José Martí

Sobre denuncia de Silvio, Abdala, Martí, Cuba, ayer, hoy y mañana

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Estudios Abdala

Por Fidel Dìaz

Circula por los casi infinitos campos de Internet un texto publicado por Silvio  Rodríguez en su blog Segunda Cita en el que denuncia el corte de electricidad a los Estudios Abdala por problemas con el pago, que provienen de otros males como un traslado de institución, entre otros (porque seguramente habrá una cadena de causas).

Ojo: las trasformaciones económicas que hacemos en el país se están tomando por no pocas personas (en todos los niveles), como un proceso radical inverso, o sea, ir desde un país que ponía todo en función de un sueño -al costo que fuese, aunque nos desfondáramos-, hacia otro donde todo se reduce a un problema matemático, o sea “sacar cuentas y recuentas” y lo que no sume al bolsillo se rechaza. Si fuéramos hacia ese dos más dos son cuatro, estaríamos construyendo un capitalismo más para la lista de la infamia destructora mundial.

Parece escrito ahora mismo esto que nos dejó José Martí:

“¿Quién es el ignorante que mantiene que la poesía no es indispensable a los pueblos? Hay gentes de tan corta vista mental, que creen que toda la fruta se acaba en la cáscara. La poesía, que congrega o disgrega, que fortifica o angustia, que apuntala o derriba las almas, que da o quita a los hombre la fe y el aliento, es más necesaria a los pueblos que la industria misma, pues ésta les proporciona el modo de subsistir, mientras que aquélla les da el deseo y la fuerza de la vida. ¿Adónde irá un pueblo de hombres que hayan perdido el hábito de pensar con fe en la significación y alcance de sus actos? Los mejores, los que unge la naturaleza con el sacro deseo de lo futuro, perderán, en un aniquilamiento doloroso y sordo, todo estímulo para sobrellevar
las fealdades humanas; y la masa, lo vulgar, la gente de apetitos, los comunes, procrearán sin santidad hijos vacíos, elevarán a facultades esenciales las que deben servirles de meros instrumentos y aturdirán con el bullicio de una prosperidad siempre incompleta la aflicción irremediable del alma, que sólo se complace en lo bello y grandioso.
“La libertad debe ser, fuera de otras razones, bendecida, porque su goce, inspira al hombre moderno -privado a su aparición de la calma, estímulo y poesía de la existencia- aquella paz suprema y bienestar religioso que produce el orden del mundo en los que viven en él con la arrogancia y serenidad de su albedrío. Ved sobre los montes, poetas que regáis con lágrimas pueriles los altares desiertos.
“Creíais la religión perdida, porque estaba mudando de forma sobre vuestras cabezas. Levantaos, porque vosotros sois los sacerdotes. La libertad es la religión definitiva. Y la poesía de la libertad el culto nuevo. Ella aquieta y hermosea lo presente, deduce e ilumina lo futuro, y explica el propósito inefable y seductora bondad del universo.”

Nuestro proceso de “perfeccionamiento económico” tiene que lograr la eficiencia económica, pero ella no puede ser el fin, sino un medio: lograr la eficiencia económica para… claro, para que la gente viva materialmente mejor, pero sobre todo para que su nivel de vida “poético” sea muy superior. O sea, para que tengamos un día ese pueblo culto, que empezó a tejer Martí, que Fidel (con la proeza de un pueblo) comenzó a implementar desde la campaña de alfabetización y que hoy se expande por toda la América Nuestra y Nueva.
Tiene que ir, a la par (y como fruto de) una economía sustentable y eficiente, un desarrollo (imprescindiblemente espectacular) en la cultura del pueblo; por lo cual las cuentas tienen que ser en términos de números, y de memoria, y de sueños, y de poesía, y de raíces. Si no, en el ansiado caso de que lográramos un país de bonanza económica, lo conseguiríamos con la destrucción espiritual (que ya no es escasa) y cabría entonces decir como advirtiera Martí del  monstruo -al que le conoció muy bien las entrañas-: “maldita sea la prosperidad a tanta costa”. Y ese es el peligro que nos acecha si, buscamos la eficiencia, el desarrollo, tomando acríticamente mecanismos foráneos; aunque creo que estamos dando pasos económicos creativamente, analizando y hurgando en nuestra realidad y posibilidades, debemos tener un bombillo rojo de alerta en todo momento con las fuentes de creación espiritual, que resulta de vida o muerte para la salvación de la nación cubana. Nuestros medios, y muchos funcionarios, en las instituciones, centros de trabajos, medios masivos, ponen constantemente el acento en la prosperidad económica cual si en eso consistiese la nueva utopía. Con ese dicurso lo que debe ser “el medio de”, se convierte en “el fin”. Y esto va tejiendo automáticamente una ideología pragmática, de acumulación de objetos, de “lucha tu yuca, taino” como dice el trovador Ray Fernández. Muy peligroso, y cabe retornar a José Martí que nos alerta:

“Los norteamericanos posponen a la utilidad el sentimiento. Nosotros posponemos al sentimiento la utilidad. / Y si hay esta diferencia de organización, de vida, de ser, si ellos vendían mientras nosotros llorábamos, si nosotros reemplazamos su cabeza fría y calculadora por nuestra cabeza imaginativa, y su corazón de algodón y de buques por un corazón tan especial, tan sensible, tan nuevo que puede llamarse corazón cubano, ¿cómo queréis que nosotros nos legislemos por las leyes con que ellos se legislan? / Imitemos. ¡No!—Copiemos. ¡No!—Es bueno, nos dicen. Es americano, decimos.—Creemos, porque tenemos necesidad de creer. Nuestra vida no se asemeja a la suya, ni debe en muchos puntos asemejarse. La sensibilidad entre nosotros es muy vehemente. La inteligencia es menos positiva, las costumbres son más puras ¿cómo con leyes iguales vamos a regir dos pueblos diferentes? / Las leyes americanas han dado al Norte alto grado de prosperidad, y lo han elevado también al más alto grado de corrupción. Lo han metalificado para hacerlo próspero. ¡Maldita sea la prosperidad a tanta costa!”.

