Mes: agosto 2016

Arenas para Dota 2

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Durante dos días ocho equipos compitieron en un torneo de Dota 2 en los Estudios Romerillo. (Fernando Medina / Cachivache Media)

La arena reabrió sus puertas: el primer torneo de Dota 2 con visibilidad internacional fue disputado por ocho equipos en la sala Google+Kcho.MOR en los Estudios Romerillo, en La Habana.

Vía internet, y a través de la plataforma Steam, los gamers de todo el mundo observaron las habilidades de los jugadores cubanos, forjadas en las redesoffline, como SNET, que conectan a cientos de miles de personas en todo el país. Las partidas también fueron transmitidas por Twitch, plataforma que ofrece servicio de streaming de video en vivo.

Durante el 25 y 26 de agosto compitieron en largas batallas los representantes de los equipos Etern1ty, Infinity Gaming, DK Reborn, Planeteers, Team Bross, Crazy Gaming, Frog Hunters y Galaxy.

En el mismo marco, los organizadores de los torneos de Starcraft II aprovecharon para celebrar la final de la Copa de Verano (Summer Cup), el cual se proyectaba en una pantalla en las áreas de Kcho Estudio con un narrador que le agregaba emoción al evento.

El DK Reborn de La Habana se coronó en la pelea final del torneo Dota 2, una competición donde prima el trabajo en equipo y donde todos terminaron ganando gracias a la visibilidad mundial que tuvieron.

Desde Ciego de Ávila, Matanzas y Pinar del Río llegaron algunos de los equipos que participaron en el torneo. (Fernando Medina / Cachivache Media)
En Twitch, una plataforma social y comunidad de gamers fueron transmitidas en streaming algunas de las batallas del Dota 2. (Fernando Medina / Cachivache Media)
Dentro de las redes offline creadas en todo el país, el Dota 2 es uno de los juegos más populares debido a una de sus características: los jugadores tienen que desarrollar una estrategia de acción en tiempo real. (Fernando Medina / Cachivache Media)
El torneo se desarrolló a puertas cerradas. Para facilitar la visualización de las partidas fueron habilitadas pantallas en el exterior de la sala para que los interesados en el torneo pudieran seguir en tiempo real el trabajo de los equipos. (Fernando Medina / Cachivache Media)
La copa de verano (Summer Cup) de Starcraft II también aprovechó el espacio para celebrar su final. (Fernando Medina / Cachivache Media)
El trabajo en equipo es fundamental para derrotar la estrategia del rival durante una partida. (Fernando Medina / Cachivache Media)
Largas jornadas vivieron los gamers durante los dos días de competencias. El primer día estuvieron jugando hasta las cuatro de la madrugada. (Fernando Medina / Cachivache Media)
El proyecto Habana Cosplay aprovechó la oportunidad para hacer una presentación durante la jornada final del Dota 2 Cuba. (Fernando Medina / Cachivache Media)
En las pantallas ubicadas fuera de la sala de competencias fueron trasmitidas en tiempo real las batallas con un extra: la narración de algunos expertos en el arte de contar el desarrollo de un videojuego. (Fernando Medina / Cachivache Media)
Algunos jugadores después de ser derrotados se mantenían en la sala para seguir de primera mano el avance del torneo. (Fernando Medina / Cachivache Media)
El público presente en la sala de juego también “calentaba” el enfrentamiento entre los equipos. (Fernando Medina / Cachivache Media)
Una merienda para recargar energías no viene mal durante un torneo como el Dota 2. (Fernando Medina / Cachivache Media)
Los integrantes del DK Reborn obtuvieron la victoria en el primer torneo de Dota 2 realizado en Steam desde La Habana. (Fernando Medina / Cachivache Media)

Tomado de Cachivache Media.

