Mes: abril 2016

Por un partido más Comunista…por un socialismo de Caliban… #Cuba

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Por: Josué Veloz Serrade

DESGRACIADAMENTE, NADA HACE PENSAR QUE LA DOLOROSA AUNQUE FIERA IMAGEN DE CALIBAN TIENDA A SER INNECESARIA, PORQUE SE HUBIESE DESVANECIDO LA TEMIBLE IMAGEN DE PRÓSPERO.

ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR

Nuestro presidente habla con frecuencia de un socialismo próspero y sostenible y muchos tomamos esa expresión como referencia; mucha prosperidad hace falta en Cuba y sobre todo una prosperidad que sea duradera y sustentable. Ante la recurrencia de la palabra “próspero”, y su muy extendido uso – indiscriminado uso por cierto, y no casual – recordaba ese texto grandioso de nuestra cultura que es Caliban escrito por Fernández Retamar, tomando como punto de referencia la obra La Tempestad de Shakespeare. Próspero sigue vivo y con los mismos propósitos, la disyuntiva sigue siendo si tomaremos los caminos dictados por Próspero o asumiremos el socialismo como la alternativa cultural que nos liberará de todas las dominaciones a los que seguimos siendo Caliban.

Hay quien quiere pluripartidismo en Cuba como si nunca lo hubiéramos tenido…hay quien dice que lo tuvimos pero que del pluripartidismo salieron también algunos de los gobiernos progresistas – algo discutible cada vez más, todas las experiencias no fueron iguales, tienen incontables límites así como no pocos aspectos positivos – de América Latina en los últimos tiempos…y otros, entre los que me incluyo, mantenemos la propuesta de un partido único como garantía de la unidad y de la Revolución. ¿Pero cuál Unidad y cuál Revolución? Si ambas no son campos en discusión permanente entonces no garantizan la unión de la mayoría de los cubanos ni las revoluciones permanentes hacia el Socialismo.

Un partido político revolucionario como el nuestro no tiene que representar a todos los cubanos, sino que tiene que representar a la mayoría de los cubanos. No es posible un partido político comunista que represente a la burguesía y al proletariado a la vez; a riesgo de parecer lapidario si representa a ambas, entonces deja de serlo. Un partido comunista no puede dejar de lado su definición clasista porque intenta representar a todos los individuos de un país. En Cuba, es el partido del proletariado, pero del proletariado en el poder; no podemos olvidar aquel día luminoso en que declaramos el Socialismo y salieron nuestros padres y abuelos a morir por la patria.

Cuando decimos que el partido debe ser más democrático y participativo, podemos no darnos cuenta de que  el Partido Comunista cubano no tiene que ser ni democrático, ni participativo; tiene que ser más comunista y más socialista, entonces garantizará las dos cosas anteriores, no al revés. Lo mismo ocurre con el Socialismo: o es democrático y participativo o no es socialismo. En el fondo de esas definiciones está el intento de deslindarse de otras experiencias en las que algo, a lo que llamaban socialismo, no era ni democrático ni participativo.

Hay quien olvida que en Cuba los comunistas están en el poder y por ello critica al Partido, porque quisiera un espacio de varios partidos con ferias electorales cada cierto tiempo, y hay quien lo critica porque quiere que sea cada vez más revolucionario. Resulta tan peligroso creer que de la democracia burguesa vendrá la solución a nuestros males, como suponer que un socialismo estatista y nostálgico de mejores épocas señalará el camino necesario. En el centro siempre difuso de ambas posiciones se juega lo esencial. Si se van a relacionar el Socialismo y el mercado, entonces tenemos que discutir qué Socialismo y qué mercado, si vamos a discutir las relaciones entre el modelo económico cubano y las formas de participación política, entonces tenemos que ver de qué Economía hablamos y por cuál concepción política apostamos.

Posterior al Congreso tendremos un proceso de discusión sobre los destinos de la nación, y el Socialismo por el que optamos un día. El futuro no se determina en porcientos, es una invención cultural donde lo imposible se vuelve posible en las verdaderas revoluciones, y estas son verdaderas si son socialistas. No perdamos la oportunidad de hacer a nuestro Socialismo, el de Caliban. Si Mella fundó el Instituto Politécnico Ariel, fundemos nosotros la Universidad de Caliban.

Tomado del Blog El Punto Red.

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La sinfonía inconclusa de las sobras III

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Foto: Lisandra de la Paz
Foto: Lisandra de la Paz

Después de aquel terrible suceso. Después de haber encontrado la bota; y haber halado y gritado. Después de ver el cuerpo abierto e inerte del joven… Dalia juró que no volvería nunca más a El Bote en la noche.