Creo que debemos estudiar el proceso Revolucionario, especialmente el menos estudiado y màs necesario ahora, el que viene desde enero del 59 hacia acá, con profundidad, hurgando en los errores, desde (como diría Pablo, en aquella canción que hizo con Silvio) “la gloria que se ha vivido” y hurgar también en todo lo que se empezó a tejer creativamente que quedó malogrado en los disimiles y difíciles caminos.
Tenemos un país con un potencial intelectual tremendo que pudiera lograr ese empeño que no quiero llamar más económico, sino económico-cultural.
Ojo: Con esto que está ocurriendo con Abdala (y vengan Martí nuevamente a dar nombre a esos Estudios de grabación con esa obra dramática donde precisamente defiende a la patria por encima de sus amores íntimos, y qué hermoso –déjenme seguir con incidentales asociadas- que un grupo de jóvenes representara precisamente esa obra en la cúspide del Pico Turquino, hace unos días por el cumpleaños de Fidel), Ojo, pues lo de Abdala es un simple (o no tan simple) ejemplo.
Por error o de concepción o de aplicación, o de tergiversación o burocracias, se toman medidas tajantes en disímiles lugares que pueden estar tronchando procesos culturales en los que va la vida espiritual de la nación.
Música auténtica hace falta en cantidades galácticas y que le llegue a la gente: la contaminación sonora y espiritual global está niveles tales de descerebramiento y descorazoniamiento y desmemoria, que espanta.
Se sabe que no es fácil proteger, salvar, la cultura en una era inculta, donde se ha globalizado la seudocultura consumista, depredadora de la cultura auténtica de los pueblos, y del espíritu humano; y menos fácil para un país al que le han llovido cercos económicos, ideológicos, imperiales; pero defendiéndonos de ellos hemos tejido nuestros propios cercos, que debemos romper; pero “ojo” no se trata de botar el sofá, no se trata de desideologizarnos, sino de reideologizarnos desde una cultura más honda, más libre. Se hace difícil salvar la cultura, pero hay que salvarla, porque es la única forma de salvar a la gente, necesitamos y mucho, la prosperidad económica del pueblo; no para que el pueblo tenga, sino para que el pueblo sea. Hemos sorteado esos temporales precisamente con ideas, como para dar la razón a José Julián cuando llevó al extremo su ideal  diciendo: sin pan se vive, sin amor no.
Cierto que nos viene muy bien el pan, pero sin amor no.
Me cabe decir ya como Violeta Parra:
y más no cántico, porque no quiérico:
tengo flojérica en los zapáticos,
en los cabéllicos, en el vestídico,
en los riñónicos y en el corpíñico.

Aquí la letra de la canción “El problema” del propio Silvio Rodríguez acompañando al problema real que tiene (que tenemos) ahora  y que denuncia en su blog Segunda cita.

El problema
Autor: Silvio Rodríguez

El problema no es
si te buscas o no más problemas.
El problema no es
ser capaz de volver a empezar.
El problema no es
vivir demostrando
a uno que te exige
y anda mendigando.
El problema no es
repetir el ayer
como fórmula para salvarse.
El problema no es jugar a darse.
El problema no es de ocasión.
El problema, señor,
sigue siendo sembrar amor.

El problema no es
de quien vino y se fue o viceversa.
El problema no es
de los niños que ostentan papás.
El problema no es
de quien saca cuenta y recuenta
y a su bolsillo
suma lo que resta.
El problema no es de la moda mundial
ni de que haya tan mala memoria.
El problema no queda en la gloria
ni en que falten tesón y sudor.
El problema, señor,
sigue siendo sembrar amor.

El problema no es
despeñarse en abismos de ensueño
porque hoy no llegó
al futuro sangrado de ayer.
El problema no es
que el tiempo sentencie extravío
cuando hay juventudes
soñando desvíos.
El problema no es
darle un hacha al dolor
y hacer leña con todo y la palma.
El problema vital es el alma.
El problema es de resurrección.
El problema, señor,
será siempre sembrar amor.

(1991)

Abdala de nuevo sin corriente

viernes, 22 de agosto de 2014

Los estudios Abdala en estos momentos están sin electricidad. Segunda
vez en unos pocos meses.

La Empresa Eléctrica ha decidido suspenderle el servicio por falta de pago. Abdala no puede pagar porque desde hace ocho meses está en proceso de traslado al Ministerio de Cultura, trámite que no acaba de concretarse por razones ignotas.

Hace unos días un viceministro de cultura dijo que no puede pagar la deuda eléctrica de Abdala porque las empresas deben pagar sus propias deudas.

Los estudios estaban funcionando y han tenido que parar. A partir del próximo lunes hay contratos para servicios que pueden reportarle a nuestro país unos cuantos miles. Abdala no podrá aportarlos por esta situación. Tampoco podrá pagar sus deudas y, por supuesto, seguirá deteriorándose como empresa.

Parece “un plan del enemigo”, pero no es la CIA.

