Día: junio 7, 2013

Mis sospechas sobre Granma

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Nuevos internautas cubanos

La cobertura de este suceso en Granma deja mucho que desear, ¿o cuestionar?

Cuando salgo de la red y aterrizo en el periódico Granma, normalmente una molestia me descompensa el pulso –para no decir otras cosas. Pero lo de estos días ha sido el colmo. Si quieren esconder información, está bien; si no quieren llamar a las cosas por su nombre, igual me da: ya el pueblo les está pasando la cuenta hace rato; pero con lo ocurrido recientemente con internet sobrepasa ya todos los límites: ¡viola los principios básicos del periodismo!

El pasado lunes 27 de mayo “circuló” la noticia de que –como dice mi amigo Alejo– “la American Telephone Company (ETECSA, por sus siglas en español)” ampliaría el acceso a internet  para cubanos “con la activación de 118 salas navegación” en el país que comenzarían a funcionar este martes 4 de junio.

Granma, ni una palabra.

El martes 28, por el estilo: el tema brillaba por su ausencia. Pero que se retrasen en dar una noticia es algo bastante común: es Granma, a fin de cuentas.

Ya el miércoles 29 –¡al fin!–, la primera plana anunciaba que “Cuba amplía el acceso a Internet”, con una lastimera incidental: “a pesar de las limitaciones”, bastante contraria a los precios del servicio –pero eso no viene al caso ahora.

En páginas interiores (4 y 5) de ese mismo número, la conferencia de prensa de ETECSA  anunciando los servicios y una “controvertida” entrevista al Viceministro de Comunicaciones, ocupaban todo el espacio ofreciendo información al respecto. Sobre el tratamiento al tema –que no es mi objetivo ahora– suscribo completamente el artículo de Alejo: Internet para mongo-nautas.

Pero, y aquí viene el motivo de mi “insulto” con Granma: ¿para quién trabaja este diario?, ¿para políticas informativas o para el pueblo?, ¿existen conceptos periodísticos de lo que es seguimiento informativo a una noticia en este tan vapuleado medio de prensa? No sé, y ya ni sé si quiero saber.

Y les confieso que vengo pensando este post desde el sábado 1ro; pero me aguanté, me dije que Granma no es tan malo, que seguro haría algo en estos días, que si comenzaban a funcionar las salas de navegación el martes, de seguramente el miércoles me sorprendería con un buen reportaje donde la gente dijera sus criterios, y se analizaría entonces su impacto… pero iluso yo. Nunca llegó.

El jueves 30, “La oftalmología cubana lleva la luz a diversos países”, pero no a Granma, y nada se publicó sobre el tema.

Y el viernes 31, ah, el viernes 31… miren la foto con que se me baja Granma en su última página –la que dedica a reportajes y trabajos especiales:

foto de artículo de Granma

En el trabajo, de un Ingeniero del Ministerio de Comunicaciones, como se han de imaginar, alerta sobre la guerra en Internet, o miren nada más el párrafo inicial: “En el arsenal imperial hoy es más rentable invertir grandes capitales para adormecer conciencias que para desatar guerras de rapiña, aunque esto último no esté totalmente descartado”.

Y ni un artículo más; ni en “Cartas a la Dirección”.

Entonces: ¿qué me quiere decir Granma con esta cobertura?: ¿que al pueblo cubano no le interesa Internet, y por eso no opina?, ¿que Internet es “malo” y hay que alertar constantemente sobre “la guerra” que allí se hace? ¿O acaso pretende Granma “silenciar” informativamente este hecho?

Yo no sé, pero a mí me enseñaron durante 5 años que una noticia –e Internet en Cuba, con todo lo caro y privativo que sea, es NOTICIA– lleva seguimiento: entrevistas, reportajes, comentarios, artículos, crónicas; requiere de explotar las mayor cantidad de aristas posibles con el objetivo de que “la gente” –esa que obvia ofensivamente el diario Granma– pueda comprender lo más profundamente posible cualquier hecho noticiado. Pero parece que a Granma no le interesa nada de esto…

Este martes 4 de junio, las salas de navegación abrieron sus puertas y muchos cubanos –con el suficiente dinero para pagar: sigo yo siendo olvidado por las medidas que se toman en mi país– pudieron ver lo que es conectarse a 2Mb de velocidad, gracias al tan traído y llevado cable ALBA1 entre Venezuela y Cuba.