“Al operador del buldócer lo sancionaron uno o dos años –dice Dalia–. Pero él en realidad no tuvo la culpa. Está prohibido subir allí, y hacer lo que nosotros hacemos. Y a veces nos descuidamos, y nos desesperamos, y por eso pasan esos accidentes. Al andar como locos, y más de noche, nos podemos resbalar y caer. Y nadie se entera. Y cuando te mueres no pasa nada; vienen tus familiares, les dicen que te moriste en El Bote, y punto. Todo el mundo en Los Pocitos sabe lo que puede ocurrir buceando allá arriba”.

Los Pocitos

Todos en Marianao saben dónde queda el barrio insalubre Los Pocitos. Insalubre y de ilegales, donde la gente roba electricidad y agua de los sistemas públicos, aunque les cobran precios simbólicos por esos servicios; y donde hay un CDR, con su presidente, y un delegado a la Asamblea Municipal del Poder Popular; y donde se vota por ese delegado, aunque no se tenga dirección en La Habana.

Desde la Avenida 51 se comienza a descender. La calle se va estrechando hasta que desaparece y deja de ser de asfalto; y los microvertederos aparecen en cada esquina porque escasean los contenedores de basura. Se sigue descendiendo, y bajan, con el camino mismo, las clases sociales, hasta llegar a lo último de ambas: de la calle y de la sociedad.

Arriba, el ruido de la avenida era abrumador. Pero ahora, al final, abruma el silencio. El tránsito de vehículos es prácticamente nulo. El camión de la basura pasa cada quince días o un mes. Ese es el único ruido diferente al de las broncas de abakuá o pandillas. La gente de Los Pocitos está acostumbrada al mal olor de la basura cuando el camión pasa, porque la mayoría vive de eso, de la basura. O si no,  del contrabando, del juego o del “negocio”.

En Los Pocitos conviven muchos inmigrantes ilegales del Oriente del país. No portan dirección de La Habana y, por tanto, no tienen un trabajo en el sector estatal o en el privado , no están registrados en la planilla de ningún centro laboral. Los niños asisten a la escuela hasta que se gradúan de algún técnico medio o de obrero calificado –porque el pre universitario también se otorga según la dirección del estudiante–; y más tarde, a la hora de ejercer, no pueden hacerlo en La Habana porque no residen oficialmente en ningún lugar de la ciudad, aunque nacieron allí.

Todos tienen derecho a la atención médica. Sobre todo las mujeres embarazadas; incluso cuando dan a luz. Pero a las madres, al nacer el niño o la niña, se les obliga a inscribirlos en su provincia de origen, donde su carné de identidad dice que reside. “Yo parí los míos en Maternidad Obrera y tuve que ir a registrarlos a Granma, recién nacidos –alega Dalia casi indignada, y continúa– Y mira, ¿tú ves a ese de ahí? –me increpa señalando a un muchacho que retozaba en el suelo gris con los niños de Dalia–, tiene dieciocho años y también nació aquí, pero la madre lo llevó a Bayamo a inscribirse cuando lo tuvo”. Dayron, el joven, se graduó el pasado año de panadero, pero no puede ejercer el oficio.

La salud es para todos, infiere Tití, primo del esposo de Dalia; no obstante, “sí, tú vas a un consultorio o a un policlínico y te atienden, pero por ejemplo, para sacarte una muela, tienes que presentar tu carné… ¿entonces nosotros no tenemos derecho a arreglarnos la boca? ¡Ah!, sin embargo, no falla si le das al estomatólogo cincuenta pesos. ¡Ahí sí te saca la muela que quieras, y no está viendo que soy oriental!”.

Vivir debajo del puente

Una gran parte de Los Pocitos –y de Hindaya, otro barrio contiguo–, que se extienden en un terreno bastante amplio, no cuentan con servicio sanitario. Descargan los residuales líquidos al río Quibú, y apilan los sólidos hasta que el camión de la basura pase, y deje parte de las inmundicias por tratarse ya de un microvertedero.

Existen casas en las mismas márgenes del río, a las que se llega cruzando un puente de hierro oxidado que no se ha caído por puro milagro, y luego, bajando por una loma de tierra y ladrillos que a veces deja ver los peldaños ahuecados de las antiguas escaleras del puente. A esas casas del primer piso no baja el camión de la basura. Entonces no les queda otra que hacer una pila, un microvertedero bastante grande y extenso, y de vez en cuando, prenderle fuego.

La suciedad, poco a poco, no solo se vuelve contra el medio ambiente, sino también contra ellos mismos. Cuentan algunos vecinos que el cólera y el dengue cayeron como “bomba” ahí, y que las intoxicaciones son frecuentes. Los vectores y roedores, como era de esperar, abundan. “Aquí una vez se murió uno porque comió azúcar embarrada de orine de ratón, que es el animal que más hay aquí en Los Pocitos –revela Tití–. Imagínate que cuando nosotros vivíamos allá –indicando la parte baja del barrio, debajo del puente–, nos sentábamos y si yo tenía un pedazo de pan en la mano, le decía a Dalia: `dale, sube los pies que vamos a contar los ratones`. Ponía el pan en el piso y calculábamos más de sesenta, la familia entera” –y ríe, como reconociendo que exageró un poco, pero que su cuenta no está muy distante de la realidad.

