la esperanza

Ramón Pacheco confirma parte de la historia

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Ramón Pacheco con colegas de Vanguardia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El lunes dejó de ser esos días de entumecimiento cuando la noticia de un triste suceso ocurrido en el Estadio Augusto César Sandino, de Santa Clara, activó la jornada y puso en vilo a la provincia de Matanzas.

En aras de descubrir la verdad me di a la tarea de indagar sobre el acontecimiento, pero la búsqueda resultó infructuosa. Al parecer todo era una “bola malintencionada”, y yo, víctima de la desinformación, me había ido con la de trapo por publicar el hecho sin contrastar fuentes.

Si algo he aprendido en mi breve ejercicio como profesional de la prensa, es que cuando en Cuba el río no suena, ¡corre, que trae un seboruco!

Muchos me han criticado por estos días, y a la verdad, muchos más me han defendido. Se me acusa de ser liviano, mal periodista, alimentar el Morbo, poco profesional, ignorante del abc del periodismo: contrastar fuentes o triangular la información.

Pues ayer me dediqué todo el día a la tarea de buscar información sobre lo que realmente había sucedido. Curiosamente, quienes negaban el hecho, desconocían que la radio provincial de Matanzas había informado desde horas tempranas los acontecimientos, incluso, se mencionó el desaguisado sufrido por el fotoreportero Ramón Pacheco Salazar.

En horas de la tarde, luego de tanto indagar con colegas de aquel territorio, me llegó una audición afirmando lo sucedido, y temerario, como a veces también deben ser los periodistas, tomé la grabación, la transcribí y la publiqué en mi blog, con la esperanza de deshacer el manto de silencio.

Al publicar el post empezaron a llover las informaciones, y a despejarse la niebla. Una colega, que momentos antes lo había negado,  reconoció que realmente había ocurrido el triste suceso.

De más está decir que mi motivación se debe a mi amistad con Pacheco, de quien me enorgullezco de ser amigo, excelente profesional, a quien tanto respeto, por eso me lastimó que resultara víctima de tal confusión, y que nada se dijera.

Por favor, aprendamos a luchar por la verdad, a buscarla, no esconderla, el miedo a lo qué dirán los otros o el enemigo no nos puede paralizar, la verdad debe ser el alfa y la omega de todo periodista revolucionario.

Por suerte hace un rato hablé con Pacheco, y sí sufrió la violencia de la policía, sí lo esposaron, sí lo montaron en una patrulla, la cámara sufrió un golpe, y lo dirigieron a una estación de policías. ¿La razón? Como bien dice el veterano y multipremiado fotógrafo: “cumplía con mi misión y profesión”.

Me piden más fuentes y que contraste las informaciones, aquí les va: una oficial del MININT, para ser más exactos, Teniente Coronel, que asistió al encuentro deportivo del fatídico domingo, reconoció los excesos de parte de la Brigada Especial.

¿Se necesitan más pruebas?, varias personas se han dirigido a la Delegación del MININT en Matanzas, con marcas en el cuerpo para denunciar el maltrato de la policía.

Tengo muchas más pruebas, y más fuentes, pero prefiero mantenerlas en el anonimato, por su bien. Una de esas personas, las mismas que me acusaron de nada serio y poco responsable, aseguró que las fuerzas del orden no están preparadas para reconocer a los profesionales de la prensa.

Y amárrense del asiento, según esa misma fuente, ¡con cargo en medio de prensa!, lo sucedido a  Pacheco se debió a que “lo vieron negrito, bajito, y lo confundieron”. No aclaran con qué o con quién lo confundieron.

Le zumba, ya no solo peligramos los periodistas o fotorreporteros, que se cuiden también los negritos bajitos. Tienen razón, a veces hasta yo mismo dudo de mis competencias profesionales.

 

Fuente: Revolución.

La conjura del Martin

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Cita de blogueros en el Centro Martin Luther King, La Habana, Cuba. Acompañados por el Héroe René González

“Los amigos son esa parte de la raza humana

con la que uno puede ser humano”.
Jorge Santayana

Solo había visitado una vez el Centro Martin Luther King en la capital. Si antes apenas tenía la idea, hoy defiendo la certeza, desde un parafraseo del Maestro: Del Martin soy seguidora y a su misión comunieducadora me debo. Cuánto se desaprende y aprehende en los  talleres de Martin, día y noche, cultivando la amistad y la esperanza con la protección de esa imagen alentadora de Lucius al final del salón!

Tras las vicisitudes del viaje y la sobrevivencia a bordo del P 14, alguien gentil me señaló dónde quedaba la parada de 100 y 51. Estaba llegando justo después de mucho tiempo, como alertó la Lizzy, una infinidad de calles semioscuras y celosas, industrias, repartos, familias de paseo por la capital, mientras que, encogida con un poco de frío tras el naufragio, deletreaba in mentis el mapa de Blogosfera Cuba y añoraba el abrazo de los blogueros guerrilleros.

