Día: enero 13, 2015

Los osos traen su mensaje de tolerancia y comprensión a La Habana

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El mensaje de tolerancia y comprensión entre todos los pueblos, culturas y religiones del mundo que han trasmitido por los cinco continentes los osos de tamaño real (aproximadamente 2 metros) del proyecto UnitedBuddyBears, llegará a la Plaza de San Francisco de Asís de la Habana Vieja. Estos alrededor de 140 osos que podrán ser apreciados a partir del 16 de enero, evocan a los países miembros de las Naciones Unidas y se exhiben de la mano en consecuencia con su mensaje de diálogo y concordia.

Creados en 2001 por Eva y Kalus Herlitz con la colaboración de escultor austríaco Roman Strobl,y con la participación de artistas de cada uno de los países que ellos representan, estos osos han visitado ciudades como Viena, El Cairo, Jerusalén, Buenos Aires, Montevideo, París, Hong Kong, Estambul, Tokio, Sydney, Varsovia y Río de Janeiro y desde su primera exposición en Berlín en 2002 han sido apreciados por más de 30 millones de visitantes.
Los diversos estilos de los artistas que toman parte en el diseño de los osos de sus países de origen y las distintas señas culturales que cada uno internacionaliza, permite el disfrute de una obra colectiva intercultural que, como aseguran los organizadores del proyecto,“le hace vivir al visitante un viaje alrededor del globo”.

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Asimismo las actividades de los UnitedBuddyBears, han estado asociadas a la UNICEF y sus proyectos de la ayuda para niños necesitados. A partir de donaciones, de organizaciones locales y la subasta de algunas de esas piezas se han recaudado hasta el momento alrededor de 2 millones de euros para los más pequeños.

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Durante la estancia habanera de los osos que se extenderá hasta principios del mes de marzo se prevé subastar el oso que representa a la Isla, obra de la artista cubana Nancy Torres, quien junto a los promotores del proyecto Eva y el Dr. Klaus Herlitz, se darán cita en esta capital.

 

Programa en La Habana de UnitedBuddyBears.

17 de enero, 10:00 a.m.: Presentación de la compañía infantil la Colmenita presentará una función teatral alegórica a la exposición, teniendo como tema la paz y la tolerancia entre los pueblos.
20 de enero, 3:00 p.m.: La ronda de la tolerancia, en la que participarán niños del proyecto Aula Museo. Recorrido por la exposición, acción de creación plástica, canciones y una ronda final con todos los niños

29 de enero, 3:00 p.m.: Un amigo nuevo, acción cultural en la que participarán también niños de las aulas museo, quienes mediante una actividad de creación plástica podrán hacer nuevos amigos y conocer a los integrantes de otras aulas museos

A partir del 17 de enero, viernes, 3:00 p.m. y sábados, 10:00 a.m.: Recorridos especiales sobre temas relacionados con esta exposición, a cargo de historiadoras del arte de la Oficina del Historiador

Mes de enero: Convocatoria abierta el concurso  Decora tu Buddy Bear (dibujo y pintura), en el que podrán participar todos los adolescentes de entre 12 y 19 años de edad, interesados en representar  a través de la creación plástica la forma en qué decorarían un oso cubano.

 

Fuente: Habana Radio.

Bajas “militares” no contadas

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El arca belicista

Los recientes conflictos humanos han reavivado el debate sobre los estragos que ocasionan las guerras en el ámbito de la fauna

El perro, “fiel amigo del hombre”, va con él a la guerra
Foto: animalplanet.tudiscovery.com

 

El perro, en su calidad de mejor amigo del hombre, lo sigue acompañando a cualquier campo de batalla.

Tras recibir múltiples bombardeos israelíes, el zoológico de Al Bisan, en Gaza, perdió todo su atractivo de antaño. A propósito de las labores de recuperación del parque, un reportaje de la cadenaTeleSur mostró hace poco el panorama de devastación donde varias especies fueron igualmente víctimas.

Aparte de los que mueren enjaulados -por hambre, estrés o detonaciones-, los hay que participan directamente en las acciones bélicas, al ser utilizados con esos fines. De ahí que, más allá de lo concebible, las guerras también son cosas de animales.
No en vano durante siglos, paquidermos, equinos, aves, roedores, gatos, canes y cetáceos han sido esgrimidos como armas contra eladversario. Los sórdidos intereses de algunos humanos han signado el destino de muchos ejemplares, obligados a librar absurdas hostilidades donde todo vale, menos la vida.

Reclutando inteligencia animal 

Por su inteligencia, son muy usados como guerreros
Foto: stopalmaltratoanimal.blogspot.com

Lejanos de su inocente imagen y animadas
actuaciones en acuarios, los delfines son muy
recurridos como guerreros, dada su elevada
inteligencia.
Desde la Antigüedad, célebres conquistadores y militares pasaron a la historia montados sobre lomos de elefantes, de cuya exaltación y agresividad innatas se auxiliaron Alejandro Magno, el rey Pirro y el cartaginés Aníbal, entre otros, para amedrentar, pisotear y romper las líneas contrarias.

Se afirma que en la I Guerra Mundial la explotación de la fauna alcanzó niveles jamás vistos. En su curso murieron más de ocho millones de caballos. Los perros fueron usados para rescatar heridos, llegar a puntos inaccesibles y luchar en las trincheras. Para que se tenga una idea, en 1916, solo el Ejército alemán tenía en su plantilla unos ocho mil cánidos.

