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Otra demanda a #ETECSA…. no escampa! (+Carta)

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Asunto: Hola ETECSA, conversemos sobre Nauta

 
Ilustración: Mayo Bous / Cachivache Media.

To: atencion.usuarios@etecsa.cu

CC: cachivachemedia@gmail.com

From: Rachel D. Rojas

Por esta ocasión, aunque tengo muchas otras quejas (y confieso que alguna vez he incitado a una demanda colectiva en su contra), solo quiero conversar sobre uno de sus más pequeños hijos. Y no, no son los puntos públicos de wifi, ETECSA, porque no vengo a hablar de antropología. Le escriboprecisamente por esa misma vía sobre el acceso a su servicio del correo Nauta desde celulares. Como usuaria…

Unable to connect.

Ok, volvamos a empezar, calmada. Mejor, así me ahorro la parte de la demanda, que el diablo son las cosas.

Mire, ETECSA, ya sé que me pidió asegurarme de estar conectada a la red. Claro que encendí los datos móviles en el teléfono, no me subestime. De hecho, cada vez que miro las flechitas iluminadas asumo que mi saldo se está intentando conectar con un servidor que le cobra la propina antes de ofrecer servicio alguno, no importa si el mensaje se envía o se recibe.

Y debo decir, ETECSA, que no veo por ninguna parte el consejo contrario, el de apagar esos mismos datos que recomienda encender. Conozco a quien ha perdido más de 10 CUC en un día por olvidarlo, mayormente en dispositivos diseñados para mantenerse enviando y recibiendo “paquetes” de información todo el tiempo. En mi caso, todo hay que decirlo, no ha llegado a ese extremo. Pero no hablo solo por mí…

Ah, ya, la red no está funcionando. Qué pena, justo en el momento en que iba a decirle que muchas de las aplicaciones para sistema operativo Android están configuradas para actualizarse automáticamente una vez puedan acceder a alguna red.

En el caso de Nauta, que solo ofrece servicio de correo mediante datos, estas aplicaciones “ven” la red, y le están diciendo todo el tiempo “compañero servidor, búscame esta actualización ahí”. Iba a comentarle, aunque seguro lo sabe, que justo ese “psss, servidor, atiende pa’ acá” y su consecutivo “yo no entender que tú decir, aplicación ingenua”, nos cuesta dinero a los usuarios.

Técnicamente hay paquetes de datos de un lado para otro, solo que se trata de una serie de “permisos” y “negaciones” que a nosotros no nos resuelven nada. También configuré, por cierto, el modo de decirle a las aplicaciones que, por favor, no se conecten hasta que yo les diga. Pero algunas de ellas se hacen las suecas, aunque seguramente son gringas. Debe ser por eso.

Igual, no debiera ser tan dura con ETECSA y su servicio. En definitiva, este solo lleva dos años funcionando y el pasado abril contaba con más de 1,3 millones de usuarios. Además, debo reconocer que me alegró mucho la idea de poder enviar y recibir correos, vital para mi trabajo, desde cualquier lugar y en cualquier momento. ¡Podría trabajar a mi ritmo! Podría decirle a cualquier amigo conectado que mande información sobre cualquier tema en el cuerpo de correo y como texto. Podría… ¡podría hacer tantas cosas! Dadme un correo y moveré el mundo, aun cuando desde nauta solamente pueda enviar un mismo mensaje a 20 destinatarios.

Todo comenzó cuando a finales de mayo de 2013 ETECSA, a través de la jefa de su Dirección Central Comercial y Mercadotecnia, Tania Velázquez,anunció en conferencia de prensa la ampliación de los servicios de Internet en Cuba, los cuales se comercializaron bajo la marca Nauta y ofrecieron diferentes modalidades, entre ellas el correo nauta.cu. Por aquel entonces, solo se podía acceder al correo desde aquellas primeras 118 salas de navegación, que por demás tenían bastantes restricciones. Recuerdo que una vez me senté en una computadora en la que no se podía copiar ni pegar.

Luego, en marzo de 2014, la empresa anunció la posibilidad de acceder a los correos nauta.cu desde cualquier móvil que tuviera como requisito permitir la transmisión de datos y alguna aplicación de correo electrónico.

Pero me voy distrayendo.

Mire, le comentaba sobre el correo. Desde el comienzo, como usted conoce, hubo fallos técnicos que la condujeron a la primera de las suspensiones temporales. Eran los tiempos en que los futuros clientes hacían cola por horas en las oficinas de la empresa para activar (y pagar) la cuenta, sin si quiera estar seguros de que su teléfono era compatible. Los que poseen dispositivos BlackBerry, por ejemplo, nunca pudieron acceder a esta red. Yo no tuve de esos, pero sí quería un mejor teléfono, ETECSA, y los que usted comercializa son muy caros y de poca calidad, por eso le pedí a un amigo en Estados Unidos que me comprara uno (que para mi fortuna funcionó).

¿Recuerda esos días en que algunos “usuarios avanzados” cobraban entre dos y seis CUC por la configuración de los celulares en las puertas de sus oficinas? Es el segundo paso necesario después de la activación de la cuenta, y perdone que le insista en el proceso, ya sé que debe haber sido difícil que sus propios trabajadores no supieran cómo hacerlo. Claro, entiendo que todo era nuevo y que no se habían preparado con tiempo para la gran demanda que les cayó encima. Cosa buena esta, por cierto, porque usted debe haber comenzado a ingresar mucho más efectivo y eso le permitiría mejorar su infraestructura tecnológica, a pesar del bloqueo.

Ups, esto se bloqueó de nuevo. Qué casualidad. Y eso que estaba a punto de explicar que conozco bien los esfuerzos de la empresa, de cómo trabaja incansablemente para mejorar la infraestructura de la red, de los servidores, etc. Sí, porque este es un tema muy serio.

Pensaba ponerle que así y todo, en siete días de funcionamiento se registraron 1. 900 clientes, lo cual propició que la empresa aumentara a 65 las unidades comerciales en las que los usuarios podían activar ese servicio. Estábamos avanzando, ¿no?

Tengo que recordar nunca más hacer uso de esa preguntica al final de una afirmación. A ver, sí, guardar en borradores… Sigo.

Meses después, circuló un documento desde su sitio web que explicaba cómo hacer la configuración según los modelos y marcas de algunos teléfonos. Lo malo es que no todos tienen internet para acceder a él, pero no se preocupe, que cumplí con el deber de copiarlo a todo el que lo necesitó a mi alrededor.

El problema, ETECSA, es que al menos al principio, para muchos de nosotros aquello parecía estar escrito en chino. En lo personal (búrlense, ingenieros, no me importa), aprendí a fuerza de golpetazos que el “Simple Mail Transfer Protocol” POP3 (Protocolo de Oficina de Correo o “Protocolo de Oficina Postal”) más primitivo, unidireccional es mejor con el nauta en Cuba que el IMAP (Internet Message Access Protocol), porque este es más dinámico y está sincronizando información todo el tiempo. Y eso gasta dinero, mucho dinero, ETECSA. Sé que hará el esfuerzo para que esto se resuelva.

También comprendí, déjeme contarle, que los servicios en internet que un niño de cinco años podría configurar, los intuitivos, los de excéntricos índices de usabilidad, los de “una cuenta en cinco clicks” o “a prueba de bobos” tienen un precio sobre la privacidad de las comunicaciones. Pero le confieso que no me importa en lo absoluto siempre que no tenga que aprender sánscrito para enviar y recibir correos sin que expire injustamente mi saldo.

Pensándolo mejor, este último párrafo a ETECSA no debe interesarle mucho. Al contrario, no quiero que piense que la estoy comparando con Google ni otro servicio parecido, en caso de que encuentren algo parecido.

No lo digo por nada malo, sino porque son muchas las especificaciones que una debe seguir para usar el correo nauta. A veces aturden: que si el saldo consumido no es el de la cuenta, es el de la línea telefónica, que si los correos no deben pesar más que 100 Kb o tener adjuntos, porque si no es mejor ir a una sala de navegación (¿cómo me voy a poner a “pesar” cada correo que recibo o mando? ¿Alguien tiene idea de cómo hago eso?), que si los horarios para conectarse mejor, que si no debo usar colores, subrayar o marcar en negritas, que si hay fallas en el servicio y no me entero…

¡Las fallas! Este es otro tema.

En un foro online realizado en junio de 2014, su ya mencionada Directora Central de Comercial y Mercadotecnia, Tania Velázquez, respondió a una forista que si la cuenta nauta bloquea los teléfonos y es tan lenta, se “deberá revisar el equipo con el que cuenta para conectarse, ya que no es una queja generalizada. La rapidez del acceso se debe a las condiciones de la red móvil en el momento de la conexión”.

He revisado mi equipo 100 veces, de verdad, pero si hay alguna falla en la red, que no sea culpa de mi dispositivo ni de alguna mala configuración de mi cuenta, debería enterarme rápido, para no gastar (más) dinero en vano. Perdone que me ponga reiterativa con el dinero, sé que hay cosas más importantes. Y lo siento, pero no estoy segura de que no sea una queja generalizada. No piense que desconfío, seguro que los canales de comunicación han estado fallando también.

A propósito, déjeme felicitar a la empresa por la valentía de responder preguntas en internet, en tiempo real, desde alguna redacción periodística. Y no estoy siendo sarcástica; ojalá otras hicieran lo mismo, quizás mediante alguna estrategia offline, para que podamos participar más. También fue muy generoso de su parte cuando me compensó por las pérdidas ocasionadas en noviembre pasado…

Pero es que el servicio, de hecho, siguió fallando. Ese mismo mes, la función de la empresa fue analizada en el parlamento cubano y… bueno, nada nuevo salió a relucir en los reportes. Y a comienzos de este año se reestablecieron las fallas, aunque ETECSA se mantuvo trabajando… Para ser justa, esa aventura solo duró un día. Claro, ya que estamos en esto de la justicia, debo mencionar que ese día también fue el cumpleaños de una amiga que vive en otro país y no pude escribirle. Tremenda puntería la de… mi amiga.

No sería mala idea ofrecerle un pequeño timeline de las últimas fallas:

Primero fue noviembre de 2015; luego enero de este año (al otro díaquedaron resueltas); en enero también respondieron por las fallas de noviembre del pasado año; en marzo anunciaron otra interrupción del servicio; para abril fortalecieron la plataforma, pero en julio estuvo nuevamente cerrada por mantenimiento. Aunque esto suena un poco pedante, y no quiero que ETECSA se lleve esa impresión. Además, casi termina el mes y no ha habido ningún otro fallo. Lo que sí debo salir de este apartamento al final de un pasillo interior si quiero que mi teléfono se conecte a la red de una buena vez.

Le informo de las pérdidas de saldo porque usted lo pone como un derecho en el contrato que firmamos. Ahí también dice que usted debe responder en un término de 30 días cualquier reclamación. Y no es que le esté reclamando nada. Abogo por el diálogo respetuoso entre usted y sus clientes, que únicamente contamos con sus servicios para comunicarnos. Solo que, en mi humilde opinión, en ese documento deberían incluirse otras cláusulas.

Fraternalmente suya.

Qué gracioso, dice que mi mensaje no pudo ser enviado. Ya, ni me digan, sé que sienten las molestias ocasionadas.

Fuente: Cachivache.

¿Juguetes o rascacielos?

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Imagen tomada de Internet
Imagen tomada de Internet

—¡Mi madre! ¡Qué cosa es esto!—, reaccionó el hombre al estrellarse contra el precio de la muñeca que pretendía comprarle a su hija por el Día de Reyes. Tomó el rosado estuche, lo miró, dio unos pasos en la tienda, antes de regresarlo a una montaña de cajitas que burlaban el bolsillo de los curiosos.

La escena retorna cada año sin reparar en la fantasía propia de la fecha, ese instante en que el niño descubre el regalo en algún recóndito lugar de la casa. Actúa el mercado, ajeno a los distintos niveles de adquisición en la sociedad cubana, como si el derecho a obsequiar, a disfrutar de la sonrisa del pequeño mientras “desarma” el juguete, resultara privativo de unos pocos. No tiene sentido la dolorosa impotencia de un padre ante un simple peluche.

Quienes lo consiguen, muchas veces aplazan la satisfacción de necesidades, tal vez más importantes. Otros desisten de la idea, desmontan la magia del trineo, los reyes y el regalo traído en la madrugada para afrontar su condición. Es triste, peligroso, que asumamos esa circunstancia como irremediable, natural.

Una simple mirada a los estantes o vitrinas de las tiendas recaudadoras de divisa en Cienfuegos, deja en shock a cualquier economía hogareña. Les cuento:

– Estuche con Barbie y utensilios de cocina: 17,60 CUC (440 CUP)

– Estuche de herramientas: 7,40 CUC (185 CUP)

– Muñeca (¡una sola muñeca!): 7,30 CUC (182,50 CUP)

– Osito peluche color azul: 5,85 CUC (146,25 CUP)

Tampoco la calidad marca la diferencia. Conozco el caso de una amiga que gastó 3 CUC (75 CUP) en un estuche con tres robots. Ella esperaba algo especial, pero los muñecos apenas movían los brazos, ni siquiera podían mantenerse de pie. Similar estafa soportó también mi hermana. Compró una Barbie a 2 CUC (50 CUP) casi sin pelos en la cabeza. Le dijeron que era zombie.

Lo peor es la falta de opciones. Si hace poco la red de mercados industriales garantizaba la venta de muñecas, carritos y pelotas de goma —a propósito de la habitual celebración—, hoy carecen de ofertas para el sector infantil. Pareciera que a nadie le importa complacer a un grupo etario, potencialmente consumidor.

Quizás en un plazo no tan largo, bien pudiera el país promover inversiones que favorezcan la construcción de fábricas dedicadas al universo lúdico, o al menos, propiciar el emprendimiento o gestión privada en esta rama. No solo sería rentable, cubriría un vacío significativo en el mercado nacional, sumiso —incluso en el sentido ideológico— a cuanto se produce afuera.

De perpetuar lo inasequible, no habrá otra salida que el absurdo desaliento de los padres antes los caros juguetes, como si fueran a comprar un rascacielos para obsequiarlo en el Día de Reyes.

Fuente: 5 de Septiembre.

¿A quién creer? (+Letra del año)

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¿A quién creer?

LA HABANA. Finalmente, la esperada Letra del Año, proveniente de las más altas instancias de los representantes de los ritos afrocubanos que nos dejaron los esclavos africanos y que por primera vez  los dos grupos  que las emitían han decidido unirse para lanzar una sola Letra que no se preste a equívocos ni confusiones. Se trata de la Asociación Cultural Yoruba de Cuba y la Comisión Organizadora para la letra del Año Miguel Febles Padrón.

Quienes la lanzaban en las primeras horas de cada año, siempre advirtieron de su carácter universal, que mucho ojo, que no era solo Cuba, sino también el resto del mundo.

Parece que algunos no se han enterado bien y ya se preguntan a quién creer: si a los economistas y ministros que hablaron durante la pasada sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular o a los “babalawos” porque una de las predicciones que más ha llamado la atención es que mientras esos caballeros que manejan números y cifras nos han pintado un nada favorable panorama para este 2017, incluyendo al Parlamento y al Presidente de la República, las caracoles lanzados sobre un terciopelo rojo apuntan a la obtención de dinero y bienes económicos, par de cuestiones que en épocas de decrecimiento sólo aparecen en sueños.

Gobernará, según la Asociación Cultural Yoruba de Cuba, Ogún, el dios de la guerra, acompañado de una deidad muy estimada en la población, Yemayá, la diosa de la fecundidad.

De acuerdo a “traducciones” de las formas y maneras de caer los caracoles, “la profecía favorable de suerte grande proveniente del cielo, suerte que normalmente se manifiesta primeramente a través del desenvolvimiento y la obtención de dinero y bienes económicos, suerte que es firme y segura gracias a Olofín.”

Así las cosas, como solía decir un periodista viejo conocido, resta ver cómo transcurrirá el año con la Letra bajo la almohada tal y como hacen desde simples ciudadanos hasta personalidades de la cultura, el deporte y la política por citar tres ejemplos. Todos, sin excepción, creyentes y folcloristas, no dejan de verter algo de ron al suelo para honrar al “santo”… Y también contrastar los informes de las autoridades, realmente preocupantes, con las predicciones de los babalawos.

A continuación reproducimos la Letra del Año 2017

LETRA DEL AÑO 2017

Predicciones de Ifá para Cuba y el mundo.

Signo regente: Baba Egiobe.

Ogbe Roso.

Otura Aira.

Profecía: Iré Aye Oyale Tesi Lese Olofi (Bien de desenvolvimiento económico, firme y seguro que otorga Olofi).

Onishe Olofi. Rogarle a Olofi, con varias frutas y dos velas.

Onishe Ara. Sarayeye al pie de Ogún con dos palomas y tiras de 9 colores, y demás ingredientes.

Divinidad que gobierna: Oggún.

Deidad acompañante: Yemaya.

Bandera: Bandera verde y azul.

Ebbo: Un gallo, 7 machetes, basura de la orilla del mar, cascarilla, eku, ella, awado, oti, omi, oñi, todo tipo de miniestras, y demás ingredientes.