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Muere Juan Gabriel, el ‘Divo de Juárez’

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El cantautor mexicano falleció de un infarto en Santa Mónica, California la mañana de este domingo

Juan Gabriel, en 2009 en Las Vegas. REUTERS EFE

México ha perdido a su Divo de Juárez, al compositor que ha llenado la historia sentimental del país y de buena parte de Latinoamérica a lo largo de las últimas cuatro décadas. Juan Gabriel, el nombre con el que triunfó y que convirtió en leyenda a Alberto Aguilera Valadez, falleció en torno a las 11.40 del domingo (20.40 en la España peninsular) tras sufrir un infarto en Santa Mónica (California). El cantante, de 66 años, había viajado a Estados Unidos para ofrecer en Los Ángeles una serie de conciertos dentro de su gira MeXXIco es todo. Ofreció el último de ellos, que se ha convertido en su recital final, el pasado viernes en el Fórum angelino. Fueron dos horas seguidas de energía sobre el escenario, según lo saludó la crítica. Estaba previsto que siguiese el periplo con una nueva actuación en El Paso (Texas).

Juan Gabriel ha sido todo un símbolo de la cultura popular mexicana con uno de los repertorios más abundantes de composiciones en español. Su origen humilde y su difícil ascenso a la fama inspiraron sus canciones más conocidas. Aguilera Valadez nació en Parácuaro (Estado de Michoacán) el 7 de enero de 1950. El menor de 10 hijos, vivió sus primeros años en la pobreza y tras la muerte de su padre marchó con su madre a Ciudad Juárez (Estado de Chihuahua). Allí, ingresó en una institución de cuidado para menores de donde escapó a los 13 años. A partir de entonces comenzó un periplo por las calles: vendió productos de madera y cantó en bares de la frontera con Estados Unidos.

Unas 1.500 canciones

Su vida pudo estar destinada al naufragio en las calles, pero logró impulsar su carrera artística en centros nocturnos. A los 21 años, consiguió su primer contrato con la discográfica RCA y despegó desde el éxito de su tema No tengo dinero hasta labrar una trayectoria en la que consiguió vender más de 100 millones de álbumes en todo el mundo. Canciones de Juan Gabriel —eligió ese nombre como homenaje a su maestro de escuela Juan Contreras y a su padre, de nombre Gabriel— forman parte del repertorio de numerosos artistas españoles y latinoamericanos.

En 1990, fue el primer cantante de música popular que se presentó en el Palacio de Bellas Artes, el recinto artístico más importante de todo México, al lado de la Orquesta Sinfónica Nacional. Entre su repertorio están melodías como Hasta que te conocí, Así fue, Querida, El Noa Noa o Se me olvidó otra vez.

Sus canciones abordan numerosos géneros musicales que van desde la ranchera a los boleros, pasando por el pop, la salsa o el mariachi. Su mayor éxito fue Amor eterno, una ranchera que el cantautor compuso tras la muerte de su madre en 1974 y que grabó en 1990 en un dueto con la española Rocío Durcal. Una canción que se escucha en funerales en México.

Juan Gabriel es el compositor mexicano con el mayor número de temas musicales registradas —unas 1.500 canciones—. Sus conciertos suponen todo un carnaval de música y recuerdos: la pareja que se enamora con sus canciones, la pareja que se deja con ellas… El año pasado, presentó una serie de 16 recitales en la Ciudad de México en los que diseñó espectáculos de más de dos horas de duración en lo que además de interpretar sus canciones más famosas también bailaba.

El último recital

Su vida personal fue siempre objeto de polémica en la prensa del corazón. Padre de cuatro hijos, fue uno de los primeros cantantes mexicanos en admitir públicamente su homosexualidad. Ante la pregunta que el periodista Fernando del Rincón le hizo en 2002 sobre su orientación sexual, Juan Gabriel dio carpetazo a la especulación con su respuesta: “Dicen que lo que se ve no se pregunta mijo”.

El cantante ofreció su último concierto el pasado viernes en el Fórum de Los Ángeles. En la presentación de más de dos horas se le vio emocionado y rindió un homenaje a Durcal, con quien cantó una serie de duetos en la década de los ochenta. Las crónicas de su última presentación hablan de un Divo de Juárez “feliz, emocionado, radiante”.