Mientras las luciérnagas dieron luz para la lectura de mapas y documentos en las noches, las palomas movieron mensajería y los camellos fueron artillados. Aunque en la mayoría de los casos los animales desempeñaron roles vitales y de alto riesgo, hallaron suplicio y muerte como habituales recompensas.

Por su parte, durante la II Guerra Mundial, las potencias implicadas exprimieron su creatividad al respecto. Entre los usos más polémicos estuvo el de los “perros antitanques” por los soviéticos frente a los alemanes. Estos, que portaban explosivos en sus espaldas, fueron entrenados para buscar comida debajo de los blindados y una vez allí, se activaba la carga.

Estados Unidos fue otro que planeó crear “murciélagos-bomba”, bajo análogos principios de detonación a distancia. Al servicio del Reino Unido combatieron miles de macacos de Marruecos. Canarios y ratones fueron introducidos en túneles para detectar gases venenosos. Además, se manejaron 500 mil palomas como mensajeras o “informantes”. De ellas 17 mil fueron utilizadas en área enemiga, y apenas una de cada ocho retornó al punto de partida.

Más cercana en el tiempo figura la guerra de Irak, en la cual George W. Bush no se sacó conejos del sombrero, sino que montó un verdadero circo. Aparte de perros y caballos, envió monos marroquíes para localizar minas terrestres, así como pollos y palomas encargados de advertir posibles ataques químicos. Aun delfines resultaron alistados como “patriotas” de la Unión.

Los roedores, en los laboratorios de la guerra: desactivando minas
Foto: blogs.lainformacion.com

 

Por su tamaño, ligereza y olfato, los roedores son utilizados para desactivar minas antipersonales.

Top secret

Justamente las fuerzas armadas estadounidenses figuran entre las de más vasto historial en este tipo de abusos. Tales oficios son clasificados como Top secret. No obstante, las investigaciones publicadas revelan que han experimentado diversos tipos de armamentos en animales, desde rifles, agentes biológicos y químicos, hasta explosivos atómicos.

Por supuesto, estos ensayos militares llegan a ser intensamente dolorosos, reiterados, costosos, e incluso no confiables, y se convierten muchas veces en verdaderos fiascos, toda vez que muchos de los resultados ya fueron observados con anterioridad, o porque no son extrapolables al género humano.

Así, se han probado ojivas nucleares sobre rebaños de ovejas; ratas vivas han sido sumergidas en agua hirviente o prendidas con etanol por 10 segundos; monos atados a simuladores de vuelo, irradiados con rayos gamma para ver si resistían durante las 10 horas que tardaría un supuesto bombardeo a Moscú; esto, por citar algunos ejemplos.

En los macabros laboratorios, además, se inoculan virus a conejos y simios; o se someten a efectos de descompresión, ingravidez, drogas, alcohol, inhalación de humo y oxígeno puro. Otras pruebas incluyen colgar a cerdos y cabras con sogas, y dispararles a sus ancas para luego practicarles cirugías. No importa si algún ejemplar logra sobrevivir, igual termina muerto.

Los belicosos procedimientos parecen no tener límites. Quizá por ello los proyectos más contemporáneos se centran en el manejo de “insectos-ciborg”, preparados para realizar espionaje en zonas peligrosas y de difícil acceso mediante cámaras de vídeo, micrófonos u otros sensores minúsculos, acoplados a sus cuerpos.

Víctimas inocentes

Elefantes de enormes colmillos encarnaron un arma portentosa en las batallas antiguas
Foto: helepolis.blogcindario.com

Elefantes de enormes colmillos encarnaron un arma
portentosa en las batallas antiguas.
Hace unos meses corrió la noticia de que tres delfines de combate, miembros de las fuerzas armadas de Ucrania, habían escapado de su base naval en el Mar Negro. Y es que, dados su cota de inteligencia y su fácil amaestramiento, estos mamíferos son aprovechados en lugar de operaciones suicidas o para descubrir minas submarinas.

Todavía por estos tiempos las palomas -pese a ser símbolo universal de paz- vuelan calzadas con cámaras en función de filmar territorios hostiles. Los perros, en calidad de mejores amigos del hombre, lo siguen acompañando al campo de batalla. Asimismo ocurre con los caballos, que se mantienen sirviendo de transporte en litigios en los confines del Oriente Medio.

El tema pudiera tener aristas sugestivas y entrañables, como el amor de los soldados por sus mascotas o la devoción recíproca de estas; pero en general la asociación del reino animal con la guerra trae lamentables consecuencias. Ya sean bestias de carga, cabalgaduras, mensajeros, guardianes, rescatadores, localizadores de bombas, simples fetiches o armas en sí mismos, los animales enrolados en escenarios bélicos padecen a veces más que las personas.

En una era de armamentos modernos, siguen viéndose enredados en luchas ajenas a su naturaleza, donde solo tienen derecho a esperar a que otros decidan su destino. Por su espíritu de lealtad y avasallamiento lo acatan, tratando de servir al amo con todo su instintivo honor.

Fuera de Las Crónicas de Narnia u otros filmes de ficción, las guerras no pertenecen al mundo animal. Pero, lo cierto es que se han vuelto protagonistas involuntarios de combates innombrables, en los que, con su sacrificio, solo satisfacen la consecución de los objetivos (in)humanos.

Bajas “militares” no contadas
Cada año, al menos 320 mil primates, perros, gatos, aves, cerdos, ovejas, conejos y roedores, entre otros animales, son lacerados y asesinados por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, como parte de experimentos considerados altamente nocivos. Se estima que el costo de esas pruebas excede los cien millones de dólares.

Fuente: Bohemia.