Día: febrero 13, 2014

La Tendedera: ¿Hasta cuándo el descaro?

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Mira Joven (Cuba)

Por Yasel Toledo Garnache

Másteres en Cuba nunca han navegado en Internet. ¿Cuánto aportaría el discurso inteligente de nuestros mejores profesionales en foros y otros sitios extranjeros?

La Tendedera de la Universidad de Holguín La Tendedera de la Universidad de Holguín

El inicio de curso fue recibido con la mala noticia de que una identidad visual muy parecida a la de La Tendedera se estaba usando para la nueva plataforma web de los Joven Club, incluso con el mismo nombre. Ciertamente no sabemos si fue una magistral coincidencia o si fuimos víctimas de un robo. Lo que queremos dejar claro es que nuestra Tendedera fue primera.

El amigo Adrián Gattorno me escribió un tanto molesto por una información que leyó en la página web del semanario Cinco de septiembre, en la que se mencionaba a La Tendedera de los Joven Club. Ese tema ya me cansa un poco. MiraJoven tiene varios posts sobre la inconformidad de los…

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Las redes sociales merman nuestra inteligencia: ¿Se nos ha olvidado pensar?

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© AFP / Facebook / RT

Las redes sociales como Twitter y Facebook estarían repercutiendo en nuestra inteligencia al mermar nuestra capacidad de pensar, según sugiere un reciente estudio.

Iyad Rahwan, doctor en la Universidad de Edimburgo, ha llegado a la conclusión de que la velocidad, el volumen y la facilidad con que la información se comparte a través de las redes sociales reduce la capacidad de los individuos de pensar de forma analítica, según concluye en su estudio publicado en la revista ‘Royal Society Interface’.

Para llevar a cabo el experimento, el investigador reunió a un grupo de personas a quienes formuló tres preguntas una y otra vez. Una de esas cuestiones era la siguiente: “Si un bate y una pelota cuestan 1,10 libras en total y el bate cuesta una libra más que la pelota, ¿cuánto cuesta la pelota?”. La respuesta intuitiva es 10 peniques, pero la respuesta correcta es en realidad cinco peniques.

Las mismas preguntas eran repetidas varias veces a los participantes, la gente tendía a quedarse con sus respuestas originales y acertó en un 25% de ocasiones.

Rahwan hizo luego las mismas preguntas a un segundo grupo de personas. Primero respondieron a las preguntas de forma individual, pero luego fueron puestos en grupos y se les permitió ver las respuestas de los demás. Los participantes se daban cuenta rápidamente si alguien de su grupo tenía la respuesta correcta y cambiaba la suya. No obstante, cuando les volvían a hacer la misma pregunta, no acertaban.

Esto sorprendió mucho a Rahwan, que sugiere que los voluntarios copiaban las respuestas sin pensar en la lógica de su elección. “Creemos que las personas no están dispuestas a reflexionar más porque se necesita tiempo y esfuerzo y en la vida cotidiana no nos podemos dar el lujo de verificar todo”, concluye.

Fuente: RT Actualidad.