La conjura del Martin

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Cita de blogueros en el Centro Martin Luther King, La Habana, Cuba. Acompañados por el Héroe René González

“Los amigos son esa parte de la raza humana

con la que uno puede ser humano”.
Jorge Santayana

Solo había visitado una vez el Centro Martin Luther King en la capital. Si antes apenas tenía la idea, hoy defiendo la certeza, desde un parafraseo del Maestro: Del Martin soy seguidora y a su misión comunieducadora me debo. Cuánto se desaprende y aprehende en los  talleres de Martin, día y noche, cultivando la amistad y la esperanza con la protección de esa imagen alentadora de Lucius al final del salón!

Tras las vicisitudes del viaje y la sobrevivencia a bordo del P 14, alguien gentil me señaló dónde quedaba la parada de 100 y 51. Estaba llegando justo después de mucho tiempo, como alertó la Lizzy, una infinidad de calles semioscuras y celosas, industrias, repartos, familias de paseo por la capital, mientras que, encogida con un poco de frío tras el naufragio, deletreaba in mentis el mapa de Blogosfera Cuba y añoraba el abrazo de los blogueros guerrilleros.

Allí estaba todo: CMLK, calle 53 entre 96 y 98, en la zona de Los Quemados, Marianao, donde una bloguera guajira con bolsos mojados y un sinfín de ideas para compartir debía bajarse. Que había bajarse bien aprisa porque el chofer estaba bien apurado por llegar a su destino final. Supongo que algo mojado cargaba también su espíritu, tras el hundimiento del P 14 en las aguas turbias de Cuatro Caminos.

De noche un miope ve menos, yo menos que nada, pero salvatore con sus mensajes, había dado, cual explorador, todas las pistas y señales para que no confundiera calles y avenidas. A ellas nunca le vi los números, solo seguí los consejos de un amigo llamado Salvatore Trescientos.

Apenas llegué y en el portal vi sombras. Por supuesto, ni supe quiénes eran hasta el Guacho ilustre me acarició con su saludo: Es aquí, Mary, pasa pa´ allá dentro, ahí están los demás. La sonrisa de los custodios del CMLK fue el primer abrazo hermano y el calor necesario para salir de la cara tullida.

Desde entonces no me abandonó la felicidad y eso fue la cita de la comunidad blogosfera Cuba, debate a sacudidas de simientes, cultivo profundo y el germen de una familia omnipresente, interactiva, irreverente, multiplicadora de gestiones e ideas y sobre todo, consecuente con razones para amar, justicia y equidad social.

Calzada con mis sandalias acuáticas avancé en la medianoche hacia un patio interior, desde lo alto escuché el grito alegre de KOKACUBA por mi entrada y una vez más entendí que no hacen falta ambiciones para tener riquezas, ni cuentas para atesorar depósitos.

(Existen en toda la isla de Cuba personas que son depositarios de la fe que necesita el hombre para ser feliz y sentirse rico, multimillonario cualquier cantidad, como diría una amiga de Yaguajay, ahora de alma nicaragüense. Al entrar hace un año a Blogosfera Cuba, crezco junto a una comunidad que no tiene edad, ni sexo, ni dueños, ni religión, pero sí esos credos, los que sostienen a Cuba libre.)

Empezaron a aparecer nombres y rostros, unos conocidos, otros multimediales de FB o TW. Hacia con un abrazo ya amigo, sino hermano, llegó Karo. No podía ser diferente, ella y el Rodo guiaron mis pasos y los de Botellas al Mar hacia el calor de un hospedaje, una bienvenida, un té de moringa, galletas y una descarga de canciones trovadorescas, de bolero, baladas en inglés. Las canciones se atropellaron entre sí por tomar cada una la avanzada, la noche era joven, apenas la una de la mañana.

Mi  rostro agotado, tras dos viajes de guerrilla en ASTRO y el P 14, tomó las arrugas del sueño hasta que arribó la Mariposa Cubana con Turquinauta, dos tinajoneros de casta pura. Y con el revoleteo de la Carmen, recibí el primer regalo, el libro Poemas sin nombre, de Dulce María Loynaz.

De tantas canciones y la guitarra del Microwave, los grupos sentados en camas, en el piso, de pie o en el pasillo, cambiamos a compartir frases, historias de la Dulce hija del general y sus poemas sin nombre, pero con sentido y ese arraigo eterno que soñábamos impregnar ese fin de semana a nuestra comunidad bloguera.