Frente al sumidero viven desde hace alrededor de quince años –en iguales condiciones que el resto de los habitantes del lugar: casa de madera y cartón, piso de tierra o de cemento pulido, un par de muebles donde sentarse–, dos pastores católicos extranjeros: uno mexicano, el otro, francés. Pero a la gente de Los Pocitos les gusta más Francia que México; entonces resumen y les dicen, a ambos, los pastores franceses. En Los Pocitos no hacen labor proselitista, “digamos que somos misioneros, porque no hacemos trabajo pastoral, aquí no tenemos una iglesia. Tratamos de fomentar la amistad, los lazos fraternos, el apoyo… para que la comunidad supere sus divisiones y pueda sobrevivir. Es trabajo comunitario, no nos metemos en la cuestión religiosa, respetamos las demás religiones. Intentamos infiltrarnos, adaptarnos, no que la gente cambie sus costumbres, sino que trabajamos para hacer reconocer los valores de las personas”, explica Cid el pastor mexicano.

“Gracias a ellos –sostiene Tití–, no han destruido este barrio y no han deportado a todo el mundo, como hicieron en El Husillo, donde vivía un tío mío. Ellos dicen que no se van de aquí hasta que esta situación se resuelva. Y mira, para que veas, no solo por los pastores, porque el Estado se ve que está haciendo cosas para aliviar la situación, ya han dado veinte viviendas un poco más arriba. Al darte las llaves de la casa nueva, estás forzado a destruir la tuya aquí abajo. Y ahí velan porque no se levante más nada”. O sea, los que viven ahora son ilegales legales, pero nuevos moradores serían ilegales ilegales.

Cid está consciente de que el problema de la basura afecta al medio ambiente. “No sabemos qué es más contaminante, si quemarla o echarla al río. Hemos hecho saneamiento aquí, estamos en contra, pero mientras no haya una solución concreta no se puede hacer más”.

“Si te percatas, de ahí para adelante –y Tití señala desde donde empieza el caserío hasta más allá del puente que está sobre el Quibú–, es donde está negro el río, y limpio más para atrás. Fíjate si está limpio, que la gente se baña y todo”.

Puede que el bajo Quibú en tiempos de sequía “resuelva” los apuros albañales de Los Pocitos, y de Hindaya. Pero el Quibú se venga, tarde o temprano se venga: cuando llueve mucho el río crece y arrastra con todo. Y pueden verse los televisores y los puercos, juntos, nadando allí.

“Crece tanto –cuentan Dalia y Tití–, que la gente se tira de cabeza desde el puente; y para cruzar tiene que hacerlo con sogas desde los extremos, porque puede llevarte encantado de la vida. Los pastores tiraron fotos a su casa, que queda frente al río, y hasta casi dos metros puede subir el agua. Imagínate que hay que evacuar a la gente para la escuela primaria que queda por aquí cerca”.

Dalia

Dalia tiene veintiséis años, parece mucho mayor, y es maestra. Se graduó de técnico medio en Bibliotecología y Maestra General Integral en la Ciudad Escolar Libertad, localizada en Marianao. Dalia también vive en Marianao, pero su carné de identidad dice que es natural y residente de Manzanillo, en la provincia de Granma. Un trabalenguas que los inmigrantes orientales en La Habana conocen muy bien.

Desde los quince años Dalia vino para La Habana, y desde esa edad se puso a “luchar”. Al no poder trabajar, ni siquiera en una escuela, donde tanto bien haría, va al vertedero y recoge y vende, o deja para sí y su familia.

Con veintiséis años, Dalia, a quien se le escapa una voz de niña y una mirada triste que enternece por ojos tan negros, tiene dos hijos: Abraham, de cinco, y Ruth Esther, de tres. Su segundo marido, El Coco, mayor que ella –pero no tanto como hace creer–, un día la llevó a vivir sobre un microvertedero de Los Pocitos que pertenecía a un hombre –solo en los términos en los que pertenecer significa “este pedazo de aquí es mío, y a ver quién me lo quita”; en los términos “yo llegué primero” –. En Los Pocitos las cosas funcionan así; la legalidad es un concepto ambiguo.

“Y aquí hay que tener cuidado con la gente, porque mira, cuando estaba embarazada de la niña pasé tremendo susto porque vinieron vendiéndome un colchón de cuna, de espuma, nuevecito que estaba… Yo no lo compré porque todavía tenía el del niño, que ya dormía en una camita. Y esa fue la suerte, porque después me hicieron el cuento de que era recogido del vertedero, y que tenía un cartel grande que decía: «Infectado. No tocar». Pero lo recogieron y se lo vendieron a otra mujer que estaba embarazada, como yo. ¡De verdad que la gente no tiene compasión cuando se trata de dinero!”–condena Dalia.

