Por hacerme el periodista

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humor_0Por Rodolfo Romero Reyes

Estaba en primer año de la universidad y estudiaba Periodismo, de eso hace ya ocho años y todavía no logro reponerme. Paso por su lado y no lo saludo. Coincido en eventos gremiales y espero que no recuerde mi cara. ¡Qué pena! Ojalá él se haya olvidado para siempre de aquel estudiante primerizo que cometió uno de los errores más graves que puede ­cometer un periodista.

Aquellas fueron mis primeras prácticas laborales. Me ubicaron en el periódico Granma por ser de los alumnos más destacados con cierta profesora que me tenía mucho cariño y que después de graduado, un buen día, decidió apenas ­saludarme y hoy me trata con frialdad. Pero bueno, volviendo al tema, me ubicaron en Granma.

Todos querían Juventud Rebelde que sin dudas ofrecía más oportunidad a los estudiantes para publicar. Pero a mí no me fue mal, al menos al principio. El primer día salí a una cobertura y ya a la mañana siguiente en mi casa todos disfrutaron ver mi nombre en la página dos del periódico.

Además de aprender con veteranos periodistas las dinámicas de producción, tuve otras experiencias, algunas simpáticas y otras simplemente diferentes. La que más repercusión tuvo en mi vida estudiantil fue una carta que le escribí al presidente de los Estados Unidos y que salió publicada en una de las páginas del Granma. Además de la carta que me enviaron los representantes de la SINA (Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana), la respuesta que les envió el director del periódico donde les decía que la carta era para Bush y no para ellos, y el abrazo emocionado de mi profesora de Periodismo Impreso, lo que más impacto tuvo fue el chucho que durante años me dieron mis compañeros de aula y algunos profesores con los que luego compartiría los guiones del programa Privadamente Público.

En otra ocasión ocurrió que fuimos a cubrir la inauguración de unaexposición plástica el día antes porque no leímos bien la fecha en la tarjeta de presentación. Pero eso lo pudimos solucionar tomando todos los datos y tirando una foto en la que el custodio y la recepcionista de la Casa del Alba observaban detenidamente uno de los cuadros. ¡Vaya modo ético de aplicar lo que aprendimos en clases!

Pero de aquellos días de práctica, el mejor de los cuentos, el hecho más bochornoso, la vergüenza de la que aún no me he recuperadoocurrió aquel día en que quise cubrir la premiación de un concurso musical que tendría lugar en mi natal Guanabacoa. Como la actividad sería un viernes en la noche estaba obligado a llevar la nota el sábado en la mañana, pero el domingo no hay tirada, así que la noticia saldría ­irremediablemente el lunes. Tres días después ya no sería noticia. Perdería la primicia, lo cual es pecado para cualquier periodista.

Entonces tuve aquella genial-estúpida idea. Iría el día antes a hablar con los organizadores de la actividad. Ellos me darían el orden de los números culturales y el nombre de los premiados. Yo podría redactar la nota en tiempo pasado, entregarla el viernes antes de que empezara la actividad y así saldría el sábado en la mañana. Todo bien, todo perfecto.

El sábado compré el periódico y allí estaba mi nota, anunciando los premiados a los cuatro vientos. Como era mi última semana de prácticas no regresé al periódico hasta que, una semana después, alguien me dio el recado: «el jefe de la página Culturales te estaba localizando urgentemente».

Cuando llegué a su oficina, a pesar de que él insistió en que aquello le pasaba a cualquiera, que todos debíamos aprender de nuestros errores, que yo solo estaba en primer año y que no me preocupara, pasé la peor pena de mi vida.

Resulta que aquella noche de viernes llovió en Guanabacoa y las autoridades municipales decidieron ­suspender la premiación. Al día siguiente, llovieron entonces las llamadas al periódico cuando todos leyeron en la prensa la noticia de un hecho que aún no había ocurrido. Nunca más he vuelto a colaborar con el periódico Granma. No me he recuperado de semejante vergüenza. Y eso me pasó… por hacerme el periodista.

 

Fuente: Letra Joven.

Un comentario sobre “Por hacerme el periodista

    camarero escribió:
    abril 3, 2014 en 1:06 pm

    tú tienes que tener más cosas graciosas -no digo vergonzosas, fíjate bien- en tu agenda, aprovéchalas… cada oficio tiene su mundo…

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