Abdala, que fue un proyecto aprobado y supervisado por el Comandante en Jefe Fidel Castro, agoniza con la complacencia de muchos funcionarios que conocen su situación y no hacen nada.
Algunos de estos funcionarios de Cultura nunca perdonaron la existencia de Abdala. En vez de ver a estos estudios como un aporte a la Cultura, sintieron que se hacían para poner en evidencia su incompetencia. Los que piensan así no son músicos, y si alguno lo fue dejó de razonar como tal.

Llevo mucho tocando puertas que no se abren y hablando a oídos que no escuchan. No crean que no siento vergüenza de confesar esto públicamente. Pero más vergüenza me va a dar cuando vea los estudios en ruinas.

 

Fuente: Chiringa de Cuba.

Teresita Fernández

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Foto: Kaloian (La Jiribilla) | La Jiribilla
Julio M. Llanes
El escándalo de los escándalos. Así calificó el famoso escritor Julio Cortázar a la muerte. En eso pienso cuando escucho la noticia que entristece a Cuba, a los niños de varias generaciones y a la canción latinoamericana… Difícilmente exista un niño cubano de las últimas seis décadas que no haya tarareado una de sus melodías. Bastarían solo dos de ellas para rememorarla como un ciclón emocional de nuestra infancia: “A las cosas que son feas ponles un poco de amor”, eso nos enseñó. “Y verás que la tristeza va cambiando de color”, para que aprendiéramos por siempre a conjurar la congoja, a mirar la vida con los ojos de la esperanza.
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Enrique Pérez Díaz
La autenticidad y ese lirismo natural de Teresita desarmaban a cualquiera. El verla ser feliz en aquella especie de galpón medio abandonado, en medio de tantos animales recogidos de la calle y sin preocuparse más que por cantar y disfrutar de su albedrío, representaron para mí una libertad envidiable y hasta un cuestionamiento de la supuesta vida perfecta que llevaba entonces. La suya era una libertad que nace de la renuncia a lo que otros nos inculcan y el abrazarnos al mismo guijarro que la Loynaz, el guijarro que, no por duro, deja de ser nuestro.
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Alicia Elizundia
Desde la distancia casualmente —o quizá no tan casual—, vinieron a mi mente unas palabras de Teresita Fernández: “Después de recorrer parte del mundo, de conocer mucha gente, de ver tantos paisajes y ciudades, el lugar donde más feliz soy es cuando me siento en mi sillón, y cuando estoy en mi corazón”. Momentos más tarde sonó el teléfono. La noticia de su muerte me dejó sin aliento en la fría mañana de Quito.
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Teresita, Joaquinito, Yanisbel y yo

Rubén Darío Salazar
Ha muerto Teresita Fernández y la música cubana está de luto, los niños y los adultos de la Isla también. Seguro que para Vinagrito la luna ya no será un queso metido en un mar de añil, sino una inmensa foto de su amiga villareña; una imagen final donde se ve a la eterna trovadora rodeada de cocuyos, grillos, lagartijas, lombrices de tierra, peces, ballenas, manatíes, jicoteas, zunzunes, lechuzas, jutías, perros y un osito azul. Pocos conocen a este último animalito que dormía en la cajita oscura de su guitarra.

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Joel del Río
Teresita parecía convencida —y no solo porque me lo dejara entrever aquel día, sino a partir del testimonio precioso que encierran las muchas canciones suyas que conocí luego— de que toda gran alegría dependía de tres casi inconquistables certezas.
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Alexis Díaz Pimienta
Hoy, Cuba entera llora. Nuestra infancia llora. Se nos fue Teresita Fernández, esa grande a lo Vallejo, una mujer grande, grande y otra vez grande, esa poeta de todos, con la que crecimos y reímos y lloramos y cantamos varias generaciones. Una maestra en la más amplia acepción de la palabra.
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Joaquín Borges-Triana
Ahora, cuando me entero de que nuestra querida Teresita ha fallecido, me digo que no, porque alguien que como ella es cantada por los niños para nada está muerta. En todo caso, prefiero decir que Teresita, la abuela de los niños y niñas cubanos de cualquier edad, se ha ido de viaje y que nosotros, los que tanto le debemos y a fin de estar a tono con su eterno legado, en una palangana vieja sembraremos violetas para ella.
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Canta Teresita Fernández
(Selección de canciones)
1. Príncipe enano (letra: Jose Martí)
2. Mi caballero (letra: Jose Martí)
3. Mi reyecito (letra: Jose Martí)
Concierto A Guitarra Limpia con Teresita Fernández.
Grabaciones cortesía del Centro Pablo de la Torriente Grau.
Teatro del Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana. 26 de enero de 2002
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Teresita es un gatico que parece de algodón
Maité Hernández-Lorenzo.
Tere siempre ha sido la maestra que canta. En la sala de su casa: un busto de Martí, la bandera cubana y unas ristras de ajo por cortinas. Le teme a los rayos porque un día, cuando niña, mientras cazaba mariposas la sorprendió un aguacero con relámpagos que encendieron el cielo y desde ese momento no hay temor mayor. Esto me lo contó en su estrecho apartamento durante una tarde cuando estaba a punto de estallar la lluvia. Todos quieren a Teresita, todos van preguntando por ella y ella siempre responde feliz, con la mano dispuesta a brindar.
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Víctor Casaus
Teresita ha llenado, llena, un espacio insustituible en el panorama de la canción cubana: lo ha hecho con perseverancia y con amor, con poesía y con humildad. Y al mismo tiempo llenó, ha llenado, los pequeños, enormes espacios de nuestras vidas personales (si las hay): ahí está en las noches del Coctel, en los 60, y en los días del Parque Lenin después, y en los discos de Martí y en la Ronda de Gabriela, y en tanta melodía que nos ha ayudado a vivir, a ser y a estar, como precisaría el Bola que una vez dijo el más hermoso piropo a esta trovadora indetenible: “Usted no necesita más adorno que la canción”.

