), a pesar de su afinidad ideológica con el gobierno de la Isla, pueda notar la veracidad de dichas afirmaciones, sin cuentos, ni historias, y llegar a apreciar el rol del periodismo cubano.

 

Al mismo tiempo, se debe enfatizar otro aspecto. La prensa cubana no está libre de culpas. Aquí no se quiere acosar a la prensa cubana por ser mentirosa o manipuladora, por supuesto. El periodismo cubano no miente y esto es un hecho. Pero, la prensa isleña sigue siendo poco molestadora, poco crítica y muy lenta por lo que se refiere a los asuntos internos. Esta es su culpa más grande (quizás la sola).

 

Muchos diarios cubanos, a la vez, se enfocan en un preciso aspecto de la realidad cubana y, al unísono, dejan fuera muchos otros, no proporcionando así una información completa acerca de los acontecimientos internos. Es precisamente esta la diferencia entre la prensa occidental y la prensa cubana. Una es manipuladora pero jaspeada y otra es verídica pero sectorial. Un pacto tácito parece haber ocurrido entre prensa y sociedad cubana, establecido por la primera y aceptado supinamente por la segunda. Se ha decidido cuales son las informaciones interesantes, que es lo que debe considerarse noticia, excluyendo para siempre todo el resto.

 

Hoy, mientras improvisados blogueros ofrecen noticias más completas y rápidas, parece haber llegado el día para escribir un nuevo pacto social, para reformar la prensa cubana. El periodismo debe levantar su voz, cumplir una gira a 360° por la realidad y fotografarla, reproducirla y contarla, sin miedo a lo malo, sin miedo a la imperfección, sin miedo al descubrimiento que Cuba no es y nunca será perfecta. El día que la prensa cubana se movilice para fornir este tipo de información, la más íntegra posible, sobre los aspectos positivos y negativos (quizás trágicos) de la realidad cubana, en ese preciso día, la Revolución dará un paso más hacia la victoria total, porque nunca hay que olvidar que Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado.

 

Texto publicado también en Cubainformación.tv