Los Mangos bajitos…

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…16 horas de viaje por carretera. Al despertar no imaginaba tanto verde agresivo y lomas que inspiran respeto más allá de la historia que en ellas se encerraban.

Desde lo alto del mirador de la Televisión Serrana la sequía acortaba por minutos el cause de lo que en algún momento fue, y espero vuelva a ser, la playa de los niños de San Pablo de Yao, Buey Arriba, en la provincia Granma.

Pero la misma sequía no logró impedir que este verano los mangos estuvieran bajitos.

Y qué mangos!!! Verdes a la vista, amarillos de corazón y dulces como miel. Pero como no todo lo dulce tiene final feliz…

Allá, en caminos frecuentes en medio de la Sierra Maestra, los mangos piden a gritos ser recogidos para no sufrir las picaduras de algo peor que el hombre: ratas, hormigas, murciélagos que apenas disfrutan de él.

Las cifras, ya calculadas por expertos campesinos, muestran que el 90% de la siembras de mango se convierten en abono para el suelo porque “no hay transporte para recoger la cosecha del año”. Quejas, sugerencias, métodos propuestos, cartas…bla bla bla y nada. Los mangos siguen en el piso y la solución es ¡que sigan en el piso!

Según los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, esos que poco a poco queremos introducir en el manejo económico de nuestro país, esto no debería suceder:

“Concentrar las inversiones en los productores más eficientes, teniendo en cuenta las características territoriales y el vínculo con la industria, dirigiéndolas prioritariamente al riego, a la recuperación de la maquinaria agrícola, el transporte tecnológico, así como a nuevas tecnologías y equipamiento industrial imprescindible para asimilar los incrementos productivos y alcanzar mayor eficiencia”.

¿Conocen los dirigentes administrativos este lineamiento? ¿Sabrán realmente lo que está sucediendo en la Sierra Maestra, desde donde Fidel bajó para hacer el socialismo? En La Habana pedimos frutas hasta por señas; en San Pablo de Yao, en Yara, en la Serranía, el mango se retuerce en el suelo.

La burocracia…hasta en la Sierra.

Se pierde también el 10% de la cosecha del café serrano. Los campesinos pagan millonarias cifras por un mulo canadiense que no cumple en absoluto las normas de tamaño y peso para atravesar caminos empedrados, estrechos, donde hasta las hormigas deben pedir permiso y hacer colitas. Un mulo les cuesta 6000 pesos (por suerte el compromiso es con novias MN) y se paga al momento. Compromisos, firmas, cuños, contratos vuelven para “agilizar” este renglón de la economía para que Cuba ¡avance!

Señores, y si se roban al burro, los guajiros tienen que, además, pagar por el canadiense perdido!

“Las medidas que durante décadas se han puesto en práctica en la forma de gestionar la tierra, no han conducido al necesario aumento de la producción (…) Se hace necesario rectificar las distorsiones que han afectado los resultados económicos”, dijo Murillo

Entonces ¿cómo queda esto?

PD: Hace exactamente un años se criticaba el tema del mango pero por falta de envases.

Amaya Alayo Terry

 

 

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