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Teresita, entre columnas…

Luis Luque Álvarez
¡Pero es que sigue ahí! Es la dulce condena que acompaña a los buenos poetas y a los músicos de valía: que su creación les ancla en este mundo. Que no podrían marcharse, aun si lo quisieran. De los tontos, de los que hacen mediocre melodía y letra al gusto del bolsillo, no suele quedar poso. Pero de los que han cantado a la virtud, de quienes disfrutan, en el sereno ocaso de su existencia, del recuerdo de haber obrado bien, quedan columnas.
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Paquita Armas Fonseca
Tere me confesó que “Visité Cuba de punta a cabo; muchos países… pero nunca dejé que los éxitos se me subieran para la cabeza. Es que no me propuse ser famosa. Quería cantar y ya; por eso soy feliz. Mi estilo es como la vida misma. Me gusta contemplar a los gorriones que vienen a mi ventana; me fijo en las flores silvestres, en las nubes… disfruto el amanecer, el mar… la naturaleza es superior a la vida que nosotros mismos nos imponemos y limitamos. Es preciosa y vivimos dentro de ella.”
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Audiovisual donde la cantora mayor nos abre las puertas de su casa, su alma y sus canciones.
(c) Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Cuba
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Perdimos nuestro mejor amigo

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Hugo Chávez durante una conferencia en Miraflores, el 14 de mayo de 2004.  Foto: AP

“Ni siquiera él mismo sospechaba cuán grande era”, afirma Fidel en este artículo. En la imagen, el Presidente Hugo Chávez durante una conferencia de prensa en Miraflores, el 14 de mayo de 2004. Foto: AP

El 5 de marzo, en horas de la tarde, falleció el mejor amigo que tuvo el pueblo cubano a lo largo de su historia. Una llamada por vía satelital comunicó la amarga noticia. El significado de la frase empleada era inconfundible. Aunque conocíamos el estado crítico de su salud, la noticia nos golpeó con fuerza. Recordaba las veces que bromeó conmigo diciendo que cuando ambos concluyéramos nuestra tarea revolucionaria, me invitaría a pasear por el río Arauca en territorio venezolano, que le hacía recordar el descanso que nunca tuvo.

Nos cabe el honor de haber compartido con el líder bolivariano los mismos ideales de justicia social y de apoyo a los explotados. Los pobres son los pobres en cualquier parte del mundo.

“Déme Venezuela en qué servirla: ella tiene en mí un hijo.”, proclamó el Héroe Nacional y Apóstol de nuestra independencia, José Martí, un viajero que sin limpiarse el polvo del camino, preguntó donde estaba la estatua de Bolívar.

Martí conoció el monstruo porque vivió en sus entrañas. ¿Es posible ignorar las profundas palabras que vertió en carta inconclusa a su amigo Manuel Mercado víspera de su caída en combate?: “…ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas…”.

Habían transcurrido entonces 66 años desde que el Libertador Simón Bolívar escribió: “…los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad”.

El 23 de enero de 1959, 22 días después del triunfo revolucionario en Cuba, visité Venezuela para agradecer a su pueblo, y al gobierno que asumió el poder tras la dictadura de Pérez Jiménez, el envío de 150 fusiles a fines de 1958. Dije entonces:

“…Venezuela es la patria de El Libertador, donde se concibió la idea de la unión de los pueblos de América. Luego, Venezuela debe ser el país líder de la unión de los pueblos de América; los cubanos respaldamos a nuestros hermanos de Venezuela.

“He hablado de estas ideas no porque me mueva ninguna ambición de tipo personal, ni siquiera ambición de gloria, porque, al fin y al cabo, la ambición de gloria no deja de ser una vanidad, y como dijo Martí: ‘Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz.’”

“Así que, por tanto, al venir a hablarle así al pueblo de Venezuela, lo hago pensando honradamente y hondamente, que si queremos salvar a la América, si queremos salvar la libertad de cada una de nuestras sociedades, que, al fin y al cabo, son parte de una gran sociedad, que es la sociedad de Latinoamérica; si es que queremos salvar la revolución de Cuba, la revolución de Venezuela y la revolución de todos los países de nuestro continente, tenemos que acercarnos y tenemos que respaldarnos sólidamente, porque solos y divididos fracasamos.”

¡Eso dije aquel día y hoy, 54 años después, lo ratifico!

Debo solo incluir en aquella lista a los demás pueblos del mundo que durante más de medio siglo han sido víctimas de la explotación y el saqueo. Esa fue la lucha de Hugo Chávez.

Ni siquiera él mismo sospechaba cuán grande era.

¡Hasta la victoria siempre, inolvidable amigo!

Fidel Castro Ruz

Marzo 11 de 2013

12 y 35 a.m.

 

Google Me Five

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Por Claudio Pelaez Sordo 5OOGLE

El pasado 28 de enero fue un buen momento para poner en la página de inicio de Google la celebración del 160 aniversario del natalicio de José Martí, conocido en Cuba como el más universal de los cubanos, pero del que bien pudiera decirse que es el más cubano de todos los universales.

