Alan Gross

Judy Gross: “un golpe devastador para Alan y nuestra familia”

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LA HABANA. Esto declaró a la prensa la esposa del contratista estadounidense Alan Gross,  cuya madre ha muerto hoy a los 92 años en Texas, a causa de un cáncer de pulmón.

“Me preocupa que ahora Alan vaya a renunciar a toda esperanza de volver a casa y hacer algo drástico. Seguramente, debe haber algo que el presidente Obama pueda hacer para asegurar la liberación inmediata de Alan”, dijo la señora Gross.

Su esposo, quien permanece preso en Cuba desde diciembre de 2009, y fue condenado a 15 años por actividades de subversión contra el Estado cubano, no pudo ver a su madre por última vez: ni el gobierno de Cuba dió su permiso para que viajara, ni el de Estados Unidos ha intentando, que se sepa, un diálogo en pos de negociar su liberación, a pesar de las reiteradas invitaciones que ha hecho públicamente La Habana.

En abril pasado Gross comenzó una huelga de hambre durante más de una semana. A su término, declaró que “otras protestas ocurrirán”, sin especificar la fecha ni la modalidad de las mismas.

“El 2 de mayo cumplo 65 años y será mi último cumpleaños aquí”, comunicó Gross por aquellos días, desde su celda en La Habana.

El periodista Peter  Kornbluh, testimonió una conversación con Gross en 2013 que retrató su “volátil estado mental”.

Mostraba “motivaciones irracionales para hacer ejercicios. Lo cual, admitió, era parte de un estratégico y aparentemente suicida plan de salida. Cuando le pregunté si estaba incrementando sus reservas para hacer una huelga de hambre, me dijo que no. En su lugar, miró hacia una puerta que separaba nuestra sala de reuniones del corredor exterior y señaló que era  endeble. Cuando señalé que había guardias bien armados al otro lado, declaró con una loca bravata: “No temo a nadie y Dios libre a la persona que se enfrente a eso. Soy una bomba de tiempo… tick, tick, tick hace el reloj”.

Alan Gross sigue a la deriva. La muerte de su madre ahora, lejos, podría recordar a las autoridades de ambos gobiernos que vale la pena intentar una solución, antes de que vuelva a ser demasiado tarde.

Fuente: Progreso Semanal.

Gross casi cinco años en una prisión cubana ¿Por qué no actúa la Casa Blanca?

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Gross casi cinco años en una prisión cubana ¿Por qué no actúa la Casa Blanca?“El 2 de mayo cumplo 65 años y será mi último cumpleaños aquí”, anunció Alan Gross la semana pasada desde su celda en Cuba. Desde que fue detenido en La Habana el 3 de diciembre de 2009, por distribuir subrepticiamente equipos de comunicación satelital, como parte del programa de promoción de la democracia de la USAID, Gross ha languidecido en prisión –un símbolo de una política fracasada de la Guerra Fría para un cambio de régimen, y un sacrificio a la ambivalencia política del presidente Obama acerca de establecer una diplomacia con sentido de futuro con Cuba.

Ni siquiera la huelga de hambre de Gross durante nueve días el mes anterior para protestar por “la ausencia de cualquier esfuerzo razonable o válido para solucionar esta vergonzosa y terrible experiencia” parece haber alentado a la Casa Blanca a iniciar conversaciones directas con los cubanos para su liberación.  En su lugar, la administración una vez más, en contra de toda evidencia, ha colocado a Cuba en la lista de terrorismo –una acción que nada ayuda a Gross o a las futuras relaciones EE.UU.-Cuba.

Gross junto a Peter Kornbluh en un visita en el 2012.

Pero la administración Obama no puede darse el lujo de ignorar el ominoso juramento de Gross de regresar a casa “vivo o muerto”. Si se hace daño él mismo, le hacen daño o hace daño a otros –lo cual en su volátil estado mental creo firmemente que es capaz de hacer– no solo sería una tragedia para su familia, sino para los actuales y futuros intereses de política exterior de EE.UU. en Cuba. El destino de Gross tiene el potencial de provocar intensas presiones políticas partidarias para que EE.UU. flexione sus músculos y realice una escalada de las hostilidades con Cuba.

Un distanciamiento adicional en las relaciones con Cuba no solo daña los actuales lazos económicos, de comercio y culturales con la isla, sino que también aísla a Washington de la Unión Europea, la cual esta semana inició un diálogo formal con Cuba acerca del comercio, inversiones y derechos humanos, así como del resto de Latinoamérica, el cual está presionando para integrar a Cuba al sistema interamericano. También debilita los intereses políticos y económicos de EE.UU. en la lenta pero firme transición de Cuba que se aleja del comunismo.