El registro más fiel de su vida ha quedado en la serie de televisión Hasta que te conocí, donde le encarna el actor colombiano Julián Román, quien contaba en julio a EL PAÍS que el intérprete reunió a los productores en su casa de Cancún para contarles su vida. Paradójicamente, el último episodio de la serie fue emitido anoche mismo en la televisión mexicana.

Fuente: El País.

El problema de la cubanía

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El problema de la cubanía

LA HABANA. La formación de la identidad nacional es un proceso histórico largo y complejo, donde en la cultura, y quizá solo en ella, se concreta cierto grado de unidad entre personas de diversos orígenes sociales y experiencias de vida diferentes.

En realidad, siempre dentro de una nación conviven o confrontan muchas culturas, por lo que la identidad nacional cuaja a partir del establecimiento de factores comunes que distinguen a estos individuos del resto de los habitantes del planeta.

Por esos misterios de la naturaleza humana, la identidad nacional actúa como un sello genético que singulariza a un grupo de personas y los acompaña de manera inevitable el resto de sus vidas, transmitiéndose con mayor o menor intensidad a sus descendientes, incluso cuando viven fuera de sus países de origen.

La cultura constituye uno de los escenarios fundamentales de las luchas nacionales, toda vez que define al sujeto social que debe llevarlas a cabo y las contradicciones políticas implícitas en este proceso.

Cuba es un buen ejemplo de ello. A pesar de la gran diversidad de sus componentes, el tránsito hacia una identidad nacional, definida como la “cubanía”, ha estado marcado por la tendencia a la consolidación de expresiones culturales muy homogéneas, en contraposición con proyectos de nación no solo diversos, sino en ocasiones antagónicos.

Aunque la rápida extinción o asimilación de las culturas aborígenes limitó las diferencias étnicas y su condición insular los problemas territoriales presentes  en otros pueblos de América, la nacionalidad cubana tuvo que abrirse paso enfrentándose al colonialismo, la esclavitud y el anexionismo. Esta identidad, basada en la independencia, antecedió a la República y devino un sentimiento muy poderoso, aun cuando lo alcanzado estaba lejos de ser la patria “con todos y para el bien de todos”, que había soñado José Martí.

La influencia cultural norteamericana estuvo presente desde los primeros momentos en la formación de la nacionalidad cubana y devino un recurso hegemónico del modelo neocolonial implantado en el país a partir de 1902. Como resultado de esto, el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 constituyó también una confrontación en el plano cultural, que tuvo implicaciones en la propia interpretación del concepto de la nacionalidad.

La aplicación de un “nacionalismo excluyente” desde el bando revolucionario, como lo definió el intelectual cubano Ambrosio Fornet, o la acusación de que Cuba se había convertido en un satélite soviético, por parte de sus contrarios, definieron los extremos cuestionadores de la nacionalidad de cada una de las partes, en los momentos más agudos del enfrentamiento.

En particular, los emigrados fueron víctimas de esta diferenciación. Bastaba emigrar del país para dejar de ser considerado cubano y en buena medida el discurso político revolucionario se articuló a partir de este presupuesto. La ideología de la contrarrevolución también contribuyó a esta percepción, debido a su vínculo orgánico con Estados Unidos, la promoción de proyectos antinacionales que incluían la invasión militar del país y el desprecio a una cultura popular que no identificaban como propia.

El surgimiento del cubanoamericano, resultado de la integración de los emigrados cubanos a la sociedad norteamericana, vino a complicar más las cosas. Para algunos, simplemente resultaba la confirmación de que habían dejado de ser cubanos, pero en realidad se trataba de un proceso mucho más complejo: la emergencia de una identidad cultural cubana que se expresaba en un entorno nacional distinto.

