Día: octubre 2, 2013

La prensa en Cuba, los blogs y algo más

Posted on

Los “escribidores de blogs”, los blogueros, son y se deben a sus propios criterios, solo que no los gritan en un parque o imprimen en un periódico –quizá pronto–, sino que los publican en Internet.

Trucos para mantener el anonimato en la Web

Posted on

Mantener el anonimato hoy en día en Internet se hace complicado, en especial con la proliferación de las redes sociales pero también por el excesivo uso y abuso de las cookies y de toda clase de artimañas que ciertas páginas utilizan para guardar información sobre nuestro hábito de navegación. Continuamente surgen noticias sobre empresas de Internet que han abusado de nuestra confianza o de gobiernos que espían a ciudadanos de forma poco justificada. En Bitelia hemos hablado largo y tendido sobre precauciones que debemos tomar para proteger nuestra seguridad y, cómo, por ejemplo, mantener a raya tu privacidad en las redes sociales. En este artículo vamos a desgranar algunos trucos y consejos que puedes seguir para proteger tu anonimato en la Web y navegar tranquilo y a salvo.

anonimato en la Web

Aunque no le demos suficiente importancia, nuestros datos personales son importantes. De forma intencionada o por descuido, compartimos en la Web datos e información personal. Además, ciertas páginas tienen métodos para saber qué hacemos o dejamos de hacer mientras las visitamos y utilizan ese conocimiento con mayor o menor ética. Está claro que no siempre vamos a estar seguros al 100% de mantener a salvo nuestro anonimato en la Web, pero hay pautas y herramientas que nos ayudarán a cuidar un poco nuestros datos y hábitos personales en la red.

Mantener el anonimato a nivel local

anonimato en la Web

Empezamos con lo más básico. Tan importante es lo que dejas en Internet tras navegar por la Web como lo que tu navegador guarda tras tu paso por el ciberespacio. Aunque la mayoría conocemos las opciones que ofrecen los navegadores actuales para controlar qué guardan tras navegar por Internet, no está de más recordar que tenemos dos opciones: usar el modo incógnito de los navegadores más modernos o eliminar cualquier rastro de nuestro paso por el navegador.

En primer lugar, las versiones más recientes de los navegadores Google Chrome, Firefox, Internet Explorer, Opera o Safari, por citar los más populares, tienen un modo privado, modo incógnito o como quieran llamarle, que consiste en no guardar constancia de nuestra navegación. En este sentido, no se guarda nada en el historial, ni cookies, ni caché, ni siquiera en el historial de descargas. Este sistema no nos protege de los peligros de Internet, pero sí garantiza que si compartimos nuestro ordenador o nuestro equipo es vulnerable a intrusiones a distancia, no quedará constancia de qué páginas hemos visitado ni qué hemos hecho en ellas.

Por otro lado, todos los navegadores actuales tienen opciones para borrar la caché, el historial, las cookies, las contraseñas guardadas y demás elementos que un navegador guarda, en principio, para facilitarte la navegación, pero en casos concretos puede usarse en tu contra.

Navegar por sitios seguros o de confianza

anonimato en la Web

Otra posible solución, menos drástica que la anterior, es acceder únicamente a páginas de confianza o de las que puedas fiarte. Existen servicios online y extensiones para el navegador que te permiten saber si una página es segura o no, como WOT, una extensión para los principales navegadores que destaca si una página es de fiar o si tiene mala reputación. La información está basada en las puntuaciones de los usuarios de WOT, y tiene en cuenta muchos factores, entre ellos la privacidad.

Por otro lado, puedes hacer uso de herramientas como HTTP Nowhere, que obligan a acceder a páginas con acceso seguro y cifrado HTTPS.

En tercer lugar, y como alternativa a la todopoderosa Google, una de las páginas más usada en la actualidad, es recomendable acudir a alternativas que garanticen el anonimato en la Web, como DuckDuckGo, un buscador muy completo y repleto de funciones y que destaca porque no guarda un historial de nuestra navegación ni otros datos susceptibles de ser usados sin nuestro conocimiento.

Proxies y conexiones anónimas

anonimato en la Web

En Bitelia ya hemos hablado de las conexiones anónimas a través de VPN y proxies. Sus ventajas son, por un lado, que permiten saltarse bloqueos y censuras de ciertos gobiernos y, por otro lado, mantener a salvo tu privacidad al interponerse entre el servidor de la página web que visitas y tu navegador web.

