Fidel Castro

Mujica juega rol clave en acercamiento entre Cuba y EE.UU.

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En la cumbre del G77 que se llevó a cabo el 14 y 15 de junio en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, el presidente José Mujica dio un paso clave en pos de la mejora en el relacionamiento entre Cuba y Estados Unidos, y el fin del embargo que el país norteamericano ejerce sobre la isla desde hace más de 50 años, informa Búsqueda esta mañana.

En su viaje oficial a La Habana en 2013, en el que se reunió con Raúl y Fidel Castro, Mujica puso sobre la mesa la posibilidad de lograr un acercamiento con Washington. Algunos meses más tarde, el 12 de mayo pasado en su tan difundida reunión con Barack Obama, el presidente uruguayo se llevó en secreto la noticia de que Obama tiene intenciones de llegar a un “acuerdo” con Cuba.

“Me quedan dos años. Este es el momento”, le dijo Obama a Mujica en Washington.

Un mes más tarde, el sábado 14 de junio, durante la cena de la cumbre en Bolivia, el presidente Mujica se acercó a su par cubano y dedicó unos cuantos minutos para facilitar un acercamiento entre los dos países.

Según informa Búsqueda, Castro se mostró interesado en la propuesta, hubo señales de distensión y buena disposición de parte del gobierno cubano.

Finalizada la reunión, el presidente José Mujica se fue bastante optimista, informaron fuentes oficiales al semanario.

El bloqueo impuesto en 1960 tiene varias partes interesadas que desean derribarlo. El 52% de los cubanos radicados en Miami, que siempre fueron una presión a favor del embargo, ahora se pronuncian en contra, informó El País de Madrid este miércoles. Por otra parte, varios prominentes empresarios estadounidenses como David Rockefeller enviaron al presidente Obama una carta firmada pidiendo que acabe con la medida.

 

Fuente: Progreso Semanal.

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Fidel Castro explica lo que le dijo Raúl a Obama

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Fidel Castro explica lo que le dijo Raúl a Obama
Ni el presidente de Cuba ni el de Estados Unidos han hechos comentarios sobre las palabras que intercambiaron durante el memorial de Nelson Mandela en el estadio Soccer City de Johannesburgo, Sudáfrica.

El ex presidente cubano Fidel Castro debió sentir tanto curiosidad como cualquiera de los millones que vieron el saludo en vivo por televisión. La ventaja que tiene, por encima de esos millones, es que él es hermano de uno de los involucrados en el llamado histórico apretón de manos. Por eso, ha podido publicar un artículo mencionando el episodio.

“Mister President, I’m Castro” fue lo último que le dijo Raúl a Obama, al retenerlo por unos segundos, a lo que Obama respondió diciendo sí con la cabeza. Si consultan este video, entre el segundo 27 y 29, se ve al presidente cubano gesticular algo similar a la palabra “Castro.”

Fidel escribió un artículo titulado “Mandela ha muerto ¿Por qué ocultar la verdad sobre el Apartheid?”, donde expresa lo siguiente:

“El papel de la delegación de Cuba, con motivo del fallecimiento de nuestro hermano y amigo Nelson Mandela, será inolvidable. Felicito al compañero Raúl por su brillante desempeño y, en especial, por la firmeza y dignidad cuando con gesto amable pero firme saludó al jefe del gobierno de Estados Unidos y le dijo en inglés: “Señor presidente, yo soy Castro”.

Una fuente cercana a la presidencia del Consejo de Estado cubano, consultada por este periodista, afirma que Obama le respondió “I know, I know” (Lo sé, lo sé.) También comentó que Obama había comenzado el saludo o terminado la conversación con un “My pleasure, Mr. President” (El placer es mío, señor Presidente).

Aunque el trío fotográfico de Barack Obama con la primera ministra danesa Helle Thorning-Schmidt y con el británico David Cameron amenazó con robar el show,  el apretón de manos entre Raúl Castro y el presidente de Estados Unidos reubicó al tema Cuba entre las prioridades de la prensa norteamericana durante la semana posterior al saludo.

 

Fuente: On Cuba.