El terreno  le costó mil quinientos pesos cubanos a El Coco, y sobre ese pedazo de tierra construyeron su hogar con cartones, tablas y tanques plásticos abiertos que encontraron en el Vertedero de la Calle 100, lugar que, relativamente, les queda cerca.

La casa tiene una salita y una cocina el doble de chica. Y dos cuartos laterales. El piso, de cemento pulido, lo vuelve todo más gris. Una silla y un sofá de maderas enclenques son los únicos muebles; un San Lázaro en el suelo con un vaso con flores, y algún que otro búcaro vacío, constituyen el decorado. Aunque un equipo de música, de los pequeños, pero muy moderno, muy nuevo, es lo primero que recibe al visitante desde un entrepaño.

El equipo de música no encaja con el resto. Como si ese resto no pudiera seguirle el ritmo; como si fuera a derrumbarse todo por las vibraciones de las ondas sonoras de una canción a mucho volumen, y se mantuviera al margen de lo que pudiera significar un lujo.

La silla y el sofá de madera también los hallaron en el vertedero. Los muebles y los equipos electrodomésticos que se utilizan en las casas de Los Pocitos, se sacan del vertedero: “camas, televisores, ollas, cocinas, batidoras… cuando cambiaron los refrigeradores por la Revolución Energética, los tiraban y la gente los recogía. Hasta computadoras ha ido armando la gente. Este barrio se mantiene de El Bote. Todo el mundo trabaja ahí –asegura Dalia–. Bien para vender, o bien para comer, porque hasta el sancocho de los puercos se saca del vertedero. Esto aquí es la “mismitica” novela Avenida Brasil, la del tiradero”.

– ¿Y por qué vinieron para La Habana?

– Aquello está muy malo, mi vida… –manifiesta Dalia refiriéndose al Oriente del país– Hay que venir para acá a luchar, porque todo eso que se vende aquí, allá no se puede, porque no hay negocios ni fábricas privadas como en La Habana, y te sale mejor negociar con los particulares que con el Estado, porque ellos te pagan casi el doble de lo que las Casas de Cambio te dan. Los trescientos pesos que me gano allá de maestra en una escuela, me los busco aquí en cuatro horas. En una noche puedes hacer mil pesos, porque del vertedero se vende todo. Y gracias que no tenemos mente mala y luchamos para ganarnos la vida, y no hacemos como otra gente que se va por mal camino. Nosotros le enseñamos a nuestros hijos buenos valores.

Dalia, aunque ha tenido la necesidad, nunca ha querido llevar a sus hijos a El Bote, “porque hay mujeres que no tienen quien se los cuide y no pueden hacer otra cosa que llevarlos. E imagínate, mientras ellas recogen, los niños están en el suelo, cogiendo y comiendo cosas”. Por sus hijos dejó de ir al vertedero, “porque cuando llegaba toda sucia ellos me saltaban arriba y eso podía enfermarlos. Después me tenía que raspar la piel para quitarme el olor a podrido de arriba”. La camisa, los pantalones, y las botas o tenis viejos que usan para trabajar en El Bote, no los protegen contra nada.

Ahora Dalia, El Coco y Tití, se dedican a comprar por todo el país pomos vacíos de perfume para después reenvasarlos con fragancias elaboradas a través de extractos, que un contacto trae de “afuera”. “Cogemos tremendo sol, y caminamos como locos durante doce horas al día, pero al menos ahora olemos riquísimo”.

Al vertedero no han ido nunca los niños, pero a la madre no le ha quedado más remedio que llevarlos consigo, todavía siendo muy pequeños, a vender cloro, salfumán y ambientador. Y estando embarazada, “hasta el día en que parí”, estaba en la calle vendiendo de manera ilegal la pesada carga de productos de limpieza, y huyendo de la policía.

Pero no solo de varias detenciones Dalia ha salido indemne. Una vez se pasó una semana entera comiendo solamente boniatos recogidos del vertedero. Sin sal o azúcar, sin aceite… solo pasados por agua. El Coco había subido a buscar sancocho para los puercos y se encontró todo un saco de boniatos.

– La cosa estaba tan mala que no tenía ni para comprarle una bolsa de leche al niño que estaba más chiquito, porque tú sabes que nosotros no tenemos libreta y no nos dan nada por la bodega… Bueno, por leche tenía que darle agua con azúcar o hervir una mata que le dicen mentis, y hacer que tomara eso.

– Eso debe ser lo más difícil: no tener qué darle a tus hijos de comer– le digo. Dalia me mira a los ojos con sus ojos brillantes y me siento casi cínica. Yo, con aquella grabadora que bien pudiera venderse para comprar veinte bolsas de leche.