Refranes del signo:

  • Un solo rey gobierna un pueblo.
  • Ningún sombrero puede ser más famoso que la corona.
  • Ni de ancho ni de largo, la mano puede ser más grande que la cabeza.
  • La sabiduría, la comprensión y el pensamiento, son la fuerza que mueve la Tierra.
  • Todo lo tengo y todo me falta.
  • Es un error no aprender de los errores cometidos.

En este signo nace:

  • El principio de todas las cosas.
  • Aquí habla la voluntad.
  • Los vasos sanguíneos y la linfa.
  • La unidad y lucha de contrarios.
  • La separación y la discordia.
  • Se formó el agua y las palmas.

Obras del signo: Mojarse el cuerpo con agua añilada y regar agua añilada, dentro de la casa, dejándola por un rato y después baldear la misma

Plantas del signo: Granada, ceiba.

RECOMENDACIONES:

  • Que debemos ser muy organizados en todos los aspectos de la vida, para garantizar una mejor forma de vida.
  • Hay que actuar con justeza y buena conducta para evitar bochornos, ya que esto conllevaría a reacciones adversas que afectarían las relaciones interpersonales.
  • Debemos este año darnos un pargo a la cabeza previa consulta con sus padrinos.
  • Evitar el consumo de estupefacientes y el exceso de ingestión de bebidas alcohólicas.
  • Se recomienda vestir de blanco.
  • Hay que acudir a los mayores, y respetarlos para tener siempre la bendición de los mismos, y de Olodumare.
  • Cuidarse de enfermedades en las vías respiratorias, en el aparato digestivo, sistema cardiovascular, los pulmones, la vista, los riñones, la columna vertebral y las enfermedades de transmisión sexual.
  • Debemos mantener la unidad, tanto familiar como religiosa.
  • Hay que buscar la fuerza en la razón y no la razón por la fuerza.
  • Se debe prestar esmerada atención a la posible proliferación de hechos de corrupción, robo y dilapidación de los erarios públicos.
  • Prestar especial atención a los fenómenos climatológicos, que conlleven a pérdidas, tales como penetraciones del mar, sismos, lluvias, inundaciones, huracanes, etc.
  • Hay que incrementar la atención a la educación de los niños y los valores del género humano.
  • No se deben ingerir comidas atrasadas y frutas arenosas con el fin de evitar problemas digestivos.
  • Exige ser humildes y sencillos, evitar la soberbia, el genio y la mala forma para con los demás.
  • Velar por la higiene en todos los órdenes.
  • Incentivar los hábitos laborales, el sentido de pertenencia y el amor al trabajo en todos los sectores sociales.
  • Incentivar los cambios económicos y socioculturales entre países.
  • Comprometernos solo a aquello que seamos capaces de cumplimentar.
  • Evitar delegar en otros lo que es nuestra responsabilidad realizar.
  • La protección en áreas costeras evitando la contaminación por desechos y desperdicios que afectan el ecosistema y la salud de las personas.
  • Insistir en la organización del trabajo y la familia, que nos permita alcanzar acuerdos, evitando la violencia.

Nota: en aras de esclarecer cualquier duda, se recomienda, acudir a los mayores.

Fuente: Progreso Semanal.

PROHIBIR: Malas costumbres de funcionarios estatales en #Cuba

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La manía de prohibir que tenemos los cubanos sin saberse las leyes o las normas, es un mal a erradicar urgente, pero tiene un camino largo, bien largo.

Julio C. M. editor del blog.

Públicamente privado

fotografiar

“¿Qué van a hacer ustedes?”, fue la pregunta al presentar nuestra credencial de prensa e intentar acceder al Cementerio de Reina, en Cienfuegos, para tomar unas fotografías. “Deben venir con una carta de Comunales; aquí nos prohibieron que las personas del Periódico, televisión y todo tiraran fotos”. Evidentemente, la regulación solo limitaba a nuestro gremio, pues ya dentro, y cámara en mano, una pareja de turistas lograba instantáneas del lugar. “Sí, porque sus fotos no son para hacer propaganda, nos explican en la entrada. Lo de ustedes es periodismo y en la empresa de nosotros eso lo ‘articulan’ como chisme, brete…”. Divertidas, más que ofendidas, asumimos el absurdo: ¿y si no nos hubiésemos presentado?

Una experiencia similar, un tanto más extrema, vivió hace unas semanas el colega Boris García Cuartero, de Perlavisión, cuando intentaba reportar desde la Feria agropecuaria en la Calzada. “Llegamos a grabar el desorden en la cola del quiosco de Cartoqui. Mi propósito era hablar de la falta de civismo, además de nuestro desordenado y desabastecido mercado interno (…) y llegó un miembro de la Brigada Especial diciéndome que le entregara el carné del camarógrafo y el mío y lo acompañara al carro de la patrulla. Yo no tenía por qué grabar eso, me dijo, y tampoco podía publicar las imágenes; él así lo consideraba. Mi respuesta siempre fue que él carecía de autoridad para decidir qué podía o no grabar. Por suerte, me reconoció otro policía, de lo contrario me hubieran detenido. El lunes me llamaron del MININT para ofrecerme disculpas”.

Y si un periodista, con un respaldo institucional y la reconocida función de informar, denunciar o exponer, encuentra en su ejercicio tamañas arbitrariedades, ¿qué defensa le queda al ciudadano común cuando, en espacios públicos o de uso colectivo, enfrenta situaciones como estas?

“Quedé sorprendido hace unos días en el Bazar Guanaroca (perteneciente a la cadena TRD) cuando una empleada casi me fue arriba, pues ‘no podía hacer fotos dentro de la tienda’, relataba en una carta al Periódico un lector. Yo retrataba unos adornos para que mi suegra, en cama, escogiera el de su preferencia y adquirirlo. Le pregunté a la empleada dónde decía eso, lo de no poder fotografiar y por qué. ‘No se puede’, insistió ella y gritando a voz de cuello, con gesto desafiante, llamó a la gerente. Esta, muy correctamente, repitió el ‘está prohibido’ y entonces la llevé al cartel con los derechos y deberes de los consumidores, demostrándole que allí no decía nada al respecto. ‘Es una orientación interna porque algunos extranjeros filmaban para publicarlo en Internet y desprestigiar al país’, concluyó. ¿Será secreto militar lo de esa unidad? ¿Estaría yo filtrando al ‘enemigo’ los productos de las TRD?”.

Prohibiciones como la anterior se repiten en los establecimientos de Cimex y Caracol, espacios de obligada visita para los usuarios en la búsqueda de los artículos indispensables en su cotidianidad. Las respuestas coinciden: no se puede y, en el mejor de los casos, precisa el burocrático trámite de los permisos.

Ahora, en cada uno de los ejemplos antes mencionados ¿no es de dominio público todo lo referente a precios, imágenes e información sobre el objeto a fotografiar?

Defensa, sí, ¿permitida?

Para empezar, en ninguno de los casos antes referidos aparece una indicación gráfica anunciando tales restricciones; como sí las tienen las instituciones bancarias, por ejemplo. En la actualidad, cuando el obturador de un teléfono celular es prácticamente imperceptible, violar “lo establecido” constituye casi un juego de niños. Prohibidas o no, las imágenes publicadas en las redes sociales sobre los más disímiles espacios hablan, en bien y en mal, de nuestro país.

Sin embargo, algunos pujan por mantener su feudo. Según Benito Rangel Beltrán, director municipal de Servicios Comunales, la normativa con el Cementerio de Reina era una indicación de “arriba” aunque, al avanzar el diálogo, terminó reconociendo lo contrario: fue su decisión personal. Tiene un carácter general, no atañe exclusivamente a los periodistas, dijo, si bien en la práctica solo nosotros estamos obligados a cumplirla.

A su criterio, “la prensa hoy en día para construir no está, está para destruir”, y ellos “no prohíben ni esconden nada, solo necesitan conocer los intereses detrás de la fotografía”, aclaró. En cambio, nadie conoce ni pregunta los “intereses detrás de la fotografía” de los visitantes extranjeros o cualquier personal no periodístico de visita en el lugar. ¿Quién asegura que sus instantáneas no se utilicen como propaganda? Por cierto, ahora hablamos de un cementerio; pero bajo la administración de Comunales están también los parques, prados, calles, avenidas… ¿También en ellos requerirán autorizaciones las fotografías si otro funcionario así lo decidiera?

A la espera de las respuestas de TRD y Caracol, a cuyas divisiones provinciales enviamos cartas solicitando explicaciones desde el martes 13 del presente mes y aún no recibimos noticias, apelamos a la réplica de Cimex. Jorge Luis Álvarez Álvarez, al frente de dicha sucursal en Cienfuegos, expone el punto de vista institucional.

En el caso de dichas Tiendas Recaudadoras de Divisa, la prohibición la sustentan instrucciones ministeriales. De acuerdo con Álvarez Álvarez, “tenemos regulaciones internas que, independientemente de tratarse de espacios públicos, incluye este particular sobre la toma de fotografías y filmaciones de videos al azar, pues en un momento determinado pueden debilitar la seguridad o el control interno”.

Ante la gravedad de las razones por él enunciadas, encuestamos sobre cómo afectaría una foto la seguridad y el control interno. “Puede aparecer algún nivel de brecha o vulnerabilidad que en algún momento determinado alguien pueda utilizar o se pueda modelar, esa es la palabra científica y por ahí ocurrir algún hecho extraordinario o alguna indisciplina. Para los clientes quizá sea un poco molesto; pero les queda la opción de coordinar con la dirección de la entidad, al menos te da la posibilidad de hacerlo”. Similar acontece con las cafeterías, espacios más abiertos y varias de ellas con servicio de WiFi.

Más allá de cuanto dificultan tales regulaciones a la gestión comercial y atentan contra la satisfacción del cliente, aparece otro sin sentido: si la intención es no divulgar fuera de Cuba cuestiones en apariencia privada o íntima, ¿cómo se justifican las tiendas en Internet de Cimex y TRD donde publican fotografías, precios e información de los artículos en venta?

Ni coherentes ni convincentes son los argumentos que sostienen hoy dichas restricciones, en cualquiera de las esferas mencionadas. Quizá al decretarse respondían a un contexto; pero si los detalles están a la vista de todos, y literalmente hasta se pueden tocar, ¿qué diferencia hace una fotografía? ¿Dónde está el secreto a proteger?

En cuanto al tratamiento con la prensa, los obstáculos resultan más desconcertantes, máxime al violar derechos establecidos por el Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba: “garantizar el rápido acceso de los periodistas a las fuentes de información, con las únicas limitantes de lo establecido por la ley del control del secreto estatal y las orientaciones específicas de la dirección superior del Partido”.

Si mañana alguien demuestra que los productos de una tienda, feria o las esculturas de un cementerio atentan de forma directa contra la seguridad del país, ofreceremos disculpas. Hasta entonces, todo parece tratarse de un mal intento de restringir lo que, por derecho y lógica, es público.

Contradictoriamente, datos económicos de carácter interno aparecen a la vista del público. Foto: 5 de septiembre.

Contradictoriamente, datos económicos de carácter interno aparecen a la vista del público. Foto: 5 de Septiembre.

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¿Por qué prohibir las fotos dentro de las tiendas, si en Internet aparece la información detallada de cada artículo?

Fuente: Cubadebate.

Perdidos en la diana

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Ilustración de Carralero

 Apenas se tiene un pie dentro de la Universidad, la incertidumbre sobre el futuro laboral persiste casi hasta la fecha misma de graduación. Lo digo por experiencia propia. A mí llegaron a dibujarme la posibilidad (real) de trabajar como maestro en algún centro educativo, incluso fuera de la enseñanza superior. «Será donde el país los necesite», nos decían de forma lapidaria.

Con tales relámpagos, imaginen el desconcierto. El destino de quienes apostamos por estudiar Periodismo no lo determinaban las decisiones ni el desempeño docente del alumno. Las aspiraciones personales carecían de valor ante la estrechez arbitraria de las opciones.

Por suerte, mi generación no acabó tan mal. El éxodo de profesionales de los medios de comunicación dejó espacio para todos, aunque algunos fueron ubicados a kilómetros de distancia de su casa, desprovistos de transporte para el viaje diario de un municipio a otro. Sí, en estos términos operó la garantía de empleo.

Todavía recuerdo aquella comiquísima reunión de quinto año, después de los «machetazos» por concretar los lugares del escalafón. De pronto, apareció ante nosotros el principio de «territorialidad», que le impedía al mejor estudiante del grupo optar por su sueño dorado, y lo obligaba a conformarse con una plaza en la pequeña emisora de su pueblo. No les cuento todos los detalles, pero a punto estuvo el muchacho de devolverle los relámpagos a la decana.

Historias similares perturban la esperanza de los graduados universitarios a lo largo del archipiélago, al chocar con la verdadera circunstancia de su perfil laboral, muchas veces distante de los conocimientos adquiridos durante la carrera, y de la vocación adolescente que los llevó a elegirla.

Lo peor es que tales desafueros tienen un amparo legal en el Código de Trabajo, sometido a debate en las agrupaciones sindicales, sin tomar siquiera como referente los criterios del sector estudiantil (específicamente de las enseñanzas técnica y superior), inmediata fuerza productiva en cuya formación se invierten millones de pesos.

El artículo 89 de su Reglamento precisa que la ubicación laboral debe corresponderse, primero, con las necesidades de la producción y los servicios, y segundo, con los estudios cursados, siempre que no resulte «imprescindible» situar al recién egresado en un cargo distinto a su especialidad, acorde o no con las particularidades de su profesión. Ya lo afirma un viejo dicho: «en la ley está la trampa».

Bajo esta norma, la mayoría de las ofertas de trabajo lucen poco llamativas frente a las lógicas ambiciones de un joven que inicia su vida proletaria, para colmo consciente de que el salario a cobrar no le alcanzará para comprar la ropa de moda, mantener el celular o darle un gustico a su pareja. Si acaso, aportar algo a la economía familiar.

Conozco varios casos que deberían suscitar una discusión seria sobre la política de empleo existente: agrónomos dedicados a la

compra-venta de CD, cibernéticos en el negocio de las bisuterías, filólogos en la cría de cerdos, arquitectos en función de fotógrafos, ingenieros automáticos en la reparación de celulares, licenciados en Lengua Inglesa en el comercio de artesanías…

Honestamente, tampoco creo que constituya un propósito del Estado cubano desvirtuar el gasto en la educación universitaria, sobre todo cuando tanto se habla de fortalecer la empresa socialista. Sin embargo, en la base de la pirámide las disposiciones no andan por buen camino.

Al margen de las condiciones objetivas (la escasa remuneración), al adiestrado le toca padecer el mal del último que llega, o sea: trabajar en las tareas menos atractivas de cualquier entidad, situación que afronta en rol de cordero para no ver perjudicada su evaluación.

Otro elemento cuestionable es el proceso de demanda, supuestamente elaborado a partir de la necesidad de fuerza calificada, según las exigencias del desarrollo socioeconómico. Lo regula la Resolución 8 de 2013, del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, mecanismo que en ocasiones se trastoca, pues las políticas del país van por un rumbo, y las «necesidades» por otro.

El descontento o la frustración resulta el pago final a un grupo nada despreciable de graduados universitarios. Podrán decir que miles de jóvenes trabajan en el sector estatal, y otros tantos en las nuevas formas de gestión. Pero en la frialdad de esos números jamás hallaremos el desajuste de la diana en el entorno laboral cubano.

Mientras se acoteja (si lo hace), habrá quienes resistan o esperen el cambio, y habrá quienes continúen apostando por encontrar la felicidad en un empleo para el que nunca estudiaron.

Fuente: Revista Alma Mater.

La necesidad de trabajar en equipo en el mundo digital.

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En este artículo quiero mostraros una vez más uno de los puntos dados en el curso online gratuito de Google Actívate, en concreto el curso de Productividad Personal en la Era Digital, espero que con los artículos que suba al blog os entre la curiosidad de querer realizar ese curso tan productivo. ¡Empezamos!

Mujer mirando fotos de personas interconectados

El trabajo en equipo en el entorno digital.

En ocasiones nuestros planes, nuestros proyectos… no los podemos realizar de manera individual, requieren de otras personas para poder ser llevados a cabo, es aquí donde entra en juego el trabajo en equipo.

La evolución de las tics ha cambiado radicalmente la forma en que trabajamos en equipo, la falta de presencialidad sin duda alguna

genera inconvenientes, no podemos reunirnos de manera física con los miembros del equipo, pero también genera muchas ventajas.

flechas de color azul que muestra de forma gráfica que existen diferencias entre grupo y equipo

Antes de entrar en materia hay que diferenciar entre lo que es un grupo y lo que es un equipo, porque para poder ser considerado como tal se tienen que cumplir algunas características:

En un grupo los objetivos son independientes e individualizados (cada uno tiene su propio objetivo) mientras que un equipo son de carácter común (¡Todos a uno!).

En el grupo el compromiso es mas bajo mientras que en un equipo el compromiso es elevado ya que si uno flojea o cojea todo el equipo se verá influido por ello, las personas están por y para el equipo.

En un grupo las tareas se suelen distribuir de manera igualitaria (todos la misma cantidad de trabajo) mientras que un equipo se suelen distribuir en base a las capacidades y habilidades de sus integrantes.

