Día: junio 27, 2013

Amigos ‘tóxicos’ en Facebook ¿Soportarlos, ocultarlos o eliminarlos directamente?

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Casi todo el mundo, incluso nuestros abuelos, exagerando un poco, tiene un perfil en Facebook, la red social por excelencia y que está más de moda. Pero a menudo Facebook cambia la personalidad de las personas, o al menos la impresión que producen.

Navegar en Facebook le puede hacer perder la fe en la humanidad, pero se pueden tomar ciertas precauciones para no acabar desesperándose al leer a los amigos más pesados. Un artículo publicado en la revista ‘Time’ los clasifica en ocho grupos y le dice cómo actuar con ellos:

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1. El exhibicionista. Normalmente despierta un sentimiento de odio. No hace más que contar sus fantásticos viajes, no desaprovecha la oportunidad de informar sobre su ascenso en el trabajo, ni de los numerosos regalos que le hicieron por su cumpleaños, etc. Sin embargo, la autora sospecha que la vida de esas personas realmente no es tan fantástica como cuentan, y cree que podrían estar muy endeudadas o sufrir algún tipo de trastorno obsesivo-compulsivo.

Solución: El artículo recomienda ocultar las publicaciones de esas personas y esperar a que le caiga una oleada de mala suerte.

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2. El Oprah (por el ‘Show de Oprah Winfrey‘). Constantemente publica aforismos que tienen como objetivo inspirar y subir el estado de ánimo, con fotografías de amaneceres o enlaces a artículos sobre cómo ser positivo. Son como los exhibicionistas pero con un toque empático. Así que, si uno de sus amigos publica constantemente en su muro frases como “Un día llegará la armonía y todo tendrá sentido” o “Me encanta como brilla el sol sobre mí antes de despertarme”, entonces está frente a un Oprah.

Solución: La autora recomienda ser tolerantes con ellos, ya que sus brotes de sabiduría veces pueden ser ciertos.

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3. El llorón. Cada post es una queja. Cuando no sufre insomnio le está saliendo la muela del juicio. Los llorones también suelen presumir ocultamente: “Ya no puedo más. Apenas desarmé mis maletas después de llegar de México y ahora tengo que volver a hacerlas para viajar el fin de semana a Nueva York”. Para ellos Facebook es un refugio, algo que cansa a los que no lo ven así.

Solución: Bórrelos de sus amigos, pero si son ingeniosos o divertidos puede ocultarlos.

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4. El misterioso. Nunca se le ve, pero cuando aparece siempre es desconcertante e inquietante. Sus actualizaciones insinúan algun drama de película, y escriben cosas como “Solo diré que no me gusta la gente de doble cara, que dicen que no les gusta alguien, pero luego son muy amigos cuando los veo”. Si analiza profundamente sus publicaciones encontrará una personalidad histérica e infantil que quiere llamar la atención. Y si les pregunta qué les sucede le responderán: “Te lo cuento en privado”. 

Solución: A estos hay que eliminarlos de la lista de amigos, a menos que verdaderamente tengan un problema y pueda ayudarlos.

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5. El profesional. Es aquel que siempre pide que ponga “me gusta” en su página oficial, le invita a participar en promociones, publica todos sus logros profesionales y escribe sin pelos en la lengua todo sobre su trabajo. El profesional no ve diferencias entre una charla con amigos y una conversación laboral.

Solución: Todos nos buscamos la vida como podemos, así que podemos tolerar a estas personas. Pero, si se pasan de la raya, es mejor ocultarlos.

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6. El activista. Escribe constantemente sobre temas relacionados con la protección de animales, política, etc. Para llamar su atención utiliza el miedo y expresiones provocadoras, y cuelga fotografías acordes. Tienen opiniones claras, pero sin un auditorio no son nadie. Por eso, en Facebook se sienten poderosos e influyentes.

Solución: Se recomienda ocultarlos, pero si sus comentarios comienzan a generar mucho odio, lo mejor es eliminarlos de la lista de amigos.

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7. El fiestero. Parece que lo hayan clonado y mandado a todas las fiestas, inauguraciones de restaurantes, discotecas y eventos deportivos, y está al tanto de todas las tendencias de la moda, dice la autora. Una nueva marca de whisky, un concierto de Pink, los últimos dispositivos electrónicos… El fiestero nunca se olvida de etiquetarse en algún lugar. Este tipo de usuarios solo quiere compartir con todos aquello que él considera interesante y sinceramente desea que todo el mundo se divierta junto a él.