Tití

Gilberto es el nombre de pila de Tití. Pero Gilberto no es nombre para Tití, no le pega en absoluto a su complexión física ni a sus maneras. Tití le dicen porque es homosexual; quisieron quitarle el Gilberto porque es demasiado masculino, demasiado convencional. Y Tití, que duerme sobre una almohada recogida del vertedero, prefiere el apodo.

Nació en Santiago, y aún vive en Santiago, pero se pasa en La Habana temporadas en busca de dinero. A los trece años Tití vino a la capital a vender cosas en la calle porque “no tenía ni un short que ponerme. Al principio me daba pena, pero después uno se acostumbra; como también se acostumbra la nariz a la peste de El Bote. Al principio todo es insoportable, pero a todo uno se adapta –afirma–. Estaba estudiando en un politécnico en Santiago, pero qué va, lo tuve que dejar”.

Tití se va a la misma cocina la mitad de pequeña que la sala, y se pone a preparar un té.

– ¿Quieres un té? –me invita–. Recogí este paquete de El Bote, llevo un mes tomándolo y no me ha pasado nada. Yo no había probado nunca este sabor.

Sonrío y hago un gesto de negación con la cabeza.

– ¿Has encontrado otras cosas en el vertedero que no habías comido?

– ¡Ay, hija! Todo lo exótico que se come en este barrio es de El Bote. A ver, para ponerte un ejemplo: una vez se encontraron un pavo congelado, que aquí nadie había comido nunca eso… vaya, sabíamos que era pavo porque estaba grande y se parecía a un pollo, y alguien dijo: ¡ “eso” es pavo! Estuvimos comiendo el “eso” tres días. Otro día se encontraron tres sacos de helado. ¡Uy!, ¡qué rico, por tu madre! A ver… qué más… ¡Ah!, una botella de vino blanco, pasitas, el “wake” ese que se ve en las películas….

– ¿Cereal?

– Sí, eso mismo. Una noche botaron un frigorífico lleno de carne de res, de pescado, de jabas con camarones congelados… Y cuando se encuentran latas de cerveza y de refresco eso es una fiesta aquí.

– ¿Y en este barrio se comparte todo lo que se encuentra?

– Nada más entre parientes. Nosotros somos bastantes, la verdad, y todos hemos ido al vertedero.

– ¿Sí? ¿Desde hace cuánto tiempo?

– ¡Ay, niña! ¿Quién se acuerda de eso? Imagínate que mi tía, la mamá de El Coco, lleva en eso veintidós años; y cuando ella llegó la cosa funcionaba así desde hacía siglos, con los mismos negocios. Y cada día El Bote crece un poquito más. Ahorita se puede poner allá arriba un mirador –Se burla de su propio chiste–. Y en los tres vertederos de La Habana pasa lo mismo, pero el de Campo Florido y el de la Ocho Vía no resuelven igual porque en este de 100 es donde termina la basura de la ciudad, que es la mejor.

“Eso es lo que nos duele a nosotros, porque ahí hacen decomiso de cosas nuevas, que en lugar de botar pudieran donárselas a barrios como este. Ropa, juguetes, adornos de porcelana… balsas, piscinas y pelotas inflables, que nada más por tener un pinchacito, las desechaban”.

– ¿Y pasan muchas cosas malas en el vertedero? –les pregunto a Tití y a Dalia, que están sentados juntos en el sofá de madera.

– Si empezamos a contarte, esto se va a alargar un buen rato.

– Yo tengo todo el día.

Fuente: Juventud Técnica.

Coge tu secretismo aquí!!! Modifican precios en tiendas en #Cuba

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PRECIOS NUEVOS

Hace apenas unas horas informábamos de una buena y esperada noticia: mañana viernes 22 de abril bajarán todos los precios de la canasta básica en todas las tiendas que operan en divisas en Cuba.

Adelantábamos que productos como el aceite, el papel sanitario, la leche, el jabón, la pasta de dientes y otros, serían los más beneficiados con la rebaja, ya que son indispensables en el consumo hogareño.

Según ha podido comprobarse en el lista que presentamos a continuación, algunas de las reducciones en los precios contempladas serán de un 30% con respecto al importe original.

Dentro de los productos cuyos precios serán reducidos están el pollo, que pasará de 2.30 CUC el kg a 1.60 CUC y el aceite que de 2.40 CUC pasará a costar 1.96 CUC.

A continuación, reproducimos los precios que que regirán a partir de mañana 22 de abril.

CiberCuba ha tenido acceso directo al documento que al final se puede consultar en formato pdf.