En un grupo hay independencia mientras que un equipo hay interdependencia lo que hace una persona repercute en todos los demás.

Por último en un grupo la evaluación se suele hacer teniendo en cuenta el resultado mientras que un equipo se hace atendiendo tanto al proceso como al resultado.

Tabla que muestra las funciones de trabajar en grupo y trabajar en equipo

Hay que destacar un concepto central para entender lo que es un equipo y es la sinergia que se puede definir como la acción conjunta de todos los miembros del equipo. ¿Qué hace? que el todo resultante sea mayor a la suma individual de las partes, por tanto, para tener desarrollada la competencia en equipo en el ámbito digital debemos tener en cuenta las características de:

  • Objetivos comunes, compartidos e interdependientes.
  • Interacciones sinérgicas de colaboración y participación.
  • Compartir recursos, experiencia, conocimientos y desarrollar a través de la colaboración eficientes.

 

Herramientas digitales para el trabajo colaborativo

En este artículo vamos a hablar de herramientas colaborativas en entornos digitales que posibilitan el trabajo en equipo. La primera pregunta que tenemos que hacernos es por qué debemos utilizar estas herramientas. Lo primero que hay que destacar es la reducción de costes, imaginar por ejemplo el caso de querer llevar a cabo una reunión entre el equipo, ya no tenemos que desplazarnos de un lugar físico a otro, podemos hacerlo cada uno desde nuestra casa o en nuestra oficina.

Esto también nos da mayor flexibilidad a la hora de realizar cualquier tipo de trabajo, no dependemos ni del tiempo ni del espacio. También estas herramientas facilitan la gestión del conocimiento, antes muchas veces lo que generaba una reunión, se quedaba ahí, cómo se dice las palabras se las lleva el viento mientras que con estas herramientas podemos almacenar y construir colaborativamente el conocimiento y por último se da una transparencia, todo queda registrado si queremos, y se puede mostrar a los demás.

Hay muchos tipos de herramientas pero vamos a centrarnos en dos tipos básicos, por un lado las herramientas de comunicación y por otro lado las herramientas de gestión del conocimiento.

En primer lugar las herramientas de comunicación, las cuales nos permiten comunicarnos internamente entre los miembros del equipo y también hacer una comunicación externa, vamos a citar algunos ejemplos de herramientas:

En primer lugar tenemos las redes sociales cómo puede ser Google plus, Facebook o Twitter, si que es cierto que estas herramientas están normalmente más orientadas hacia la comunicación exterior pero también es posible su uso para una comunicación interna por ejemplo, con los círculos de google plus o con los grupos de Facebook podemos establecer una comunicación con un grupo específico de personas, también tenemos el caso los blogs, como Blogger o WordPress, plataformas más conocidas, donde los blogs están más orientados a hacer una comunicación externa, mostrar lo que el equipo va haciendo, resultados de noticias etc.

Si que hay ejemplos también de uso interno, con un carácter más coorporativo, en este lugar tenemos los foros, una herramienta que con el paso del tiempo ha ido cayendo en desuso, pero que también tiene el uso de categorizar las conversaciones por temáticas, por áreas, por materias, etcétera. La plataforma más conocida es PHPBB.

Por último tenemos herramientas de comunicación en tiempo real, tenemos los ejemplos claros de Google hangout y Skype, estas herramientas permiten que ya no tengamos que hacer una reunión para comunicarnos de forma presencial, sino que podemos estar cada uno en un lugar del planeta y comunicarnos de manera asíncrona.

En segundo lugar las herramientas que permiten la gestión del conocimiento, tenemos las wikis, que son sitios que podemos tratar colaborativamente documentos, enlaces, imágenes… el ejemplo más claro Wikipedia, es el mayor macroproyecto de conocimiento compartido, y por último hay que citar también a Google drive que es una aplicación basada en web que permite crear carpetas, documentos, imágenes en línea etc de manera compartida.

 

Plataformas integradas

Este último apartado se explicará a través de un vídeo, que enseña en concreto una plataforma gratuita de forma sencilla y sobre todo gratuita que te permitirá trabajar con un grupo de personas ya sea desde la distancia o no.

(Proyect manager del programa lanzaderas de empleo y emprendimiento solidario) en los cursos de Google Actívate.

 

Fuente: Alex Castro.

SNet: La primera comunidad inalámbrica en Cuba (+ Fotos, Infografía y PDF)

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Canal USB-15

Si observas con interés, detenimiento, algunos barrios de La Habana, tal vez te percates que hay tendederas vacías que nunca supieron de sábanas blancas. Puede que veas colores —a veces gris, otras azul— en cables que se cruzan de un lado a otro, sitiando, enlazando, a miles de viviendas por ambos lados de la calle. En un país lleno de realismo mágico, no es difícil transmitir los sueños de aquellos cubanos nacidos en los ’90 a través de un trozo de goma y alambre, y asombrarte en el intento cual José Arcadio. Pero el resultado de esta enredadera de ideas, deseos, conocimiento, juego… concebido por aquellos que amaron al fontanero gordiflón de las tuberías, tiene mucho más de mágico que Macondo.

A solo unos pasos del malecón, a un costado de la Tribuna Antiimperialista, un gran edificio se eleva por encima de casi toda la ciudad. Su importancia mágica, muy a distancia de lo real, es que guarda dentro de sí un nodo de la red clandestina alternativa de La Habana. Tal vez, aquellos desconectados no acaben de entender por qué mágica; y es que cómo podríamos llamarle (y usemos a Silvio por esta vez y todas las que vienen) a este amasijo de cables que Snet (red de la calle) ha logrado traer a nuestras vidas para soñar la anhelada conexión, interacción, informatización de la sociedad cubana. Esta es la historia de SNet, la intranet que ha construido todo un canal comunicativo alterno y de entretenimiento solo para cubanos.

Andy García (DanCuba), estudiante de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) y usuario asiduo, resume qué es la red y cuál es su principal función en nuestro país: “SNet es lo que se llama a nivel mundial una comunidad inalámbrica, que funciona bajo un principio de soberanía tecnológica. En el caso de Cuba tiene características peculiares, pues se gesta como alternativa a la falta de conectividad a múltiples redes, no solo internet; todos sabemos que no existe una buena conectividad a las redes nacionales”.

 World of Warcraft.

World of Warcraft.

Pre-SNet: Cuando Mario descubrió las tuberías

El “fin del mundo” no fue el único hecho remarcable para los cubanos del nuevo milenio. En los primeros años del 2000 comenzó a entrar al país los componentes necesarios para formar una red. Los amantes de los videojuegos clásicos de Nintendo, Sony y Sega, buscaban un reto superior al que suponía el modo multiplayer de la consola, el cual solo podía ofrecer partidas hasta cuatro jugadores. Las nuevas tecnologías que llegaban al país, reajustaba todo el escenario gamer de la isla, tal y como debió ser el mundo de cumplirse la profecía.

Ángel Esteban Díaz, Organizador General del nodo principal RoG (Republic of Game), cuenta que las historias independientes de SNet fueron sucediendo de manera similar. Pequeñas redes surgieron a medida que los equipos en el país lograron alcanzar los requisitos mínimos para enlazarse entre sí.

“En el 2000 aparecieron las primeras laptops con tarjetas wifi, y los que sabíamos un poco más de informática nos dimos cuenta que podíamos conectarnos de manera directa entre dos personas. Comienzan a llegar a Cuba los primeros AP (punto de acceso inalámbrico), y nos fuimos uniendo para jugar”, agregó Lázaro (el Lachi) Sánchez, Organizador General del nodo principal Comunidad Playa y miembro del Equipo Técnico de SNet.

El StarCraft fue el punto de inicio –continúa- y era preferible jugarlo por wifi, pues por modem gastaba mucho teléfono. Esta red comenzó como una vía de entretenimiento, videojuegos.

Por su parte, Alejandro Cueto, Organizador General del nodo principal Comunidad Sur, relata que la evolución de SNet podría verse como círculos, cuyo diámetro se fue ampliando en la medida que la tecnología fue mejorando hasta llegar a hacer mejores enlaces cuando esos radios coincidian.

El Lachi resalta que el camino tecnológico pre-SNet fue lento y trabajoso, pues muchas veces los equipos que tenían no soportaban una alta cantidad de usuarios conectados al mismo tiempo.

“Nosotros empezamos con tarjeticas de Red, AP TRENDnet, unas cositas azulitas chiquiticas que no llegaban a cuatro cuadras. Después llegaron el Tp link, que eran equipitos para mesa. Llegaron los equipos Wikiti, junto a una característica (Compliant CT) que permite canales no estándares. Eso ayudó muchísimo porque no interferíamos con ninguna de las otras redes wifi de las entidades del país”, concluyó el encargado del nodo de Playa.

De una forma similar sucedió durante esos años en Comunidad Sur, Habana del Este, RoG (Santa Fe, Jaimanitas, Miramar), Vedado, GNtK (La lisa- Marianao) y demás territorios de la capital.

SNet quedaría estructurada en nueve pilares principales: ROG, GNTK, Playa, Vedado, Nuevo Vedado- Wifinet, Comunidad Sur, Cerro, Habananet (Centro Habana- Habana Vieja) y Habana del Este con unos 20 mil usuarios interconectados.

No obstante, no todas las referencias que se tienen de los inicios de SNet apuntan a los videojuegos, también hubo lugares donde primó el conocimiento, y la necesidad de un método alternativo a los canales tradicionales de comunicación a los que no se tenía acceso por falta de internet.

Al respecto, DanCuba recuerda que Centro Habana no “surge como una red de juegos, sino como una red de intercambio de información fundamentalmente para resolver el tema de seguridad informática y la actualización de antivirus. La diversificación de los servicios dentro de la red ha provocado que una parte de nuestros usuarios ya no sean gamers, y en mi caso desde que me conecté a SNet jamás he jugado”.

Parte del equipo de administradores. Foto: Snet.

Parte del equipo de administradores. Foto: Snet.

Next Level: Jefes de nivel

La experiencia adquirida durante varios años por cada uno de los administradores parecía encontrarse ahora con un nuevo reto. De puntos aislados, más o menos concurridos, se integraban entonces en una nueva red que transformaría los modos de hacer y sus vidas para siempre. Noches de insomnio dirían algunos, mientras que otros tratarían de estirar su tiempo en puja franca con las leyes de la física.

Luego de establecidos los primeros pilares, se impuso entonces nombrar a los  “capitanes” que organizarían todo el nuevo enjambre de señales que surcaban los cielos de La Habana.

“Al surgir SNet se conocía solamente el cinco por ciento de las personas; te hablo de los administradores. Cuando nos unimos como red nos dimos cuenta que éramos unos 300 en esas funciones y las discusiones se extendían muchísimo pues no nos poníamos de acuerdo”, rememoró Ángel Esteban Díaz, Organizador General del nodo principal RoG.

Entre tanto, el Lachy opina que los cambios se tuvieron que hacer porque en ese tiempo, “teníamos administradores que solo lo eran, porque habían invertido dinero en la red. Además, muchas veces no tenían el conocimiento técnico necesario para asumir este nuevo momento”.

Es importante señalar que los pilares no se fundan por población, sino porque existía un grupo de personas que tenía capacidad organizativa y tecnológica para asumir la responsabilidad de un pilar. De todas esas personas, se decidió escoger por cada red que se había unido, un organizador y dos técnicos.

“Estas últimas personas con mayor conocimiento informático y con mayor disponibilidad de tiempo para trabajar para SNET”, señaló Ángel.

A esto habría que agregarle, apuntaron más adelante el grupo geeks, que cada servicio y sub-nodos creados con posterioridad, también contarían con personal dedicado al monitoreo de la red.

“Nosotros creamos algo básico que funciona en el mundo entero, personas que están a cargo de los usuarios, otros que responden por los sub-nodos, y organizadores por pilares que representan a toda esa red. Así funciona una empresa, así lo hicimos nosotros”, concluyó el encargado principal de RoG.

Otro de los aspectos más novedosos fue la implementación de un grupo de reglas para todos los usuarios de la red, las cuales señalan sus creadores tiene un aspecto educativo.

“En marzo de 2015 hicimos una serie de reuniones. De ahí salieron nuestras reglas, al igual que las sanciones. Son pautas que no están escritas en piedra porque todo puede ser sometido a modificaciones, pero sería de la misma forma, entre todos los administradores”, resaltó Alejandro Cueto, Organizador General del nodo principal Comunidad Sur.

Descargue las reglas de SNet en PDF (503 Kb):Reglas Generales y Código de Sanciones de SNet

Entre las normas se encuentran que está prohibido el uso de SNet para atentar contra el orden interior, la seguridad del país o la estabilidad del Estado cubano; se prohíbe igualmente ofrecer o difundir servicios dentro de la red como Internet, TV o Radio extranjeras, Pornografía o servicios de carácter lucrativo. Así como quedó refrendado que SNet no es un espacio de debate político o religioso.

“Cada nodo tenía las reglas antes de unirnos. Más o menos eran las mismas. Lo que hicimos fue estandarizar eso, sobre todo en el tema de las sanciones. Algunos administradores eran más rigurosos que otros, incluso con la expulsión directa”, añadió Cueto.

Entre tanto Ian Pedro advirtió que estas eran una necesidad.

“Hay que tener en cuenta que a medida que SNet fue creciendo, se da la posibilidad de que entre cualquier tipo de persona. Al inicio, los que estábamos eran personas por lo general tranquilas. Con el auge de la propia red te podías encontrar con todo tipo de persona. Esto fue otra de las razones que nos obligaron a perfeccionar las reglas, concluyó.

La creación de SNet no fue un camino de rosas. Cerca de diez años, varios decomisos nebulosos, roturas por “desastres naturales” y la situación económica imperante durante los primeros años de vida de la red callejera, fueron solo el inicio de las dificultades que enfrentaron estos geeks. Mas, nada pudo frenar los deseos de adentrarse en esta Matrix cubana, y sentir en carne propia, el universo de sensaciones que deja una tremenda partida de World of Warcraft.

Espere próximamente a través de Canal USB, la continuación de este trabajo en el que indagaremos sobre los servicios que ofrece esta red, los mecanismos de financiamiento, el estado legal bajo el cual opera esta iniciativa y sus proyecciones a favor de la informatización del país.

Así se armó Snet:

Primeros pilares de SNet. Infografía: Snet

Primeros pilares de SNet. Infografía: Snet

Algunos portales de la Red de la Calle

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Portal Wifinet.

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Portal RoG

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Portal Habananet/ Snet.

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Portal Habana del Este/ Snet.

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Portal GNTK/ Snet.

Fuente: Cubadebate. 

El debate equivocado. Por @HaroldC4rdenas

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Por: Harold Cárdenas Lema

Los últimos días han sido una vergüenza. Tanto hemos luchado por alcanzar espacios de pensamiento en el mundo físico y virtual que nos ayuden a construir un país mejor. Ahora que los vamos logrando, lo empleamos en rencillas y ajustes de cuentas ante un público que se polariza o divierte como en el Coliseo romano.

Si el mejor tema de conversación que tenemos los cubanos es la bandera que abraza un deportista o el derecho a publicar una opinión que de por sí es compartida por la mayoría, muy mal andamos. Podemos convertir las redes sociales, la blogosfera y los medios de prensa en una universidad colectiva donde se coincida y discrepe a fuerza de pensamiento. O podemos promover linchamientos mediáticos que no tardarán en llegar al mundo físico.

En lo personal me parece sana una esfera pública donde se discutan abiertamente asuntos de relevancia nacional, mucho mejor que dejarlo a desconocidos que lo hagan tras puertas cerradas. Pero el actual es el debate equivocado. Y lo que estamos viendo ahora es una radiografía de lo que vendrá en los próximos tiempos. Dicho esto, voy a dar mi opinión sobre varios de estos debates descarriados. De una sola vez y sin ganas de seguir en ello:

Tenemos el mismo derecho que cualquiera de irnos a vivir a otra parte y jurar lealtad a otra bandera. Lo que nos hace cubanos va más allá de las leyes y lo que nos hace buenas personas va más allá de las nacionalidades. Conozco compatriotas deleznables y extranjeros sublimes, y por supuesto que viceversa. Nadie deja de ser cubano al competir por otro país, siempre que se siga sintiendo así.

Ahora, cuando un cubano deja por el piso mi bandera y pide otra por encima de ella, el mambí que llevo por dentro se rebela. Y no diría que deja de ser de la isla pero ciertamente no lo es tanto como Mijaín López o cualquiera que bajo otra bandera, siga llevando la nuestra en el corazón.

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Karina Marrón es de las mejores periodistas de nuestra generación

Karina Marrón habló por muchos en el pleno de la UPEC que nos sentimos orgullosos al leerla. Nunca debieron ser secretas sus palabras porque están respaldadas por el sentido común, ese que todavía es impublicable en ningún periódico o noticiero. La contradicción era de raíz, empezaba por ahí y se extendió como un cáncer de efecto dominó.

No debemos seguir poniendo a nuestros profesionales en la disyuntiva de publicar o silenciar hechos de interés público por secretismos que hasta el presidente ha criticado.