Mi pregunta es: ¿Se atrevería Google a a rendirle homenaje a Martí como mismo hace con los aniversarios de otras figuras universales y dibujos animados? ¿Quién decide lo que se pone en esa página del motor de búsqueda? O es que con los pobres de la tierra no quiere Google su suerte echar. ¿Los millones de la publicidad le complacen más que el mar?

 

Y me atrevería a ir mucho más allá de Martí, que por supuesto, sería estar en el mismísimo tuétano de Martí: ¿Se atrevería Google a pronunciarse por la liberación de los Cinco? MMMMMMMMMMMMMM. Google Me Five, perdón, quise decir Obama, Give Me Five. Chócala ahí.

 

BOOM.

 

 

(Tomado de Tremendo Explote)

 

 

José Martí: El Presidio Político en Cuba

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Martí publicó esta protesta en 1871. En ella el joven de 18 años denunció los horrores que presenció durante su encarcelamiento. Fue publicada por la imprenta de Ramón Ramírez en el mismo Madrid, sede del sistema que le
condenaba y donde él se encontraba desterrado.

Ésta es la primera obra de Martí que se da a la prensa. No cabe duda que es de carácter político, pero en ella podemos ver el desenvolvimiento narrativo, el simbolismo, las similitudes y el juego de simetría que emplea para darle
énfasis a la narración.

Le advertimos al lector que el contenido de esta obra no es agradable. Fueron muchos los abusos que Martí presenció y recibió, abusos que causarían el fin de la dominación española en América. Martí sólo nos cuenta de algunos, los
detalla de tal forma que es muy posible perder el apetito o tener una mala digestión. Le recomendamos que proceda con cautela, y si se altera, mañana lo puede seguir leyendo.

El Presidio Político en Cuba se encuentra separado en doce secciones o capítulos. Los presentamos en esta forma para facilitar su lectura.

Capítulo I     Capítulo VII

Capítulo II     Capítulo VIII

Capítulo III    Capítulo IX

Capítulo IV      Capítulo X

Capítulo V        Capítulo XI

Capítulo VI     Capítulo XII

 

(Tomado del Blog Damisela)

 

Portal Martiano: http://www.josemarti.cu/

 

 

¿Y cómo voy dentro de esta carta?

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En marzo de 1895, José Martí, desde Cabo Haitiano, escribió a la joven María Mantilla una preciosa y conmovedora carta. No hay dudas de que el Maestro dominaba el lenguaje y la inspiración como el mejor de los cubanos. A veces nos dan ganas de imitarlo a quienes adoramos las letras, pero eso es imposible.

Por el significado de este fragmento, lo regalo a alguien muy especial. Espero que acorte las distancias.

 

“¿Y cómo me doblo yo, y me encojo bien, y voy dentro de esta carta, a darte un abrazo? ¿Y cómo te digo esta manera de pensarte, de todos los momentos, muy fina y penosa, que me despierta y que me acuesta, y cada vez te ve, con más ternura y luz? No habrá quien más te quiera; y solo debes querer más que a mí a quien te quiera más que yo”.

 

 

(Tomado de Isla de la Poesía)

 

 

La Llama Martiana no se extingue.

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Exclusivo para Kokacub@ de la Catira Holguinera

 

Enero es diferente este 2013, lo sentí así al amanecer del nuevo año. Este enero despuntó con luz divina, la luz de la eterna llama martiana, que invade este, el año del Aniversario 160 del Natalicio del Apóstol todos los rincones de la Isla de Cuba en las manos de los martianos, de los jóvenes martianos.

Hasta Granma nos fuimos los jóvenes holguineros a buscar el fuego martiano en una camioneta sin techo. Fue lo que apareció y nadie se quejó. Sí, porque la Empresa de Transporte Escolar, atorada con el regreso de los estudiantes a sus escuelas, tras el descanso de fin de año y media flota en la Capital, no podía poner una guagua, una, aunque fuera Girón, para el traslado de los participantes y nadie más pudo apoyar con el transporte.

Un viaje así, con el sol de Cuba bien picante abrazandote apretado, tras el cual aguarda una caminata, no deja dudas sobre el sentimiento martiano y los valores que posee la juventud cubana. Aún así existen quiénes cuestionan, pero solo un grupo de jóvenes verdaderamente comprometido y patriota hace eso.

 

Así cantando y gritando llegamos hasta Cauto Embarcadero, sitio donde recibimos la Llama Martiana. Allí se encendieron los faroles, símbolo histórico de la campaña que libró a Cuba del analfabetismo en 1961, con la llama extraída del Mausoleo de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba. Así, de mano en mano, los jóvenes la trasladan por todo el país hasta La Habana, para el encendido de las antorchas de la marcha que cada año se realiza en vísperas del cumpleaños del más universal de los cubanos. Se esperaba a la prensa, pero no pudo estar, se desconoce exactamente el por qué.

Esa primera jornada, la tropa de Holguín, integrada por intructores de la Brigada de  José Martí, estudiantes de la FEEM, la FEU, cadetes de las FAR, el MININT, guías de exploración y campismo, caminó 17 km hasta el poblado de Vado del Yeso.

Así entre fotos junto al Río Cauto, carteles que veían en la carretera o hermosos paisajes naturales; canciones, congas, lemas aprendidos de la delegación granmense, carreras y la vigilancia extrema al farol para que la Llama permanesiese siempre encendida transcurrieron las más de tres horas de camino.

A Vado del Yeso arribamos ya oscuro y los recibieron con brazos abiertos. “Ay, eso no estaba ahí hace dos minutos”, exclamó asombrada una vecina al ver como al costado de la Plaza de la Cultura de la Comunidad se habían levantado, en 27 minutos, tiempo récord según nos informaron los guías de exploración, tres enormes casas de campaña.