Anexo 1. LISTADO DE NUEVOS PRECIOS MINORISTAS EN PESOS CONVERTIBLES (CUC) CENTRALIZADOS EN EL MINISTERIO DE FINANZAS Y PRECIOS (MFP), A APLICAR A PARTIR DEL 22 DE ABRIL DE 2016

Picadilllo de AveCondimentado ya curado Paquete de 460 gramos Unidad PRECIO ACTUAL: 1.10 PRECIO NUEVO: 0.90
Picadillo de pavo en paquete de 400 grs, con componente de grasa inferior y hasta el 10% (Base para correlacionar resto de los formatos con componente de grasa inferior y hasta el 10%) Unidad PRECIO ACTUAL: 1.70 PRECIO NUEVO: 1.40
Picadillo de Pavo en paquete de 400 grs, con componente de grasa superior al 10% (base para correlacionar resto de los formatos con componente de grasa superior al 10%) Unidad PRECIO ACTUAL: 1.00 PRECIO NUEVO: 0.80
Muslo con contramuslo (cuartos) Caja de 23 kg Caja PRECIO NUEVO: 36.80
Muslo con contramuslo (cuartos) Caja de 22 kg Caja PRECIO NUEVO: 35.20
Muslo con contramuslo (cuartos) Caja de 20 kg Caja PRECIO NUEVO: 32.00
Muslo con contramuslo (cuartos) Caja de 18 kg Caja PRECIO NUEVO: 28.80
Muslo con contramuslo (cuartos) Caja de 15 kg Caja PRECIO NUEVO: 24.80
Muslo con contramuslo (cuartos) Caja de 10 kg Caja PRECIO NUEVO: 15.00
Muslo con contramuslo (octavos) Caja de 23 kg Caja PRECIO NUEVO: 39.10
Muslo con contramuslo (octavos) Caja de 22 kg Caja PRECIO NUEVO: 37.40
Muslo con contramuslo (octavos) Caja de 20 kg Caja PRECIO NUEVO: 34.00
Muslo con contramuslo (octavos) Caja de 18 kg Caja PRECIO NUEVO: 30.00
Muslo con contramuslo (octavos) Caja de 15 kg Caja PRECIO NUEVO: 25.50
Muslo con contramuslo (octavos) Caja de 10 kg Caja PRECIO NUEVO: 17.00
Alas Precio/Kg PRECIO NUEVO: 3.00
Patas Precio/Kg PRECIO NUEVO: 0.75
Corazón Precio/Kg PRECIO NUEVO:1.55
Molleja de Pollo Precio/Kg PRECIO ACTUAL: 1.95 PRECIO NUEVO: 1.55
Hígado de Pollo Precio/Kg PRECIO ACTUAL: 1.90 PRECIO NUEVO: 1.50
Carapacho con pescuezo Precio/Kg PRECIO ACTUAL: 1.05 PRECIO NUEVO: 0.80
Carapacho de pollo Precio/Kg PRECIO ACTUAL: 1.00 PRECIO NUEVO: 0.75
Pescuezo de pollo Precio/Kg PRECIO ACTUAL: 1.10 PRECIO NUEVO:1.00
Pechuga de pollo marinada Precio/Kg PRECIO ACTUAL: 5.50 PRECIO NUEVO: 5.25
Pechuga de pollo sin piel y sin hueso Precio/Kg PRECIO ACTUAL: 4.50 PRECIO NUEVO: 4.30
Pechuga de pollo con piel y con hueso Precio/Kg PRECIO ACTUAL: 4.50 PRECIO NUEVO: 3.80
Muslo y contramuslo de pollo curado y/o criollo Precio/Kg PRECIO ACTUAL 2.50 PRECIO NUEVO: 2.00
Muslo y contramuslo de Pollo Precio/Kg PRECIO ACTUAL 2.30 PRECIO NUEVO: 1.70
Contramuslo de Pollo Precio/Kg PRECIO ACTUAL 2.40 PRECIO NUEVO: 1.50
Pollo entero Precio/Kg PRECIO ACTUAL 2.90 PRECIO NUEVO: 2.35
Aceite de Canola 1L (base para correlacionar el resto de los formatos) Unidad PRECIO ACTUAL: 2.50 PRECIO NUEVO: 2.00
Aceite de Girasol Refinado 1L (base para correlacionar el resto de los formatos) Unidad PRECIO ACTUAL: 2.60 PRECIO NUEVO: 2.10
Aceite de Soya Refinado 1L base para correlacionar el resto de los formatos) Unidad PRECIO ACTUAL: 2.40 PRECIO NUEVO: 1.95
Aceite de Soya Refinado, bolsa de 500 ml Unidad PRECIO ACTUAL: 1.15 PRECIO NUEVO: 0.95
Picadillo de res 250 grs segunda calidad Unidad PRECIO ACTUAL: 1.30 PRECIO NUEVO: 1.05
Picadillo de res 450 grs segunda calidad Unidad PRECIO ACTUAL: 2.30 PRECIO NUEVO: 1.90
Picadillo de res 454 grs segunda calidad Unidad PRECIO ACTUAL: 2.40 PRECIO NUEVO: 1.90
Picadillo de res 500 grs segunda calidad Unidad PRECIO ACTUAL: 2.55 – 2.60 PRECIO NUEVO: 2.10
Picadillo de res 1000 grs primera calidadUnidad PRECIO ACTUAL: 5.95 PRECIO NUEVO: 4.75
Picadillo de res 1000 grs segunda calidad Unidad PRECIO ACTUAL: 5.05 – 5.20 PRECIO NUEVO: 4.05
Hígado de Res Precio/Kg PRECIO ACTUAL: 2.30 PRECIO NUEVO: 1.85
Hígado de cerdo Precio/Kg PRECIO ACTUAL: 1.90 PRECIO NUEVO: 1.55
Frazada de Piso 60×80 centímetros (base para correlacionar según medida) Unidad PRECIO ACTUAL: 0.80* PRECIO NUEVO: 0.60
Tubo fluorescente de 18 – 20W de Programas Ahorro Energético Unidad PRECIO ACTUAL: 1.00 PRECIO NUEVO: 0.60
Galleta Soda cracker 40gr PRECIO NUEVO: 0.10
Galleta Guaní/dulces 230gr PRECIO NUEVO: 0.20
Galletas de Sal Carola 500gr PRECIO NUEVO: 0.50
Sorbeto litografiado 45gr PRECIO NUEVO: 0.10
Bombón sólido 10g PRECIO NUEVO: 0.05
Africanas o figuras 11.5g PRECIO NUEVO: 0.05
Peter fundente 100g PRECIO NUEVO: 0.40
Caramelos duros bolsa La Estrella 1000g PRECIO NUEVO: 0.80
Desayuno de chocolate 500g PRECIO NUEVO: 0.60
Confituras (huevitos) 30g PRECIO NUEVO: 0.20
Extrusos de maíz 30g PRECIO NUEVO: 0.20
Bolitas de queso 120g PRECIO NUEVO: 0.80
Chicotico de ajo 120g PRECIO NUEVO: 0.80
Chicotico de ajo 90g PRECIO NUEVO: 0.50
Chicotico de queso 40g PRECIO NUEVO: 0.40
Caldo de bacon con bijol Unidad PRECIO NUEVO: 0.10
Caldo de pollo con tomate Unidad 11.5g PRECIO NUEVO: 0.10
Sazón completo de naranja agria 5g PRECIO NUEVO: 0.10
Canela molida Findy 4g PRECIO NUEVO: 0.10
Orégano molido Findy 4g PRECIO NUEVO: 0.10
Refresco instantáneo Piñata 200g PRECIO NUEVO: 0.85

