Un infeliz acto de protesta.

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bandera al viento
Una bandera, no es jamás símbolo de un gobierno o de un partido, nadie puede apropiarse de ella, pertenece a la Patria, a todos. Para nosotros, los cubanos, nuestra bandera es el símbolo mayor de Cuba, de nuestra Patria, la vemos ondear y nuestro pecho se ensancha con orgullo, nuestros ojos se humedecen y nuestras manos intentan tocarla, acariciarla. Amamos sus colores, franjas y estrella, su historia. Pertenece a todos los cubanos, a los que se quedaron en la Isla y a los que emigraron, llevándosela en el pecho y la memoria.

Hoy, gracias a las redes sociales, leí una noticia que me molesto, me indigno, fue como una bofetada en el rostro y créanme, no soy Jesús, no he aprendido a voltear la mejilla; un grupo de venezolanos en Mérida, quemaron banderas cubanos en protesta por la presencia del gobierno cubano en el país.

Nuestra bandera, es de todos los cubanos, cuando la queman o insultan, todos los que la amamos nos sentimos arder en ira, insultados. Creo que fue una decisión infeliz quemar nuestra bandera para expresar su descontento con la presencia de cubanos enviados por el gobierno. Nadie tiene derecho a quemar la bandera de ningún país por desacuerdos con gobiernos o políticas. Las banderas no pertenecen a los gobiernos, ni a los partidos; son del pueblo, de su historia y orgullo. Quemarlas, es insultar a los pueblos, es un triste acto de odio mal expresado, manipulado y vulgar. Termina irritando a un pueblo disperso por el mundo.

No voy a caer en la trampa de insultar al pueblo venezolano, primero, no es mi estilo, segundo, el grupo que quemó nuestra bandera ofendiéndola y ofendiéndonos; no representa al pueblo venezolano. Lo veo como un acto infeliz, un intento de dirigir un insulto a un gobierno y terminar insultando a un pueblo que desde todos los rincones del mundo indignado y molesto, cubanísimo y amante de su bandera y sus símbolos, sale en su defensa. Tomamos en nuestros brazos las cenizas de nuestra bandera quemada y ofendida, las echamos al mar y ante el asombro de los miopes y tontos que la hicieron arder, un enorme arco iris tricolor inunda el Caribe. Los cubanos desde Europa, África, Asia y America, se deleitan en su esplendor, se abrazan emocionados. Mientras una estrella inmensa nos ilumina, reafirmando que el intento de destruirla fue en vano, florece multiplicada en nuestros pechos y en los brazos que se alzan para defenderla, borrando llamas e insultos.

Allá en lo alto de una palmera nuestra bandera desafía el viento, huracanes y rayos, se burla de intentos de destruirla y sonríe al mañana.
bandera-cuba-quemada

Fotografia tomada de Google.

 

Fuente: Habanero 2000.

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