Allí estaba todo: CMLK, calle 53 entre 96 y 98, en la zona de Los Quemados, Marianao, donde una bloguera guajira con bolsos mojados y un sinfín de ideas para compartir debía bajarse. Que había bajarse bien aprisa porque el chofer estaba bien apurado por llegar a su destino final. Supongo que algo mojado cargaba también su espíritu, tras el hundimiento del P 14 en las aguas turbias de Cuatro Caminos.

De noche un miope ve menos, yo menos que nada, pero salvatore con sus mensajes, había dado, cual explorador, todas las pistas y señales para que no confundiera calles y avenidas. A ellas nunca le vi los números, solo seguí los consejos de un amigo llamado Salvatore Trescientos.

Apenas llegué y en el portal vi sombras. Por supuesto, ni supe quiénes eran hasta el Guacho ilustre me acarició con su saludo: Es aquí, Mary, pasa pa´ allá dentro, ahí están los demás. La sonrisa de los custodios del CMLK fue el primer abrazo hermano y el calor necesario para salir de la cara tullida.

Desde entonces no me abandonó la felicidad y eso fue la cita de la comunidad blogosfera Cuba, debate a sacudidas de simientes, cultivo profundo y el germen de una familia omnipresente, interactiva, irreverente, multiplicadora de gestiones e ideas y sobre todo, consecuente con razones para amar, justicia y equidad social.

Calzada con mis sandalias acuáticas avancé en la medianoche hacia un patio interior, desde lo alto escuché el grito alegre de KOKACUBA por mi entrada y una vez más entendí que no hacen falta ambiciones para tener riquezas, ni cuentas para atesorar depósitos.

(Existen en toda la isla de Cuba personas que son depositarios de la fe que necesita el hombre para ser feliz y sentirse rico, multimillonario cualquier cantidad, como diría una amiga de Yaguajay, ahora de alma nicaragüense. Al entrar hace un año a Blogosfera Cuba, crezco junto a una comunidad que no tiene edad, ni sexo, ni dueños, ni religión, pero sí esos credos, los que sostienen a Cuba libre.)

Empezaron a aparecer nombres y rostros, unos conocidos, otros multimediales de FB o TW. Hacia con un abrazo ya amigo, sino hermano, llegó Karo. No podía ser diferente, ella y el Rodo guiaron mis pasos y los de Botellas al Mar hacia el calor de un hospedaje, una bienvenida, un té de moringa, galletas y una descarga de canciones trovadorescas, de bolero, baladas en inglés. Las canciones se atropellaron entre sí por tomar cada una la avanzada, la noche era joven, apenas la una de la mañana.

Mi  rostro agotado, tras dos viajes de guerrilla en ASTRO y el P 14, tomó las arrugas del sueño hasta que arribó la Mariposa Cubana con Turquinauta, dos tinajoneros de casta pura. Y con el revoleteo de la Carmen, recibí el primer regalo, el libro Poemas sin nombre, de Dulce María Loynaz.

De tantas canciones y la guitarra del Microwave, los grupos sentados en camas, en el piso, de pie o en el pasillo, cambiamos a compartir frases, historias de la Dulce hija del general y sus poemas sin nombre, pero con sentido y ese arraigo eterno que soñábamos impregnar ese fin de semana a nuestra comunidad bloguera.

(Ahora mismo no puedo dejar de compartir con ustedes, uno de los poemas favoritos que trajo con su fragancia camagüeyana la pequeña Mariposa:

Poema CXIX

Si el hombre perdiera los pájaros del aire, los poetas inventarían nuevos pájaros, sacarían perlas al surtidor, sangre a la música, para imitar el canto fenecido.

Si el hombre perdiera las flores de la tierra, los poetas se la devolverían en cada nube del atardecer, en cada sueño de sus noches. Redivivas por el canto inextinguible, el hombre no podría olvidarlas, y entonces, para él, todo el año sería primavera.

Si el hombre perdiera los poetas, seguiría siendo el dueño del mundo; pero no escucharía el canto de los pájaros, aunque los pájaros cantaran todos los días, ni aunque la poseyera, él sabría en verdad lo que es la rosa.)

Y la noche se hizo más clara entre canciones, versos y planes y los rayos solares quisieron adelantar el alba. No sé dónde empezó la noche, no sé dónde terminó  el día, todo era un camino y el Martin Luther King, y su magia especial para la conjura.