Encontrarás servicios proxy de este tipo gratuitos y de pago, locales y a través de extensiones o plugins. Uno de los más populares es Tor, del que se ha hablado mucho a raíz del espionaje de la NSA norteamericana. Tor es un programa disponible para Windows, Mac y Linux que te permite acceder a una red anónima desde la que navegar protegiendo tu anonimato en la Web. Así, si una página quiere saber desde dónde accedes o las características de tu equipo, se encontrará con los datos del servidor anónimo en vez de tu equipo. Entre las ventajas de Tor, destaca su facilidad de instalación y de uso, totalmente transparente al usuario, ya que conecta automáticamente en vez de obligarte a configurar manualmente los servidores.

Usar navegadores que protegen el anonimato

anonimato en la Web

Otra opción, parecida a la anterior, es usar un navegador especializado en proteger el anonimato en la Web. En concreto, destaco dos, PirateBrowser y Superbird, por ser los más completos y fáciles de usar.

En el primer caso, PirateBrowser viene avalado por Pirate Bay, los responsables del buscador de BitTorrent más popular y del partido pirata europeo. Su último movimiento ha sido ofrecer un navegador para mantener a salvo tu anonimato en la Web. En concreto, PirateBrowser está formado por Tor, del que acabamos de hablar y una versión de Firefox que no requiere instalación, además de algunas extensiones y marcadores para navegar de forma segura.

Por otro lado, Superbird está basado en Google Chrome pero se desmarca de éste en varios aspectos, principalmente no enviar ninguna información a Google en relación a la instalación de Superbird/Chrome y sobre las páginas que escribas en la barra de direcciones.

 

Fuente: Bitelia.

 

Respuesta sincera a un pecador de otro pecador – Sin secretismo, sección de CUBAPERIODISTAS –

Posted on Actualizado enn

Respuesta sincera a un pecador de otro pecador

Por: Juan Marrero

Harold Cárdenas es un joven bloguero que se ha molestado con el comentario que publiqué en cubaperiodistas.cu, en la sección Sin Secretismo, relacionado con algunas señales que se han dado en los medios en respuesta a la cerrazón informativa luego del IX Congreso de la UPEC. No tuve intención alguna de negar a nadie su derecho a dar una mirada a la realidad ni desconocer la contribución de algunos blogueros en la lucha contra el secretismo, y mucho menos atizar divisiones entre quienes ejercen el periodismo como profesión y aquellos que hacen lo que se ha dado en llamar periodismo ciudadano, gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación.

Mi única intención fue llamar la atención sobre algunos hipercríticos que andan por la blogosfera y que actúan, a veces, de modo irresponsable enjuiciando lo humano y lo divino, y de ahí la oración que utilicé de que se consideran “dueños de decir todo lo que les venga en ganas”. El propio Harold advirtió mi intención y lo reconoce.

No fueron para ti, Harold, ni para los blogueros que trabajan con honestidad, mis alusiones en el artículo “Sin prisa, pero sin pausa”. A los jóvenes que escriben en blogs, periodistas profesionales o no, y lo hacen con altura y constructivamente, los respeto. Saludo que en jovencuba expongas tus opiniones de la forma en que lo has hecho, aunque no comparta algunas de ellas. Solo te pregunto: ¿Por qué te pones una vestimenta que no está hecha a tu medida?

Quiero, además, recordarte que la UPEC ha tenido mucho que ver en el desarrollo del movimiento de blogueros en Cuba. No ha estado a espaldas de él. Las aulas del Instituto Internacional de Periodismo José Martí han estado abiertas para la formación de muchos jóvenes blogueros. Tú mismo estuviste recientemente participando en el taller dado por el editorialista de La Jornada y en la videoconferencia La Habana-Londres con Julian Assange, fundador de Wikileaks. Y cuando yo era vicepresidente de la UPEC, electo por dos congresos, siempre alenté el desarrollo de ese movimiento.

Si me preguntases si algo de lo que escribiste me molestó, con sinceridad te diría que solamente ese título que me endilgaste de “funcionario de larga trayectoria en el periodismo de nuestro país”. Lo que he hecho a lo largo de más de 55 años es hacer periodismo, pero no cualquier periodismo, sino un periodismo para clavar la verdad en los corazones y servidor de ideas justas y dignas. He tenido como principio comunicar lo poco que sé y aprender lo mucho que no sé todavía. De las nuevas realidades de la blogosfera estoy aprendiendo en estos tiempos, ya en el ocaso de mi existencia.