(Ahora mismo no puedo dejar de compartir con ustedes, uno de los poemas favoritos que trajo con su fragancia camagüeyana la pequeña Mariposa:

Poema CXIX

Si el hombre perdiera los pájaros del aire, los poetas inventarían nuevos pájaros, sacarían perlas al surtidor, sangre a la música, para imitar el canto fenecido.

Si el hombre perdiera las flores de la tierra, los poetas se la devolverían en cada nube del atardecer, en cada sueño de sus noches. Redivivas por el canto inextinguible, el hombre no podría olvidarlas, y entonces, para él, todo el año sería primavera.

Si el hombre perdiera los poetas, seguiría siendo el dueño del mundo; pero no escucharía el canto de los pájaros, aunque los pájaros cantaran todos los días, ni aunque la poseyera, él sabría en verdad lo que es la rosa.)

Y la noche se hizo más clara entre canciones, versos y planes y los rayos solares quisieron adelantar el alba. No sé dónde empezó la noche, no sé dónde terminó  el día, todo era un camino y el Martin Luther King, y su magia especial para la conjura.

El viernes inició el Taller que tuvo en las palabras de Joel Suárez y el verbo insurgente de una juventud que no tiene fin, las  notas más claras de fe, historia y desvelos de todos por una Cuba mejor. El coordinador del CMLK, alentado por sus pequeñas Alba y Luna, se integró a la familia con su blog Un hippie en el comunismo, sus anécdotas de una generación reencontrada en cada cambio, amenaza del enemigo, zozobra económica.

Compartimos durante tres días sueños en la ruta, luz al final del camino, senderos por construir y esa invitación del Centro, Juntos hacemos posible los sueños, fue tomando cuerpo para la Blogosfera Cuba, alma siempre tuvo.

Tal fue la latitud de las palabras sorteadas y la lotería de ideas compartidas, que no hubo amaneceres, ni atardeceres.

La cita de los blogueros devino un solo día, entre tres jornadas de debates y más debates en horarios de desayuno, almuerzo y comida, apenas un reposo para el aseo y esa vertiginosa sucesión de acciones que tuvo su colofón en el debate sobre la publicación digital de la comunidad. Unas eran reales, bien reales y otras místicas, muy místicas, estas últimas, entre sábanas de lunas y estrellas, polisemia de melodías y un tormento de memorias para reír, otras pocas para llorar, todas en familia.

En la hora de despedida, no hubo adiós, habrá muchos encuentros. Topes en agenda. A casa ya llevaba otro libro, obsequio de Legañoa, Cuentos del arañero, el testimonio más fiel del Chávez nuestro de cada día, la amistad de otros blogueros y una maleta más, la criatura naciente y diversa llamada Blogosfera Cuba.

La conjura del Martin aconteció sin tregua, entre visitas de otras voces blogueras y amigas, René González, Ricardo Alarcón, José Pertierra, Edmundo García, Willy Toledo, Rosa Miriam Elizalde, el reverendo Raúl Suárez, la profe Elaine Díaz, estudiantes de Periodismo recién graduadas y las chicas del Martin con historias fabulosas sobre los movimientos sociales y la web diferente en América Latina.

Decía Goethe en sus memorias: Lo que habéis heredado de vuestros padres, volvedlo a ganar a pulso, o no será vuestro. Los amigos blogueros con quienes compartí tres días en el Centro Martin Luther King, sembraron este latido en mí por siempre:

Que el cariño siempre acompañe a Blogosfera Cuba. Que la verdad esté por encima de todo. Y el bienestar de todos y de nuestra Cuba sea siempre una meta por la que luchar.

Al regreso a casa, todo tuvo mejor sabor, la madrugada, el hasta luego, el abrazo de los amigos, el nos volveremos a ver al CMLK. Ideales y rápidos fueron también los viajes en P 14 y ASTRO, tras la compañía de dos caballeros de Villa Clara hasta la Terminal, el camarero del Café de Nicanor y la Letra Irreverente de Mauricio Escuela. Mientras, Fomento en Vivo esperaba por estas notas de viaje.

 

Fuente: Fomento en Vivo.

 

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