Personalmente para el presidente, el caso del encarcelado subcontratista de la USAID amenaza la capacidad del presidente para cumplir con su propia promesa de campaña de “dar vuelta a la página y comenzar a escribir un nuevo capítulo en la política EE.UU.-Cuba”.

La amenaza de hacerse daño realizada por Alan Gross no sorprende a los que hemos experimentado de primera mano su extrema indignación y frustración –dirigida a su propio gobierno, el cual lo envió a Cuba haciéndose pasar como turista, y que ahora parece prácticamente haberlo abandonado allí.

Como subcontratista privado en las ciberoperaciones “discretas” de la USAID contra Cuba –las mismas operaciones que produjeron el reciente esfuerzo encubierto por crear una red similar a Twitter en la isla bajo el nombre clave de “ZunZuneo”– Gross fue arrestado en su quinto viaje a Cuba mientras intentaba crear en la Isla redes ilocalizables de comunicaciones satelitales; subsiguientemente, un tribunal cubano lo condenó a quince años de prisión por “delitos contra el Estado”.

Además de hacer repetidos llamados para su “inmediata e incondicional liberación”, la administración Obama no ha realizado un esfuerzo concertado para obtener su libertad, ignorando repetidas ofertas del gobierno de Raúl Castro para negociar una solución sobre bases “humanitarias”. “Tengo que pensar que ellos realmente no están haciendo nada”, me dijo Gross.

Durante mis últimas dos visitas a La Habana para impartir conferencias acerca de la solución de conflictos, visité a Alan Gross en el hospital militar donde se encuentra encarcelado. Desde noviembre de 2012, cuando pasé cuatro horas con él, y el fin del año pasado, cuando lo volví a ver, su condición física claramente había mejorado. Había recuperado veintitrés de las 110 libras que perdió. Me mostró con orgullo los músculos que estaba desarrollando con un régimen diario de ejercicios.

Pero su estadio mental se había deteriorado claramente, como se reflejó en unas razones irracionales para hacer ejercicios. Lo cual, admitió, era parte de un estratégico y aparentemente suicida plan de salida. Cuando le pregunté si estaba incrementando sus reservas para hacer una huelga de hambre, me dijo que no. En su lugar, miró hacia una puerta que separaba nuestra sala de reuniones del corredor exterior y señaló que era  endeble. Cuando señalé que había guardias bien armados al otro lado, declaró con una loca bravata: “No temo a nadie y Dios libre a la persona que se enfrente a eso. Soy una bomba de tiempo… tick, tick, tick hace el reloj”.

Su desesperada frustración se enfoca en lo que él percibe como la falta de un interés real por parte del presidente Obama para llevarlo de regreso a casa. “Estoy sufriendo ahora porque él no ha hecho nada”, aseguró.

Discutimos los obstáculos políticos a los que se enfrenta el Presidente. Tanto a nivel nacional como en el decisivo estado de la Florida, las encuestas de opinión pública han cambiado hacia un apoyo mayoritario a las relaciones mejoradas, pero Obama aún confronta una rabiosa resistencia conservadora al diálogo con Cuba.

Gross descartó la posición de los legisladores cubanoamericanos de línea dura, como el poderoso Robert Menéndez, presidente del Comité Senatorial de Relaciones Exteriores, quien objeta cualquier negociación con el gobierno cubano –en particular las conversaciones que pudieran desembocar en la liberación de Gross a cambio de la puesta en libertad de los tres espías cubanos que han estado encarcelados en prisiones norteamericanas desde 1998. “Si son locos irracionales”, sugirió él, “¿por qué no los ignora usted y es decidido, señor Obama?”

El Presidente, señaló, se dedicó a una diplomacia decidida con Irán acerca de las capacidades nucleares de ese país, e incluso realizó una llamada telefónica al presidente iraní Hassan Rouhani a fin de presionar a favor de las conversaciones. ¿Por qué Obama no puede realizar el mismo tipo de diálogo diplomático atrevido con Raúl Castro? “¿Usted quiere solucionar el problema? Levante el teléfono”. Irónicamente, fue Barack Obama el que, como candidato presidencial en 2008, prometió atrevidamente sentarse con Raúl Castro para mejorar las relaciones –como parte de  su filosofía de política exterior de que “es importante para EE.UU. no solo hablar con sus amigos, sino también con sus enemigos”. En aquel momento Obama se comprometió a buscar una “agresiva diplomacia bilateral y de principios” con Cuba.

