Mitt Romney

A cara descubierta (+ Infografía)

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Romney acaba de designar a su compañero de boleta, y al parecer la elección no pudo ser mas desacertada…

 

El Partido Republicano redondeó su fórmula para las cercanas elecciones presidenciales norteamericanas, cuando el aspirante Mitt Romney propuso al congresista Paul Ryan como su segundo en caso de ocupar la Casa Blanca.

Lo que ha causado enorme revuelo es que con ese paso Romney ha sembrado el desconcierto incluso en las propias filas de su partido.

Así, algunos no entienden si lo hizo sin pensarlo dos veces, o si su decisión obedece a la idea de confirmar abiertamente que una administración bajo su mando estará destinada a defender, en primera y única instancia, a los sectores más acaudalados del país.

Y la incertidumbre, en ambas vertientes, tiene perfecta validez. Basta conocer que Ryan clasifica, según medios estadounidenses de prensa y analistas políticos, entre legisladores más extremistas dentro del sector republicano en materia económica y social.

De hecho, entre sus “travesuras” más sonadas, están sus propuestas en el Congreso para otorgar regalías impositivas a los más ricos, y hacer desaparecer de una vez los vapuleados presupuestos para los programas sociales de salud y educación, entre ellos el llamado Medicare.

En pocas palabras, se trata de un político que nunca se ha ocultado para hacer patente su preferencia por el beneficio creciente de los acaudalados, y el desprecio a toda asistencia oficial a los menos favorecidos.

De hecho, voceros de los propios republicanos adujeron que la selección de Paul Ryan solo arrima brasas a la hoguera de los demócratas, que intentan mostrase como más preocupados por los problemas que la crisis vigente desde 2008 ha descargado sobre la mayoría de los estadounidenses.

Ahora, decía un estudioso, Barack Obama cuenta con nuevas salvas para convencer a la gente de que Romney es el candidato de los ricos, aún cuando bajo su administración lo único que hizo para enfrentar el desastre que vive el país fue llevar adelante los planes diseñados por su contrevertido predecesor George W. Bush, bajo cuyo mandato se incubó la actual debacle. Léase, otorgar cuantiosas cifras del erario público a salvar a los grandes especuladores financieros, los “pilares” del sacrosanto sistema de libre empresa.

De hecho, ya los personeros de la campaña releccionista de Obama hicieron sus primeros disparos contra la designación de Ryan, y la prensa proclive a los demócratas recordó que el aspirante a vicepresidente fue al autor de la propuesta de presupuesto estatal “más extremista asumida por una Cámara de Representantes en los tiempos modernos”.

En otra instancia, líderes comunitarios norteamericanos coincidieron al asegurar que “al insistir en su política de miseria pública y lucro privado”, los republicanos están colocándose aún más fuera de contacto con los problemas cotidianos de la gente, “a la vez que promueven políticas que recortarán el Medicare y la seguridad social para los ancianos y otras capas poblacionales desvalidas.”

De manera que, como se ha dicho hasta el presente, todo indica que serán la crisis económica y el manejo de sus consecuencias sociales los platos fuertes de las próximas elecciones norteamericanas, de las cuales, según no pocos ciudadanos de a píe, muy poco o nada de positivo saldrá para aquellos que tienen que doblar la espalda día a día.

Y es que, en puridad, entre aspirantes demócratas y republicanos el manejo económico y social resulta, en todo caso, un asunto de matices.

 

 

 

 

(Tomado de Cubahora.cu)