Allí, en estrecha unión con la historia y la naturaleza, junto a vecinos, artistas, estudiantes y martianos del poblado, la delegación holguinera organizó, de conjunto con artistas aficionados de la localidad, una descarga cultural. En la velada se habló de los Cinco y los jóvenes martianos, junto a los pobladores, exigieron su inmediato regreso a la Patria y denunciaron la política de doble rasero de Estados Unidos que los mantiene injustamente cautivos desde hace 14 años sencillamente por luchar contra el terrorismo.

Fue una larga noche de acampada donde las horas de sueño fueron muy, muy pocas horas pero durante la cual compartimos con vecinos, intelectuales y abundó el baile, los juegos y las bromas.

Al alba les sorprendió el conjunto infantil local Abdala con un concierto de música tradicional cubana. Los talentosos niños, que no querían parar de tocar, nos deleitaron e hicieron bailar con piezas antológicas como el cuarto de Tula, Lágrimas Negras y Martí, de Polo Montañez.

Así partimos, conmovidos y con la fuerza y la alegría de la música acelerando el pulso. Esa mañana marchamos aproximadamente 20 Km y no importó el cansancio, ni el sol, era mayor la fuerza de traer con nosotros la Llama, eran mayor la voluntad y el espíritu heredados de Martí. Tampoco hubo sed porque a su paso, además de saludo respetuoso de la comunidad o los pasajeros que viajaban, no faltó el agua, ni las meriendas, ni las frases de ánimo e incluso el pétroleo para avivar el fuego del farol.

“¿De dónde somos? De Holguín!!. ¿De dónde venimos? De Santiago!!. ¿A dónde vamos? A La Habana!!. ¿Qué llevamos? La Llama Martiana ¿Y cómo está?? Encendida!!!! ¿Cómo va a llegar? Encendida!!!!”, era la respuesta de los jóvenes a la curiosidad de los vecinos.

De la cercanía a las Tunas supimos por los pioneros de la Escuela “4 de abril” que nos cantaron el Himno Nacional y nos recitaron poemas a la sombra de una parada y por la gente que, conocedora, les decía “ya les queda poco”. Bajo el pleno sol del mediodía, llegaron hasta la Comunidad de San José y en los últimos metros el cansancio quedó desplazado por una vigorosa carrera.  Allí se entregaron las banderas y faroles a los tuneros.

Hace 60 años atrás, el Comandante en Jefe Fidel Castro dijo: “Parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario, que su memoria se extinguiría para siempre, ¡tanta era la afrenta! Pero vive, no ha muerto, su pueblo es rebelde, su pueblo es digno y fiel a su recuerdo; hay cubanos que han caído defendiendo sus doctrinas, hay jóvenes que en magnífico desagravio vinieron a morir junto a su tumba, a darle su sangre y su vida para que él siga viviendo en el alma de la patria. ¡Cuba, qué sería de ti si hubieras dejado morir a tu Apóstol!”.

He ahí el desafío de los jóvenes martianos de hoy, mantener viva la Llama de las ideas del Apóstol, que hoy viven más que nunca. ¿Cómo? Con la acción, más allá de la palabra, con el sentimiento y el corazón, con imaginación, sinceridad, audacia y ternura, porque solo el amor engendra la maravilla.

Pero ello no solo depende de nosotros, se necesita el apoyo y colaboración de las organizaciones políticas y de masas, de los órganos de dirección del país, a todos los niveles, más que control y exigencia, se trata de tutorear y ayudar a coordinar, no de torear. Se requiere que estén ahí y nos den la mano cuando se lo pedimos. Solo cuando se lo pedimos. La juventud exige y quiere actuar y avanzar con sus propios pies, aclaro. Sabemos que tenemos que ganarnos el protagonismo y corresponder a la confianza que en nosotros se ha depositado con responsabilidad; no obstante para lograrlo es importante que nos dejen hacer sin cuestionamientos u obstáculos.

Solo así se logrará que los jóvenes cubanos y especialmente los más pequeños  sientan y vivan verdaderamente a Martí. ¿No es eso lo que se quiere? que cada día sean más los jóvenes cubanos que vivan a Martí, que lo asuman y hayan absorbido su pensamiento.

Nadie mejor que nosotros, los jóvenes enamorados de Martí sabemos cuánto le hace falta hoy a la humanidad, al país, a la juventud, al hombre, hoy en peligro de extinción, el escuchar y asumir las ideas martianas…de nosotros depende convertir la palabra en acción, en participación, cambiar, transformar el entorno que nos rodea.

 

Exclusivo para Kokacub@ de la Catira Holguinera

 

Buena idea de los Jóvenes Plaza Martiana: Iniciativa a la que todos debemos sumarnos.

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Por el Guajiro de Cienfuegos, exclusivo para KOKACUB.

Como simple espectador un joven de este tiempo, me comentó del II Encuentro Nacional de Jóvenes Plaza Martiana, que sesionó el martes  9 de octubre de 2012, en la Sociedad Cultural José Martí en la capital, me dijo haber escuchado una iniciativa que por lo novedosa, educadora y sobre todo como punto de acercamiento de todos nuestros jóvenes al ideario martiano, le dejó conmovido; sentimiento que me transmitió, y me quede enamorado de ella, busqué en la prensa al otro día y de ésta idea no se hablaba nada.

