Morbo y lecciones en el Play off final

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Morbo y lecciones en el Play off final

No es Víctor “la cosa”, sino lo que representa Víctor

Muchas lecciones –sigo yo con mis lecciones– tienen por estos días los periodistas y el pueblo cubanos con el Play Off final de la pelota. Antiprofesionales comentaristas deportivos parcializados, decadencia del arbitraje –que no es que sea malo, la cosa es aun peor: es el único que tenemos, algo parecido a ETECSA–, evasivas y pésimas respuestas de directores de equipo y atletas… y una lista más larga, que mi falta de especialización en el sector me salva de enumerarlas.

Pero la mejor, a mi entender, es una: desde que por buenísima idea de alguien se comenzaran a hacer las conferencias de prensa en esta fase de nuestro campeonato nacional, los directores de equipos y peloteros se enfrentan –al fin, aunque aun de manera muy “delicada”– a lo que son y deben ser los periodistas en cualquier sociedad: profesionales que inquieren sobre cualquier cosa sin los paños tibios que tanto monstruo producen.

Tomaré los ejemplos más cercanos para ilustrar mis ideas. Este fin de semana, Ariel Pestano y archivapuleado y también mimado –en resumen, controvertido– Víctor Mesa, han dado muestras claras de qué es la prensa en este país, para demasiada gente.

De las respuestas negadas de Pestano este sábado, una de ellas a Sigfredo Barros, periodista deportivo del diario Granma, creo que pueden sacarse una conclusión positiva y una negativa. La primera, que la conferencia de prensa no es ni debe ser un acto formal –como no debe ser nada que pretenda ser ejercicio del periodismo– donde se pidan solamente “impresiones del partido” o “cómo se siente luego de…”, o la repetitiva pregunta de “qué sentiste cuando…”. Las conferencias de prensa son para preguntar “al duro y sin guante”.

La conclusión negativa, en cambio, viene apadrinada por el irrespeto al que usualmente es sometida la prensa cubana, ya no por funcionarios del deporte o atletas –aunque en estas lides son “olímpicas” las omisiones y faltas de respuestas– sino que alcanza a todos los niveles institucionales del país, para quienes los periodistas no tienen derecho a “preguntas incómodas” –y por lo tanto no reciben adecuadas contestaciones–, y peor, han sido acostumbrados a que los periodistas omitamos criterios propios, juicios, valoraciones o esenciales análisis sobre el accionar de personas o instituciones públicas.

De tres colegas y amigos villaclareños he disfrutado sus preguntas, y casualmente –en serio, sin ironía–, fueron dirigidas a Víctor Mesa. Luis Orlando Hernández, corresponsal de Juventud Rebelde, cuando la victoria de Matanzas sobre Sancti Spíritus, le preguntaba al manager de los cocodrilos sobre sus expectativas de una final contra Villa Clara –bastante dividida en adeptos y contrarios a Víctor luego de varios años de, sí, CONTROVERTIDA dirección de la nave naranja–, y Víctor se bajó con una respuesta patriotera, prepotente.

La segunda pregunta vino de Naislet Rojas, periodista de Telecubanacán y una de las mujeres –sin tontos machismos– que mejor he visto conducir una revista deportiva. En el juego del sábado, preguntaba por “el incentivo” –quizá emocional, quizá de otra índole…, y sea cual sea tienen resultados y se ganan mis aplausos– que han recibido los muchachos de Matanzas para pasar de los sótanos del beisbol cubano a, en dos años, estar en una final. Las respuestas: más evasivas; y por suerte rompió Naislet el hielo de “pregunto, no me respondes lo que pregunté, me quedo callada” –puro formalismo– y aclaró sus intenciones, llevándose al menos la coherente respuesta de la disciplina y el trabajo continuado que realiza hoy Matanzas.

Las terceras preguntas correspondieron al comentarista deportivo de Telecubanacán, Duanys Hernández, sobre un par de jugadas polémicas en el juego matancero; y las del periodista de Bohemia, (…), sobre los “abucheos” de los villaclareños a Víctor. No hubo respuestas o fueron igual de desacertadas.

Y no se trata de si Víctor Mesa esto, o si Víctor Mesa lo otro… Pestano, Moré y otros peloteros y managers han probado en estos días, suficientemente, la decadencia de la relación prensa-instituciones (en general) de que adolece hoy Cuba. Incluso, las cuestionables acciones y opiniones de Víctor son el resultado de “un sistema” en crisis, totalmente en crisis, que alcanza, además, a los comentaristas deportivos que ya comienzan a –o terminan por– ser increpados y demeritados por el público nacional.

Pero como final feliz de mis opiniones, creo –ah, eterno optimista– que lo que hoy ocurre en el Play Off final de la Pelota Cubana puede ser un pequeño –aun pequeñísimo– germen de esas nuevas relaciones –nunca de dependencia ni sumisión– de la prensa con las instituciones. Incluso –ah, grandísimo y genial optimista– quizá y hasta puedan generar, un día de estos, no muy lejano, necesariamente cercano, puede ser, que el Presidente de la República conceda conferencias de prensa a los periodistas cubanos, o dé entrevistas…

Lo cierto es que la cosa está que arde entre Villa Clara y Matanzas (en la pelota), y el morbo caldea los ánimos y pone buena sazón al más grande espectáculo nacional. Pero con esta letanía que últimamente canto, saquemos lecciones de lo vivido, o estaremos pecando, cuando menos, de incautos; cuando más, bueno, eso lo dirá usted…

Nos vemos en otras Esquinas.

http://esquinasdecuba.com/2013/06/17/morbo-y-lecciones-en-el-play-off-final/
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