Fidel #‎Feliz87Fidel‬

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Viene del monte y del arroyo, viene de todas partes y hacia todas partes va, y echó, desde el comienzo de sus días, su suerte con los pobres de la Tierra

Los combatientes que lo han seguido a lo largo de la historia, en especial su hermano Raúl, poblaron a Fidel para ser en sí una muchedumbre, espesura, manigua… Autor: Archivo

 

Katiuska Blanco 

Fidel para nosotros es el más fiel, espigado e insomne discípulo del Maestro. El poeta Roberto Fernández Retamar dice que para Fidel ser martiano es algo totalmente natural, «es como la respiración. Fidel no necesita citar a Martí, porque es martiano de modo orgánico, es algo totalmente natural».

Fidel viene del monte y del arroyo, viene de todas partes y hacia todas partes va, y echó, desde el comienzo de sus días, su suerte con los pobres de la Tierra.

José Martí es el corazón de su vida extraordinaria. Como el Apóstol, está sin falta, rebelde, junto a los olvidados, y con una luz natural que el empeño y el esfuerzo incansables han moldeado erudita con el fervor con que el sol alumbra nuestro universo.

Fidel vive en esa dimensión especial de los solemnes y valientes, Quijote del tiempo donde no hay imposibles y cada detalle se observa y concibe como poesía, revolución, filosofía y naturaleza.

En lo inasible reconoce las cosas grandes: en los héroes, los símbolos, la historia, el recuerdo, la justicia, el saber, los ideales; pero también en lo común de todos los días «en el mantel de la mesa y el café de ayer» —como canta Silvio—, en el decoro del abrigo humilde pero digno e ilustrado a que aspira para todos los pobladores de la Tierra. En ese afán se hermanó con quien soñaba repartir los panes y los peces, con los libertadores de todas las regiones distantes, de Nuestra América y del Archipiélago al que pertenecemos, con los ilustres del pensamiento y las luchas sociales como el Moro Marx, «el general Engels», y Lenin.

Para nosotros, Fidel es el fundador de un sueño viejo, de un sueño de cien años que no fueron solitarios sino habitados por una multitud, por un pueblo entero en esta Isla grande rodeada de más de 4 000 islas, cayos e islotes en el azul del Caribe, confluencia de vientos, corrientes y travesías, de lo profundo físico y cultural del mundo, y por eso mismo, encrucijada vital, llave de un futuro más noble, más humano para todos.

Fidel confió siempre en que era alcanzable el anhelo de un país justo y soberano y fue esa fe encendida la que le rodeó de los mejores hombres y mujeres de nuestro pueblo, acaso y por tanta decepción acumulada, descreído hasta entonces, hasta aquella madrugada de fuego sobre la ciudad dormida de Santiago, el desembarco en el manglar, el barro y los bombardeos, hasta las batallas en el firme de la Maestra.

Y cuando el triunfo fue una verdad absoluta y pasó el fugaz desconcierto al final de la guerra, emprendió lo difícil aún con más fuerza para cambiarlo todo, para ser plenos y mejores. Emprendió la tarea de Estado como un guerrillero, porque serlo es un espíritu de vida, una búsqueda de los trillos para llegar rápido, una entereza ante la adversidad, una fuerza en lo áspero, un conocimiento profundo del entorno, una vocación de hermanamiento montañoso con el otro, una agilidad de ardilla en la mente y el cuerpo, y una temeridad paciente para encarar la muerte.

Fidel fue uno al principio, pero después sobrevivieron en él sus compañeros: Abel, Renato, Boris Luis, Tassende y tantos otros jóvenes limpios y buenos que dieron su vida por una Patria como la de hoy. Ellos y los combatientes que lo siguieron a lo largo de la historia, en especial su hermano Raúl, lo poblaron para ser en sí una muchedumbre. Por eso Fidel es una espesura, una manigua. Fidel es la tierra del mambí.

Fidel se convirtió en un semillero y en un sembrador de ideas que se esparcieron por todo el continente propio y más allá, donde quiera que los pueblos luchan.