*Este precio se encuentra regulado por la Resolución 57/16 del MFP

En este enlace se puede consultar el documento oficial en pdf

Nota: Los primeros precios son los actuales, los segundos precios son lo que regirán a partir de mañana.

Aunque los trabajadores aun desconocen los detalles y nuevos precios están avisados de los cambios, estas son los testimonios de algunos de ellos.

Mercadito TRD Tulipán entre Panorama y Oeste: Es seguro que bajarán los precios de algunos productos, aunque el tendero desconoce cuándo, me adelantó que el aceite será rebajado.

Mercado Tiendas Panamericanas (Curvita de Tulipán): Confirmado, mañana bajarán los precios pero sólo de algunos pocos productos. Esta tarde comienzan con el cambio de precios en caja.

Mercado TRD “La Mariposa” 24 y 41: Cuando cierren la tienda a las 6:00 pm el personal de la tienda se reunirá para explicar la rebaja y comenzar a cambiar los precios y configurar la caja.

 

Tomado del Blog La esquina de Lilith.

Habrán muchos viejitos socialistas

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Terapia de congreso

realidad_cubanaPor: Harold Cárdenas Lema

Este post es para mí. Para leerle a mis nietos cuando nadie se acuerde de la coyuntura actual y los grandes nombres, los grandes congresos sean historia. Es un lujo que me doy a los 30, sin hijos, esposa ni nada que perder. Un arrebato de esa libertad que no te da nadie porque nace con uno y va guardada bien dentro junto a Martí y Mandela.

En la Cuba del 2016 todavía algunos insisten en reglas no escritas que rigen los tabúes nacionales. Tonterías tales como que no se debe escribir sobre el Partido o los dirigentes. Políticas suicidas que solo han logrado callar a los revolucionarios y darle voz a los que no lo son. Por esas y otras razones me hice un blog a los 24 años donde violé a conciencia cada tabú político. Y hasta hoy, entre los artículos que me hacen sentir más orgulloso está uno sobre Fidel y dos o tres sobre el Partido.

Sigo sin creer en las reglas no escritas, si han de susurrarse es porque les falta sustento.

Ojalá hubiera llegado hasta aquí libre de traumas, pero no es así. El primero fue en 9º grado cuando quise ser miembro de la UJC y me negaron la entrada dos chicas que hoy viven en Miami. El trauma más reciente ha sido morderme la lengua en muchos temas nacionales por complejo o vergüenza. Este país hoy necesita tanto luchar por su soberanía y sus verdades en el extranjero como enfrentar asuntos internos y algo me decía que hacer lo primero me inhabilita en lo segundo. Pero no más.