Solución: Hay que vencer la envidia y soportarlos. Tal vez puedan proporcionarnos alguna información interesante, pero hay que prepararse para encontrarse a uno mismo etiquetado en las fotos que colgará la mañana siguiente.

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8. El padre perpetuo. Su foto de perfil son sus tres hijos, él no está. Ve todo a través del prisma de la paternidad y escribe únicamente sobre niños, contándolo todo con detalles. Su lema es “Yo soy mis hijos”. Algunos presumen de lo bien que crían a sus hijos. Un blog familiar cansa, y las fotos de niños también.

Solución: La autora aconseja tolerarlos sin son familiares suyos; si no, puede ocultarlos sin ningún remordimiento.

“Siga mi consejo y será menos propenso a enfermar por culpa de Facebook”, concluye el artículo.

Fuente: RT Actualidad.

Los casos más famosos de gente que vivió durante meses o años en un aeropuerto

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El excolaborador de la CIA Edward Snowden permanece actualmente en la zona de tránsito de un aeropuerto de Moscú y nadie sabe cuándo la podrá abandonar. ¿Será posible que siga el destino del protagonista de la película ‘La Terminal’?

Snowden, al parecer, podría quedarse atrapado en el aeropuerto moscovita de Sheremétievo por un período indeterminado de tiempo, ya que supuestamente no puede continuar su viaje después de que le fuera anulado el pasaporte estadounidense, y además su visado de tránsito expira en unas horas.

¿Cómo y por cuánto tiempo se puede vivir en estas condiciones? Les ofrecemos una lista de los casos más destacados (y extremos) de personas que se conviertieron en habitantes ‘permanentes’ de terminales de aeropuertos.

Mehran Karimi Nasseri, 18 años en un aeropuerto de París

Es posible que pocas personas sepan que el iraní Mehran Karimi Nasseri, de 71 años, es el que inspiró el personaje de Tom Hanks en la famosa película estadounidense ‘La Terminal’.

El refugiado iraní, también conocido bajo el nombre de Sir Alfred Mehran, pasó 18 años de su vida en la zona de salidas de la Terminal 1 del Aeropuerto de París-Charles de Gaulle, entre los años 1988 y 2006. Se trata de un caso sin precedentes, ya que nadie más en la historia vivió bajo el techo de un aeropuerto durante tanto tiempo.

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Mehran Karimi Nasseri

El iraní fue supuestamente expulsado de su país en los años setenta del siglo pasado por protestar contra el entonces Sah de Irán. Posteriormente, recibió de la Comisión de la ONU el estatus del refugiado político en Bélgica, algo que le permitía entrar a la mayoría de países europeos. Pero cuando Sir Alfred Mehran decidió viajar desde el aeropuerto de París al Reino Unido, le robaron los documentos personales. Las autoridades francesas no pudieron permitirle entrar en el país ni embarcar en ningún avión.

Por ello, el refugiado permaneció en la terminal hasta que en agosto de 2006 fuera hospitalizado por una enfermedad indeterminada. Después fue trasladado a un centro de acogida en París donde permaneció hasta 2008. Según algunas fuentes, luego viajó a Italia donde residió hasta 2010. Su paradero actual se desconoce.

Durante su estancia en la terminal, el personal del aeropuerto le proporcionó comida y los numerosos libros que leyó estando allí, donde incluso tuvo tiempo de aficionarse a la economía. Asimismo, escribió su autobiografía en la que se basó la posterior película de Hollywood.

Rene Becker, cuatro años en un aeropuerto de Palma de Mallorca

El arquitecto de la ciudad alemana de Mainz Rene Becker, de 59 años de edad, dejó su ciudad en 2007 después de que se enterara de que su esposa le había traicionado. Dejando atrás a una hija ya adulta, se dirigió a Mallorca, España, y se quedó en el aeropuerto, ya que no tenía adonde ir.

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Rene Becker

La Policía Local le permitía ducharse por las mañanas en su comisaría, y además el hombre ganaba dinero haciendo trabajos ocasionales en el aeropuerto para comprarse alimentos en restaurantes de comida rápida. En una entrevista a un diario local dijo que era feliz allí y que cuando le preguntaban por su domicilio, respondía: “Aeropuerto de Palma de Mallorca. Sala de espera, a la derecha”.

Hasta que en 2011 abandonara España y regresara a Alemania, su familia pensaba que tenía una vida ociosa en una lujosa villa en el sur de España.