El viernes inició el Taller que tuvo en las palabras de Joel Suárez y el verbo insurgente de una juventud que no tiene fin, las  notas más claras de fe, historia y desvelos de todos por una Cuba mejor. El coordinador del CMLK, alentado por sus pequeñas Alba y Luna, se integró a la familia con su blog Un hippie en el comunismo, sus anécdotas de una generación reencontrada en cada cambio, amenaza del enemigo, zozobra económica.

Compartimos durante tres días sueños en la ruta, luz al final del camino, senderos por construir y esa invitación del Centro, Juntos hacemos posible los sueños, fue tomando cuerpo para la Blogosfera Cuba, alma siempre tuvo.

Tal fue la latitud de las palabras sorteadas y la lotería de ideas compartidas, que no hubo amaneceres, ni atardeceres.

La cita de los blogueros devino un solo día, entre tres jornadas de debates y más debates en horarios de desayuno, almuerzo y comida, apenas un reposo para el aseo y esa vertiginosa sucesión de acciones que tuvo su colofón en el debate sobre la publicación digital de la comunidad. Unas eran reales, bien reales y otras místicas, muy místicas, estas últimas, entre sábanas de lunas y estrellas, polisemia de melodías y un tormento de memorias para reír, otras pocas para llorar, todas en familia.

En la hora de despedida, no hubo adiós, habrá muchos encuentros. Topes en agenda. A casa ya llevaba otro libro, obsequio de Legañoa, Cuentos del arañero, el testimonio más fiel del Chávez nuestro de cada día, la amistad de otros blogueros y una maleta más, la criatura naciente y diversa llamada Blogosfera Cuba.

La conjura del Martin aconteció sin tregua, entre visitas de otras voces blogueras y amigas, René González, Ricardo Alarcón, José Pertierra, Edmundo García, Willy Toledo, Rosa Miriam Elizalde, el reverendo Raúl Suárez, la profe Elaine Díaz, estudiantes de Periodismo recién graduadas y las chicas del Martin con historias fabulosas sobre los movimientos sociales y la web diferente en América Latina.

Decía Goethe en sus memorias: Lo que habéis heredado de vuestros padres, volvedlo a ganar a pulso, o no será vuestro. Los amigos blogueros con quienes compartí tres días en el Centro Martin Luther King, sembraron este latido en mí por siempre:

Que el cariño siempre acompañe a Blogosfera Cuba. Que la verdad esté por encima de todo. Y el bienestar de todos y de nuestra Cuba sea siempre una meta por la que luchar.

Al regreso a casa, todo tuvo mejor sabor, la madrugada, el hasta luego, el abrazo de los amigos, el nos volveremos a ver al CMLK. Ideales y rápidos fueron también los viajes en P 14 y ASTRO, tras la compañía de dos caballeros de Villa Clara hasta la Terminal, el camarero del Café de Nicanor y la Letra Irreverente de Mauricio Escuela. Mientras, Fomento en Vivo esperaba por estas notas de viaje.

 

Fuente: Fomento en Vivo.

 

José Martí: La Edad de Oro

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Hoy en día, bueno antes del Internet, encontramos la obra infantil de Martí, La Edad de Oro, en las librerías y bibliotecas en forma de un libro. En realidad fue una revista mensual que Martí publicó para los niños, “y para las niñas, por supuesto”. Durante su larga estancia en Nueva York y en el proceso de preparar una revolución para liberar a Cuba de los abusos que cometía allí el Imperio Español, Martí nunca no se olvidó de “la esperanza del mundo”. Con un esfuerzo sobrenatural logró publicar esta obra para la posteridad de América.

Por razones que no han de ser difíciles de imaginar en un hombre con tantas responsabilidades, Martí eventualmente tuvo que suprimir esta labor. Sólo cuatro números le fueron posibles imprimir. A pesar que todos los que hemos leído esta obra nos hemos maravillado, fue tan perfecta, que no se ha podido continuar.

Índice de las composiciones en La Edad de Oro por su publicación

Primer Número
A los niños que lean “La Edad de Oro”
Tres Héroes
Dos Milagros
Meñique
Cada uno a su oficio
La Ilíada de Homero
Un juego nuevo y otros viejos
Bebé y el señor Don Pomposo
La última página
Segundo Número
La Historia del Hombre contada por sus casas
Los dos príncipes
Nené traviesa
La perla de la mora
Las ruinas indias
Músicos, poetas y pintores
La última página
Tercer Número
La Exposición de París
El camarón encantado
El Padre las Casas
Los zapaticos de rosa
La última página
Cuarto Número
Un paseo por la tierra de los anamitas
Historia de la cuchara y el tenedor
La muñeca negra
Cuentos de elefantes
Los dos ruiseñores
La Galería de las Máquinas
La última página

Índice de las composiciones en La Edad de Oro por su género

Poesías

 