Agradezco que hayan transcrito sus palabras porque sin ellas nunca hubiera comprobado cuán bien Karina representa a los revolucionarios de nuestra generación. Yo hubiera consultado con ella antes de publicarlas, no sé si la ética profesional lo exige o no, pero cuando se habla a camisa quitada a veces omitimos matices y esto puede ser usado por quienes están a la caza de cualquier desliz con potencial de escándalo.

El periodista que distribuyó la información en Holguín cometió ese error inicial de lanzarse aventuradamente a una acción que pronto escapó de su control. Y podemos suponerle mil defectos o virtudes pero no los sabemos así que debemos concentrarnos solo en hacer justicia. ¿La sanción impuesta sobre él es acorde al hecho? En realidad parece más ejemplarizante que justa y debería revisarse seriamente. Pero el mayor perdedor en este asunto es la Unión de Periodistas de Cuba.

Su imagen se ve enturbiada cuando en pleno proceso de reclamación de la medida, uno de sus principales funcionarios se expresa contra el periodista holguinero. Puede ser criticable el hecho de divulgar las palabras de Karina sin su consentimiento pero también son lamentables las palabras de Aixa Hevia, precisamente por su larga trayectoria profesional. La UPEC es una organización no gubernamental que tiene como primer objetivodefender a los periodistas en el ejercicio legal y ético de su profesión, así como su derecho de acceso a las fuentes“. Y ciertamente dio la impresión de que la UPEC se lanzó con entusiasmo a la expulsión.

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Conocí a Ravsverg hace años, desde entonces hemos coincidido y discrepado juntos, pero siempre buscando lo primero y respetando lo segundo

Quizás esto ocurrió al calor de otro debate alrededor del periodista uruguayo Fernando Ravsberg. Lo conozco desde hace 5 años, lo he visitado en su casa y viceversa, lo he entrevistado y viceversa. Hemos discrepado tanto como un periodista extranjero y un militante de la juventud comunista cubana pueden hacerlo. Cuando veo la polémica alrededor de su persona y su trabajo, me parece también que es la discusión equivocada.

Desde que conocí a Fernando lo veo dar informaciones que deberían estar en nuestros periódicos y no las veo. Análisis que deberían salir en televisión con una mirada de izquierda y están ausentes. Iniciativas que deberían venir de nuestras organizaciones y nunca nacieron. Críticas que deberían ser nuestras para mejorarnos, y nunca llegan.

A diferencia de sus detractores no le pido un periodismo militante con nuestra causa porque esa es nuestra función, si no la hacemos bien es culpa nuestra, no suya. Le pido que sea responsable con sus lectores, que no se sume a sembrar el desaliento y la incertidumbre que generan otros medios, que sea profesional con sus colegas, incluso en momentos de tensión.

Si el tiempo que se emplea en criticar a otros se utilizara en mejorar la UPEC y terminar las mediaciones que aquejan a nuestra prensa, estaríamos mucho mejor.

iroel-sanchezSe puede coincidir o discrepar con Iroel Sánchez pero marginarlo o silenciarlo sería injusto. Es callar la voz de un sector que él representa.

Para nadie es un secreto el debate que desde hace un tiempo viene teniendo lugar entre Iroel Sánchez y Fernando Ravsberg, desde sus respectivas plataformas. Que en ocasiones es productivo porque genera pensamiento y alternativas, en otras solo provoca ofensas y ataques personales. Iroel representa a un sector de Cuba que respeto y me recuerda a mis tíos, que quiero un montón pero discutimos cantidad, porque teniendo los mismos objetivos vemos caminos distintos. Quizás sea la diferencia generacional.

Ravsberg me parece un profesional que escribe lo que piensa con honestidad, no convertirá a nadie en algo que no sea ni mucho menos lo convertiremos a él. Como diría Diego en Fresa y Chocolate, este país sin Iroel y Ravsberg, quizás le faltaría un pedazo. Intentar deslegitimar a uno u otro resulta un intento vano e injusto, es atacar el mensajero cuando esto es un debate en el campo del pensamiento. Más que polemizar sobre proyectos o personas, discutamos sobre las ideas que cada uno propone.

Ojalá el efecto final de todo esto no sea botar el sofá una vez más. Con reuniones de la UPEC a puertas cerradas donde pidan juramento de sangre a los miembros de no comentar lo que ocurre en el recinto. Con una mayor polarización del debate en Internet centrado en las personas que lo sostienen y no en sus ideas concretas. Ojalá esta incipiente Internet cubana no siga tomando la costumbre de generar escaramuzas y crear grupos polarizados que se linchen unos a otros, sino que exista una noción de construcción común utilizando el pensamiento.

Todavía puede imponerse el sentido común y aplicarse una sanción menor al periodista holguinero, Aixa Hevia puede hacer buen periodismo sin que este episodio empañe su carrera profesional, Ravsberg puede seguir informando en su blog y los cubanos pueden ganar medallas que nos enorgullezcan sin importar la bandera que lleve al podio. Podemos dedicarle entonces el tiempo a discutir cuál será el país que viviremos y dejaremos a nuestros hijos. Porque reconozcámoslo, somos mejores que esto.

Para contactar al autor: haroldcardenaslema@gmail.com

Tomado del Blog La Joven Cuba

Arenas para Dota 2

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Durante dos días ocho equipos compitieron en un torneo de Dota 2 en los Estudios Romerillo. (Fernando Medina / Cachivache Media)

La arena reabrió sus puertas: el primer torneo de Dota 2 con visibilidad internacional fue disputado por ocho equipos en la sala Google+Kcho.MOR en los Estudios Romerillo, en La Habana.

Vía internet, y a través de la plataforma Steam, los gamers de todo el mundo observaron las habilidades de los jugadores cubanos, forjadas en las redesoffline, como SNET, que conectan a cientos de miles de personas en todo el país. Las partidas también fueron transmitidas por Twitch, plataforma que ofrece servicio de streaming de video en vivo.

Durante el 25 y 26 de agosto compitieron en largas batallas los representantes de los equipos Etern1ty, Infinity Gaming, DK Reborn, Planeteers, Team Bross, Crazy Gaming, Frog Hunters y Galaxy.

En el mismo marco, los organizadores de los torneos de Starcraft II aprovecharon para celebrar la final de la Copa de Verano (Summer Cup), el cual se proyectaba en una pantalla en las áreas de Kcho Estudio con un narrador que le agregaba emoción al evento.

El DK Reborn de La Habana se coronó en la pelea final del torneo Dota 2, una competición donde prima el trabajo en equipo y donde todos terminaron ganando gracias a la visibilidad mundial que tuvieron.

Desde Ciego de Ávila, Matanzas y Pinar del Río llegaron algunos de los equipos que participaron en el torneo. (Fernando Medina / Cachivache Media)
En Twitch, una plataforma social y comunidad de gamers fueron transmitidas en streaming algunas de las batallas del Dota 2. (Fernando Medina / Cachivache Media)
Dentro de las redes offline creadas en todo el país, el Dota 2 es uno de los juegos más populares debido a una de sus características: los jugadores tienen que desarrollar una estrategia de acción en tiempo real. (Fernando Medina / Cachivache Media)
El torneo se desarrolló a puertas cerradas. Para facilitar la visualización de las partidas fueron habilitadas pantallas en el exterior de la sala para que los interesados en el torneo pudieran seguir en tiempo real el trabajo de los equipos. (Fernando Medina / Cachivache Media)
La copa de verano (Summer Cup) de Starcraft II también aprovechó el espacio para celebrar su final. (Fernando Medina / Cachivache Media)
El trabajo en equipo es fundamental para derrotar la estrategia del rival durante una partida. (Fernando Medina / Cachivache Media)
Largas jornadas vivieron los gamers durante los dos días de competencias. El primer día estuvieron jugando hasta las cuatro de la madrugada. (Fernando Medina / Cachivache Media)
El proyecto Habana Cosplay aprovechó la oportunidad para hacer una presentación durante la jornada final del Dota 2 Cuba. (Fernando Medina / Cachivache Media)
En las pantallas ubicadas fuera de la sala de competencias fueron trasmitidas en tiempo real las batallas con un extra: la narración de algunos expertos en el arte de contar el desarrollo de un videojuego. (Fernando Medina / Cachivache Media)
Algunos jugadores después de ser derrotados se mantenían en la sala para seguir de primera mano el avance del torneo. (Fernando Medina / Cachivache Media)
El público presente en la sala de juego también “calentaba” el enfrentamiento entre los equipos. (Fernando Medina / Cachivache Media)
Una merienda para recargar energías no viene mal durante un torneo como el Dota 2. (Fernando Medina / Cachivache Media)
Los integrantes del DK Reborn obtuvieron la victoria en el primer torneo de Dota 2 realizado en Steam desde La Habana. (Fernando Medina / Cachivache Media)

Tomado de Cachivache Media.

MIS VERDADES TIENEN QUE IR MÁS ALLÁ

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Camilo Santiesteban Torres, ingeniero químico.

Camilo Santiesteban Torres, ingeniero químico.

Por Yohana Lezcano y Rodolfo Romero

Con una mezcla confusa de desconcierto y libertad en su rostro, tras haber solicitado oficialmente la baja laboral de su centro de trabajo, donde se desempeña desde que se graduó de la CUJAE hace cinco años, Camilo habló con nosotros a camisa quitada. Agobiado por la situación económica actual, sus responsabilidades con sus padres y con la familia que quiere o pretende formar, con una visión romántica, casi en peligro de extinción, del proceso revolucionario en Cuba, este joven –que lleva su nombre en honor a Camilo Cienfuegos por haber nacido un 29 de octubre– nos habla acerca de cómo siente a Cuba hoy y cómo la pretende mañana.

El paso de la adolescencia a la juventud yo apenas lo percibí. Salí del preuniversitario directo para la universidad. En primer año de Ingeniería Química, con diecisiete años, me sentía todavía un adolescente. Creo que fue a finales de segundo cuando empecé a tener conciencia de que yo era joven y que estaba adquiriendo cierta adultez. Hasta ese entonces era como cualquier adolescente. Por tanto, casi nunca hacía reflexiones profundas acerca de nada.

Mi inteligencia emocional tampoco había crecido lo suficiente. Mi familia no tenía muchos recursos, vivíamos en una situación económica media tirando para mala. Mi «día cero» era graduarme, no tenía planes de futuro. Mi único objetivo era culminar la carrera. No fui ni un santurrón ni tampoco un parrandero. Por suerte, académicamente siempre me comporté bastante bien.

La vida universitaria, la beca y el hecho de convivir con personas de diferentes provincias, con distintas costumbres y modos de tratar a los demás, para mí fue una gran escuela. Yo nací en La Habana, y mi familia, que vive aquí desde los años ochentas, me dio una educación tradicional, al estilo oriental, pero a la vez, correcta, educada, profesando un gran respeto hacia la mujer. Entonces la universidad me hizo incorporar una visión distinta.

No creo que tenga que ver exclusivamente con una pérdida de valores, sino con las costumbres y las normas de comportamiento de diferentes provincias. Los pinareños eran de una forma, los habaneros de otra, los matanceros… Igual, todo aquello me era indiferente, mi plan era graduarme, incluso mis noviazgos no los veía como algo de larga duración.

Después que me gradué llegué a la vida laboral con un nivel de realismo enorme, con sueños, ideas, y estaba dispuesto sobre todo a escuchar. Me di cuenta que tenía que aprender, tanto en lo personal–emocional como en lo laboral–académico. Ahí surgió otra cosa. Uno de los problemas de los métodos de educación en Cuba es que los alumnos no llegan a visualizar el contenido y no le ven la aplicación práctica a lo que están haciendo.

Entonces, cuando empecé a trabajar, me di cuenta de que estaba perdido. No sabía llevar a la práctica mis conocimientos. Ese es uno de los problemas que tenemos los jóvenes una vez que nos graduamos.

Otro es la situación económica. Uno, como cualquier profesional que desea tener éxito, se propone por un lado la superación, pero la remuneración de aquellos que estudiamos no es buena a veces. Entonces algunos piensan: «¿Para qué voy a estudiar si de todas maneras no lograré ser exitoso?».

Ahora la entrada de información no es tan poca como solía ser antes. El acceso a diferentes materiales de factura extranjera, te permite ver lo mejor de cada industria y de cada rama. Así, es normal que las personas empiecen a hacer comparaciones. Y cuando uno se compara, pocas veces lo hace con la visión de que somos un país tercermundista.

Los jóvenes de nuestra generación tenemos padres con edades que oscilan entre los cuarenta y nueve y los cincuenta y cinco años. Personas adultas que a veces tienen achaques y problemas de salud. Hay algunos que se complican con los padres enfermos y tienen que mantener su casa económicamente. Entonces se ven obligados a postergar sus planes de formación profesional.

Existe también otra problemática muy seria: el fondo habitacional de la población está muy deteriorado. Entonces el poco dinero que uno se busca es para reparar la vivienda o para retribuir el sacrificio que hicieron nuestros padres.

En estas circunstancias resulta muy difícil, cuando se habla de planes futuros, pensar en crear una familia. El matrimonio es complicado, hasta las bodas son caras. Luego, te casas, y no tienes una vivienda para ti y tu pareja. El idilio juvenil que marcha muy rápido hasta los veintidós años, desaparece cuando tienes veinticinco o veintiséis, y estás insertado en el mundo del trabajador estatal.

Gracias precisamente a los logros que tenemos en Cuba, en materia de educación, en condiciones promedio, cualquiera que nazca en Cuba avanza muy rápido hasta los veintidós años: primaria, secundaria, pre y universidad. Tal es así que uno piensa que puede seguir avanzando de la misma manera. Entonces, cuando empiezas a trabajar, te das cuenta que eso no va a ser así.

Ante este escenario, ¿cuáles son las alternativas que hemos encontrado para forjar nuestro futuro?

Un grupo importante ha decidido irse del país y eso es muy triste. Actualmente ya no es que exista «robo de cerebro» sino una fuga voluntaria, lo cual es mucho peor. La mayoría son profesionales que tienen familia en el exterior, y otros se van a probar suerte o mediante contratos de trabajo. Salen, como se dice en la calle, «a lucharla». Generalmente, los profesionales buscan contratarse en lo que se formaron, aunque tengan que hacer algo temporal como trabajar en un bar o en determinado servicio público.

Con todas las nuevas leyes y aperturas, otros argumentan que ya no es factible irse definitivo del país. Lo mejor es trabajar fuera del país y hacer cierto capital para luego retornar. La idea es hacer un negocio o mantener un contrato de trabajo, estar fuera la mayor parte del tiempo posible, pero venir a Cuba de vacaciones y ayudar a la familia.
En los más jóvenes hay más ímpetu, por tanto, el impacto lo ven menos fuerte. Tienen tiempo para asimilar los contratiempos, y el espíritu para adaptarse. Es una pena que el Estado no sea más inteligente para aprovechar todo ese potencial en el desarrollo de lo que llamamos la empresa estatal socialista.

Si queremos socialismo tenemos que fortalecer la empresa socialista, pero es una pena que sea el sector privado el que utilice esa fuerza calificada de forma más eficaz y eficiente, y es increíble que tengan recursos para pagarle mejor que el Estado. Por eso, la motivación laboral para muchos está en el sector privado.

Ahora mismo acabo de pedir la baja de mi centro laboral. Aunque suene irrealizable, yo realmente creo en el proceso socialista y quisiera volverme un profesional exitoso, y más que eso, una persona exitosa. Tener una familia, tener una casa propia –no la de tus padres–. No tiene que ser una mansión, pero que te permita tener una familia funcional, con independencia y estabilidad económica. Es difícil ver cómo en una casa los problemas económicos se hacen tan acuciantes que hacen que se desestabilicen emocionalmente los que en ella viven. Es muy doloroso ver que no puedes darle a un hijo lo que él necesita desde el punto de vista material. Obviamente, quisiera ser competente, pero dentro de mi país.

Ahora, para eso estaría dispuesto a buscar ese éxito afuera y después volver. Como dice Nancy Morejón, «…la Patria no se lleva en la suela de los zapatos». A nuestra generación nos formaron como personas que debemos retribuir todo lo aprendido en la sociedad. Sin embargo, si en Cuba no puedo triunfar, me iré a buscar fortuna, pero para siempre volver.

Yo estoy con una muchacha con la que quiero formar una familia. Nuestras familias son normales, cada cual en su casa, cuatro personas en cada una, todos trabajan con un salario promedio y no se dan casi ningún lujo. Con lo que tenemos hoy no podemos ni siquiera arreglar nuestro cuarto, mucho menos soñar con casa propia. Así que si tuviera que escoger entre ejercer mi profesión y otro trabajo que me genere dividendos, escogería un trabajo que me remunere y me permita resolver al menos más del cincuenta por ciento de mis necesidades actuales. Lo haría por un espacio de tiempo determinado, y luego volvería a ejercer mi profesión, porque lo que no podría ser nunca es un profesional frustrado.