Zahra Kamalfar, 10 meses en un aeropuerto de Moscú

Otra refugiada iraní pasó 10 meses en 2006 en el aeropuerto moscovita de Sheremétievo después de que huyera de su país con sus dos hijos, Davood y Ana, tras la ejecución de su esposo en Irán.

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Zahra Kamalfar y sus hijos Davood y Ana

Desde Rusia, la familia se dirigió a Alemania, desde donde quería solicitar asilo político en Canadá. Pero cuando llegó a Alemania, las autoridades locales les deportaron de vuelta al aeropuerto de Rusia, donde se vieron obligados a vivir durante 10 meses hasta que Canadá les otorgó asilo político. Kamalfar reside allí con sus hijos desde el 15 de marzo de 2007.

Hiroshi Nohara, cuatro meses en un aeropuerto de Ciudad de México

El japonés de 46 años de edad Hiroshi Nohara permaneció en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México desde septiembre hasta diciembre de 2008. Nohara se negó a explicar las causas de su prolongada estancia en el aeropuerto, pero se sabe que no tenía problema alguno con la documentación. Una camarera del aeropuerto sugirió, no obstante, que tomó esta decisión por razones personales.

Los trabajadores del aeropuerto que le suministraron comida le describen como una persona tranquila y agradable: “Sólo se sienta y come todo el día”. Su historia también se hizo famosa y otros pasajeros le solicitaban constantemente autógrafos y fotografías, hasta que dejó su ‘asilo’ en 2008 para vivir en un apartamento de la Ciudad de México con una mujer de la que sólo se conoce su nombre: Oyuki.

AFP
Hiroshi Nohara

Masaaki Tanaka, un mes en un aeropuerto de Taiwán

El experiodista y empleado de un restaurante japonés Masaaki Tanaka, de 44 años de edad, quedó atrapado durante un mes en 2011 en el Aeropuerto Internacional de Taiwán Taoyuan después de que se quedara sin dinero. Su visado expiró y tuvo que permanecer en el aeropuerto de la ciudad de Taipei.

También por esa falta de dinero, se vio obligado a comer lo que sirven gratis en las cafeterías: salsa de soja y wasabi. Tanaka ‘se salvó’ gracias a su portátil y a la red Wi-Fi del aeropuerto. El japonés empezó a escribir su blog que atrajo la atención de muchas personas que le donaron la cantidad de dinero suficiente como para comprar un billete de vuelta.

Masaaki Tanaka

Fuente: RT Actualidad.

Un puente de plata a Miami | Cartas Desde Cuba por Fernando Ravsberg

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Un puente de plata a Miami

Por Fernando Ravsberg

En estos días me encontré con los disidentes cubanos que acampan frente al Ministerio de Relaciones Exteriores de España reclamando el reinicio de las ayudas económicas que, según su punto de vista, el gobierno español tendría la obligación de entregarles por tiempo indeterminado.

Llevan acampados más de 400 días sin que las autoridades les den respuesta. El diálogo se ha cortado, ellos están convencidos de que España tiene que seguirlos subvencionando y Madrid asegura que tras 18 meses de ayudas deben buscarse la vida como el resto de los mortales.

En todo caso existiendo una comunidad tan próspera de exiliados en los EEUU bien podrían ayudar a sus compañeros excarcelados, los que hasta hace muy poco eran los héroes prisioneros del comunismo, sobre los que se escribían comunicados y por los que se hacían actos públicos en Miami.

El problema también puede tener rápida solución si EEUU les otorgara asilo, como ha hecho con cientos de miles de cubanos, a través de la Ley de Ajuste. Pero Washington les contesta que de eso ni hablar, ya están en un país democrático y por lo tanto perdieron el derecho que tenían cuando vivían en Cuba.

Sin embargo, en algunos casos las autoridades norteamericanas se muestran mucho más comprensivas, como demuestra la concesión de asilo político a la familia de Oswaldo Payá, el disidente muerto en un choque de tránsito mientras recorría Cuba haciendo proselitismo con dos dirigentes de la derecha europea.

La primera versión fue que la familia pidió asilo político para establecerse en Miami. Sin embargo, luego aseguraron que continuarían trabajando en el movimiento fundado por Oswaldo, para lo cual irían de vez en cuando a la isla, aprovechando la apertura migratoria del gobierno cubano.