A un sueño realizado, sueña siempre uno nuevo. Fidel es raíz, tronco y follaje de la nación cubana y de la humanidad. Como los viejos hórreos, graneros de la Galicia de donde venía su padre, hoy es reserva para el invierno rudo, la guerra o el olvido, para la húmeda y fresca amanecida que clarea.

 

Fuente: Juventud Rebelde.

Fidel: Simplemente Fidel ‪#‎Feliz87Fidel #Cuba

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Fidel renace cada día.

 Es como si cada instante de su existencia, cada palabra dicha, cada enseñanza y conocimiento transmitido, tanto bregar por la vida, le dieran fuerzas a su aliento eterno.
Es de nosotros y es del mundo, con ese espíritu constante por hacer, por mostrar, por ofrecer a todos y por todos.
Es imposible encasillarlo, describirlo, enmarcarlo, se renueva y se hace diferente pero fiel a su esencia y a sus principios, esos que ha enarbolado con la sencillez y la dulzura del hombre fuerte que levanta una espada pero entrega una flor, que dice mucho y hace más.
Fidel se traslada en el tiempo, recuerda el pasado, lo venera, lo critica y lo trae al presente para proyectar el futuro, porque es de todos los tiempos, de todas las edades, sin fronteras.
Dicen que ya tiene 87 años, y aunque algunos no quieran verlo así, esa juventud acumulada se eleva como estandarte para reír, para bromear, para enseñar, alertar, para compartir el sueño que lleva desde la raíz: como hacer más humano lo humano.
De él aprendimos a ser justos, a no cansarnos, a ser críticos implacables con lo mal hecho, y a dar  todo por Amor, el amor a Cuba que tanto nos une y nos hace ser mejores.
No importa donde estará mañana, cómo celebrará o no su aniversario, si sentirá de cerca tanto cariño y respeto de quienes lo queremos así, como Padre, amigo, hermano, hombre, humano, líder, Revolución… 
Allí, siempre cerca, estará en cada uno, en cada hombre que haga algo por el bien común, que piense en un mañana de luz para nuestros hijos, que sienta suya cada causa humana y en nosotros, los más jóvenes.
Pero allí, donde esté, será también eterno el beso y el abrazo de este pueblo para quien seguirá siendo siempre, simplemente, Fidel.

Fuente: Apuntes desde Cuba.

Perdimos nuestro mejor amigo

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Hugo Chávez durante una conferencia en Miraflores, el 14 de mayo de 2004.  Foto: AP

“Ni siquiera él mismo sospechaba cuán grande era”, afirma Fidel en este artículo. En la imagen, el Presidente Hugo Chávez durante una conferencia de prensa en Miraflores, el 14 de mayo de 2004. Foto: AP

El 5 de marzo, en horas de la tarde, falleció el mejor amigo que tuvo el pueblo cubano a lo largo de su historia. Una llamada por vía satelital comunicó la amarga noticia. El significado de la frase empleada era inconfundible. Aunque conocíamos el estado crítico de su salud, la noticia nos golpeó con fuerza. Recordaba las veces que bromeó conmigo diciendo que cuando ambos concluyéramos nuestra tarea revolucionaria, me invitaría a pasear por el río Arauca en territorio venezolano, que le hacía recordar el descanso que nunca tuvo.

Nos cabe el honor de haber compartido con el líder bolivariano los mismos ideales de justicia social y de apoyo a los explotados. Los pobres son los pobres en cualquier parte del mundo.

“Déme Venezuela en qué servirla: ella tiene en mí un hijo.”, proclamó el Héroe Nacional y Apóstol de nuestra independencia, José Martí, un viajero que sin limpiarse el polvo del camino, preguntó donde estaba la estatua de Bolívar.

Martí conoció el monstruo porque vivió en sus entrañas. ¿Es posible ignorar las profundas palabras que vertió en carta inconclusa a su amigo Manuel Mercado víspera de su caída en combate?: “…ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas…”.

Habían transcurrido entonces 66 años desde que el Libertador Simón Bolívar escribió: “…los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad”.