Tampoco quisiera frustrarme políticamente. Hace un tiempo atrás yo no tenía muy claro lo que era ser militante de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), mucho menos le metía cabeza al hecho de ser de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) o la Federación Estudiantil Universitaria (FEU). Simplemente yo hacía y cumplía con lo que me habían dicho que estaba bien y era lo correcto. Yo reproducía determinada conducta, y no indagaba en el porqué de la militancia. Un día alguien me increpó: «¿Por qué tú defiendes la Revolución? ¿Por qué dices que eres un joven comunista?». Esa conversación fue en la CUJAE. No olvido sus dos últimas preguntas: «¿Tú sabes lo que es el comunismo? ¿Te has leído siquiera el Manifiesto Comunista?». Las dos respuestas fueron «No» y «No».

Yo tenía naturalizado que eso era lo que estaba bien, ser militante. Pero a partir de ese momento empecé a buscar otros argumentos más allá de la educación y la salud gratuitas, o la comparación «antes del 59 y después del 59». Me di cuenta que aquellos, aunque eran argumentos reales –que hay que tenerlos presentes y no se deben olvidar–, no eran mis verdades.

Hoy entiendo que esta sociedad, que se ha formado con el tiempo, es la mejor. Es cierto que fuimos malísimos aplicando estrategias económicas, pero en cambio hemos alcanzado un alto índice de instrucción y de justicia social. La voluntad política del gobierno siempre ha sido buena. Sí, porque un gobierno que te pone una computadora para tres niños en la punta de una loma, no puede ser un gobierno malo. Existen los errores y todo el mundo los conoce, pero hay que mirar un poco más allá. Uno habla sobre estos temas y mucha gente piensa que es «muela» o que uno está vacío y no tiene estos compromisos. Pero son realidades que nadie te puede negar.

Mis verdades, tienen que ir como las de mi generación, un poquito más allá. Un socialismo que se traduzca en oportunidades para todos. Yo quiero un país donde las personas puedan caminar con el orgullo de haber nacido en Cuba. Cubanos que se sientan identificados con sus valores, que vean la continuidad histórica de la Revolución en su día a día, que se les ericen los pelos cuando hablen y reconozcan el sacrificio de nuestros padres y abuelos. Yo quiero formar parte de un país que prospere, dentro de un sistema mucho más justo y donde la gente sea feliz.

Esta entrevista se publicó por vez primera en el libro «Narrar Cuba. Sueño joven de un país», que pertenece a la colección Juventudes en Cuba, de la editorial Ocean Sur.

Fuente: Juventudes en Cuba.

El adicto virtual

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Acostumbrados a asociar las adicciones con el consumo de sustancias nocivas para el organismo, la sociedad cubana comienza a enfrentar, sin antídotos eficaces, una nueva «enfermedad»: el juego patológico o ludopatía. El desboque obsesivo y compulsivo del deseo de consumir emociones

Sus manos, veloces, recorren el teclado y la derecha domina el ratón. Sus ojos no se apartan de la pantalla porque debe romper el récord, no puede fallar, tiene que superarse. Una barra de pan cortada en tres trozos y un vaso de agua ocupan una parte de la mesa, y en el resto se amontonan los apuntes de los niveles vencidos, los puntos acumulados, los errores cometidos.

Tocan a la puerta y le llaman desde afuera. No desvía la vista del monitor ni contesta.

—Juan Carlos, mijito, ¿no vas a comer?

La respuesta es el silencio y los clicks ininterrumpidos que le arranca al ratón. Se escucha el sonido de los autos… Está a punto de ganar la carrera.

—Mira, te traje el plato para que no tengas que levantarte.

La madre lo coloca con cuidado en la mesita y Juan Carlos no se distrae. Si lo logra, por quinta vez ganaría el juego y los demás, al otro día, volverían a aplaudirle sus triunfos. Arroz, frijoles colorados, plátanos fritos y hamburguesa. No le interesa perder el tiempo en comer. Prefiere seguir, y seguir, y seguir. No importa la hora. Lo importante es ganar.

La madre de Juan Carlos no encuentra peligro alguno en el apego de su hijo a la computadora. «Es muy bueno en eso, y está tranquilo, sin buscarse problemas en la calle como los hijos de algunas de mis amigas. Lo que no me gusta es que apenas hablamos».

Mientras, Juan Carlos sigue siendo uno de los más exitosos en los juegos de Dota, Call of Duty, League of Legends, Counter Strike y FIFA y entre sus conocidos «no hay quien le pase por arriba». Como él, otros adolescentes y jóvenes solo viven felices en ese mundo virtual.

Resultados preliminares de un estudio de caracterización del adolescente cubano actual muestran que el 78 por ciento de los casi 3 000 sujetos encuestados posee algún medio asociado a las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, tales como computadoras, móviles, acceso a Internet, reproductores de música y video. Son, entre todos, los de 12 y 13 años de edad quienes tienen más acceso a este tipo de medios.

Según la investigación del Centro de Estudios sobre Juventud, aplicada a partir de noviembre último en toda Cuba, ello evidencia que los adolescentes integran el grupo poblacional más familiarizado con este mundo. Así lo confirma Desde las ciencias sociales fiel reflejo del adolescente cubano, un reporte de la Agencia Cubana de Noticias.

¿Qué tiene de malo «jugar»?

Las adicciones reflejan comportamientos o conductas incontrolables de una persona dependiente física y sicológicamente de una sustancia o de la realización de una práctica determinada. Desde el punto de vista teórico y científico, ha sido más fácil definir la adicción a sustancias tales como el alcohol, la marihuana y la cocaína, entre otras, que aquellas que se refieren a una práctica específica como puede ser el juego.

Así explica a Juventud Rebelde el licenciado en Sicología de la Salud Carlos Javier Lavin Verdecia, terapeuta del Centro Provincial de Deshabituación de Adolescentes, en la capital, lo que ha sido hasta la fecha el principal problema para diagnosticar y tratar adicciones como las que se registran en el campo de la ludopatía, no comprendidas como tales a nivel familiar y social.

El juego patológico o ludopatía se incluye en esas prácticas adictivas que conllevan una dependencia sicológica, más que física, del individuo. «No hay un consumo de una sustancia nociva para el organismo en el caso de una persona adicta al juego, por lo que no existe una conciencia en la sociedad de que, en efecto, el deseo obsesivo y compulsivo por hacer esta actividad se traduce en una adicción que conlleva el consumo de emociones».

Según la Organización Mundial de la Salud, el juego patológico se define como un trastorno caracterizado por la presencia de reiterados episodios de participación en juegos de apuestas, los cuales dominan la vida de la persona enferma en perjuicio de sus valores y obligaciones sociales, laborales y familiares. Fue reconocido oficialmente en 1980 cuando la Sociedad Americana de Psicología lo incluyó por vez primera como trastorno en la tercera edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales.

Lavin Verdecia explica que, por lo general, la ludopatía se asocia de manera tradicional con los juegos de azar como las cartas, aunque los apostadores se vinculan a otras actividades también como las carreras de autos y las peleas entre animales. «No es común entonces que se asocie a otras áreas del juego como pueden ser los videojuegos, aunque ya existe cierta preocupación al respecto, en tanto se le considera una adicción emergente en el campo de las prácticas adictivas, a partir del auge y el incremento de la accesibilidad a las nuevas tecnologías.

«Querer estar todo el tiempo conectado a Internet para chatear o hacer cualquier otra cosa, no despegarse del teléfono móvil, la computadora, el televisor o cualquier otro aparato que permite el disfrute de un videojuego, son actitudes que alertan sobre posibles adicciones. Aunque es necesario el uso de las tecnologías en la sociedad, debe hacerse de ellas un uso razonable, con control y sanidad».

Agrega que con estas se potencian también actividades motivacionales y disfrutables como pueden ser los videojuegos, por lo que es necesario, sobre todo en niños y adolescentes, velar por su uso limitado y controlado para que no deje de ser un simple entretenimiento y no se convierta en el centro de su vida. Además, insiste en que en muchas ocasiones los padres prefieren que sus hijos jueguen en casa y que no estén en la calle fuera de su supervisión.

«Los muchachos que hacen del videojuego el centro de su vida disfrutan sentirse buenos en eso, ganar, imponerse retos, desarrollar sus habilidades, y su autoestima se eleva en la medida en la que se emocionan y disfrutan con cada uno de sus logros.

«Pierden el interés por realizar cualquier otra actividad y el funcionamiento sano de su vida se deteriora. Son muchachos que prefieren estar todo el tiempo frente a su computadora o televisor y su interrelación con los demás se debilita, no quieren hacer las tareas, rehúyen de la escuela, no se insertan en la dinámica familiar para comer juntos en la mesa, ver una película o salir una tarde.

«Estos individuos llegan a sufrir cuando no pueden jugar por tener que estudiar, salir con la familia o hacer determinadas actividades en la casa. No quieren perder el tiempo de jugar ni siquiera para bañarse, comer, arreglarse y dormir. El deterioro de sus hábitos de vida se comprueba fácilmente en el desorden de su tiempo de sueño», aclara Lavin Verdecia, quien comenta que al igual que sucede con otras adicciones, estos muchachos no toman en cuenta la importancia del descanso para su organismo.

«Es común que en la noche coincidan en el juego a través de la red con otros muchachos y el amanecer los sorprende inmersos en ese mundo, por lo que debido a un agotamiento físico y sicológico comprensible, duermen toda la mañana y se alejan del cumplimiento de actividades normales de su rutina como estudiantes y miembros de una familia», afirma.

Baja percepción de riesgo

Un sondeo realizado por este equipo de reporteros en La Habana y Artemisa con la participación de 35 padres y sus hijos, de entre siete y 18 años de edad, mostró la baja percepción de riesgo que tienen unos y otros en relación con el impacto negativo de los videojuegos en la vida de niños y adolescentes, si de ellos se hace una única opción de entretenimiento.

Gisela Montero, madre de un adolescente de 13 años, refirió que la compra de la computadora fue de las mejores ideas que ella y su esposo han tenido para el bienestar de su hijo. «En ella él hace todos los trabajos de la escuela, estudia los textos que le pasan sus profesores y compañeros de aula y cuando tiene una exposición, elabora unos Power Point muy dinámicos. También echa mano de unos videojuegos que copió en su memoria, pero cuando ya terminó con las tareas escolares, y eso me parece bien».

—¿Ha pensado que su hijo puede querer jugar todo el tiempo en la computadora?

—No creo que suceda, porque a él le interesa salir bien en las evaluaciones de la escuela, pero si en algún momento solo le interesa jugar, no creo que pase nada malo porque con todo lo que se haga en una computadora se puede aprender mucho.

Los padres de Álvaro, de nueve años, confesaron que están contentos cuando el niño juega con sus amigos en la computadora. «Antes quería salir a jugar en la calle todo el tiempo, pero desde que su hermano le trajo unos juegos de carros y de fútbol, los fines de semana dedica todo su tiempo a eso, y nos alegramos porque en la calle hay muchos peligros», comenta Álvaro Miguel, su padre.

Preguntarle a Mónica, de 12 años, si le gusta jugar en la computadora fue como apretarle un botón, con el que no paraba de hablar. «Tengo juegos de las Bratz, para vestirlas y peinarlas; juegos de cafeterías y restaurantes y algunos para construir casas y peluquerías. Me gusta jugar por las tardes, y siempre quiero llegar a otro nivel más avanzado para ver cómo lucirá todo. A veces me maquillo y me visto como en los juegos; me creo que estoy dentro».

La madre de Julio Alberto, de 17 años, sí reconoce que se le ha ido la mano a su hijo en el juego de la computadora. «Pasa las vacaciones enteras jugando ahí, como un robot, y apenas sale a jugar pelota como antes. Sé que está contento con eso y para mí es importante, pero a veces quisiera que tuviera novia y saliera con sus amigos, o que hablara más con su abuela y conmigo. La verdad es que a los muchachos de hoy les interesan más los equipos que cualquier otra cosa».

—¿Julio Alberto trabaja o estudia?

—Estudia para técnico de nivel medio, pero dice que no le gusta mucho. Estamos esperando que el tío le consiga trabajo en una fregadora de carros, aunque no sé si querrá, porque tendría que estar muchas horas allí y no podría ser campeón de no sé qué; eso que él juega todo el tiempo, según me dice».

No tiene nada de malo jugar en la computadora porque si no, no se inventaran tantos juegos para los muchachos, nos dice Estela Gutiérrez. «Me maravillo cuando veo que mi hijo con ocho años sabe andar en la máquina, y mueve el ratón y las teclas con agilidad. Es él quien me ayuda cuando quiero hacer algo en la computadora. Imagínate, estoy orgullosa».

El simple gusto por jugar videojuegos no tiene que conllevar a la ludopatía, pero los menores deben ser supervisados por los adultos.

Señales de alarma

La sintomatología de un paciente adicto a los videojuegos como los que han recibido tratamiento en el Centro Provincial de Deshabituación de Adolescentes por parte de Lavin Verdecia y su directora, la doctora Elizabeth Céspedes Lantigua, especialista de primer grado en Medicina General Integral y de primer grado en Siquiatría, se evidencia de manera particular en el aislamiento.

«Tomar agua, comer un pan, miccionar… son las necesidades básicas que pueden sacar del asiento al muchacho, y solo son capaces de relacionarse con otros que como él juegan los mismos juegos, pues es el único tema que les interesa. Por lo general son personas perezosas que tienden a la obesidad por el sedentarismo, aunque también podemos encontrarlos muy delgados, pues someten a su organismo a una inadecuada alimentación con tal de no separarse de la computadora o el televisor», explica Lavin Verdecia.

—¿Por qué y cómo llegan estos pacientes al centro? ¿Cómo es su tratamiento?

—A este Centro Provincial de Deshabituación de Adolescentes llegan los pacientes remitidos desde los centros comunitarios de Salud Mental, y es precisamente la familia la que visualiza el problema en un inicio, aunque en el caso de la adicción a los videojuegos no la identifique como una posible adicción.

«Con ellos al igual que con los que son remitidos en su condición de adictos a determinadas sustancias, establecemos un tratamiento terapéutico no basado en la prescripción de medicamentos. Mantenemos además las mismas modalidades de trabajo, en dependencia de las características del caso, sobre la base de un ingreso total, parcial o ambulatorio.

«El hecho de que no se contemple el descontrolado apego a los videojuegos como una adicción nos dificulta mucho el tratamiento, pues ni el muchacho ni la familia lo asumen como tal, y la resistencia de este es mayor. Es importante visualizar que estos pacientes sufren abstinencia como los adictos a las drogas, manifiestan los mismos síntomas y con intensidades similares. Son propensos a recaídas y más vulnerables a estas, pues el acceso a las tecnologías es mayor, es legal, y necesita el paciente mucho autocontrol».

Lavin Verdecia enfatiza en la necesidad de que la familia no sea tan permisiva en el «dejar hacer». «A nivel mundial el negocio de los videojuegos le conviene a muchos y se desarrollan campeonatos mundiales, incluso. La ola tecnológica llega a Cuba cada vez con más fuerza y los muchachos quieren sumergirse en ella. Por ello la familia debe velar por el control en frecuencia y horarios del consumo de videojuegos de sus niños y adolescentes.

«Como toda adicción, la ludopatía es crónica, progresiva y mortal, porque lleva al individuo a estados sicológicos y físicos que lo destruyen como ser humano, desentendido de todo aquello que se salga del mundo de su juego. Cuando la persona juega por dinero puede incurrir, incluso, en la comisión de delitos con tal de obtener lo que necesita para seguir jugando, y aunque el adicto al videojuego no llegue a ese punto, sí se autodestruye en la medida en la que su vida está al servicio total de un mundo virtual».

Juego sano y con control

El juego se define como una actividad libre de cualquier persona, socialmente condicionada, desprovista de interés material, abierta a la heterogeneidad de interrelaciones. Es campo de alegrías, de reafirmación de conocimientos y de obtención de otros nuevos, que está íntimamente ligado al desarrollo integral de la personalidad.

Keyla Estévez García, investigadora del Centro de Estudios sobre Juventud, apunta que a pesar de que se reconoce esa significación del juego desde el punto de vista educativo, terapéutico, recreativo y como elemento de socialización y de transmisión y apropiación de cultura, costumbres y tradiciones, se vulnera con frecuencia este derecho de los niños, ya que para la mayoría de las personas es algo secundario y sin importancia, lo que hace que quede relegado a segundas y terceras posiciones.

«El derecho al juego crea un estímulo para el desarrollo afectivo, físico, intelectual y social de la niñez y la adolescencia, además de ser un factor de equilibrio y autorrealización. Si los niños y niñas pudieran crecer en la alegría del juego devendrían adultos con mayor salud física y mental y la actitud lúdica les acompañaría siempre. Resulta una valiosa herramienta para generar una sociedad mejor, fomentando la comunicación entre las personas, profundizando en las relaciones de los individuos de una comunidad y reconciliando posturas antagónicas».

La también Presidenta de la Sección Juego y Sociedad, de la Asociación de Pedagogos de Cuba, refiere que el juego influye además en el desarrollo de la inteligencia emocional, en la capacidad de controlar las emociones, de motivarse uno mismo, en el reconocimiento de las emociones ajenas y en el control de las relaciones.

«Mediante el juego los educadores proporcionan los medios y actúan para favorecer el desarrollo del niño, y al mismo tiempo generan diversos sentimientos de afecto, amistad, compañerismo y ternura que, en general, contribuyen a una mayor sensibilidad hacia los otros y los facultan para otra serie de actividades, como la observación y comprensión de estímulos, lo que crea en ellos independencia y autonomía».