Tratar de dirigir la oposición desde el exterior no es una novedad pero hacerlo desde Miami combinando el exilio con excursiones periódicas muestra cierta creatividad. Sin embargo, difícilmente resultará más eficiente, tal vez por eso Oswaldo Payá nunca opto por residir al extranjero.

Los europeos que acompañaban al disidente cuando murió dijeron que habían ido a Cuba a asesorar sobre la creación de movimientos juveniles de derecha y Rosa Payá parecía la líder perfecta para una agrupación de ese tipo: mujer, joven, bonita y sabe expresarse cuando no se apasiona.

Fallecido Oswaldo, la potencian como la continuadora natural del Movimiento Cristiano Liberación y del Proyecto Varela. La muchacha y los demás hijos alcanzan cierta notoriedad por acusar al gobierno cubano de asesinar a su padre y por los vehementes reclamos de la herencia política paterna.

Durante meses estuvo luchando por poder viajar al extranjero y fue una de las primeras en salir cuando finalmente el gobierno normalizó su política migratoria. Aseguro que regresaría al país a continuar la lucha de su padre pero más tarde cambió de parecer y se llevo consigo al resto de la familia.

“Hemos llegado como refugiados políticos, pero estamos aquí (en Miami) con un carácter temporal”, dijo Rosa a la prensa, unas palabras que se parecen demasiado a las que vienen pronunciando las diferentes generaciones de anticastristas que abandonan Cuba desde hace más de 50 años.
Los hijos de Oswaldo Payá denunciaron al gobierno antes de exiliarse en Miami

Los hijos de Oswaldo Payá denunciaron al gobierno antes de exiliarse en Miami. Foto: Raquel Pérez

Desde 1959 Cuba y EEUU se enfrentan en el terreno migratorio. Cada cubano que sale de la isla esta huyendo del comunismo, según la versión de Washington, mientras que La Habana consideraba la “solidaridad migratoria” de su vecino como un intento de restarle recursos humanos.

A lo largo de los años se demostró que la Ley de Ajuste Cubano ha beneficiado más a La Habana que a EEUU. Funciona como una válvula de escape que se abre cada cierto tiempo para dejar salir a los más descontentos, justamente a aquellos que hubieran sido el mejor caldo de cultivo de la oposición.

También sirvió para que muchos dirigentes políticos optaran por el exilio, desde los acólitos del dictador Batista hasta los actuales disidentes, pasando por los alzados del Escambray, las organizaciones para-militares clandestinas e incluso los ricos que se fueron a Miami a esperar que el Gran Hermano solucionara el problema.

De 250 presos políticos liberados por gestiones de la Iglesia y Madrid, solo 12 decidieron quedarse en Cuba y siguen haciendo política dentro de la isla. El resto hizo las maletas junto a cientos de sus familiares y salieron rumbo a España, con la íntima certeza de que desde allí podrían saltar a Miami.

Durante medio siglo la política migratoria de los EEUU hacia Cuba le ha quitado el agua a la pecera donde debería nadar la oposición, restándole base social y dirigentes. Y lo curioso es que después los mismos diplomáticos de Washington se preguntan por qué la disidencia no crece.

La Habana patalea contra la Ley de Ajuste Cubano pero sigue permitiendo la salida al exilio de sus adversarios políticos, sea para vivir como “sin techo” en las calles de Madrid o bajo el manto protector de EEUU. Me recuerda a aquel viejo proverbio que aconseja tenderle un puente de plata al enemigo que huye.
via Facebook http://cartasdesdecuba.com/un-puente-de-plata-a-miami/

Ser revolucionario en la Cuba de hoy

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Ser revolucionario en la Cuba de hoy
Por: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

(Palabras pronunciadas el 26/6/13 en el Pabellón Cuba en el espacio “Dialogar dialogar” que auspicia la AHS)

En cualquier momento de la historia los revolucionarios han sido los promotores del desarrollo social, los paladines de las revoluciones políticas/económicas/sociales/tecnológicas, los agentes del cambio. En la Cuba de hoy resulta indispensable trazar una línea que defina cuáles son las actitudes revolucionarias y cuáles no, la principal dificultad radica en quién puede definir esa línea y cómo. A mí me gustaría que la construyeran TODOS.

Creo que una persona no es revolucionaria por tener una militancia política determinada, es más bien una actitud ante la vida que se expresa cotidianamente. Me niego a que ser revolucionario se convierta en etiqueta cuando debería ser un adjetivo que elogie ciertas cualidades individuales. Me niego a que una persona que con una actitud sumamente conservadora ante la vida y la sociedad, se autocalifique como revolucionario solo por proclamar ciertos ideales políticos.