La amenaza de Gross de una nueva huelga de hambre –o una forma de protesta más peligrosa– crea tanto un incentivo inmediato como una oportunidad urgente para el presidente Obama para implementar ese enfoque diplomático “de principios”. Como presidente en su segundo período con solo su legado en juego, Obama tiene una latitud extraordinaria para cambiar la historia oscura y plena de escándalos de las relaciones de EE.UU. con Cuba.

Al llegar Cuba al final tanto de la era de los Castro como de su fracasado sistema económico socialista, Estados Unidos tiene sustanciosos intereses bilaterales y regionales para terminar con lo que Henry Kissinger una vez llamó “la perpetua hostilidad” de la política de EE.UU. hacia Cuba y unirse al resto del mundo en una postura de relaciones positivas con La Habana.

“EE.UU. y Cuba deben sentarse a hablar y “tachliss” –en Yiddish, ‘ir al grano’– “y acordar un pacto de no beligerancia,” me dijo Gross cuando lo conocí. “Quiero ver conversaciones incondicionales” reiteró en diciembre pasado. Su futuro  y el futuro de las relaciones EE.UU.-Cuba dependen de que el presidente Obama siga este consejo.

Foto: Judy Gross habla en un mitin in West Palm Beach, Florida en pro de la liberación de su ex esposo. (Reuters/Joe Skipper)

 

Fuente: Progreso Semanal.

 

Esposa de Gross ‘implora’ a Obama para que interceda por su esposo

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 <span class="cutline_leadin">Judy Gross </span>junto al abogado Peter J. Kahn en La Habana. Archivo.
Judy Gross junto al abogado Peter J. Kahn en La Habana. Archivo.

Javier Galeano / AP

La esposa del estadounidense Alan Gross, detenido en Cuba desde diciembre del 2009, imploró el jueves al presidente Barack Obama que intervenga para que La Habana autorice la liberación y retorno de su marido a Estados Unidos.

“Después de años de inactividad, estoy implorando al presidente Obama que intervenga personalmente en favor de Alan, para traerlo de retorno a casa, a nuestra familia”, expresó Judy Gross, de acuerdo con una nota divulgada por su equipo de abogados.

Gross, quien el viernes cumplirá 65 años, fue detenido por distribuir equipos de telecomunicaciones que el gobierno cubano consideró no comerciales, en momentos en que se desempeñaba como contratado por la Agencia Estadounidense de Ayuda al Desarrollo (USAID).

Desde el 2009 Gross, sus familiares y abogados piden reiteradamente que Obama asuma la iniciativa de buscar algún tipo de entendimiento con el gobierno cubano para obtener su liberación y retorno al país.

Este jueves, el abogado de Gross, Scott Gilbert, afirmó que “es el momento de que el presidente y su administración demuestren algún liderazgo y se implique con el gobierno de Cuba para obtener la liberación de Alan y el retorno a salvo con su familia”.

Gross mantuvo a inicios de abril una huelga de hambre de una semana después de conocer que la USAID había implementado en el 2010 una red social, llamada ‘ZunZuneo’, a pesar de saber que él había sido arrestado.

De acuerdo con Gilbert, Gross inició su huelga de hambre por considerar que la decisión de USAID de mantener su programa e implementar ZunZuneo había puesto en peligro su integridad física y complicado aún más su caso.

El gobierno cubano ha reiterado su interés en mantener negociaciones de alto nivel con Washington para tratar la situación de Gross, relacionándola a la de los tres agentes cubanos, de un grupo original de cinco, que cumplen pena en cárceles de Estados Unidos.

De acuerdo con La Habana, estos agentes tenían como misión infiltrarse entre los grupos radicales cubanos en Estados Unidos, pero fueron condenados por espionaje.

El abogado de Gross, Scott Gilbert, mantuvo el miércoles en La Habana una reunión de dos horas con el canciller Bruno Rodríguez, quien le habría expresado la disposición de su gobierno a dialogar con Washington sobre su caso, según el equipo de defensores.

Fuente:  El Nuevo Herald.

ALAN GROSS EN HUELGA DE HAMBRE

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by Yadira Escobar

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El Departamento de Estado tiene deberes con los ciudadanos norteamericanos que se encuentren en dificultades o problemas fuera del país. Alan Gross esta en prisión por servir al USAID y espera que su país haga algo por resolver su difícil situación. Esto requiere una negociación inteligente que permita el intercambio de prisioneros entre Cuba y los Estados Unidos.