El 23 de enero de 1959, 22 días después del triunfo revolucionario en Cuba, visité Venezuela para agradecer a su pueblo, y al gobierno que asumió el poder tras la dictadura de Pérez Jiménez, el envío de 150 fusiles a fines de 1958. Dije entonces:

“…Venezuela es la patria de El Libertador, donde se concibió la idea de la unión de los pueblos de América. Luego, Venezuela debe ser el país líder de la unión de los pueblos de América; los cubanos respaldamos a nuestros hermanos de Venezuela.

“He hablado de estas ideas no porque me mueva ninguna ambición de tipo personal, ni siquiera ambición de gloria, porque, al fin y al cabo, la ambición de gloria no deja de ser una vanidad, y como dijo Martí: ‘Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz.’”

“Así que, por tanto, al venir a hablarle así al pueblo de Venezuela, lo hago pensando honradamente y hondamente, que si queremos salvar a la América, si queremos salvar la libertad de cada una de nuestras sociedades, que, al fin y al cabo, son parte de una gran sociedad, que es la sociedad de Latinoamérica; si es que queremos salvar la revolución de Cuba, la revolución de Venezuela y la revolución de todos los países de nuestro continente, tenemos que acercarnos y tenemos que respaldarnos sólidamente, porque solos y divididos fracasamos.”

¡Eso dije aquel día y hoy, 54 años después, lo ratifico!

Debo solo incluir en aquella lista a los demás pueblos del mundo que durante más de medio siglo han sido víctimas de la explotación y el saqueo. Esa fue la lucha de Hugo Chávez.

Ni siquiera él mismo sospechaba cuán grande era.

¡Hasta la victoria siempre, inolvidable amigo!

Fidel Castro Ruz

Marzo 11 de 2013

12 y 35 a.m.

 

Nuestro diputado Fidel Castro (+ Fidel)

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Y llegó Fidel. Quizás con pasos más lentos de lo que hace algún tiempo acostumbraba a tener. Pero el tiempo no perdona. Tampoco el paso desafiante de la vida, los años, el estrés, el agotamiento físico que a veces se oculta a fuerza de voluntad, amor y sacrificio, pues fuerzas mayores necesitan su presencia.

 
Pero ahí estaba, con su enorme capacidad de análisis, de revivir la historia, su modestia y su confianza en el futuro. Así compartió con los diputados que junto a él constituyeron el Parlamento cubano este domingo y eligieron a nuestro renovado Consejo de Estado.
Allí también retomó momentos únicos y definitivos en la Cuba revolucionaria de los últimos 54 años, transmitió enseñanzas, reflexionó, vivió la emoción de unos aplausos prolongados y merecidos que agradecían su sencillez, su sabiduría y la presencia del soldado eterno que levanta su voz con orgullo, aún desde la posición de un representante del pueblo, un diputado.
Nuevamente Fidel, quien nos dice todos los días que esta lucha es sobre todo, por las ideas.

 

 

Mariela Castro: ¨Fidel Castro siempre ha asumido sus responsabilidades como líder¨

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"Fidel Castro siempre ha asumido sus responsabilidades como líder”

Por Salim Lamrani, en Rebelión

Mariela Castro Espín ha logrado emanciparse de su herencia familiar. Sobrina de Fidel Castro, líder histórico de la Revolución Cubana, e hija de Raúl Castro, actual Presidente de Cuba, Mariela se ha ganado un reconocimiento internacional…

Mariela Castro Espín ha logrado emanciparse de su herencia familiar. Sobrina de Fidel Castro, líder histórico de la Revolución Cubana, e hija de Raúl Castro, actual Presidente de Cuba, Mariela se ha ganado un reconocimiento internacional no gracias a su apellido sino gracias a su acción a favor del derecho a la diversidad sexual.

Directora del Centro de Educación Sexual (CENESEX), licenciada en Psicología y Pedagogía, titular de un máster en sexualidad, Mariela Castro ha hecho suya la causa de los homosexuales, bisexuales, lesbianas y transexuales y ha permitido que esta comunidad salga de la marginalidad en la cual la había acantonado la sociedad.