A la luz del siglo XXI Cuba necesita un nuevo modelo de revolucionario; más adaptable a los escenarios cambiantes de estos tiempos, abierto al cambio siempre que sea necesario. Ya estamos cansados de los estereotipos, lo que fue revolucionario en otros tiempos puede que ya no lo sea, es más, no lo puede ser por una razón cronológica básica.

Tenemos el extraño privilegio de estar entre los pocos que consideramos que ser revolucionario es un mérito, busquen en el Microsoft Word los sinónimos de la palabra “revolucionario”: sedicioso, agitador, turbulento, revoltoso, alborotador, provocador, etc. Aceptemos el hecho de que ser revolucionario no está de moda en la sociedad globalizada del siglo XXI, un hecho que no es casual ni irreversible, nos toca a nosotros transformar esto, revertir esta realidad.

Todavía está por ver cuánto daño puede habernos hecho el modelo del revolucionario soviético, paradigma y referente nuestro por mucho tiempo, cuánto daño nos hizo su herencia de intolerancia. Recordemos que en la primera mitad del siglo pasado mientras allá se fusilaba a los compañeros de Lenin, artistas, intelectuales y todo aquel que resultara incómodo, nosotros presentábamos a Stalin como paradigma de revolucionario. Cuánto daño nos ha hecho que muchos de nuestros funcionarios se formaran allá posteriormente, todavía está por ver a largo plazo el impacto de Moscú en el pasado, presente y futuro de la Revolución Cubana.

No me imagino a un revolucionario que no tenga una postura crítica ante su realidad, reconozco con dolor cómo muchas personas que comparten mis ideales, sin percibirlo asumen actitudes contrarrevolucionarias. Por otra parte, habría que estudiar hasta qué punto la juventud cubana es revolucionaria o hasta qué punto la realidad en la que se ha formado le ha permitido serlo.

¿Será que el discurso político nuestro ha establecido jerarquías generacionales sobre el tema? ¿Será que a los jóvenes actuales les ha llegado la percepción de que los revolucionarios son otros del pasado y a ellos les queda el menos glorioso papel de “preservar las conquistas de la Revolución”? ¿Nuestra generación no debe tener sus propios héroes y crear su propio modelo de revolucionario?

Julio Antonio Mella fue un revolucionario que durante su huelga de hambre contra el tirano Machado, se opuso al partido comunista que él mismo ayudara a crear y esto le costó su expulsión, recientemente Esteban Morales tuvo que enfrentarse a la maquinaria partidista por denunciar el fenómeno de la corrupción, ambos son ejemplos de que en ocasiones una actitud revolucionaria significa ir contra la corriente y violar las reglas establecidas cuando la situación lo requiere y se tiene la razón.

Coincido con Manuel Calviño cuando dice que: “un revolucionario es aquel que critica de frente y elogia de espaldas”, lamentablemente y con el transcurso de los años, mientras criticábamos la doble moral yanqui en plazas públicas, comenzamos a practicarla nosotros mismos y el elogio superó a la crítica durante mucho tiempo. En los últimos años nuestro presidente nos ha llamado a la crítica, algo impensable e increíble en la política tradicional, aprovechemos entonces la oportunidad.

Ser revolucionario en la Cuba de hoy es arriesgarlo todo sin miedo a las consecuencias. Pongo el ejemplo que me toca más de cerca, cuando la blogosfera se oscureció un tiempo atrás y la maquinaria administrativa se nos echó encima a los blogueros, confieso que temblamos en más de una ocasión, pero seguimos adelante. Recuerdo que en un momento decisivo para nosotros, antes de entrar a una reunión junto a mis compañeros, dijimos como los espartanos: “con el escudo o sobre el escudo”, por suerte vivo en un país que sigue siendo en esencia revolucionario y hoy estoy aquí para contarlo, con el escudo.

Luchar por algo en lo que se cree es un privilegio, los revolucionarios debemos estar conscientes en que seguiremos teniendo como posibles perspectivas la satisfacción del deber cumplido y la posible ingratitud de los hombres, eso no ha cambiado, pero el haber luchado, es algo que te llevas contigo para siempre, a todas partes.

http://jovencuba.com/2013/06/27/ser-revolucionario-en-la-cuba-de-hoy/
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