Harold comienza su nota diciendo “Soy un pecador, cometí el pecado original de no tener una formación como periodista o como comunicador social…” Y te digo que yo también soy un pecador, cometí el pecado original de no tener un título universitario y no tengo ni postgrados, ni masters ni candidato a doctor…pero he sido y soy un periodista del pueblo y para el pueblo por más de 55 años.

Me han dicho que otros blogueros han hecho comentarios sobre la nota que publiqué en cubaperiodistas.cu No voy, por supuesto, a contestar individualmente a cada uno. Mis ideas principales son las que he expuesto en esta sincera respuesta a Harold.

(Cubaperiodistas.cu)

Y ahora la ética me lleva a reproducir íntegramente el artículo de Harold Cárdenas, publicado en el blog jovencuba:

El escribidor de blogs

Por: Harold Cárdenas Lema

Soy un pecador, cometí el pecado original de no tener una formación como periodista o comunicador social y aún así pretender dar una mirada sobre mi realidad. Comprendí mi grave error cuando leí un artículo publicado el 26 de septiembre en el sitio oficial de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). Yo que creía ser bloguero aprendí en ese texto que esa palabra no existe, no se menciona, soy solo un “escribidor de blogs” que no está afiliado al movimiento periodístico nacional.

Resulta difícil no sentirse aludido en un escrito tan ambiguo. En él se dice que los medios nacionales están mejorando en la lucha contra el secretismo, una opinión que comparto pero la considero un resultado multifactorial, un producto de la acción constante de los inconformes en nuestra sociedad, algo a lo que han contribuido también los blogueros cubanos y el autor desconoce.

Si la intención era hacer referencia a que algunos pecan de hipercríticos e ignoran los pasos positivos de los últimos años, entonces comulgo con la idea e incluso ya hemos hecho referencia a ella anteriormente, pero lo publicado deja un sabor muy negativo que es difícil de ignorar.

Quizás si los blogueros hubieran sido un movimiento feliz carente de contradicciones ese artículo no hubiera provocado el dolor que expreso, más aún cuando fue escrito por un funcionario de larga trayectoria en el periodismo de nuestro país. Quizás el autor desconoce de las sanciones laborales que sufrieron los primeros en una blogosfera que en estos días llega a convocar a Julian Assange a mostrar su solidaridad con Cuba, que están en la primera línea de defensa de este país, que se equivocan en ocasiones pero lo hacen trabajando voluntariamente por un país mejor, cuando muchos otros no se atreven a arriesgar sus miserias.

En el artículo se les reclama a los blogueros creerse “dueños de decir todo lo que les venga en ganas”, nada más parecido a la libertad de expresión, nada más parecido a lo que debe ser el espíritu de una Revolución por muy bloqueada que esté. Si el autor se refería a la responsabilidad que implica esta labor, créame que un bloguero siente la misma presión que un periodista que quiere ser objetivo y útil a su sociedad.

Nunca he buscado distinciones entre aquellos que escriben en la web, la calidad o el valor de un texto no radica en un título universitario o no, ni siquiera lo había pensado pero obviamente otros sí. Hace unos días vi a una estudiante de periodismo preguntar en una conferencia cuántos de los blogs más consultados son escritos por periodistas, la pregunta era retórica e incluía cierta malicia pero no dejaba de señalar algo sintomático: no se puede despreciar o hacer diferencias entre profesionales o no, el sectarismo no conduce a ninguna parte.

Confieso que el mencionado artículo me deja preocupado, quizá debo esperar a que se otorguen las licencias para los “escribidores de blogs”, debo tener cuidado de no violar alguna ley o resolución, digo, otra que no sea la 127 que sí tengo que irrespetar a diario para seguir existiendo en la web.

Soy un pecador, cometí el pecado original de no tener una formación como periodista o comunicador social y aún así pretender dar una mirada sobre mi realidad. Soy un escribidor de blogs que se comunica mediante ellos por falta de otra vía, este artículo me ha dolido porque muestra cuánto desconocimiento existe aún sobre la blogosfera entre algunos funcionarios del mundo periodístico, este es un hecho… y parafraseando al autor en cuestión: “nadie lo puede tapar con un dedo”.

(Publicado en el blog La Joven Cuba)

http://www.cubaperiodistas.cu/sin_secretismo/24.htm
via Facebook http://www.cubaperiodistas.cu/sin_secretismo/24.htm