Según me expresó, la iniciativa expuesta por el Consejo de Jóvenes Plaza Martiana se refería específicamente a la realización de una marcha de las antorchas que comenzara desde el propio Mausoleo de José Martí en el Cementerio de Santiago de Cuba, donde se encendiera una antorcha que recorriera todo el país, a pie, y escoltada por jóvenes martianos ya sean Universitarios, estudiantes, trabajadores, campesinos, y pueblo en general, y que culminara en la Universidad de La Habana el día 27 de enero de 2013 para que sirva de  insignia  al encendido de las antorchas que año tras año, en memoria del Héroe Nacional José Martí, se realizara por primera vez en la medianoche del 27 de enero de 1953.

Convencido estoy que una iniciativa como la apuntada, será acogida por todos nuestros jóvenes, donde podrá generarse su enriquecimiento y creatividad en cada rincón de nuestro archipiélago, y así recordar el natalicio de José Martí por todos los cubanos, puesto que los sueños revolucionarios de estos tiempos son construidos con su pensamiento vigente cada día, y que ésta marcha constituye una muestra  más del apoyo de la juventud cubana a la dirección histórica de la Revolución.

A tiempos nuevos, ideas nuevas.

Plazas martianas y el inicio de todo

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Cuando llegué a La Habana y miré desde la ventanilla los rostros desconocidos en la Terminal, me dije: que malo es llegar a un lugar y que nadie te esté esperando. La sensación de desamparo duró muy poco, ya me veía con mi maletín, que pesaba muchísimo, hasta la Sociedad Cultural José Martí, o llamando desde un teléfono público no sabía muy bien a dónde o a quién. En cuanto entré a la estación, un psstt me ubicó, traían mi nombre en un papel, pero nos reconocimos enseguida, Yasser el muchacho que había ido a Holguín en agosto.

“Si hubiera sabido que eras tú, te habría dicho que trajeras a la niña y te quedabas en mi casa”, me dijo Yasser. Sonreí, “bueno, no vengo de Holguín, vengo de Cienfuegos y la niña, no creo que se porte muy bien en este tipo de eventos”. Lilien y Elizabeth, otras dos holguineras, llegaron media hora después, y juntos nos fuimos a casa de Yasser a pasar el día hasta que llegara Ramón, el cuarto coterráneo, y termináramos de acomodarnos.

Desde aquel departamento a ocho pisos de la planta baja, La Habana parece otra. Se ve el malecón y los autos, pero el sonido se siente lejano, la ciudad era un cuchicheo, un eco, un ruido sordo de bocinas y de gente.

Eliza y Lilién habían salido, Yasser miraba cosas en la computadora, y yo medio somnolienta, me alisté para caminar la Rampa, a solo dos cuadras del edificio donde estaba. Volví del paseo contando historias de unos vietnamitas que hicieron par de preguntas mientras escribía sentada en el malecón, y de unos mellizos que me asaltaron con una guitarra pidiendo que les aceptara dos canciones a cambio de un cuc.

Ramón llegó tardísimo, casi a las 10 de la noche. Después de la comida, nos fuimos a donde Miguel, un señor de rasgos árabes y aspecto muy amable que ofreció su casa para el evento, como lo hicieron otros tantos asociados.

Punto de partida

Así comenzó el II Encuentro Nacional de Plazas Martianas, que sesionó en La Habana a mediados de octubre. El día que nos reunimos en el Memorial José Martí, aún no nos conocíamos. Ya había descubierto a Ramón y Lilién (Elizabeth trabaja conmigo, la descubro todos los días). Digo descubrir porque es un proceso más revelador, que el de solo conocer a alguien. Lilién es periodista de Holguín, pero nunca habíamos hablado, ni siquiera en su etapa de estudiante. Descubrí a una muchacha muy sensible, amante de Tolstoi, no de Gorki, y con un sentido común parecido al mío. A Ramón nunca lo había visto, pero se deja conocer fácil porque es muy transparente. En el Memorial actuó para todos, y por iniciativa propia, “cosa de locos”, pensé yo. En ese mismo teatro se discutió sobre lo que cada provincia había hecho en este primer año de trabajo.

Al final de la mañana, coincidimos unos cuantos en el ascensor para subir al mirador de cinco puntas del Memorial, que equivale a 38 pisos de un edificio común (El Mirador es asfixiante, lo imaginaba al aire libre y al contrario, parece que uno está encerrado en una cápsula y que el oxígeno se acabará pronto).

Las exposiciones en el Memorial y en el resto de los espacios se hicieron a la carrera, como si estuviéramos en un maratón, porque teníamos muchas cosas que hacer y solo dos días para todo. Casi no se podían hacer preguntas porque “corre que hay que terminar antes de las 11 y media”. Imagino que con tres días las cosas habrían salido mejor, pero todo esto obedece también al tema económico, así que o en dos días o no se hacía.

Un Martí diferente

En las discusiones conocí a un Martí distinto. Los temas de las ponencias podían ser tan sórdidos como con qué sustancia se embalsamó el cuerpo del Apóstol, o tan poco atractivo para mí, como la posible paternidad de Martí con respecto a María Mantilla. Sin embargo, conocí de un club martiano en una cárcel de Artemisa, donde los reclusos se leen a Martí y hacen actividades en su nombre; alguien habló de las enfermedades del Maestro, que no fueron pocas y es un tema que lo humaniza bastante; un camagüeyano presentó un videojuego de su propia autoría que, según comentó, ya se implementa en las escuelas de su ciudad y que consiste en responder preguntas relacionadas con Martí, con enfrentamientos y pases de nivel según la cantidad de respuestas correctas.