Tal parecía que estábamos en presencia de dos culturas cubanas separadas por la política, pero Fidel Castro, el más radical de los revolucionarios cubanos, se encargó de rectificar conceptos, esclarecer la problemática y establecer pautas para su análisis. Tan temprano como 1978, Fidel decía a un grupo de periodistas procedentes de Estados Unidos de visita en Cuba:

“La comunidad cubana, como todas las comunidades que están en otro medio, en otro medio nacional, digamos que trata de mantener su identidad nacional (…) No importa, no importa lo que sean, si es un millonario cubano en la emigración o es trabajador cubano en la emigración (…) no se trata aquí de una cuestión de clase, es un problema de tipo nacional (…) Y eso, lógicamente despierta la solidaridad nuestra (…) No importa que ellos no simpaticen con la Revolución, pero a nosotros nos satisface saber (…) que la comunidad cubana trata de mantener su idioma, sus costumbres, su identidad nacional cubana”.

Dicho unos meses antes de la convocatoria al “diálogo con figuras representativas de la comunidad cubana en el exterior”, algunos de los cuales habían combatido duramente a la Revolución, marcó un punto de inflexión de la política migratoria cubana. Con seguridad Fidel no era ajeno a la importancia política que tenía alimentar este sentimiento nacional para el futuro de la nación cubana.

Tal apreciación es mucho más actual ahora, donde las transformaciones ocurridas en la emigración alientan de manera natural la reafirmación de la identidad nacional cubana en ese escenario. En primer lugar, porque es una necesidad de los cubanoamericanos dentro del contexto multiétnico que le impone la sociedad norteamericana, lo que potencia el interés por el vínculo con su patria de origen, pero también porque ha cambiado la apreciación de la sociedad cubana respecto a la emigración y las condiciones políticas que determinaban las relaciones entre ambas partes.

Se dan así las condiciones para que la “cubanía” se imponga una vez más sobre otras diferencias, incluso entre personas que por una razón u otra adquieren otra nacionalidad o sean descendientes de cubanos nacidos en otros países, y ello tiene una importancia estratégica para Cuba, no solo en el plano político o económico, sino también en lo cultural, por todo lo que puede contribuir a su enriquecimiento.

Como dijo el sabio Fernando Ortiz, “cubano es quien quiere serlo”, y para el bien de Cuba, a todos nos conviene alentar el orgullo compartido de ser cubano.

Fuente: Progreso Semanal.

De nuevo el periodismo ¿La última carta de la baraja?

