Día: julio 16, 2014

¡Alerta sanitaria!: Peligroso caracol africano fue introducido en La Habana

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achatina

Al parecer la Aduana General de la República de Cuba está tan ocupada  prohibiendo, multando o reduciendo lo poco que se puede introducir al país, que hechos tan importantes como este suceden con normalidad poniendo en peligro la salud humana y el desequilibrio de la fauna nacional.

Deberían prestarle más atención a estas cosas y dejar de perseguir y cuestionar tanto a los cubanos, que más que nada, lo que hacemos es para sobrevivir en esta orilla sin tener que largarnos hacia otro lado.

Pero atentos, las nuevas restricciones aduanales han puesto un nuevo precio al pago por las ilegalidades en todas nuestras fronteras. Entonces habría que preguntarse a quién realmente beneficia tanto absurdo. Yo personalmente creo que a la misma aduana, que como bien sabemos es una de las instituciones más corruptas de todo el país, ya que si chocas con la ¨persona adecuada¨ todo tiene su precio y nada se hace imposible. Nótese que en la aduana se sobran las “personas adecuadas”.

Mientras tanto un “descuido” ha hecho evidenciar la vulnerabilidad de nuestro excelente sistema aduanal, por lo que al menos se imponen dos preguntas de orden:

1- ¿Qué estaba haciendo la aduana cuando un ciudadano nigeriano introducía al país semejante ejemplar?

2- ¿Asumirá la Aduana General de la República la responsabilidad por este hecho, reponiendo los daños causados por la Achatina fulica?

A la espera…

Carlos Alberto Pérez
¨La Chiringa de Cuba¨

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Cuba y la teoría de la conspiración

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Alguien quiere que caiga el sistema. Esa es la única conclusión posible si tenemos en cuenta los últimos meses en que han sido aprobadas una serie de medidas de carácter impopular.

No sería de extrañar porque para nadie es un secreto que un sector bien posicionado en el país recibiría con beneplácito el ingreso de Cuba al mundo capitalista. Ya pasó en la URSS cuando muchos políticos de moralina de repente se convirtieron en empresarios y oligarcas. Las medidas de los últimos tiempos parecen hacerle un favor.

Primero impidieron a finales del pasado año la venta de ropa importada por parte de los ciudadanos, que incluso dispuestos a pagar licencia, no encontraron un marco legal para su negocio y lo continúan haciendo aunque ahora desde el mercado negro. Sus mercancías superan en calidad y precio  la oferta estatal pero les resulta más difícil competir desde la clandestinidad a la que han sido enviadas. ¿Qué logró esto? Convertir en ilegal una actividad económica inevitable.

La siguiente medida fue la prohibición de los cines 3D que la iniciativa ciudadana había instalado a lo largo del país con la tolerancia gubernamental hasta que, por razones aún desconocidas, la tolerancia bajó a cero y la tecnología en tercera dimensión pasó a la dimensión desconocida cuando se prohibieron tajantemente. Fue tan de cuajo el asunto que incluso los restaurantes y bares particulares que tenían instalado el 3D en sus menús o como forma de entretenimiento, se vieron obligados a retirarlo. Un absurdo, desde entonces medidas así me recuerdan a la Ley Seca y el desenlace que ésta tuvo.

 

Nadie nunca imaginó cuán irracional sería el próximo paso, ni cuán lejos llegaría la imaginación de la persona que le puso precio a la venta liberada de autos modernos.

Los “precios competitivos” que aun hoy tienen los autos en Cuba pueden competir con un penthouse en Manhattan o un yate en Europa, que parecería cosa de chiste si no fuera porque nos ha convertido en la burla internacional. Quizás quien toma decisiones así no necesita comprar un auto en el CIMEX o no le afecta la precariedad del transporte público.

La gota que colmó el vaso llegó cuando la Aduana General de la República anunció nuevas normas para la importación de productos al país. Éstas tienen como objetivo limitar la venta de productos en el mercado negro, que el Estado no permite efectuar de manera legal. Esta medida, de cuestionable legitimidad, termina por afectar a la totalidad de cubanos que tienen la oportunidad de viajar. ¿Seguimos botando el sofá por la ventana?

Ah! Cuánta añoranza sentimos los cubanos con aquel momento feliz que marcó el inicio del 2013 en que la nueva Ley Migratoria anunciaba cambios beneficiosos para todos, en que las políticas estatales buscaban el avance de nuestra economía a través de la entrega de tierras a la población y otras acciones ventajosas para las masas. ¿Cuándo el desarrollo del país entró en contradicción con los intereses inmediatos del pueblo?

Tengo la duda razonable de que los últimos acontecimientos favorezcan más a los enemigos del proyecto nacional que a nosotros mismos. Tengo el temor de que buscando una mejoría económica a mediano o largo plazo, estemos hipotecando el favor popular en estos mismos momentos. Tengo mil y una preocupaciones que sospecho, no son solo propias sino que comparten muchas más personas.

Lo que está ocurriendo puede ser intencional para sabotear la Revolución Cubana o quizás es pura incapacidad administrativa. Esto sería peor y mucho más triste porque entonces el proyecto nacional perecería de la mano de quienes están encargados de salvarlo.

Raúl ha mostrado genuino interés en salvar la Revolución y no ha sido conservador a la hora de aplicar medidas para ello pero debe contar con personas en numerosos ministerios que están muy bien “conectados” dentro del país y tendrían mucho que ganar con una regresión al capitalismo.

Siempre he sido paranoico, prefiero serlo que pecar de ingenuo y busco siempre el peor escenario posible para evitar sorpresas. ¿Es realmente tan descabellado pensar que en Cuba algunos estén empujando el archipiélago hacia la derecha? Pregunto: ¿Alguien cree de veras que con una sucesión de medidas impopulares puede protegerse o salvarse un sistema político? Posiblemente no, y alguien quiere que caiga el sistema.

Fuente: La Chiringa de Cuba.