Sin entrar en detalles jurídicos de difícil compresión al estar sujetos a diferentes sistemas políticos, el caso de los espías cubanos y de Alan Gross esta asociado en el mundo de la diplomacia a la resolución de conflictos entre países sin amistad diplomática.No es contrario a las costumbres resolver de manera humana un problema que de continuar solo empeorara.

Alan Gross se ha declarado en huelga de hambre, y la responsabilidad moral alcanza a quienes lo embarcaron en esa misión absurda. Dice su abogado, Scott Gilbert que Alan Gross se decidió por la huelga de hambre, cuando supo el jueves de que la USAID había lanzado ZunZuneo después de su arresto. Me imagino que Gross siente que su gobierno lo ha abandonado, pero sobre todo debe sentirse usado. El ya sabe que ZunZuneo fue puesto en funciones estando el en prisión, lo cual refuerza la idea de que el era parte de un plan general subversivo basado en la creación de redes sociales artificiales entre cubanos .

Me gustaría ir a Cuba, directamente al lugar donde está Alan Gross y decirle que detenga su huelga de hambre. Desearía darle ánimos y hablar de cosas espirituales con el, pero lo más probable es que no pasará. La política es algo muy complicado, y refleja bastante el egoísmo, la irresponsabilidad y la maldad humana ¿Quien dice que somos tan buenos? Hay gente mala que quiere por ejemplo que Alan Gross muera en esta huelga, y todo para dañar al régimen que odian. También hay gente buena que quiere que Gross sea libre, y que los tres cubanos condenados por espionaje regresen a Cuba.

Aunque suene como un cliché simplista, creo que es una especie de lucha entre el bien y el mal político. En mi opinión la vida de Alan Gross está en serio peligro.

 

 

Fuente: El Blog de Yadira Escobar.

Comunicado de “CAFÉ” sobre la situación de Alan Gross

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Comunicado de Cuban Americans for Engagement (CAFÉ) sobre la situación de Alan Gross

April 8, 2014

CAFE ha conocido de la declaración de huelga de hambre de Alan Gross, subcontratista de la USAID detenido en Cuba por su participación en programas creados bajo la ley Helms-Burton.  Esta legislación fue promovida para imponer un cambio de régimen en Cuba diseñado en Washington por el racista Jesse Helms, máximo defensor de Pinochet y del régimen del apartheid en el senado de EE.UU.

El señor Gross ha declarado su angustia y disgusto ante la falta de una negociación sustantiva para su liberación entre los gobiernos de Cuba y EE.UU. Gross ha explicado cómo fue desinformado y manipulado por aquellos que lo enviaron a Cuba. Otras evidencias sobre las desviaciones flagrantes del programa Cuba de la USAID han salido a relucir en la audiencia congresional sobre el presupuesto fiscal de la agencia en las respuestas a las preguntas realizadas por el Senador Patrick Leahy.

El Director de la USAID Rajiv Shah llegó a admitir la vergüenza de que programas de protección de los niños no serían permitidos como colaboración con Cuba debido a los propósitos de la ley Helms-Burton.  El Senador Leahy ha llamado a la administración Obama a revisar esos programas y a negociar con el gobierno cubano una salida a la tragedia de Alan Gross para traerlo a su casa en Maryland cuanto antes.

CAFÉ quiere secundar los pedidos del Senador Leahy, un gran americano y defensor de los derechos humanos en el mundo como pocos. Nos sumamos a la petición de firmas del Centro para la Democracia en las Américas (CDA) y llamamos a todas las personas de buena voluntad a expresar su en respaldo a una negociación sustantiva de la situación de Gross y los tres cubanos encarcelados en EE.UU. Es tiempo de contactar a nuestros representantes en el congreso de la Unión, así como las embajadas estadounidenses y cubanas en el mundo para pedir una solución a esta vergonzosa situación.

 

Comité Directivo de CAFÉ

 

Fuente: CAFÉ.

Alan Gross comienza huelga de hambre

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Alan Gross, el contratista  que la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) envió a Cuba para introducir equipamientos de telecomunicaciones de forma irregular, preso desde hace cuatro años, ha comenzado una huelga de hambre, con la intención de forzar las negociaciones para su liberación, según informó su portavoz.

“Estoy ayunando para oponerme a las falsedades, engaños y la inacción de ambos gobiernos, no sólo en cuanto a su responsabilidad compartida para mi detención arbitraria, sino también debido a la falta de esfuerzo razonable o válido para resolver este vergonzoso sufrimiento”, dijo Gross mediante un comunicado dado a conocer hoy.

