Alan Gross comienza huelga de hambre

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Alan Gross, el contratista  que la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) envió a Cuba para introducir equipamientos de telecomunicaciones de forma irregular, preso desde hace cuatro años, ha comenzado una huelga de hambre, con la intención de forzar las negociaciones para su liberación, según informó su portavoz.

“Estoy ayunando para oponerme a las falsedades, engaños y la inacción de ambos gobiernos, no sólo en cuanto a su responsabilidad compartida para mi detención arbitraria, sino también debido a la falta de esfuerzo razonable o válido para resolver este vergonzoso sufrimiento”, dijo Gross mediante un comunicado dado a conocer hoy.

Por su parte Scott Gilbert, el abogado del Sr. Gross, también criticó a la USAID debido a las recientes revelaciones de que esa agencia armó una especie de twitter cubano dirigido a provocar actos de subversión contra el gobierno cubano. El llamado ZunZuneo comenzó a operarse después de que Gross fuera encarcelado en Cuba, a pesar de que, al decir de Gilbert, la agencia debería haber sabido que el esfuerzo podría amenazar la seguridad Gross.

“Una vez que Alan fue detenido, es sorprendente que la USAID pusiera en peligro su seguridad aún más mediante la ejecución de una operación encubierta en Cuba” , dijo Gilbert en el comunicado.

“La USAID ha tomado malas decisiones una detrás de otra. La ejecución de este programa es contraria a todo lo que nos han dicho los representantes de alto nivel de la administración de Obama acerca de las actividades de USAID en Cuba”.

Rajiv Shah , titular de la USAID, deberá rendir testimonio hoy frente a la Comisión de Asignaciones del Senado de los Estados Unidos, en una audiencia originalmente prevista para discutir el presupuesto de la agencia, pero que, según se prevé, se convertirá en un interrogatorio centrado en la operación Zunzuneo.

En febrero pasado Judy Gross declaró en una entrevista que “ha pasado mucho, mucho tiempo y nuestro gobierno es responsable de que Alan esté allá. No puedo creer que no puedan hacer nada. A veces me pregunto si hay algún motivo detrás de todo eso. No quiero ser paranoide, pero todavía me vuelve loca que ni siquiera mencionen el nombre de Alan”.

El propio Gross en diciembre del pasado año dirigió una carta al presidente Obama en la que preguntaba: “¿Por qué estoy aún aquí?”.

“Con el mayor respeto, señor presidente, temo que mi gobierno –el mismo gobierno al que servía en el momento en que comenzó esta pesadilla– me ha abandonado. Funcionarios de su administración han expresado compasión y han pedido mi liberación inmediata, y realmente aprecio todo eso. Pero no me ha regresado a casa.”

El gobierno cubano en repetidas ocasiones demostró tener disposición para un diálogo humanitario. Expresiones del propio presidente Raúl Castro en varias oportunidades lo han sugerido.

Una nota de la cancillería cubana de diciembre de 2013 lo expresaba así: “El gobierno cubano reitera su disposición a establecer de inmediato un diálogo con el Gobierno de Estados Unidos para encontrar una solución al caso del Sr. Gross sobre bases recíprocas, que contemple las preocupaciones humanitarias de Cuba vinculadas al caso de los cuatro [ya son tres] cubanos luchadores antiterroristas que están presos en Estados Unidos”

Por su parte el jefe de la diplomacia norteamericana, John Kerry, ha demostrado en las últimas semanas mayor interés en el tema. Incluso dijo tener “un par de ideas” para solucionar el problema, aunque se negó a dar más detalles.

En febrero pasado una delegación congresional encabezada por el presidente pro témpore del Senado Patrick Leahy, demócrata por Vermont, se reunió con Raúl Castro y también con Alan Gross. El grupo estuvo compuesto además por el republicano Jeff Flake (Arizona) y los demócratas Jim McGovern (Massachusetts), Sherrod Brown (Ohio), Debbie Stabenow (Michigan), Sheldon Whitehouse (Rhode Island) y Chris Van Hollen (Maryland).

Fulton Armstrong, asesor de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, en un artículo publicado originalmente en The Miami Herald en 2011, había sido enfático en afirmar que “es hora de limpiar los programas que promueven un cambio de régimen en Cuba”.

“Los programas de Cuba –diseñados para identificar, organizar, capacitar y movilizar a los cubanos para que exijan cambios políticos en su país– tienen un patrimonio especialmente problemático, incluyendo malversación, mala gestión y la politización sistémica.

“Hemos confirmado que el Departamento de Estado y la USAID no tenían política alguna para informarle a estos individuos que esas operaciones clandestinas no son legales en Cuba, y que las leyes de Estados Unidos prohíben que los agentes extranjeros que no se han inscrito como tal puedan viajar por el país distribuyendo equipos de satélite, puntos de acceso WiFi, equipos de encriptación y telefonía, además de otras asistencias de valor monetario”.

La huelga de hambre de Gross (64 años), condenado a 15 años, podría forzar la velocidad de contactos bilaterales, en curso, pero discretos.

Las revelaciones hechas por la Associated Press acerca de la misión de inteligencia contra Cuba encabezada por la USAID denominada ZunZuneo, y otras de las que también se ha tenido noticias, como Piramideo, han confirmado la responsabilidad de Washington y permiten a muchos exigir un cambio inmediato de política.

 

 

Fuente: Progreso Semanal.

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