A los niños que lean “La Edad de Oro”

 

Para los niños es este periódico, y para las niñas, por supuesto. Sin las niñas no se puede vivir, como no puede vivir la tierra sin luz. El niño ha de trabajar, de andar, de estudiar, de ser fuerte, de ser hermoso: el niño puede hacerse hermoso aunque sea feo; un niño bueno, inteligente y aseado es siempre hermoso. Pero nunca es un niño más bello que cuando trae en sus manecitas de hombre fuerte una flor para su amiga, o cuando lleva del brazo a su hermana, para que nadie se la ofenda: el niño crece entonces, y parece un gigante: el niño nace para caballero, y la niña nace para madre. Este
periódico se publica para conversar una vez al mes, como buenos amigos, con los caballeros de mañana, y con las madres de mañana; para contarles a las niñas cuentos lindos con que entretener a sus visitas y jugar con sus muñecas; y para decirles a los niños lo que deben saber para ser de veras hombres. Todo lo que quieran saber les vamos a decir, y de modo que lo entiendan bien, con palabras claras y con láminas finas. Les vamos a decir cómo está hecho el mundo: les vamos a contar todo lo que han hecho los hombres hasta ahora.

Para eso se publica La Edad de Oro: para que los niños americanos sepan como se vivía antes, y se vive hoy, en América, y en las demás tierras; y cómo se hacen tantas cosas de cristal y de hierro, y las máquinas de vapor, y los puentes colgantes, y la luz eléctrica; para que cuando el niño vea una piedra de color sepa porqué tiene colores la piedra, y que quiere decir cada color; para que el niño conozca los libros famosos donde se cuentan las batallas y las religiones de los pueblos antiguos. Les hablaremos de todo lo que se hace en los talleres, donde suceden cosas más raras e interesantes que en los cuentos de magia, y son magia de verdad, más linda que la otra: y les diremos lo que se sabe del cielo, y de lo hondo del mar y de la tierra; y les contaremos cuentos de risa y novelas de niños, para cuando hayan estudiado
mucho, o jugado mucho, y quieran descansar. Para los niños trabajamos, porque los niños son los que saben querer, porque los niños son la esperanza del mundo. Y queremos que nos quieran, y nos vean como cosa de su corazón.
Cuando un niño quiera saber algo que no este en La Edad de Oro, escríbanos como si nos hubiera conocido siempre, que nosotros le contestaremos. No importa que la carta venga con faltas de ortografía. Lo que importa es que el
niño quiera saber. Y si la carta está bien escrita, la publicaremos en nuestro correo con la firma al pie, para que se sepa que es niño que vale. Los niños saben más de lo que parece, y si les dijeran que escribiesen lo que saben, muy buenas cosas que escribirían. Por eso La Edad de Oro va a tener cada seis meses una competencia, y el niño que le mande el trabajo mejor, que se conozca de veras que es suyo, recibirá un buen premio de libros, y diez ejemplares del número de La Edad de Oro en que se publique su composición, que será sobre cosas de su edad, para que puedan escribirla bien porque para escribir bien una cosa hay que saber de ella mucho. Así queremos que los niños de América sean: hombres que digan lo que piensan, y lo digan bien: hombres elocuentes y sinceros.
Las niñas deben saber lo mismo que los niños, para poder hablar con ellos como amigos cuando vayan creciendo; como que es una pena que el hombre tenga que salir de su casa a buscar con quien hablar, porque las mujeres de la casa
no sepan contarle más que de diversiones y de modas. Pero hay cosas muy delicadas y tiernas que las niñas entienden mejor, y para ellas las escribiremos de modo que les gusten; porque La Edad de Oro tiene su mago en la casa, que le cuenta que en las almas de las niñas sucede algo parecido a lo que ven los colibríes cuando andan curioseando por entre las flores. Les diremos cosas así, como para que las leyesen los colibríes si supiesen leer. Y les diremos cómo se hace una hebra de hilo, cómo nace una violeta, cómo se fabrica una aguja, cómo tejen las viejecitas de Italia los encajes. Las niñas
también pueden escribirnos sus cartas, y preguntarnos cuanto quieran saber, y mandarnos sus composiciones para la competencia cada seis meses. ¡De seguro que van a ganar las niñas!
Lo que queremos es que los niños sean felices, como los hermanitos de nuestro grabado; y que si alguna vez nos encuentra un niño de América por el mundo nos apriete mucho la mano, como a un amigo viejo, y diga donde todo el mundo lo oiga: “¡Este hombre de La Edad de Oro fue mi amigo!”

Cuadro de Edwarol Magum en A los niños que lean La Edad de Oro, por José Martí

 
José Martí

 

 

(Tomado del Blog Damisela)