Por su parte Scott Gilbert, el abogado del Sr. Gross, también criticó a la USAID debido a las recientes revelaciones de que esa agencia armó una especie de twitter cubano dirigido a provocar actos de subversión contra el gobierno cubano. El llamado ZunZuneo comenzó a operarse después de que Gross fuera encarcelado en Cuba, a pesar de que, al decir de Gilbert, la agencia debería haber sabido que el esfuerzo podría amenazar la seguridad Gross.

“Una vez que Alan fue detenido, es sorprendente que la USAID pusiera en peligro su seguridad aún más mediante la ejecución de una operación encubierta en Cuba” , dijo Gilbert en el comunicado.

“La USAID ha tomado malas decisiones una detrás de otra. La ejecución de este programa es contraria a todo lo que nos han dicho los representantes de alto nivel de la administración de Obama acerca de las actividades de USAID en Cuba”.

Rajiv Shah , titular de la USAID, deberá rendir testimonio hoy frente a la Comisión de Asignaciones del Senado de los Estados Unidos, en una audiencia originalmente prevista para discutir el presupuesto de la agencia, pero que, según se prevé, se convertirá en un interrogatorio centrado en la operación Zunzuneo.

En febrero pasado Judy Gross declaró en una entrevista que “ha pasado mucho, mucho tiempo y nuestro gobierno es responsable de que Alan esté allá. No puedo creer que no puedan hacer nada. A veces me pregunto si hay algún motivo detrás de todo eso. No quiero ser paranoide, pero todavía me vuelve loca que ni siquiera mencionen el nombre de Alan”.

El propio Gross en diciembre del pasado año dirigió una carta al presidente Obama en la que preguntaba: “¿Por qué estoy aún aquí?”.

“Con el mayor respeto, señor presidente, temo que mi gobierno –el mismo gobierno al que servía en el momento en que comenzó esta pesadilla– me ha abandonado. Funcionarios de su administración han expresado compasión y han pedido mi liberación inmediata, y realmente aprecio todo eso. Pero no me ha regresado a casa.”

El gobierno cubano en repetidas ocasiones demostró tener disposición para un diálogo humanitario. Expresiones del propio presidente Raúl Castro en varias oportunidades lo han sugerido.

Una nota de la cancillería cubana de diciembre de 2013 lo expresaba así: “El gobierno cubano reitera su disposición a establecer de inmediato un diálogo con el Gobierno de Estados Unidos para encontrar una solución al caso del Sr. Gross sobre bases recíprocas, que contemple las preocupaciones humanitarias de Cuba vinculadas al caso de los cuatro [ya son tres] cubanos luchadores antiterroristas que están presos en Estados Unidos”

Por su parte el jefe de la diplomacia norteamericana, John Kerry, ha demostrado en las últimas semanas mayor interés en el tema. Incluso dijo tener “un par de ideas” para solucionar el problema, aunque se negó a dar más detalles.

En febrero pasado una delegación congresional encabezada por el presidente pro témpore del Senado Patrick Leahy, demócrata por Vermont, se reunió con Raúl Castro y también con Alan Gross. El grupo estuvo compuesto además por el republicano Jeff Flake (Arizona) y los demócratas Jim McGovern (Massachusetts), Sherrod Brown (Ohio), Debbie Stabenow (Michigan), Sheldon Whitehouse (Rhode Island) y Chris Van Hollen (Maryland).

Fulton Armstrong, asesor de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, en un artículo publicado originalmente en The Miami Herald en 2011, había sido enfático en afirmar que “es hora de limpiar los programas que promueven un cambio de régimen en Cuba”.

“Los programas de Cuba –diseñados para identificar, organizar, capacitar y movilizar a los cubanos para que exijan cambios políticos en su país– tienen un patrimonio especialmente problemático, incluyendo malversación, mala gestión y la politización sistémica.

“Hemos confirmado que el Departamento de Estado y la USAID no tenían política alguna para informarle a estos individuos que esas operaciones clandestinas no son legales en Cuba, y que las leyes de Estados Unidos prohíben que los agentes extranjeros que no se han inscrito como tal puedan viajar por el país distribuyendo equipos de satélite, puntos de acceso WiFi, equipos de encriptación y telefonía, además de otras asistencias de valor monetario”.

La huelga de hambre de Gross (64 años), condenado a 15 años, podría forzar la velocidad de contactos bilaterales, en curso, pero discretos.

Las revelaciones hechas por la Associated Press acerca de la misión de inteligencia contra Cuba encabezada por la USAID denominada ZunZuneo, y otras de las que también se ha tenido noticias, como Piramideo, han confirmado la responsabilidad de Washington y permiten a muchos exigir un cambio inmediato de política.

 

 

Fuente: Progreso Semanal.