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Lo confieso. Soy una lectora fiel de Cartas desde Cuba. Lo leo para enterarme de lo que se mueve en Cuba, de lo que pasa en el mundo y nos puede afectar. A veces, para buscar una segunda voz, otro prisma de un asunto que siempre me resulta interesante, aunque no lo comparta.
Lo leo porque es balanceado, y además de los materiales de Fernando Ravsberg, se hacen excelentes selecciones de la prensa oficial de Cuba y de los blogs, de modo que de muchas maneras me hace más fácil el hecho de estar o por lo menos sentirme informada. Y como yo, muchísimos otros.
Ahora mismo hay olas contra ese blog, no sé si campaña o personas unidas por algún tipo de concatenación universal -para no ser tan paranoica-, pero en la práctica la gente, los cubanos de adentro con conectividad y de afuera, incluidos muchos periodistas, lo leen y lo siguen, y se dan por enterados en esa página de temas que deberían haber sido publicadas en los medios oficiales, y hablo ahora de Fernando, pero lo anterior se vale para Oncuba, Progreso Semanal, El Toque…., sino miren y verán.
En Cartas desde Cuba he leído el alcance de la vacuna cubana contra el cáncer de pulmón y lo de los indios importados como obreros en una obra de la construcción en la Isla. He encontrado lo bueno, lo malo y lo regular.
Ahora se le demoniza como si tuviéramos tiempo suficiente como para perderlo criticando el periodismo que hacen otros, cuando sería mucho más productivo -para adeptos y opositores- trabajar para hacer nosotros uno mejor, mejor que el que hacemos y mejor que el de Fernando, si es que la idea es “darle en la cabeza”.
La prensa cubana, la prensa oficial cubana, no está en desventaja con los medios digitales, o por lo menos no es una desventaja en principio.Ellos no son los reyes todopoderosos y nosotros los pobres vasallos a sus expensas. Estamos, en todo caso, al mismo nivel, con las mismas armas, si no es que las nuestras son mejores.
Los medios oficiales tienen periodistas trabajando exclusivamente o casi exclusivamente para ellos, y tienen los canales para que sus contenidos tengan un largo y fácil alcance. Los medios alternativos solo pueden ser vistos en internet, quizás en el paquete semanal, o sea que su alcance, al menos dentro de Cuba, es mínimo.
La existencia de unos no implica el descrédito obligado de los otros. El buen periodismo de unos, no implica el mal periodismo en los otros, y que conste que para mí el buen periodismo no es necesariamente el que se hace en los medios alternativos, como tampoco el malo se hace exclusivamente en los oficiales.
Pero digamos que, a pesar de todo, nos sintamos irremediablemente en guerra. Entonces, es lícito defenderse, esquivar, atacar…, pero con ética, con medida, con sentido de lo necesario y lo justo.
Yo, por ejemplo, no estuve de acuerdo con la expulsión del colega de Holguín, primero por simple solidaridad con alguien que comparte mi profesión, y segundo porque noté muchas cosas fuera de lugar, mucho de escarmiento…, pero incluso si la hubiera apoyado, no podría compartir, por ejemplo, lo que publicó en su perfil en facebook -un perfil que, acorde a su cargo, se considera institucional-la vicepresidenta primera de la UPEC, cuando acusó a Pantoja de querer buscarse un puesto en la prensa de Miami y, por si no fuera poco, insinuó que se debería expulsar a Ravsberg del país.
Nunca es buena la fórmula que para elevarnos requiere de hundir al otro. Si tenemos algo que decir, digámoslo y hagámoslo bien. Tenemos los medios, tenemos las fuentes, tenemos el tiempo, las computadoras, la internet que no es solo para colgar fotos de los nietos o replicar lo que escribe otro.
Yo creo en la libertad. Creo, por ejemplo, en la libertad de Cuba de querer ser libre, aunque sea a la sombra de la potencia militar y económica más grande del mundo, y que la ansía desde hace décadas.
Creo en la libertad del periodista o del cubano que vive en Cuba de creer y decir que vive en un país en el, a pesar de las carencias, hay educación gratuita, y salud gratuita, y que tiene muchas otras cosas buenas, y crece o eso intenta…, como también creo en la libertad de quien ve una Cuba diferente o con otros matices.
Y por tanto, me abstengo de buscar fantasmas y potencias malévolas detrás de cada palabra, aunque cada vez son menos los que tienen esa deferencia con los demás. Lo he vivido en carne propia: Si digo que creo en el socialismo, los de la esquina azul me dicen que soy una perra comunista obediente que escribe solo lo que le mandan. Si me atrevo a criticar demasiado, los de la esquina roja empiezan a cuestionar mis afectos. Masoquista que soy, al seguir insistiendo. Masoquistas que somos muchos, por suerte.
Dicho todo lo anterior, lo repito. Soy y seguiré siendo una lectora fiel de Cartas desde Cuba, creo en su derecho a ser, aunque le cambien el membrete.
PD. No quiero un puesto de nada en ninguna parte.

Un ilusionista en el Palacio de las Convenciones

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palacio-convenciones-cubaPor: Javier Gómez Sánchez

¡!Ñooo, que clase de muela!! Era el segundo día de sesiones y ya ni se acordaba de cómo lo habían propuesto para ser delegado al congreso. Llevaba 3 horas sentado ahí y tenía la espalda hecha una w.

