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La falta de moral y la ética al desnudo

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Arthur Gónzalez

Ileana 2Los que acusan a otros de violaciones de los derechos humanos y aprueban condenas y medidas coercitivas contra Cuba, son los que menos moral y ética poseen, algo que se puso al descubierto reciente en los propios Estados Unidos.

Ahora le tocó el turno al senador de origen cubano y miembro destacado de la  mafia anticubana, Robert Bob Menéndez, aspirante a ocupar la plaza de la también mafiosa y furibunda anticubana Ileana Ros-Lehtinen, en el importante Comité de Relaciones Exteriores del Congreso norteamericano.

De acuerdo con informaciones divulgadas en los medios de prensa de los Estados Unidos, el senador Bob Menéndez utilizó su influencia para abogar por un trato comercial en la República Dominicana, que ayudó a un viejo amigo y generoso donante de finanzas para sus campañas políticas.

Según las noticias, agentes federales llevaron a cabo hace pocos días, una redada policial en las oficinas de ese amigo personal del Senador, donde al perecer encontraron fuertes y amplias evidencias de las actividades corruptas y violatorias de la ética profesional del citado congresista.

Cosas que pasan entre los norteamericanos de origen cubano, acostumbrados a ver y hacer lo mismo en la isla antes de 1959.

 

Para comprobarlo, solo basta con ir a la biblioteca y releer los diarios cubanos de esa época para darse cuenta de cómo era esa república, donde existía un lema que decía “tiburón se baña pero salpica”.

 

 

(Tomado del Blog Heraldo Cubano)

 

 

 

Chile: El fantasma de Pinochet y la CIA en torno a Cuba en la CELAC.

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cumbre celac

 Por Arthur González.

Es evidente que la derecha chilena, muy cercana a la de los Estados Unidos y a la mafia anticubana de Miami, se ha trazado un grupo de actos para intentar enturbiar la presencia del presidente cubano Raúl Castro Ruz en Santiago de Chile durante la próxima Cumbre de la CELAC, y para recibir la presidencia del nuevo bloque regional, algo que disgusta claramente a los norteamericanos, al ser considerada dicha organización como el entierro de la vieja y desprestigiada OEA, conocida como un ministerio de colonias yanqui.

El inicio de las acciones encomendadas a la extrema derecha chilena debutó con la Democracia Cristiana Chilena, la que inventó a toda carrera la celebración del “Primer encuentro internacional Oswaldo Payá”, con el propósito de enrarecer el ambiente en esa capital antes de la visita de Raúl.
Por eso invitaron a la hija de ese contrarrevolucionario, el que estuvo al servicio del gobierno norteamericano durante varios años y perdió la vida el pasado 2012 junto a otro cubano, debido a la irresponsabilidad del español Ángel Carromero, dirigente de la juventud del Partido Popular español, al conducir un auto a exceso de velocidad, mientras viajaban por el interior de la Isla entregando financiamiento a los mercenarios para la ejecución de acciones subversivas contra el gobierno de la Isla, en total injerencia en los asuntos internos cubanos y estimulando actividades provocativas diseñadas desde el exterior para desestabilizar al sistema cubano.

Ante el fiasco del citado “Encuentro”, la derecha chilena tomó como campaña denunciar al presidente cubano por considerarlo “implicado” en el apoyo a los responsables del asesinato en 1991 del senador derechista chileno Jaime Guzmán, al asegurar que vivían en Cuba, información que incluso defiende el actual ministro del Interior, Andrés Chadwick.

Jaime Guzmán es considerado uno de los ideólogos de la dictadura del asesino Augusto Pinochet (1973-1990) y fue fundador de la Unión Demócrata Independiente (UDI).
A tal punto ha llegado el caso, que el presidente actual de Chile Sebastián Piñera, y su canciller, Alfredo Moreno se vieron obligados a declarar que Castro tiene total inmunidad y nada perturbaría su presencia en Santiago.  No obstante ahora se asegura que le entregarán al presidente cubano los antecedentes de los asesinos de Guzmán, al especular que residen en la Isla.
La UDI acusó a Cuba de “amparar” a Ricardo Poblete, autor material del mencionado crimen, y a otros tres implicados, además de anunciar la intención de hacer que Castro declare en el proceso judicial que se sigue en Chile, pues los pinochetistas sueñan con meterle preso.

Mientras la UDI emplaza a Cuba a que aporte información sobre el paradero de los acusados por el asesinato del Senador Jaime Guzmán, esa organización formada casi en su totalidad por ex militares que participaron en el Golpe de Estado al Dr. Salvador Allende, o que sirvieron durante la dictadura de Pinochet en distintas áreas, no dicen ni una palabra de los cientos de miles de chilenas y chilenos que asesinaron, torturaron brutalmente, e hicieron desaparecer a otros miles en fosas comunes.

Tampoco hablan de los secuestros de niños y su relación directa con la CIA para la ejecución de sus acciones, contra la verdadera democracia constitucional de Chile. Son tan poco democráticos que acaban de celebrar un homenaje al dictador Pinochet, e incluso exhibieron un documental en el Teatro Caupolicán, con la participación en dicho homenaje del torturador Miguel Krasnoff en el Club Providencia.

Repugnancia debería darle a los que apoyan a la UDI, ya que sus miembros tienen machadas las manos y pies de la sangre generosa de los mejores hijos de la patria de San Martín y Hogigins.

¿Por qué nunca le han exigido a los Estados Unidos y a sus presidentes, que entreguen a Michael Townley, oficial de la policía secreta de Pinochet, radicado en Miami y cómplice del asesinato del ex canciller chileno Orlando Letelier y su colaboradora Ronni Moffitt, a Guillermo Novo Sampoll, Virgilio Paz Romero y a José Dionisio Suárez Esquivel, alias “Charco de Sangre”,  cómplices en el mismo crimen, que residen plácidamente en Miami?

Se necesita de mucha paciencia para soportar tanta desvergüenza en ese mundo corrupto plegado de terroristas y asesinos a sueldo de la CIA que aun se pasean por las calles de las ciudades latinoamericanas, después de haber cursado la Escuela de las Américas, donde aprendieron a matar y torturar, sin ni siquiera ser juzgados.

 

 

(Tomado de El Heraldo Cubano)