La acción del CENESEX ha sido coronada de éxito. Desde 2007, se celebra en Cuba todos los 17 de mayo el día contra la homofobia. El Estado se encarga gratuitamente de las operaciones de cambio de sexo. La homofobia ha disminuido de modo sensible aunque persista todavía en algunos sectores. Finalmente, importantes instituciones como el Partido Comunista de Cuba o el Ministerio de Cultura son ahora aliados de primer orden en la lucha por los derechos de todos.

Mariela Castro se parece a su madre, Vilma Espín. Ha heredado a la vez su belleza natural y su carácter. En efecto, como ilustran estas conversaciones, desprecia soberanamente el lenguaje estereotipado y no vacila de ningún modo en señalar las injusticias que se cometieron en Cuba en el pasado, ni en denunciar los obstáculos institucionales todavía presentes en la sociedad. Su franqueza no suscita la unanimidad en el poder cubano, particularmente en el sector más conservador. Pero, como se complace en recordar, cada vez que el Presidente Raúl Castro recibe una queja con respecto a ella, su respuesta sigue siendo invariable: “Si tienes algo que decir sobre mi hija, ve a verla directamente”. De momento, los críticos no han dado el paso.

En este diálogo no se ha eludido ningún tema, sea la situación de los homosexuales tras el triunfo de la Revolución, las tristemente célebres Unidades Militares de Ayuda a la Producción, el famoso “Quinquenio Gris”, la Fundación del CENESEX, la lucha contra la homofobia, la prostitución, el fenómeno transexual o el matrimonio para todos. Mariela Castro no eludió ninguna pregunta y no impuso ninguna condición previa al diálogo.

Salim Lamrani: Mariela Castro, ¿cuál era la situación de las minorías sexuales en 1959, tras el triunfo de la Revolución, en Cuba?

Mariela Castro Espín: Al inicio de los años 1960, la sociedad cubana era el reflejo de su herencia cultural, principalmente española. Cuba tenía una cultura “homoerótica”, patriarcal y entonces, por definición, homófoba, como todas las sociedades patriarcales. En aquella época, el mundo entero era patriarcal y homófobo, sin distinción alguna, tanto los países desarrollados como las naciones del Tercer Mundo.

No obstante, resulta curioso que el proceso emancipador de la Revolución Cubana que reivindicaba en su programa político la lucha contra las desigualdades, las diferentes formas de discriminación contra las mujeres, el racismo, y que intentaba eliminar las injusticias, las brechas entre la ciudad y el campo, no se haya interesado por la suerte de los homosexuales y no los haya considerado víctimas de discriminaciones de todo tipo.

SL: ¿Por cuáles razones?

MCE: La homofobia era la norma incluso tras el triunfo de la Revolución. Era el caso en todas las culturas occidentales basadas en la religión católica dominante. Estaba establecido en los códigos culturales de la relación hombre/mujer.

La Revolución permitió al pueblo cubano conseguir la soberanía nacional y puso en tela de juicio numerosos paradigmas como la virginidad de la mujer como condición previa al matrimonio, la ausencia de divorcio, el estatus de jefe de familia del hombre, la natural fidelidad de la mujer frente a la infidelidad del hombre, la descalificación de la familia monoparental y de la mujer soltera, pero no se interesó por el problema de la diversidad sexual.

SL: ¿Entonces ser homófoco era algo “natural”?

MCE: La homofobia era la norma. Lo que se consideraba anormal era el respeto a quienes habían elegido una orientación sexual diferente. Pero, repito, no era algo específico de Cuba. Era lo mismo en el resto del mundo. La homofobia institucionalizada de los primeros años de la Revolución reflejaba esta realidad y estaba en consonancia con la cultura de la época. Burlarse de los homosexuales era algo natural, así como despreciarlos o denigrarlos. Era normal discriminarlos en el mercado laboral, en su vida profesional, y ése era el aspecto más grave.

Las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP)

SL: En los años 1960, entre 1965 y 1968, el Estado cubano elaboró las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, las UMAP, en las cuales los homosexuales fueron integrados por la fuerza. ¿Podría hablar sobre este oscuro episodio de la Revolución Cubana?