Por allá un tipo hablaba no sabía bien de qué. Y él ahí, haciendo como que atendía, hasta cara de serio ponía, mientras disimuladamente se rascaba debajo de la mesa. Y pensaba. Pensaba en lo que se piensa en esos casos: ¨ ¿Cuánto falta para el almuerzo? ¿Habrá pelota hoy? ¿Saldré por televisión?… Deja ver si hoy consigo un refresco de cola, ayer el que dieron era de limón. …Esta buena la carpetica esta, tiene el logotipo pero parece que con cepillo se le cae¨.

En fin esas cosas que se piensan en un congreso.

Sentía ganas de orinar, pero sería la segunda vez que saliera y tenía que pasarle por arriba como a cinco que estaban sentados en su fila. Además la gente lo miraba y eso lo ponía un poco nervioso. Pero bueno, había que estar ahí. Así pensaba mientras aguantaba las ganas de orinar, jugando con la esponjita del micrófono, de esos que tantas veces había visto por la televisión y nunca imaginó que llegaría a tocar. De los que decían Phillips. Se subían y se bajaban, hasta se encendía un bombillito rojo alrededor cuando uno hablaba.

Pero él no iba a hablar ahí. Le tocaba en una comisión, la número… Que iba a discutir el documento ese con el nombre larguísimo. Verdad que lo de hablar era del carajo, pero bueno no iba a quedarse sin pedir la palabra, porque en definitiva todo el mundo lo hacía y metía su muela. De eso había que salir rápido. Precisamente, así mismo como el dentista. Usted da su muela y sale de eso rápido.

A cada rato vigilaba la cámara de televisión ¨¿Lo estarán viendo en su casa?¨ Ah, no, claro si esto no es en vivo. Pero bueno lo graban y ahí a lo mejor sale. Estuvo tentado a saludar a la cámara cuándo hizo un paneo pero se contuvo, no fuera a ser que en el presidencia se confundieran y pensaran que estaba pidiendo la palabra.

Delante de él tenía el documento que se iba a discutir. Estaba duro. Al principio lo miró como Champollion miró la Piedra de Rosetta. Pero luego le fue entrando poco a poco, hasta que se lo leyó completo. Bueno, algunas partes por arribita. En definitiva a él le parecía bien. Había gentes que cuando metían su muela sugerían cosas, como cambiar una palabra por otra. Algunos hasta se tiraban pa´ lo hondo. Como el loco ese que habló de democracia. Que va, eso es una candela, así cualquiera se escacha y se va con la de trapo.

El no, él sabía lo que iba a decir. El sí estaba claro. Lo importante era no estar saliendo con ninguna cosa extraña. Ningún ruido en el sistema. Tu no ves que aquí te embullan para que tú hables y después allá te parten las patas. Que va. Clarísimo estaba él.

Así el tiempo fue transcurriendo, con misma lentitud con que pudo salir de la sala a la hora del almuerzo.

Ahora estaba aquí y después de ese que está hablando le toca él. Y le dan la palabra y él la coge, literalmente, junto con el micrófono. Arranca, y lo que dice va cogiendo forma, y forma y mas forma…Y el clarísimo en lo que está diciendo. Porque ya lo tenía pensado, en cómo iba a empezar. Verdad que una pila de gentes habían empezado igual, pero en definitiva él nunca había sido un tipo original. Y aquí no se trataba de eso si no de estar claro. Y así soltó: ¨Como dijo el Primer Secretario…¨ Y luego la parrafada.

Alguna gente lo miraba. Y él seguía, clarísimo en lo que decía. Algunos lo seguían mirando. O no, en realidad no lo miraban, veían a través de él la pared que estaba detrás. Porque por algún extraño fenómeno, mientras hablaba se había ido empastando. Casi diluyendo. Incluso las palabras se iban haciendo ininteligibles. Hasta que se volvió a la vista de todos, completamente transparente. Solo los espejuelos y la dentadura postiza permanecieron en el aire. Moviéndose. Como flotando. Cuando se movían, parecía como que hablaban.

Incluso parecían que decían algo. Como si él realmente existiera.

Para contactar al autor: javiergosanchez09@gmail.com

Tomado del Blog La Joven Cuba.