Sin pelos en la lengua (sobre los blogueros y el CMLK)

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Por Kmilo

1jbDespués de la Ciénaga de Zapata se dijo que nuestro próximo destino sería Topes de Collantes. El Rodo habló de la posibilidad de hacer un encuentro antes, en la Habana, en el Centro Martin Luther King.

Unas dos semanas con anterioridad me llamó y aseveró que se daría sin líos. La alegría fue instantánea, de nuevo juntos y por un mismo camino, camino mejor pensado y por tanto más complejo.

La cita anterior se había tornado más seria, incluso, habíamos marcado objetivos a seguir en pos de una proyección unida. Debo mencionar que noté cierta falta de madurez de manera general en la útima media hora de aquel debate en una de los salones de Korimacao, pero dadas las nuevas circunstancias era lógico, nuevos personajes con diferentes puntos de vista, en fin, buena polémica , sin dudas era un avance.

Bueno, en lo que estaba, el Rodo me habló y le ofrecí todo mi apoyo, lo que pudiera vaya (los cómicosDJs, ja) de todas formas casi que no faltaba nada. Entonces el dia 4 de julio – ¿se fijaron?- comenzaría a llegar el piquete suicida. Ya sabía de antemano que habrían bajas sensibles, pero pa’lante.

La lista

En la lista de los que habían manifestado interés en participar, que publicó el Rodo, habían nuevos nombres. La presencia habanera era notable – qué rico eh, aquí sin coger guagua, ni camiones, ni mojarse, sin gastar balas, móntate que vamo a parisear– na’, es natural que la hubiera. La expresión anterior es una especie de se sufre pero se goza, discúlpenme pero hasta ahora (y lo seguirá siendo) hemos sido una guerrilla de lo que venga y cómo venga (me hubiera gustado que la palabra guerrilla o el sintagma piquete suicida hubiera aparecido en algún momento en alguna de las superdiscusiones), nos son inherentes los sacrificios.

Apareció nuevamente Camarero – guerrillero nato –, muchos conocidos de campismos y otros alcoholes, más terminaciones de nombres en a que en o, gente para conocer y compartir visiones, aunque quizás mi idea se quedó chiquita respecto a lo que vería.

Que es lo que tú quieres: ¡agua, agua!

Un aguacero cerrado impidió mi llegada la noche del 4, y lo fue, porque todos los que me conocen saben que esas mierdas no pueden conmigo, pero traía técnica estratégica. Mi mañana del 5, y también la tarde, le pertenecieron a una ninfa, de haber sido ninja sólo hubiera sido la mañana, pero ya saben piquete…

Unas gotiquitas de lluvia sobre mi hombro y me convencieron de lo rápido que debía andar, no me pasaría con ficha esta vez. Me mojé desde el jajajah hasta el jejejeh, pero esperando guaguas se secó mi ropa.

El abrazo de un buen amigo (Claudio) fue mi recibimiento. Después de la sección de ouija musical me di cuenta, a las menos cuarto, de quién había sido la idea. Guerrilleros viejos y caras novatas saludaron mi intromisión en el ritual.

El resto de la noche se escurrió entre reencuentros, presentaciones, fiesta y baile y Petrolov, el elixir bautizado por nuestra linda Yuri. Su antecesor se llamó Dolor de Cabeza Líquido. Ah! Se me olvidaba, también hubo una sección de la Asamblea Nacional que duró hasta las 4 y media de la mañana.

La Cuarta Flota

El sábado aparecieron tempranito una mujer rubia, llamada Rosa Miriam, junto a Pertierra y Alarcón. Aquella rubia hizo ameno su discurso y la atendí de principio a fin, y eso que no soy del medio periodístico.

Alarcón se mostró receptivo ante todo lo que había visto y le gustó saber que hay muchos jóvenes queriendo a Cuba socialista en Internet. Pertierra fue breve y contundente en su hablar.

La tarde no fue menos. La abrió una conversación de tú a tú con Willy Toledo, actor y productor español que nos hizo entender una vez más que lo que tenemos es precioso. Tipo supertoca’o.

Salió Willy y llegaron las razones de mi subtítulo: dos muchachas muy saludables por cierto, con onda post-universitaria, que regando cartelitos por todo el lugar nos obligaron a escoger uno (na, así era la cosa) y después a defender nuestra elección con una experiencia conocida de Comunicación Alternativa.

Escogí uno azul cielo (y no soy industrialista), sobre el cual sólo se había parado Roberto con cara de –¿qué mierda digo?– . Cuando leí el rótulo me pregunté lo mismo. Sútilmente Roberto se fue alejando y yo de valiente o comemierda afronté el dilema. Mis razones de elección no se sustentaron en rebuscadas situaciones, fui sincero: no tenía ni puta idea de que cosa era “La Cuarta Flota”. Gracias a eso las voces de las profe Tamara y Miriela, fueron para mí solito en ese momento.

Las diplomantes

Más tarde llegaron dos muchachas para iluminarnos con sus tesis de diploma. Su exposición fue bastante explicita según el resto, yo no entendí ni jota. Por lo menos la que me tocó escuchar, hablaba finito y hacía muecas con su complejo ojos–nariz–espejuelos.

Fiesta y pachanga

La noche trajo a unos amigos cómicos-Djs con cuerpo de baile incluido, ciertos niveles de radical OH en el ambiente y todo el mundo con unas ganas de trasnochar que le zumbó. Estuvo genial, aunque pudo estar mejor.

Terminé la noche con las camagüeyanas, perdón, conversando en la habitación de las camagüeyanas, aunque ahora que lo pienso uhm… na, na somos amigos, no multitud.

Sin pelos en la lengua

El debate del domingo. Antes que todo quería que fuera serio y caracterizado por la madurez a cada minuto, sin careos que no llevan a nada, o sí, a más confusión. Quería sobretodo que se manifestara la identidad que ya como grupo habíamos creado. Sin superprotagonismos. Para no dar más muela, voy a decirlo como lo escribí en un papelito el día de mi guardia.

Cosas que me faltaron:

  • Pragmatismo.

  • Algo de madurez ( por momentos se nos iba a los pies)

  • La sinceridad de ahora para ahora de Carlos.

  • La voz de Mary.

  • El sentimiento de Cheli.

  • La firmeza de Liudmila.

  • La suavidad de Elisabeth.

  • La ternura de Dianet.

  • El contrapunteo preciso de Joy (Salvatore 300).

  • La visión clara, popular y comprometida de Arnaldo.

  • Silencios oportunos.

  • Mi espontaneidad.

  • Un pedacito de mi Karina.

  • Algo que no puedo precisar de mi hermano Rodolfo.

  • La humildad del Johnny, algo que siempre ha tenido nuestra guerrilla, humildad.

Cosas que me sobraron:

  • Ruidos, de vez en cuando.

  • El silencio de Mary.

  • Egos.

  • Café en vena.

  • Sueño el domingo

  • Silencio propio.

  • Necesidad de reconocimiento.

  • Intervenciones intervenidas.

Positivo:

  • Búsqueda de unidad.

  • Dialogo diverso.

  • Inclusión (aunque se tornara a veces sólo nominal).

  • Respeto.

  • Polémica.

De todas maneras creo que el encuentro fue un éxito, aunque mi visión pueda parecer pesimista. En la evolución de todas las cosas los procesos no son precisamente lineales ni ideales, pero hay algo que quiero que recuerden, desde el Turquino nuestra unión se basa en tres cosas fundamentales: amor por Cuba, amistad y humildad.

Con un abrazo sentido les digo hasta la próxima. Hasta pronto, blogueros

Fuente: Letra Joven.

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