—Estudios realizados desde los años 90 destacaron los efectos negativos de los videojuegos, sobre todo en el comportamiento violento… Otros más recientes arrojan que estos tienen también efectos beneficiosos para nuestro organismo. ¿Frenamos o estimulamos los videojuegos?

—La sociedad actual está enmarcada en una época de transformaciones y en un período de adaptación a las nuevas tecnologías. Internet, móviles y videojuegos ocupan un espacio importante en el proceso de socialización, influyendo en comportamientos y actitudes.

«Hoy los juegos varían, pues los juegos tradicionales en calles y plazuelas con niños reunidos en grupos están siendo desplazados y afectados por los modernos juegos de vídeo, Internet y la televisión. Es por ello que los padres y la sociedad deben priorizar espacios y mejores condiciones para el juego de los niños, sin olvidar que el mejor escenario para jugar es el hogar mismo.

«Lo ideal es alcanzar un equilibrio entre sus prácticas y el desarrollo de otras actividades o dentro de la propia actividad de juego. Investigaciones muy recientes en nuestro país revelan que a través de los videojuegos se establecen patrones de camaradería, socialización, respeto a los compañeros e interacciones de aprendizajes. Sin embargo, es necesario supervisar esta práctica.

«El simple gusto por jugar no tiene que conllevar a la ludopatía o el juego patológico. Los más propensos a esto son los que presentan mucho gusto por jugar un tipo de juego muy específico y no alternan con otras actividades típicas de la edad. Los niños cuyos padres prefieren tenerlos frente a la computadora o el televisor para evitar que salgan a la calle o se reúnan con otros son los que se encuentran en una situación más vulnerable».

Según Estévez García, la vida moderna cada vez nos aleja más de los momentos de disfrute que podemos pasar jugando. «El ritmo de trabajo de los padres, la dedicación hacia actividades escolares o aquellos videojuegos que son considerados muchas veces por los alumnos como “más productivos”, hacen que se dificulte el espontáneo desarrollo de la actividad lúdica en la infancia. Un niño que juega es un niño que ama la vida, que entiende y tolera situaciones difíciles, que ama a quienes les rodean. Es un niño que sonríe y es feliz porque goza de un derecho».

¿Videojuegos cubanos?

Cuba también ha fomentado el desarrollo de videojuegos. Y no con contenidos vacíos sino que se puede apreciar mucho software cargado de fines educativos, aunque todavía la existencia de una industria en el país para estos propósitos es una quimera. Para los especialistas es esencial que prevalezca el concepto del videojuego como industria y arte para la comercialización y entretenimiento, pero no pierden de vista que son, además, vía para inculcar valores.

El camino recorrido no hubiese sido posible, desde sus comienzos en 2009, sin instituciones como los Joven Club de Computación, la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI), los Estudios de Animación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos y otras, las cuales siguen sorteando enormes retos. Tampoco sin el personal calificado comprometido con este tipo de proyecto, aun cuando no existen muchos especialistas. En ello coincidieron expertos participantes en la Mesa RedondaLa producción de videojuegos en Cuba, el pasado 28 de junio.

Bojeo a Cuba, Energía para aprender, Rápido y curioso o La Familia son algunos de los ejemplos más destacados en los inicios de este mundo de los videojuegos en el país. A estos les siguieron otros como Pinta conmigo, La gata Mimi, Gesta final, Comando Pintura, Los Bumbots, El capitán Plin, Fernanda, Beisbolito, Sagua, la aldea embrujada,Chivichana, Cuatro rollos y una película, Especies invasoras y Aventuras en la manigua.

Estos videojuegos —algunos destinados a las computadoras y otros a sistemas operativos Android— obedecen a las categorías de juegos de aventuras, disparo, inteligencia, habilidad y para red… Mediante la interactividad, todos tienen el fin de estimular la curiosidad y motivación por el aprendizaje y la inteligencia. Los centros cubanos nunca harían un videojuego de acción, sangre o muerte, sino uno que deje una enseñanza y que sea a la vez entretenido.

Según los especialistas, aunque es un hecho que los videojuegos pueden causar adicción, entre otros males, si se les utiliza de forma adecuada sus beneficios son altos, pues se han convertido en un vehículo de comunicación efectivo hacia niños y jóvenes. Por ello es importante crear una cultura del videojuego, especialmente entre los adultos, para que sean capaces de discernir si los niños, adolescentes y jóvenes consumen productos adecuados, pues muchos de quienes disfrutan de videojuegos lo hacen sin una guía de los padres, y consumen cualquier título, aunque no sea apto para su edad.

Y es que como alertó Roberto Elías, arquitecto del Grupo de videojuegos de la UCI, todo tiene un límite y cada videojuego tiene una clasificación y un público meta. «No debe un niño de ocho años jugar un juego que está diseñado para mayores de 18, por ejemplo, y la frecuencia del juego y el tiempo que dedique a él tampoco puede ignorarse. Si son beneficiosos o no los videojuegos, eso depende del uso razonable que de ellos se haga como productos de entretenimiento interactivo que son».

Fuente: Juventud Rebelde.

Rebajas pírricas #Cuba

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Rebajas pírricas

Ya he sacado la cuenta: suponiendo que en pagar el alquiler del apartamento donde vivo no gastara yo el 91.74 por ciento de mi sueldo —para subirme a la carroza de los porcentajes—, un pomo de aceite es, a todo reventar, lo que puedo comprar de más gracias a las recientes rebajas que han prometido aumentar la capacidad de compra del salario.

Aunque, para ser justa, las rebajas por sí mismas no obrarán el milagro, ni el tope de los precios de los productos agropecuarios, ni la apertura del mercado mayorista para el sector no estatal que se ve allá, en el horizonte. Para que el salario llegue a fin de mes no hay medida unilateral que valga.

Y no es que me esté poniendo como el hombre del gato. Aplaudo “la voluntad política del Partido y el Gobierno de beneficiar a la población, en especial a niños y adultos mayores y brindar particular atención a la implementación de estrategias en la sociedad para enfrentar los efectos de la dinámica demográfica actual”; aplaudo todo eso, pero me cuestiono hasta qué punto una rebaja de quilos en CUC puede aliviar los bolsillos más menguados. En casos como este, no puede decirse que únicamente la intención es lo que vale.

Valen, y mucho más de lo que debieran, la leche en polvo, aun después de rebajada; las sardinas en conservas, sobre todo si vivimos como dijo Virgilio, con la maldita circunstancia del agua por todas partes; el refresco de lata, al que según la vox populi le pusieron el precio los custodios de La Habana. Valen, y demasiado, los rollos de papel sanitario que desaparecen de un día para otro y que los especialistas del Ministerio de Finanzas y Precios todavía no han considerado dignos de rebajas.

Como principio —por algo había que empezar— me entusiasma que el país reconozca lo que la gente viene diciendo desde hace décadas: que a fuerza de disminuir una y otra vez su capacidad de compra, el salario está lejos, a años-luz, de satisfacer las necesidad más perentorias de los trabajadores cubanos, al menos, de los trabajadores como yo, que ni gestiono un negocio particular, ni formo parte de cooperativa alguna, ni me incluyo entre los favorecidos con la Resolución 6 (otrora 17), ni brindo un servicio que pueda ser vendido fuera de fronteras. Ubicada orgullosamente en el pelotón de los que ganan al mes poco más de 500 pesos, no me queda sino esperar por medidas que se salten la fase de curitas y enderecen de una vez la ya célebre pirámide invertida de los ingresos en Cuba.

De la ambigüedad de las notas de prensa emitidas y la desinformación que cuelga de los anaqueles en las tiendas, mejor ni hablar. No es tampoco que sorprenda tratándose de las llamadas shoppings, donde los precios de las mercancías no se multiplican por el índice de valor agregado que medio mundo conoce como IVA, sino que se colocan a discreción, sin que nadie sepa si es cierta o no la leyenda urbana de que los productos llegan a costar el doble y hasta el triple de su valor. Es lo que pasa cuando no se tienen las cuentas claras y el chocolate espeso, que la gente habla.

Confío —a riesgo de parecer naif— en que la estrategia diseñada para aumentar la capacidad de compra del salario incluya en alguno de sus acápites aumentar, a secas, el salario; y derive en la tan anunciada unificación monetaria, esa talanquera que gravita sobre la economía doméstica y me pone a multiplicar o dividir por 25, según sea el caso.

Con todo y lo mala que me reconozco en matemáticas, calculo lo suficiente como para saber que no es un descuento del 6 por ciento a la ropa y los zapatos de niños lo que va a convencer de parir a las mujeres cubanas.

Tomado del Blog Cuba Profunda.

La sinfonía inconclusa de las sobras III

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Foto: Lisandra de la Paz
Foto: Lisandra de la Paz

Después de aquel terrible suceso. Después de haber encontrado la bota; y haber halado y gritado. Después de ver el cuerpo abierto e inerte del joven… Dalia juró que no volvería nunca más a El Bote en la noche.

“Al operador del buldócer lo sancionaron uno o dos años –dice Dalia–. Pero él en realidad no tuvo la culpa. Está prohibido subir allí, y hacer lo que nosotros hacemos. Y a veces nos descuidamos, y nos desesperamos, y por eso pasan esos accidentes. Al andar como locos, y más de noche, nos podemos resbalar y caer. Y nadie se entera. Y cuando te mueres no pasa nada; vienen tus familiares, les dicen que te moriste en El Bote, y punto. Todo el mundo en Los Pocitos sabe lo que puede ocurrir buceando allá arriba”.

Los Pocitos

Todos en Marianao saben dónde queda el barrio insalubre Los Pocitos. Insalubre y de ilegales, donde la gente roba electricidad y agua de los sistemas públicos, aunque les cobran precios simbólicos por esos servicios; y donde hay un CDR, con su presidente, y un delegado a la Asamblea Municipal del Poder Popular; y donde se vota por ese delegado, aunque no se tenga dirección en La Habana.

Desde la Avenida 51 se comienza a descender. La calle se va estrechando hasta que desaparece y deja de ser de asfalto; y los microvertederos aparecen en cada esquina porque escasean los contenedores de basura. Se sigue descendiendo, y bajan, con el camino mismo, las clases sociales, hasta llegar a lo último de ambas: de la calle y de la sociedad.

Arriba, el ruido de la avenida era abrumador. Pero ahora, al final, abruma el silencio. El tránsito de vehículos es prácticamente nulo. El camión de la basura pasa cada quince días o un mes. Ese es el único ruido diferente al de las broncas de abakuá o pandillas. La gente de Los Pocitos está acostumbrada al mal olor de la basura cuando el camión pasa, porque la mayoría vive de eso, de la basura. O si no,  del contrabando, del juego o del “negocio”.

En Los Pocitos conviven muchos inmigrantes ilegales del Oriente del país. No portan dirección de La Habana y, por tanto, no tienen un trabajo en el sector estatal o en el privado , no están registrados en la planilla de ningún centro laboral. Los niños asisten a la escuela hasta que se gradúan de algún técnico medio o de obrero calificado –porque el pre universitario también se otorga según la dirección del estudiante–; y más tarde, a la hora de ejercer, no pueden hacerlo en La Habana porque no residen oficialmente en ningún lugar de la ciudad, aunque nacieron allí.

Todos tienen derecho a la atención médica. Sobre todo las mujeres embarazadas; incluso cuando dan a luz. Pero a las madres, al nacer el niño o la niña, se les obliga a inscribirlos en su provincia de origen, donde su carné de identidad dice que reside. “Yo parí los míos en Maternidad Obrera y tuve que ir a registrarlos a Granma, recién nacidos –alega Dalia casi indignada, y continúa– Y mira, ¿tú ves a ese de ahí? –me increpa señalando a un muchacho que retozaba en el suelo gris con los niños de Dalia–, tiene dieciocho años y también nació aquí, pero la madre lo llevó a Bayamo a inscribirse cuando lo tuvo”. Dayron, el joven, se graduó el pasado año de panadero, pero no puede ejercer el oficio.

La salud es para todos, infiere Tití, primo del esposo de Dalia; no obstante, “sí, tú vas a un consultorio o a un policlínico y te atienden, pero por ejemplo, para sacarte una muela, tienes que presentar tu carné… ¿entonces nosotros no tenemos derecho a arreglarnos la boca? ¡Ah!, sin embargo, no falla si le das al estomatólogo cincuenta pesos. ¡Ahí sí te saca la muela que quieras, y no está viendo que soy oriental!”.

Vivir debajo del puente

Una gran parte de Los Pocitos –y de Hindaya, otro barrio contiguo–, que se extienden en un terreno bastante amplio, no cuentan con servicio sanitario. Descargan los residuales líquidos al río Quibú, y apilan los sólidos hasta que el camión de la basura pase, y deje parte de las inmundicias por tratarse ya de un microvertedero.

Existen casas en las mismas márgenes del río, a las que se llega cruzando un puente de hierro oxidado que no se ha caído por puro milagro, y luego, bajando por una loma de tierra y ladrillos que a veces deja ver los peldaños ahuecados de las antiguas escaleras del puente. A esas casas del primer piso no baja el camión de la basura. Entonces no les queda otra que hacer una pila, un microvertedero bastante grande y extenso, y de vez en cuando, prenderle fuego.

La suciedad, poco a poco, no solo se vuelve contra el medio ambiente, sino también contra ellos mismos. Cuentan algunos vecinos que el cólera y el dengue cayeron como “bomba” ahí, y que las intoxicaciones son frecuentes. Los vectores y roedores, como era de esperar, abundan. “Aquí una vez se murió uno porque comió azúcar embarrada de orine de ratón, que es el animal que más hay aquí en Los Pocitos –revela Tití–. Imagínate que cuando nosotros vivíamos allá –indicando la parte baja del barrio, debajo del puente–, nos sentábamos y si yo tenía un pedazo de pan en la mano, le decía a Dalia: `dale, sube los pies que vamos a contar los ratones`. Ponía el pan en el piso y calculábamos más de sesenta, la familia entera” –y ríe, como reconociendo que exageró un poco, pero que su cuenta no está muy distante de la realidad.

Frente al sumidero viven desde hace alrededor de quince años –en iguales condiciones que el resto de los habitantes del lugar: casa de madera y cartón, piso de tierra o de cemento pulido, un par de muebles donde sentarse–, dos pastores católicos extranjeros: uno mexicano, el otro, francés. Pero a la gente de Los Pocitos les gusta más Francia que México; entonces resumen y les dicen, a ambos, los pastores franceses. En Los Pocitos no hacen labor proselitista, “digamos que somos misioneros, porque no hacemos trabajo pastoral, aquí no tenemos una iglesia. Tratamos de fomentar la amistad, los lazos fraternos, el apoyo… para que la comunidad supere sus divisiones y pueda sobrevivir. Es trabajo comunitario, no nos metemos en la cuestión religiosa, respetamos las demás religiones. Intentamos infiltrarnos, adaptarnos, no que la gente cambie sus costumbres, sino que trabajamos para hacer reconocer los valores de las personas”, explica Cid el pastor mexicano.

“Gracias a ellos –sostiene Tití–, no han destruido este barrio y no han deportado a todo el mundo, como hicieron en El Husillo, donde vivía un tío mío. Ellos dicen que no se van de aquí hasta que esta situación se resuelva. Y mira, para que veas, no solo por los pastores, porque el Estado se ve que está haciendo cosas para aliviar la situación, ya han dado veinte viviendas un poco más arriba. Al darte las llaves de la casa nueva, estás forzado a destruir la tuya aquí abajo. Y ahí velan porque no se levante más nada”. O sea, los que viven ahora son ilegales legales, pero nuevos moradores serían ilegales ilegales.

Cid está consciente de que el problema de la basura afecta al medio ambiente. “No sabemos qué es más contaminante, si quemarla o echarla al río. Hemos hecho saneamiento aquí, estamos en contra, pero mientras no haya una solución concreta no se puede hacer más”.

“Si te percatas, de ahí para adelante –y Tití señala desde donde empieza el caserío hasta más allá del puente que está sobre el Quibú–, es donde está negro el río, y limpio más para atrás. Fíjate si está limpio, que la gente se baña y todo”.

Puede que el bajo Quibú en tiempos de sequía “resuelva” los apuros albañales de Los Pocitos, y de Hindaya. Pero el Quibú se venga, tarde o temprano se venga: cuando llueve mucho el río crece y arrastra con todo. Y pueden verse los televisores y los puercos, juntos, nadando allí.

“Crece tanto –cuentan Dalia y Tití–, que la gente se tira de cabeza desde el puente; y para cruzar tiene que hacerlo con sogas desde los extremos, porque puede llevarte encantado de la vida. Los pastores tiraron fotos a su casa, que queda frente al río, y hasta casi dos metros puede subir el agua. Imagínate que hay que evacuar a la gente para la escuela primaria que queda por aquí cerca”.

Dalia

Dalia tiene veintiséis años, parece mucho mayor, y es maestra. Se graduó de técnico medio en Bibliotecología y Maestra General Integral en la Ciudad Escolar Libertad, localizada en Marianao. Dalia también vive en Marianao, pero su carné de identidad dice que es natural y residente de Manzanillo, en la provincia de Granma. Un trabalenguas que los inmigrantes orientales en La Habana conocen muy bien.