En la fragua martiana volví a encontrar la estatua del joven Pepe con 16 años y los grilletes en el tobillo y la cintura. Me gusta pararme a su lado e imaginar su estatura en aquel entonces, cuando le escribió a su madre esos versos que no dejan de estremecerme: Mírame madre…

Los dos días se fueron muy rápido. De todo, lo que más me gustó fueron los encuentros en las tardes, ya casi a la hora de la comida, en que nos sentábamos en círculo y discutíamos temas internos de la organización. Fue justo en una de esas conversaciones en que me di cuenta de que no somos tan autónomos como a veces parece. Seguimos perteneciendo a la Sociedad Cultural José Martí y nos tenemos que regir por sus estructuras y sus leyes, de hecho, los adultos no nos quitaron la vista, andaban merodeando, sonrientes como quien celebra las chiquilladas de los niños del barrio, y sentí que en algún que otro momento mataron el debate, cuando más entusiasmados estábamos.

Fueron dos días para hablar de nosotros mismos bajo las luces mortecinas de aquella ciudad y también para tirarnos fotos, intercambiar correos, seguir hablando de Martí, bailar con Berazaín, Fernando Bécquer y cantar junto a Polito Ibáñez. La última noche picamos un cake enorme. Ya para ese entonces formábamos algo, éramos un grupo y yo tuve la sensación permanente de que estábamos creando algo valioso juntos. Nunca hablamos de eso, pero creo que los demás sentían lo mismo.

Cuando salí de La Habana…

La noche del cake, que fue la misma que la de Polito y el malecón, terminé en una parada del P2 con un aguacero enorme filtrándose por el techo. Ramón se había pasado el primer día contestando una entrevista que le hicieron para Juventud Rebelde y esa noche se me ocurrió decirle que sus respuestas habían sido un panfleto. Por las cosas que me había contado tenía hechos más interesantes de los que hablar. Descubrió a Martí en tercer grado, cuando leyó Abdala, “después en la secundaria leí Yugo y estrella y no pude desprenderme, en el pre fue conNuestra América”, me confesó, “¿ves? tenías que haber hablado de eso”, le reproché, como si yo siempre estuviera lejos de los panfletos, en fin.

 

La espera en la Terminal fue mucho más corta que la de aquella parada. De nuevo Yasser, con su hospitalidad, y la sorpresa de mi amigo Rodo y su libro. Esta vez dejé La Habana sin despedirme, no sé por qué, pero no miré las calles por la ventanilla como suelo hacer, tenía sueño, cosas en qué pensar, la urgencia de un nuevo alquiler a mi llegada, mi beba y su catarro. ¿A quién se le habrá ocurrido esto de las Plazas Martianas? Nunca pregunté.

 

 

(Tomado del Blog Holguineros)

 

 

 

Ser jóvenes martianos de corazón y acción

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Los delegados compartieron experiencias sobre su acercamiento a nuestro José Martí y debatieron en torno a la situación actual del país y la actitud que se requiere para alcanzar la prosperidad a la que convocó el Apóstol

El placer de leer a Martí fue el motivo que incitó el diálogo entre varias generaciones, a propósito del II Encuentro Nacional de Jóvenes Plaza Martiana, que sesionó este martes en la Sociedad Cultural José Martí, en la capital.

Los delegados compartieron experiencias sobre su acercamiento a nuestro Héroe Nacional y debatieron en torno a la situación actual del país y la actitud que se requiere para alcanzar la prosperidad a la que convocó el Apóstol.

Maykel César Aledo, vicepresidente del Consejo de Jóvenes Plaza Martiana, se refirió a la importancia de combinar ideas, prácticas y sentimientos para lograr hacer una mejor política y eliminar el egoísmo como actitud del ser humano.

El intelectual Luis Toledo Sande, además de convocar a una lealtad reflexiva más que a la incondicionalidad, ahondó en la necesidad de combatir el pragmatismo, apoyados en la máxima martiana de la utilidad de la virtud.

Ana Sánchez Collazo, directora del Centro de Estudios Martianos, defendió la importancia de conocer a Martí para poder defenderlo con toda la pasión que se requiere y convertir a los jóvenes de hoy en martianos de acción, alegres y profundos.

Durante la sesión de la tarde fue presentado también el número 35 de la revista Honda, que en esta ocasión estuvo dedicado a la figura de Antonio Maceo.

El Doctor Eusebio Leal Spengler, historiador de la ciudad de La Habana, significó la importancia de entender la vida y obra del Titán de Bronce, pues en ella está también la historia de Cuba, de la cultura y de nuestra gente.

Destacó el peligro que se corre cuando se trata de aislar a los héroes de sus méritos y su trayectoria, y recordó las palabras de Fidel cuando dijo: nosotros entonces habríamos sido como ellos, y ellos hoy habrían sido como nosotros.

El Doctor Armando Hart Dávalos, director de la Oficina Nacional del Programa Martiano, subrayó la necesidad de encontrar el talento del pensamiento filosófico que se requiere para salvar a la humanidad, desde la trayectoria de grandes hombres como Fidel, Chávez, guiados a su vez por José Martí y Simón Bolívar.

En esta ocasión los jóvenes homenajearon a destacados profesores por su condición de fundadores del Seminario Juvenil de Estudios Martianos, dentro de la jornada de celebración por el aniversario 40 de este.

 

En la presentación de la revista Honda también estuvieron presentes Yuniasky Crespo Baquero, primera secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas; Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba; y Rafael Polanco, director de la publicación.

 

 

(Tomado de Juventud Rebelde)