Cuba ha sido lo que es hoy por su circunstancia. Ser vecino de Estados Unidos en condiciones de hostilidad ha condicionado todo lo que somos y pudimos ser como país, pero no es solo eso. El proyecto político actual primero fue nacionalista, luego se vistió de ideologías y geopolíticas. Nos tocó la Guerra Fría, nos tocó la influencia estalinista y bastante que nos pusimos duros en ocasiones en que todos los rojos del mundo iban por la canalita soviética. Aprendimos a vivir bajo el bombardeo de la hostilidad abierta, construimos nuestras vidas de esa manera y hoy que comienzan a detenerse las bombas visibles, cuesta vivir de otra manera.

Y estamos listos para ello. Como siempre estuvimos listos para tener un celular o entrar a un hotel, viajar o vender un carro. Siempre hemos estado listos, cuando tengamos Internet no pasará nada, o sí, quizás la tengamos demasiado tarde y hayamos perdido la iniciativa de traerla a tiempo. Hoy el miedo es el peor enemigo, porque nos paraliza y pone a la defensiva, impide que nos movamos o siquiera que decidamos nosotros el rumbo.

Y cuesta mucho vivir en la inercia cuando la vida es una sola.

Las revoluciones deben ser siempre valientes. Si se hace algo asumir el éxito o la derrota, y explicar razones. Esas decisiones sin nombre son las peores, porque los platos rotos siempre los paga el proyecto, y tras él se esconden todos los que tienen errores que ocultar.

Son tiempos confusos en Cuba. Acaba de irse un presidente estadounidense y casi me da vergüenza haber escrito sobre su visita. En cuanto puso el pie en el avión comenzó una estampida de comentarios que se nos fue de las manos. De la opinión y las valoraciones necesarias sobre su discurso se pasó a la papilla ideológica. Y los cubanos estamos cansados que se nos trate como ingenuos manipulables después de medio siglo de alfabetización. Las sutilezas de la política le son ajenas a muchas de las personas que influyen en la vida pública del país, incluso con responsabilidades políticas.

Lo más triste es que no es tan difícil. En muchos casos nos ponemos la soga al cuello innecesariamente. Porque no hay nadie que comente sobre la última conferencia de prensa donde apareció nuestro presidente y hubo una parte en que no lució bien. Nadie dice por qué, si fue porque no sabía que harían preguntas en el lugar, si le tomó de sorpresa. Nadie se cuestiona en el periódico o la televisión si estaba bien asesorado o no en algo que repercute en los que todavía apoyamos el proyecto. Nadie sabe que entre la prensa ahí presente apenas había periodistas cubanos. Esas y muchas otras cosas los cubanos las podemos entender, podemos sentir empatía, podemos comulgar.

Lo que no sabemos hacer es sentirnos al margen, que no den explicaciones al pueblo, el soberano.

Ya llegó la época de explicarse, de generar nuevos consensos. El contrato social establecido en 1959 fue con la generación de ese momento, las actuales necesitan otras metas, tienen otros sueños. Seguirle hablando a los del 59 e ignorar que la mayoría de los cubanos no vivió en esa época sería un error fatal. Y en el fondo de las insatisfacciones este sigue siendo un pueblo revolucionario, pero necesita razones urgentes para seguirlo siendo porque sin sueños posibles no se puede hacer sacrificios.

Somos un país traumatizado por lo que no ha podido ser, por hacer tan buenos profesionales y no tener cómo pagarles después, por crear expectativas y sueños que la realidad nos robó. Porque la crisis cuando se hace permanente genera incertidumbre.

Este post es para mí. Lo escribo el día antes que comience un congreso partidista y quizás lo lea en un futuro cuando vayamos por el congreso 18 o no haya ninguno más. Los cambios que se ven en el horizonte de las próximas 24 horas no valdrán de nada si en ellos no se ven reflejados los 11 millones de cubanos que habitamos esta isla. De nada valen todas las buenas intenciones si no hay resultados concretos, si los ingresos que genera el creciente interés en Cuba no se reflejan en la mesa del cubano, si cuanto menos no se caza ratón.

Mientras este proceso ocurre les prometo ser consecuente y seguir acompañándolos en este blog. Si por un triste giro del destino Cuba se mueve a la derecha, yo seré el abuelo, el viejito socialista que vote por un partido de izquierda. Y esa es la razón principal de estas líneas, mirar atrás con el paso de los años y poder estar orgulloso (o no) de lo construido.

Esta es la línea que dibujo en la arena para medirme yo mismo mirando a un futuro con canas. Ojalá en ese entonces sigamos siendo el país que sueña imposibles… y logre alcanzarlos con más frecuencia.

Tomado del Blog La Joven Cuba.