Desde los quince años Dalia vino para La Habana, y desde esa edad se puso a “luchar”. Al no poder trabajar, ni siquiera en una escuela, donde tanto bien haría, va al vertedero y recoge y vende, o deja para sí y su familia.

Con veintiséis años, Dalia, a quien se le escapa una voz de niña y una mirada triste que enternece por ojos tan negros, tiene dos hijos: Abraham, de cinco, y Ruth Esther, de tres. Su segundo marido, El Coco, mayor que ella –pero no tanto como hace creer–, un día la llevó a vivir sobre un microvertedero de Los Pocitos que pertenecía a un hombre –solo en los términos en los que pertenecer significa “este pedazo de aquí es mío, y a ver quién me lo quita”; en los términos “yo llegué primero” –. En Los Pocitos las cosas funcionan así; la legalidad es un concepto ambiguo.

“Y aquí hay que tener cuidado con la gente, porque mira, cuando estaba embarazada de la niña pasé tremendo susto porque vinieron vendiéndome un colchón de cuna, de espuma, nuevecito que estaba… Yo no lo compré porque todavía tenía el del niño, que ya dormía en una camita. Y esa fue la suerte, porque después me hicieron el cuento de que era recogido del vertedero, y que tenía un cartel grande que decía: «Infectado. No tocar». Pero lo recogieron y se lo vendieron a otra mujer que estaba embarazada, como yo. ¡De verdad que la gente no tiene compasión cuando se trata de dinero!”–condena Dalia.

El terreno  le costó mil quinientos pesos cubanos a El Coco, y sobre ese pedazo de tierra construyeron su hogar con cartones, tablas y tanques plásticos abiertos que encontraron en el Vertedero de la Calle 100, lugar que, relativamente, les queda cerca.

La casa tiene una salita y una cocina el doble de chica. Y dos cuartos laterales. El piso, de cemento pulido, lo vuelve todo más gris. Una silla y un sofá de maderas enclenques son los únicos muebles; un San Lázaro en el suelo con un vaso con flores, y algún que otro búcaro vacío, constituyen el decorado. Aunque un equipo de música, de los pequeños, pero muy moderno, muy nuevo, es lo primero que recibe al visitante desde un entrepaño.

El equipo de música no encaja con el resto. Como si ese resto no pudiera seguirle el ritmo; como si fuera a derrumbarse todo por las vibraciones de las ondas sonoras de una canción a mucho volumen, y se mantuviera al margen de lo que pudiera significar un lujo.

La silla y el sofá de madera también los hallaron en el vertedero. Los muebles y los equipos electrodomésticos que se utilizan en las casas de Los Pocitos, se sacan del vertedero: “camas, televisores, ollas, cocinas, batidoras… cuando cambiaron los refrigeradores por la Revolución Energética, los tiraban y la gente los recogía. Hasta computadoras ha ido armando la gente. Este barrio se mantiene de El Bote. Todo el mundo trabaja ahí –asegura Dalia–. Bien para vender, o bien para comer, porque hasta el sancocho de los puercos se saca del vertedero. Esto aquí es la “mismitica” novela Avenida Brasil, la del tiradero”.

– ¿Y por qué vinieron para La Habana?

– Aquello está muy malo, mi vida… –manifiesta Dalia refiriéndose al Oriente del país– Hay que venir para acá a luchar, porque todo eso que se vende aquí, allá no se puede, porque no hay negocios ni fábricas privadas como en La Habana, y te sale mejor negociar con los particulares que con el Estado, porque ellos te pagan casi el doble de lo que las Casas de Cambio te dan. Los trescientos pesos que me gano allá de maestra en una escuela, me los busco aquí en cuatro horas. En una noche puedes hacer mil pesos, porque del vertedero se vende todo. Y gracias que no tenemos mente mala y luchamos para ganarnos la vida, y no hacemos como otra gente que se va por mal camino. Nosotros le enseñamos a nuestros hijos buenos valores.

Dalia, aunque ha tenido la necesidad, nunca ha querido llevar a sus hijos a El Bote, “porque hay mujeres que no tienen quien se los cuide y no pueden hacer otra cosa que llevarlos. E imagínate, mientras ellas recogen, los niños están en el suelo, cogiendo y comiendo cosas”. Por sus hijos dejó de ir al vertedero, “porque cuando llegaba toda sucia ellos me saltaban arriba y eso podía enfermarlos. Después me tenía que raspar la piel para quitarme el olor a podrido de arriba”. La camisa, los pantalones, y las botas o tenis viejos que usan para trabajar en El Bote, no los protegen contra nada.

Ahora Dalia, El Coco y Tití, se dedican a comprar por todo el país pomos vacíos de perfume para después reenvasarlos con fragancias elaboradas a través de extractos, que un contacto trae de “afuera”. “Cogemos tremendo sol, y caminamos como locos durante doce horas al día, pero al menos ahora olemos riquísimo”.

Al vertedero no han ido nunca los niños, pero a la madre no le ha quedado más remedio que llevarlos consigo, todavía siendo muy pequeños, a vender cloro, salfumán y ambientador. Y estando embarazada, “hasta el día en que parí”, estaba en la calle vendiendo de manera ilegal la pesada carga de productos de limpieza, y huyendo de la policía.

Pero no solo de varias detenciones Dalia ha salido indemne. Una vez se pasó una semana entera comiendo solamente boniatos recogidos del vertedero. Sin sal o azúcar, sin aceite… solo pasados por agua. El Coco había subido a buscar sancocho para los puercos y se encontró todo un saco de boniatos.

– La cosa estaba tan mala que no tenía ni para comprarle una bolsa de leche al niño que estaba más chiquito, porque tú sabes que nosotros no tenemos libreta y no nos dan nada por la bodega… Bueno, por leche tenía que darle agua con azúcar o hervir una mata que le dicen mentis, y hacer que tomara eso.

– Eso debe ser lo más difícil: no tener qué darle a tus hijos de comer– le digo. Dalia me mira a los ojos con sus ojos brillantes y me siento casi cínica. Yo, con aquella grabadora que bien pudiera venderse para comprar veinte bolsas de leche.

Tití

Gilberto es el nombre de pila de Tití. Pero Gilberto no es nombre para Tití, no le pega en absoluto a su complexión física ni a sus maneras. Tití le dicen porque es homosexual; quisieron quitarle el Gilberto porque es demasiado masculino, demasiado convencional. Y Tití, que duerme sobre una almohada recogida del vertedero, prefiere el apodo.

Nació en Santiago, y aún vive en Santiago, pero se pasa en La Habana temporadas en busca de dinero. A los trece años Tití vino a la capital a vender cosas en la calle porque “no tenía ni un short que ponerme. Al principio me daba pena, pero después uno se acostumbra; como también se acostumbra la nariz a la peste de El Bote. Al principio todo es insoportable, pero a todo uno se adapta –afirma–. Estaba estudiando en un politécnico en Santiago, pero qué va, lo tuve que dejar”.

Tití se va a la misma cocina la mitad de pequeña que la sala, y se pone a preparar un té.

– ¿Quieres un té? –me invita–. Recogí este paquete de El Bote, llevo un mes tomándolo y no me ha pasado nada. Yo no había probado nunca este sabor.

Sonrío y hago un gesto de negación con la cabeza.

– ¿Has encontrado otras cosas en el vertedero que no habías comido?

– ¡Ay, hija! Todo lo exótico que se come en este barrio es de El Bote. A ver, para ponerte un ejemplo: una vez se encontraron un pavo congelado, que aquí nadie había comido nunca eso… vaya, sabíamos que era pavo porque estaba grande y se parecía a un pollo, y alguien dijo: ¡ “eso” es pavo! Estuvimos comiendo el “eso” tres días. Otro día se encontraron tres sacos de helado. ¡Uy!, ¡qué rico, por tu madre! A ver… qué más… ¡Ah!, una botella de vino blanco, pasitas, el “wake” ese que se ve en las películas….

– ¿Cereal?

– Sí, eso mismo. Una noche botaron un frigorífico lleno de carne de res, de pescado, de jabas con camarones congelados… Y cuando se encuentran latas de cerveza y de refresco eso es una fiesta aquí.

– ¿Y en este barrio se comparte todo lo que se encuentra?

– Nada más entre parientes. Nosotros somos bastantes, la verdad, y todos hemos ido al vertedero.

– ¿Sí? ¿Desde hace cuánto tiempo?

– ¡Ay, niña! ¿Quién se acuerda de eso? Imagínate que mi tía, la mamá de El Coco, lleva en eso veintidós años; y cuando ella llegó la cosa funcionaba así desde hacía siglos, con los mismos negocios. Y cada día El Bote crece un poquito más. Ahorita se puede poner allá arriba un mirador –Se burla de su propio chiste–. Y en los tres vertederos de La Habana pasa lo mismo, pero el de Campo Florido y el de la Ocho Vía no resuelven igual porque en este de 100 es donde termina la basura de la ciudad, que es la mejor.

“Eso es lo que nos duele a nosotros, porque ahí hacen decomiso de cosas nuevas, que en lugar de botar pudieran donárselas a barrios como este. Ropa, juguetes, adornos de porcelana… balsas, piscinas y pelotas inflables, que nada más por tener un pinchacito, las desechaban”.

– ¿Y pasan muchas cosas malas en el vertedero? –les pregunto a Tití y a Dalia, que están sentados juntos en el sofá de madera.

– Si empezamos a contarte, esto se va a alargar un buen rato.

– Yo tengo todo el día.

Fuente: Juventud Técnica.

Cuba potencia estudios y uso de las #tecnologías abiertas.

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Al desarrollar capacidades informáticas en el país, Cuba genera alternativas para superar la obsolescencia programada y sobreconsumo de aparatos electrónicos.

Al desarrollar capacidades informáticas en el país, Cuba genera alternativas para superar la obsolescencia programada y sobreconsumo de aparatos electrónicos.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 9 feb.- Entre las iniciativas cubanas para promover los estudios y usos de tecnologías abiertas destaca un intercambio entre especialistas cubanos, convocados por el estatal Instituto Cubano de Investigación Cultural (ICIC) “Juan Marinello” y la Universidad Paris 8, de Francia.

El curso “La informática crítica. Informática y sus falsas promesas de modernidad”, a cargo de la investigadora Natalia Calderón, se realiza del 8 al 10 de este mes, en las sede del ICIC, como parte del acercamiento entre las instituciones.

Esta acción educativa se propone que las y los participantes consideren la informática desde un enfoque de economía política de la comunicación, planteado por el teórico francés Armand Mattelart.

Además, invita a reflexionar cómo el lenguaje pro tecnología oculta la existencia de clases sociales, por ejemplo, con términos como los “nativos digitales”, o desde la imagen del “geek”, construida racial y sexualmente desde lógicas dominantes.

Intercambio

Previo al curso, también en el ICIC, tuvo lugar un conversatorio entre especialistas y representantes de grupos y organizaciones, institucionales e independientes, que promueven el desarrollo de la tecnología libre en la isla.

Las intervenciones coincidieron en que Cuba puede aportar al movimiento de software libre desarrollado en naciones avanzadas tecnológicamente, a partir de favorecer el incremento de investigaciones, la articulación de políticas públicas para fomentar la informática nacional y la socialización del empleo de la open source tech.

El investigador Hamlet López, del mencionado centro, consideró que los estudios sobre el software libre en Cuba han permitido conocer las potencialidades, contradicciones y dificultades que atraviesa la sociedad en la actualidad.

No obstante, advirtió la necesidad de ampliar la cultural digital de los ciudadanos y ahondar en la dimensión cultural del acceso y empleo de software libre.

Al respecto, Natalia Calderón destacó que alrededor del software libre se desarrolla “un movimiento social en el cual se apoya la creación de bienes sociales comunes”.

La experta resaltó que “una nueva definición del software libre resulta urgente”, al tiempo que instó a pensarla desde Cuba, a partir de estimular una visión más abarcadora de la cultura digital.

La jurista Yarina Amoroso, presidenta de la Sociedad Cubana de Derecho Informático, recomendó entender con mayor amplitud el término usuario, al tomar en cuenta que el desarrollador construye su código fuente en espacios públicos y privados.

Estimó que “el software libre constituye fuente de libertad y de derechos civiles”.

Lamentó la ausencia en Cuba de articulaciones para discutir estos temas, en tanto exhortó a “generar espacios para conocer, discutir, tomar decisiones y crear políticas públicas alrededor del software libre”.

Insistió en proteger el código fuente, mediante el Derecho Informático, y el modelo de desarrollo de software libre, a fin de evitar la apropiación de este producto o servicio que puede convertirse en privativo.

En tal sentido, Pablo Mestre, coordinador del Grupo de Usuarios de Tecnologías Libres en Cuba, refirió la necesidad de leyes y licencias para legitimar en el país el desarrollo del software libre.

Pendiente

Mientras Pedro Urra, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, valoró que en Cuba no existe una apropiación del software libre, sino que este se encuentra importado en el contexto nacional.

A su juicio, “este fenómeno tendrá sentido cuando se incorpore a los procesos de desarrollo sostenible de la sociedad cubana”.

El constructor de Infomed, la mayor intranet cubana para el sector de la salud, reconoció que resultó una solución tecnológicamente viable el montaje de la red del Ministerio de Salud Pública, utilizando por primera vez en el país el software libre.

Sin embargo, contrapuso como ejemplo la utilización de estos programas con fines comerciales sobre todo en el sector no estatal de la economía, que ha implementado servicios de instalación y actualización de determinados programas, en particular de la tecnología celular.

Para Urra, ello demuestra “las disociaciones entre el discurso político y la práctica social” respecto a la utilización de las tecnologías libres. “Faltan investigaciones empíricas que arrojen conocimientos positivos acerca del fenómeno en Cuba”, señaló.

Asimismo, el experto afirmó que el nivel de participación aquí en la construcción de códigos abiertos es poca. “Si somos capaces de alinear y articular el movimiento de tecnologías abiertas a nuestro proyecto emancipatorio, Cuba hará aportes notables a la comunidad de software libre”, indicó.

La nación caribeña desarrolla una política de fomento de la informática nacional, encaminada a lograr su independencia frente a multinacionales dominantes en este sector. Con el propósito de incentivar el conocimiento y usos de software libre, se han ejecutado iniciativas estatales como la creación de la Universidad de Ciencias Informáticas.

Asimismo, se aplican sistemas operativos de producción nacional como Nova, que permite seguir usando computadoras viejas, y Novadroid, para tabletas y teléfonos.

Sin embargo, el país figura entre los de más baja conexión a Internet en el mundo. (2016)

Fuente: IPS Cuba.

Sambo se come a #Zika

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El “pez sambo”, ¿la solución definitiva al virus del Zika?

Una comunidad costeña de El Salvador está combatiendo el amenazante brote del virus del Zika con la implementación de un original proyecto que incluye la presencia de “peces sambo”.

Fuente: RT Actualidad.

El periodismo ciudadano de la #Cuba actual

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Hace solo unos días completé un cuestionario para una joven colega que basaba sus preguntas en la hipótesis sobre la existencia en la actualidad de una presunta, creciente y sospechosa “tranquilidad” en la blogosfera de Cuba. No voy a adelantar todas mis respuestas, pero aprovecho para llamar la atención sobre esta percepción que comienzo a escuchar con cierta frecuencia y, de paso, darles una muy buena noticia.

En su encuesta la periodista planteaba que algunos estudiosos consideran que hoy en internet cobra mayor fuerza una modalidad de blog de blogs, con varias firmas y estilos, o la revista digital en formato blog, e inquiría mi opinión al respecto.

“No soy estudioso del tema, pero creo que todas las variantes comunicativas de participación ciudadana y del periodismo digital podrían coexistir sin que unas vayan en detrimento de las otras. Si alguna de ellas perdiera preponderancia de manera abrupta, podría ser una situación coyuntural, o habría que revisar si existen mecanismos coercitivos que la limitan o desestimulan”, respondí.

El tema merecería debate y seguimiento. Hay que estar alertas a cualquier señal de retroceso en los espacios de participación, y a todas sus posibles causas si así fuera. No debemos volver atrás en lo que ya parecía una victoria, que avalan incluso investigaciones teóricas dentro y fuera de Cuba.

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Portada de la tesis de Gretel.

Y aquí viene la noticia: precisamente ese fue el tema de la tesis de maestría con el título Participación política en red: La blogosfera y la toma de decisiones de la esfera pública en Cuba: cuatro casos de estudio entre 2010-2015, que en diciembre último la joven investigadora cubana Gretel Rafuls Trujillo defendió ante el Departamento de Periodismo de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, en la Universidad Autónoma de Barcelona.   

“A Carli chiringuero, Harold Joven Cuba, Ravsberg y Paquito el de Cuba; los protagonistas de esta fiesta por un periodismo ciudadano que nos haga crecer. (Quizás algún día, hasta yo me anime a “bloguear Cuba por cuenta propia”, inspirada en ustedes)”, esta es la frase que la autora —graduada de Licenciatura en Comunicación Social, en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, en 2012— nos regaló en la dedicatoria del trabajo a sus cuatro “objetos de estudio”.