MCE: Primero conviene precisar que las UMAP afectaban a todo el mundo, a todos los hombres en edad de hacer el servicio militar, no sólo a las homosexuales. Era un servicio militar obligatorio para todos los jóvenes mayores de edad. De ningún modo estaba reservado a los homosexuales. Algunos incluso hablaron de campos de concentración para homosexuales. No creo que haya que exagerar. Conviene ser fiel a la verdad histórica. Lo repito, las UMAP afectaron a todo el mundo menos a quienes podían justificar un empleo estable. Los estudiantes tenían que poner entre paréntesis su carrera universitaria para hacer el servicio militar en las UMAP.

Conviene recordar el contexto de la época. Nuestro país se encontraba constantemente bajo agresión de Estados Unidos. Hubo Bahía de Cochinos en abril de 1961, la Crisis de los Misiles en 1962, y los grupos de la CIA que componían exilados cubanos que multiplicaban los atentados terroristas. Las bombas explotaban todos los días en Cuba. Quemaban cañaverales. Saboteaban los ferrocarriles. Atacaban teatros con bazuca. No hay que olvidar esa realidad. Vivíamos en estado de sitio. Había grupos paramilitares alzados en las montañas del Escambray y asesinaban a los campesinos favorables a la Revolución, torturaban y ejecutaban a jóvenes maestros que habían integrado la campaña de alfabetización. En total, 3.478 cubanos perdieron la vida a causa del terrorismo en aquella época. Se trataba de un periodo muy difícil, nos hallábamos permanentemente agredidos y la lucha de clases estaba en su paroxismo. Los terratenientes habían reaccionado con mucha violencia a la reforma agraria y no estaban dispuestos a perder su posición de poder en la sociedad. Entonces había en Cuba una movilización general en torno a la defensa de la nación y de aquel contexto nacieron las UMAP, a guisa de servicio militar.

SL: ¿Por qué razones entonces se han asociado las UMAP al reino de lo arbitrario y de la discriminación?

MCE: Hay una razón para ello. Dado que todo el mundo debía participar en la defensa del país, los grupos marginales, como los hippies por ejemplo, tuvieron que integrar las UMAP, pero también los hijos de la burguesía que se habían acostumbrado a una vida de ocio y no trabajaban, pues tenían recursos. Así, incluso los grupos que no se sentían comprometidos con el proceso de transformación social iniciado en 1959, los que no se habían implicado y preferían un papel observador, tenían que integrar las UMAP y trabajar en las fábricas o en la agricultura. Esas personas no tenían una buena imagen en la sociedad cubana, que los rechazaba por su falta de implicación en la construcción de la nueva nación revolucionaria, y los consideraba parásitos.

Recuerdo en mi juventud haber oído algunas reflexiones desagradables hacia mí, por mi relación familiar con Fidel Castro – mi tío – y Raúl Castro, mi padre. Algunos decían: “Es una bitonga”, es decir, un “hija de papá”, una persona que gozaba de una posición privilegiada, que no tenía el mismo tren de vida que el resto de la juventud, por sus vínculos familiares. Me entraba una rabia terrible cada vez que ocurría eso y me esforzaba para hacer todo lo que los demás hacían y rechazaba todo tipo de privilegio o de favoritismo. Nunca he soporté ese calificativo de bitonga, que era muy despectivo.

El ejército creó entonces las UMAP para apoyar los procesos de producción. Pero la realidad fue otra. El Ministerio de Interior tenía la tarea de encargarse de los grupos de marginales y “parásitos”, identificarlos e integrarlos a las UMAP por la fuerza, pues el servicio era obligatorio.

SL: Ese método era muy arbitrario.

MCE: Conviene recordar que el modo de proceder era arbitrario y discriminatorio. Hubo voces en la sociedad cubana que se opusieron a esas medidas, entre ellas la de la Federación de Mujeres Cubanas, así como la de muchas personalidades. Las denuncias que hicieron algunas madres desataron ese movimiento contra las UMAP.

SL: ¿Y los homosexuales? Fueron víctimas de muchos abusos en las UMAP.

