De Varadero y mis desvelos con la guerrilla bloguera #GKVaradero2016

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14680550_1661122324180016_1037522149612364944_nOtra vez el encuentro de la guerrilla, la incertidumbre del viaje, mi salud y los asuntos del oficio… Aunque la sorpresa de la guerrilla alimenta el espíritu de lo nuevo en la distancia, es difícil escapar a la costumbre y la rutina: llegué al final de la travesía, hasta la cita de Varadero, gracias a los mensajes de Betsy y el empuje de Juli, el mango de la tropa, quien no me abandona tan fácil ni en el humo del café.

Tenía esta vez el morral de preguntas más lleno y con más agujeros, no sé adónde llegará el periodismo cubano y la blogosfera con tantos tropiezos. Es verdad que se ha caído más de siete veces y aún no se acaba de levantar a la octava. A pesar de que me atraen las complejidades, porque las interpreto como oportunidades para crecer,  pienso y me desvela el éxodo de profesionales, los muchos diagnósticos sobre ese mal y los mismos remedios del tiempo de la abuela. Creo en que no hay lindero preciso donde lo espiritual engrane con la vocación humanista del periodismo por el ser material que somos y hacemos en una familia cubana vulnerable y dividida por mares.

Así viajaba a Varadero, sin deseos de decir casi nada pero sí de hacer por salvar lo que vale la pena salvar. Baracoa sigue atravesada en el pecho y todo se manipula a cuenta del bolsillo maltrecho del periodismo y la cambiante realidad cubana. Tenía que saber qué pensaban los chicos del dilema que nos hemos buscado por tanto silencio y tanta gente meciéndose como marionetas en el giro de una redacción digital, como esperando la orden divina.

De paso por la villa espirituana coleccioné otros ejemplares deEscambray, en la cima del periodismo de provincia y el debate público que suponen los cambios, aunque necesita más para abandonar el discurso de antaño. No se sostiene en el tiempo el periodismo investigativo, ausente en la mayoría de los semanarios provinciales.

La llegada a Matanzas, los piropos de los Cocodrilos taxistas, el abrazo de los amigos y el café de la ACAA, despejaron mis dudas sobre viajar a mi edad y con mis condiciones de salud.

El centro Kairós nos volvía a acoger y la confluencia de las más diversas ideas y opiniones, las que aún no llegan a letra en la red por el custodio de un puesto, una jefatura o una manipulación de otro medio extranjero.

Caí en las meditaciones algo ensimismada y solo atiné a tomar fotos mientras pensaba en mis propias dudas. Creo que el silencio no es lo ideal y el ideal aún no se respira en la organización que ya no nos representa como el sindicato familiar, ni lo sienten los jóvenes como su UPEC, la nuestra de siempre. Duele la pérdida de status de un gremio ante tantas vulnerabilidades y cuestionamientos, unos certeros y otros inducidos desde el exterior.

¿Por qué el debate en las redes y no en la prensa escrita, por qué solo Julio García nos tiende una luz en las sombras del silencio cuando se impone el diálogo y los cambios en el ejercicio del periodismo? Varadero se avista en el horizonte y no es el turismo que dicen mis colegas, reacios a la superación sino la aventura por cuenta propia y el aprendizaje del periodismo hipermedia desde la guerrilla.

El periodismo no es el último refugio para sugerir los cambios en el país que construimos o más bien soñamos, pero los cambios deben abrir paso al periodismo para que se realice como gestor de la opinión pública en los diferentes ámbitos. La censura y el secretismo tienen un recodo a la derecha y a la izquierda del oficio. Internet no es sitio de lectura de la prensa para los cubanos, tampoco la wifi es costeable para bloguear, ni siquiera con los atajos de un avezado celular. Quien escribe y lee tiene beneficios en el costal de otro morral, ya sea estatal o privado, unos por las rosas y otros por las espinas, casi nunca se inclinan en lo eterno del perfume y lo etéreo y dialéctico en la vida de una flor.

El viaje estuvo a tono con los últimos debates en las redes y fue mucho más. Fue el encuentro con los amigos, saber de sus vidas y planes, conocer la historia de Varadero, la coqueta ciudad y un pasado empolvado que nadie quiere olvidar. Repetimos nuestro Estanquillo y aprendimos sobre el funcionamiento de la Escuela de Remo.

Arnaldo y la Betsy me dieron el abrazo de siempre y las noches fueron la sucesión de días escuchando las tantas cosas que nos quedan por debatir y cambiar. El arte de la conversación se ha perdido, la cultura del diálogo está en desuso y todavía lo vertical se impone a lo transversal y no responde a las demandas populares. Quiero servir a los demás desde el oficio que no devenga un salario suficiente, pero sí decoro, y desde la construcción de un pedacito de la realidad de la isla que amo y del futuro sueño.

Tenemos derecho a criticar porque elegimos dónde y cómo queremos vivir. Gracias a la guerrilla bloguera aún no pierdo el espíritu de aventura en mi otra juventud.

 

Tomado del Blog Fomento en Vivo.

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