Cliff Diving en La Habana: saltos de vida o muerte (+Fotos de Claudio Pelaez Sordo)

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LA HABANA. En los últimos tiempos han visitado esta capital hombres y mujeres que al decir del filósofo existencialista alemán Arthur Schopenhauer (1788-1860), pertenecen al grupo de esos humanos que, como no le tienen el menor temor a la muerte, “encuentran placer jugándose la vida”.

Así tenemos a Alain Robert, el francés hombre araña que tuvo en vilo a media ciudad que le observaba escalar por sus propios brazos y piernas cada piso de nuestro “majestuoso” hotel Habana Libre. Luego, para no entrar en detalles de los anónimos turistas que rentan un coche y conducen por temerarias carreteras, aquello de Diana Nyad, la nadadora norteamericana que contra viento, marea, tiburones y aguas malas, se lanzó a nado para cubrir la ruta Habana-Cayo Hueso.

Nada, que con el transcurso del tiempo, los cubanos nos estamos consolidando para las grandes emociones que implican los deportes de alto riesgo y también para otras actividades si bien no deportivas sí consideradas como de sumo peligro.

Lista la plataforma de diez metros de largo por cuatro de alto para que en los días 9 y 10 de mayo audaces clavadistas hagan sus evoluciones de acrobacia y ritmo a la entrada de una bahía con mucha historia y con el Castillo de los Tres Reyes Magos de El Morro (1589) a sus espaldas como parte de una majestuosa fortaleza que una vez que el italiano que la construyó, Juan Bautista Antonelli, le pasó factura al Rey de España, cuenta la chismografía histórica que Su Majestad pidió unos binoculares para apuntar de inmediato: “Algo que haya costado tanto deberá ser avistado desde el Reino de España”.

Un acontecimiento que nadie debe pasar por alto y que sus organizadores nacionales e internacionales tienen en debida cuenta porque saben estar en presencia de un episodio que pasará a la historia y que podría repetirse.

Lo dicen los que saben, que cuando la tiradita supera los veinte metros de altura (la nuestra será de 27) un mal impacto sobre el agua pudiera representar un choque contra una pared de hormigón fundido, como lo ha reconocido el colombiano Orlando Duque, todo un experimentado que resume el reto afirmando que “lo interesante es intentar cosas nuevas”.

Alguien le tomó la velocidad de caída a Duque porque asegura que tan sólo en 2,5 segundos, esta registra las 90 millas por hora. Los amantes del béisbol saben lo que eso significa.

Los residentes en la capital no le han perdido pie ni pisada a tan singular acontecimiento. Desde hace semanas, un joven periodista deportivo, Héctor Villar, nos trae en el canal Habana durante casi media hora, los pormenores de esa cita en las rocas del Morro y ya a estas alturas –nunca mejor dicho- cada cual debe saber en qué sitio ubicarse para disfrutar del espectáculo ante pantallas gigantes o a simple vista.

Como ya se ha dicho, tenemos sólo un cubano implicado directamente en el evento. Se trata de un otrora clavadista y hoy Comisionado Nacional de Clavados del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), que fungirá como uno de los jueces que impartirá sentencia desde un bote según patrones de clavados más otros agregados dadas las características de estos saltos.

Para tener una idea del peligro que correrán los competidores, este exdeportista le confesó a Villar, que en su época no se pasó de los diez metros de altura. “No saltaba aunque fueran diez metros con dos centímetros”.

Los preparativos en El Morro van por buen camino. Saltarán a mar abierta por el lado oeste y no como algunos pensaban que lo harían hacia el canal de entrada a la bahía. La razón es una: no hay calado suficiente para la caída de esos misiles humanos.

La plataforma de lanzamiento ha sido colocada en la explanada del faro y se ha tenido en cuenta la protección de la fortaleza toda vez que no está anclada, sino que fue fijada mediante un sistema de soportes que no afecte la estructura.

Las anteriores competiciones de clavado extremo suelen realizarse desde antiguos castillos europeos o famosos acantilados, como la efectuada en La Rochelle, Francia, en el 2011 e Italia el pasado año. De modo y manera que nuestro castillo de El Morro se ha puesto a la par de esas vetustas fortalezas para debutar en el sexto circuito mundial del Cliff Diving.

Debemos aguardar por muchas sorpresas por venir y más información acerca de los siete participantes y cuatro invitados que han manifestado gran interés por viajar a La Habana, disfrutar del valor paisajístico del escenario competitivo al tiempo que protagonizan sus espectaculares zambullidas tras saltos de vida o muerte.

La sexta edición de Red Bull Cliff Diving World Series comenzará en La Habana y culminará en Brasil en octubre del año que corre luego de incluir en el circuito a Texas, EE.UU; Irlanda, Noruega, Portugal y España. El hombre a derrotar, el ruso Artem Silchenko frente a clavadistas como Duque y el británico Gary Hunt.

De momento, y para no perder la cubanía en estas lides, el grupo musical que ameniza la estancia de turistas y visitantes en el Morro ya ha presentado una “guarachita” correspondiente a tan singular acto de coraje y para nada me resultaría extraño que al farero del Morro ya le hayan leído la cartilla de hacia dónde debe mirar porque estamos a las puertas de un evento sin espacio para entretenidos.

Fotos: Claudio Pelaez Sordo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Progreso Semanal. (http://progresosemanal.us/20140505/cliff-diving-en-la-habana/ )

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