MCE: En esa sociedad homófoba, en ese contexto de hegemonía masculina y viril, las autoridades consideraron que los homosexuales sin profesión tenían que integrar las UMAP para ser verdaderos “hombres”. En algunas UMAP, esas personas fueron tratadas como todos los demás y no fueron víctimas de discriminación. En otras UMAP, donde reinaba lo arbitrario, los homosexuales fueron separados injustamente de los demás jóvenes. Había entonces el grupo de los homosexuales y de los travestis, el grupo de los religiosos y de los creyentes, el grupo de los hippies, etc. Se les reservó un tratamiento especial con burlas cotidianas, humillaciones públicas, etc. En una palabra, las discriminaciones que existían en la sociedad cubana se hicieron más vivas, más acerbas en las UMAP.

No cabe la menor duda de que el proceso de creación y de funcionamiento de las UMAP fue arbitrario. Por ello se cerraron definitivamente esas unidades tres años después. Pero, lo repito un vez más, la situación de los homosexuales en el resto del mundo era similar, a veces peor. Ello, evidentemente, no justifica para nada las discriminaciones de las cuales fueron víctimas los homosexuales en Cuba.

SL: ¿Cuál era la situación de las minorías sexuales en el resto del mundo?

MCE: Hay un estudio sumamente interesante de un investigador estadounidense que se llama David Carter sobre los movimientos LGBT en América Latina y en el resto del mundo. Por ejemplo, en nuestro continente, las dictaduras militares perseguían despiadadamente a los homosexuales.

Otra vez, vuelvo a repetirlo, esa realidad no debe impedirnos analizar con ojo crítico lo que ocurrió en Cuba.

SL: ¿Cuál fue la responsabilidad de Fidel Castro en la creación de las UMAP?

MCE: Fidel Castro es como el Quijote. Siempre ha asumido sus responsabilidades como líder del proceso revolucionario. Por su cargo, considera que debe tomar la responsabilidad de todo lo que ha ocurrido en Cuba, tanto los aspectos positivos como los lados negativos. Es una posición muy honesta de su parte, aunque me parece que no es justo, pues no debe asumir solo la responsabilidad de todos esos desmanes.

Por otra parte, ni es justo ni se acerca a la verdad histórica. Era una época en que emergía una sociedad nueva con la creación de nuevas instituciones, en medio de agresiones, de traiciones, de amenazas contra su vida. Fidel Castro fue víctima de más de 600 intentos de asesinato. No podía ocuparse de todo, y por lo tanto delegaba muchas tareas.

SL: Concretamente, ¿cuál es el vínculo entre Fidel Castro y las UMAP?

MCE: Fidel Castro no desempeño un papel en la creación de las UMAP. En realidad, el único vínculo de Fidel Castro con las UMAP fue cuando decidió cerrarlas, tras las numerosas protestas que emanaban de la sociedad civil, y tras la investigación que llevó a cabo la dirección política de las Fuerzas Armadas. Ésa concluyó que se cometieron muchos abusos. A partir de esa fecha se decidió no incluir a los homosexuales en el servicio militar para evitar toda discriminación en un cuerpo marcado por la homofobia no sólo en Cuba sino también en el resto del mundo. Aquí también se podrá replicar que se trataba de una nueva discriminación hacia ellos, pero su incorporación a las fuerzas armadas fue tan nefasta por los prejuicios que existían, que se tomó esa decisión.

SL: ¿Cuál era el punto de vista de su padre, Raúl Castro?

MCE: He hablado muchas veces de este tema con mi padre y me explicó que era sumamente difícil eliminar los prejuicios sin una política de educación. Por otra parte, el universo militar sigue siendo hoy muy machista en Cuba. Lamentablemente es notorio que en nuestras sociedades rechazamos todo lo que resulta diferente. Imagínese entonces el contexto de los años 1960.

Al respecto, el CENESEX lanzó un programa de investigación sobre las UMAP y estamos recogiendo los testimonios de las personas que sufrieron esa política.

 

 

(Tomado de la Chiringa de cuba)