Por mi parte, agradezco que seleccionara este blog para su tesis y todavía más hacerles compañía a otras tres iniciativas de comunicación que mucho respeto y admiro —La Chiringa de CubaLa Joven Cuba y Cartas desde Cuba—, y de cuyos autores soy amigo personal.

Precisa Rafuls Trujillo que el suyo es “un estudio de caso múltiple, centrado en la actividad desplegada por los autores de cuatro bitácoras monitoreadas por las instituciones de gobierno, que resultan representativas en el abordaje a problemáticas nacionales, durante el período 2010-2015”.

Como parte de su enfoque cualitativo, la autora ofrece una abarcadora investigación bibliográfico-documental; la entrevista en profundidad a expertos en participación política a través de la web, a decisores y a cuatro blogueros de la muestra.

Analiza también el contenido de decenas de post, su eco en los propios blogs investigados y en relevantes medios digitales independientes e internacionales seguidos por el gobierno cubano; y finalmente, las respuestas publicadas por este.

Sería imposible resumir aquí esto texto de casi 140 páginas y múltiples honduras conceptuales y apreciativas que le permitieron a Rafuls alcanzar el grado de Máster Internacional en Comunicación y Educación. Tampoco me resultaría cómodo hacerlo, al estar yo también bajo su lupa.

Pero aprovecharé una de las conclusiones de la tesis —muy conveniente para mí—, cuando Gretel escribe que “Paquito el de Cuba es el menos identificado por las autoridades como adversario, pues su autor trabaja como directivo en un medio de prensa oficial”, para enfatizar en tres de sus consideraciones:

“Los posts críticos publicados por los blogueros estudiados —dice en otra de sus 21 conclusiones— se pueden clasificar, como tendencia, en reflexiones generales, noticias o denuncias concretas, aunque suelen hallarse piezas híbridas. Las demandas específicas suelen ser las más efectivas en la obtención de respuestas estatales favorables, sobre todo si son acompañadas de acciones concretas de los blogueros, que trasciendan el ciberespacio”.

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Interesante ciclo de vida del post que la autora construyó, a partir también de las sugerencias y aportes en Facebook de blogueras y blogueros de Cuba.

Y dos recomendaciones de las 13 que realiza Gretel:

• “Cuidar la ética periodística en el lenguaje y el tratamiento de las fuentes, en todas las publicaciones de los blogueros, sobre todo aquellas, que puedan constituir respuestas a los intentos de desacreditación de las autoridades”.

• “Mantener la práctica de denunciar colectivamente cualquier acto de censura estatal que pueda intentarse contra las bitácoras; así como el reflejo en los blogs del ciclo íntegro del proceso de debate y deliberación según los eventos y posts relacionados, impulsados por los blogueros”.

En la investigación hay múltiples contribuciones más que pudieran ser de gran utilidad para las distintas partes involucradas en el proceso de deliberación pública en Cuba a través de los medios tradicionales y emergentes de comunicación, incluso aunque no las compartamos todas al 100%.

Solo seleccioné tres, a modo de ejemplo e incitación, que podrían — ¿por qué no?— servir como consejos para quienes lidiamos con una bitácora y contribuir a conseguir una mejor blogosfera, que cada día quisiéramos y tendría que ser, por el bien de la sociedad cubana, más “intranquila”.

Tomado del Blog Paquito el de Cuba

Los olvidados, los que se quedan #Cuba #AsíEstamos

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Por: Harold Cárdenas Lema

Son tiempos de fetichismo con el socialismo tropical cubano. Hay preguntas que hacen eco en todas las esquinas de esta isla y confieso que me tienen cansado. ¿Por qué se van los jóvenes cubanos? ¿Piensas irte también? ¿Qué pasará en un país sin juventud? Las respuestas son obvias: emigrar es su derecho, hay muchos que aspiran a hacerlo pero también otros que se quedan a conciencia. Aun así, molesta bastante que el protagonista hoy en día sea el emigrante y no quienes se quedan a construir el futuro de Cuba.

Los olvidados entonces somos los enraizados, los que quedamos aquí en este país cargado de contradicciones. Eso tiene que ver con otras actitudes, como aquella amiga de antaño que regresó el otro día y quería enseñarnos a utilizar Facebook porque “este país es un atraso”. O los que piensan que en Cuba quedan los que no tienen oportunidad de marcharse, reduciéndonos a una suerte de perdedores. Esos y otros mitos circulan todos los días, dando una visión simplificada de este país según la cual todos nos queremos marchar. Y no es así.

Conozco muchos jóvenes que les iría bien en otras tierras pero se quedan en Cuba porque los mueven fuerzas mayores. Muchos desconocidos que hacen bien anónimamente, muchísimos que trabajan cada día por un salario simbólico y son los héroes olvidados de este país. De esos no escribe casi nadie, es más fácil visibilizar a supuestos “ganadores” o preocuparse por el desangramiento migratorio y no por la solución para terminarlo.

¿Por qué se van los jóvenes? Muchas razones, entre ellas la ausencia de un paradigma del éxito que sí tuvieron nuestros padres y nosotros carecemos, que toca construir. Quizás la respuesta para esto sea precisamente visibilizar, ¿a quiénes? A los que se quedan.

Por otra parte, el éxodo del 2016 no es el mismo que la crisis de los balseros en 1994. Aquello fue una respuesta ante la escasez más cruda que hoy en día ya no es tan así. ¿Qué pasa entonces? Por alguna razón en los momentos más duros del Período Especial el consenso nacional soportó embates que hoy no podemos superar. ¿Por qué? Quizás porque el proyecto de nación estaba más claro en ese entonces, porque existía el liderazgo carismático de Fidel Castro como mecanismo de unidad o sencillamente porque creíamos que era posible un regreso a la estabilidad de los años 80.

El día que aceptamos que no había un regreso posible, desaparecieron los paradigmas y las certezas. Nuestra incapacidad de generar un consenso y enviar señales claras sobre el rumbo del país o sobre cuál es el plan gubernamental para nuestro futuro, provoca el desaliento y la mirada hacia alternativas foráneas. Parte de la emigración cubana es también responsabilidad nuestra entonces como proyecto de país incapaz de generar un mayor consenso.

En el extranjero tengo a todos mis amigos de la infancia menos uno, que quizás se marche pronto también. Allá están mis compañeros de aula, mis novias y si quisiera hacer una reunión de clase, sería más fácil hacerla en Miami que en mi ciudad natal. La empatía con el emigrado es inevitable porque con solo un par de giros en el destino cualquiera de nosotros pudo haber sido uno de ellos. Aun con su participación y apoyo, el futuro de esta isla tienen que decidirlo los que viven dentro. Irónico entonces que esos sean los grandes olvidados en esta historia, los que se quedan.

Fuente: La Joven Cuba.

La Revolución se hizo para evitar casos así! #Cuba @lajovencuba

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Familias colaterales

3 Hijo y nieta de Vlady y DianePor: Harold Cárdenas Lema

Hay historias que ponen a prueba todo lo que hemos construido en el último medio siglo, esta es una de ellas. Vladimir Rafuls es un mecánico de 43 años que vive en una zona rural con su familia y está a punto de perderlo todo. El terreno que le otorgó el Estado hace dos décadas está siendo impugnado en una lucha entre instituciones y la soga acaba de romperse por el lado más flojo. Vladimir no sabe explicar a los niños en casa qué es un daño colateral y por qué unos funcionarios le dieron ultimátum de desalojo. El hombre no sabe qué hacer, la única opción es la guardarraya y si algo han aprendido los pequeños en la escuela, es que la Revolución se hizo para evitar casos así.

En 1996 el presidente del Consejo Popular Guanabo orienta a varios inspectores de vivienda que marquen con estacas un pequeño terreno rural en Peñas Altas, a las afueras de La Habana. Le han otorgado el lugar a Vladimir y su incipiente familia, estos son tan humildes que pasarán dos décadas sin terminar de construir su casa. Aunque no imagina los caminos de la burocracia, paga puntualmente el terreno al banco y en 2001 recibe la Escritura Notarial que lo hace dueño del lugar. Sin razones para preocuparse por el documento de propiedad, ese será el hogar de hijos y nietos, hasta hoy.

Una casa sin terminar después de 20 años
Una casa sin terminar después de 20 años

Un día de octubre 2015 está trabajando en su garaje cuando llega una docena de policías e inspectores a su puerta. Le piden los documentos legales de la casa, los recibos de electricidad, licencia de cuentapropista y le inspeccionan totalmente el taller. Irónico que en un país donde cuesta tanto armar un equipo multidisciplinario para temas necesarios, se conformen fácilmente para tareas así. Desde entonces comienzan a llegar las visitas con frecuencia, a menudo dos en un día, en busca de irregularidades que les permita multar. El expediente en su contra va tomando forma sin que el hombre sepa responderle al niño cuando este le pregunta si les van a quitar la casa.

Un día le dicen que el muro que ha construido para defenderse en un lugar tan desolado, es demasiado alto y no permite mirar hacia dentro. El hombre rebajó el muro, como no se hace con los de Siboney, Cubanacán y otros barrios insignes a donde no llegan los inspectores, donde no hay familias colaterales. El caso es tan injusto que después de presentarle la demanda oficial de Fiscalía, uno de los inspectores le aconseja en confidencia que busque un abogado inmediatamente. Vladimir no es hombre de entregarse a la contrarrevolución para resolver su problema, ni de sobornar un funcionario, apela a la justicia pero con frecuencia esta también se equivoca.

4 La guardarraya...
La guardarraya

Esta situación forma parte de la campaña del momento: la lucha contra las indisciplinas sociales e ilegalidades. Algo necesario que debiera ser cotidiano y no campaña fugaz pero que en manos de funcionarios entusiastas por mostrar su carácter, termina en extremos. No es la primera vez que algo coyuntural se nos escapa de las manos. De igual forma se pudiera prestar más atención a la lucha contra los nuevos ricos y la corrupción, en vez de los ciudadanos más humildes sin capacidad de defensa. Cuba carece de un Tribunal de Garantías Constitucionales, la función de defender a los individuos recae en la Fiscalía, la misma institución que los acusa.

Construcción de edificios biplantas a 80 mts de casa Vladimir
Construcción de edificios a 80 mts de la casa

Podríamos suponer que esta medida drástica ocurra porque existe un interés en la zona que hasta el momento no es evidente. Lo que legisla la Constitución es que se les otorgue un hogar en otra parte si fuera que hay interés en despoblar el lugar, pero parece que no es así. Mientras Vladimir tiene fecha de desalojo, a unos metros de su casa se construye un edificio de 61 apartamentos para personal militar, contrastes así tienen más peso que cualquier acción contrarrevolucionaria.

Si en un inicio los querían desalojar bajo el supuesto de que estaban ilegales, al presentar la documentación los fiscales cambiaron de estrategia e impugnaron la Resolución 565 del 2000 en la Dirección Municipal de Vivienda, inhabilitando entonces la escritura de la casa. Los métodos de la burocracia son inescrutables, puede llegar a contradecirse ella misma con tal de salirse con la suya. Es un caso clásico de pugna entre instituciones donde el daño colateral lo pone el individuo desprotegido.

1 Vladimir Rafuls
Vladimir Rafuls, diciembre de 2015

Había escuchado esta historia dolorosa pero hoy conozco al protagonista. Vladimir está frente a mí, mientras habla no puedo evitar notar sus manos temblorosas y la voz que se quiebra en ocasiones. En el desenlace de su caso se juega la credibilidad de las instituciones cubanas, el futuro de una familia con tres generaciones y dos niños. La campaña actual es válida pero es solo una herramienta para hacer de este un país mejor, no se puede perder de vista el objetivo, que es la gente. Si no hay indisciplina mayor que la injusticia, sería imperdonable que los Rafuls se conviertan en una familia colateral.

 

Tomado del Blog La Joven Cuba

“Ya se lo digo yo, Mr. Chains, que este país, bien robao es una tacita de oro…” Valeriano Weyler #Cuba

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Otro tumbe más con el cuento del cambio… y seguimos sumando.


“Ya se lo digo yo, Mr. Chains, que este país, bien robao es una tacita de oro…”

Valeriano Weyler

Ante todo felicidades y éxitos en este nuevo año (hasta para Matraka).

Contarles que pensaba no escribir más: estoy cansado de arar en el mar; pero es que suceden cada cosas en esta bendita ínsula que tengo que volver una y otra vez. Este es mi pequeño pedazo de libertad y quiero refugiarme en él aunque a veces me agobie.

Bien, sin más muela:

Hoy fui a comprar un cartón de huevos en Águila y Estrella (por si a alguien por ahí le interesan los nombres y apellidos). Tras una breve cola me atendió una muchacha a la que le entregué cuatro billetes de a diez y la cual, tras despacharme, me devolvió uno de a cinco.

– Mi amor – le pregunté con suavidad – ¿acaso no te faltan dos pesos de vuelto?

– Por eso te di un huevo de más, es que no tengo cambio – me respondió con una seguridad que no admitía réplica.

Mentalmente saqué la cuenta y conclusioné enseguida que en tan dudosa operación de trueque la muy pilla se había embolsillado 90 centavos y que con cien sanacos más a los que aplicara tan sencilla estafa se llevaría para su casa 90 cañitas de fly al catcher.

Nada, que no por gusto somos una potencia mundial de la lucha.

Si esto sigue así tendré que dedicarme a vender huevos… o a manejar guaguas (que ellos tampoco dan vuelto).

!Ay, Cuba, Cuba, que vida me estás dando!

 

Tomado del Blog El Colimador.

Aventuras en #Cuba: el papalote se va a bolina

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Aventuras en Cuba el papalote se va a bolinaLa prueba de que los dramatizados infantiles en Cuba han tocado fondo no la ofrecen los informes del ICRT, que si se hace el harakiri al menos no lo publica —“lo que se sabe no se pregunta”, pensarán sus directivos—. La prueba de semejante estado de deterioro la ofrecen Los papaloteros, una aventura que se convirtió en un fenómeno de audiencias a principios de los 90 y que hoy, casi un cuarto de siglo después, vuelve a conquistar a los niños cubanos, muchos de los cuales no tienen ni idea de que antes de Art Attack y Dora, la exploradora hubo en la televisión un espacio dedicado a las aventuras.

No voy a hablar de aquella época remota, más idealizada por la nostalgia que por sus reales valores estéticos, en que se llevaron a la pequeña pantalla los clásicos de la literatura universal completamente en vivo; tiempos en que mis padres se reunían frente al único televisor del barrio a creerse la historia del Capitán Tormenta. No seré yo quien diga que en esos años, con menos recursos y menos artistas, se hacía más que ahora.

Tampoco voy a hablar del más cruento período especial, cuando se freía con manteca de cebo y tocaban dos hamburguesas por carné de identidad, pero se siguieron produciendo aventuras. Señal de que se consideraban imprescindibles, como todo lo que en esa etapa mantuvo sus presupuestos.

Luego se fueron diluyendo: una reposición hoy, un estreno mañana, un serial extranjero después, a tal punto en que ahora mismo, mientras hago memoria, no consigo ponerle fecha exacta al descalabro final. La enumeración se me queda en un limbo impreciso entre El medallón, El guardián de la piedra, Los tres Villalobos… Está por ahí.

A partir de entonces comenzaron a invadirnos seriales como el español Un paso adelante, que fue, efectivamente, un paso adelante si lo comparamos con los estertores de nuestras producciones juveniles pero que en modo alguno satisfacían a la audiencia infantil; y la norteamericana One tree hill, proyectada en la isla como Hermanos rebeldes y que vino a ser una inyección en vena del american way of life para los adolescentes insulares. Después ya, sinceramente, le perdí la pista a la media hora de las 7:30.

Imagino que cueste millones producir una aventura en Cuba. Y digo imagino porque nunca nadie ha explicado cuánto. Una debe conformarse con que directivos y funcionarios de la televisión se escuden en los exiguos dineros para decir que no se puede, que aventuras para niños, por ahora, no. Quizás por eso me cueste entender el gasto desproporcionado en programas condenados al olvido desde el mismísmo guion.

Pero a lo que iba, que la transparencia del ICRT no es algo que se resuelva en blogs: el éxito rotundo de Los papaloteros viene a probar así, como quien no quiere las cosas, que se puede crear un producto audiovisual convincente sin derrochar nada más que talento; un dramatizado capaz de sentar a abuelos, padres e hijos en torno a una historia conmovedora anclada en la realidad cubana de los años 50 y que adoctrina sin recurrir al teque y al panfleto.

Imagino, repito, solo imagino que cueste millones producir una aventura en Cuba; pero habría que analizar cuánto le costará a esta isla que sus ciudadanos de mañana crezcan consumiendo series al más puro estilo One tree hill o Gossip girl. Debe ser que las piratean, se aseguran que no hablan de política y les dan play.

Si algo aplaudo de la programación que el ICRT preparó para este año —bastante anodina, por cierto— fue la reposición de un clásico que ha puesto a nuestros niños a cantar en parques y a todo pecho: “El que venga en son de guerra/ se las va a tener que ver/ con los papaloteros, papaloteros, papaloteros”. A estas alturas, con eso es más que suficiente.

 

Tomado del Blog Cuba Profunda.