En el mundo, incluso en los medios digitales y blogs que inundan la red cubana, desde hace días llueven análisis sobre el tema, seguimientos informativos, toda una marea de contenidos que mis desconectados habitantes de esta isla, gracias a Granma, hoy, todavía, desconocen.

Les confieso, tengo grandes sospechas de para quién trabaja Granma.

 

Fuente: Esquinas.

La prensa y los periodistas

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Un buen amigo me dice que me sumo yo al nuevo deporte nacional de Cuba, que es criticar a los periodistas, y entonces creo imprescindible entrar en el asunto porque, básicamente, me ha picado esa apreciación. Según la mía, nunca se juzgó en este blog el papel individual que desempeñan los periodistas cubanos en el estado actual de cosas asociadas a la prensa. Y no lo he hecho porque no me creo con ese derecho, que sí tendría, en cierta medida, si permaneciera dentro del potaje.

Hablando en buen cubano diría también que los periodistas que trabajan en los medios fueron, son y serán mi gente, mis socios, y que no me da mi reverendísima gana hablar mal de ellos. Pero que no los juzgue no significa que no tenga criterio sobre lo que hacen o dejan de hacer, sí lo tengo, solo que lo humano, humano es, y humanamente debe tratarse.

La prensa, en cambio, no es cosa humana. A la prensa entonces y siempre ejerciendo mi simple derecho de consumidor, no sentando cátedras de nada sí la critico, y por lo claro, eludiendo el bosque y las tangentes. He dicho de ella (entre muchas otras cosas seguro) que es aburridísima, irresponsable, huérfana de periodismo, facilista, despersonalizada, pretenciosa, repleta de los vicios más viejos del oficio, falta de ética, e irrespetuosa del ciudadano que quiere y merece saber más y saber mejor de lo que pasa en su país y en el mundo. Todo esto lo firmaría yo de nuevo en cualquier momento, aunque puesto así, de bloque en un solo párrafo, suene muy duro y sobredimensionado…

Del mismo modo he de reconocer que alguna vez se me fue la catalina completa y me extralimité con el calificativo, atribuyéndole a este dimensiones dramáticas, que no son sino reflejos de la subjetividad que nos hace personas y no cerebros con patas… Pero una imprecisión, hipérbole literaria o exageración de cubano, llámese comoquiera, nunca es una falacia, por tanto vale; a mí me vale.

En el otro extremo del cachumbambé pongo a los periodistas, que como grupo profesional, clasifican entre lo mejor que tenemos en Cuba. Se involucran en lo que hacen, y son capaces de asumir coberturas dificilísimas y cada vez más imposibles,y no de huracanes tropicales, sino del típico acto en saludo a del diplomita y el aplauso. Hay que tener talento para sacar noticia, año tras año, de situaciones absolutamente anti-noticiosas. Otra cosa que eleva el nivel del grupo es que en él confluyen el periodista de oficio y el de academia: el que se huele las noticias por instinto, y el que las fabrica estudiando los públicos y las agendas.

Es cierto 100 % que criticar a los periodistas se ha convertido en deporte nacional desde que el Presidente del país, Raúl Castro Ruz, lanzara la primera bola del torneo, y también que luego de esto la cosa fue cogiendo alas hasta llegar al punto indignante en que funcionarios y jefes de todas las clases, amparando los discursos propios en discursos de poder como siempre, se creyeron con el derecho a decirle al reportero hasta qué debía preguntar y qué no. Sin embargo mi opinión al respecto siempre ha sido que los periodistas son los que menos culpas llevan en el estado lamentable en que se encuentra hoy la prensa de este país, y que si algo bueno se puede hacer por ella es darle el trastazo donde mismo patina para ver si alguien se conmueve y rectifica.

No es posible con/fundir en uno solo los roles del reportero y los de una organización informativa. O sea, siempre habrá un grado de emulsión y complicidad que se siente sí o sí, pero las funciones de cada uno están notablemente separadas…, tiene que ser así: no puede una persona cargar con el peso de todo un mecanismo oxidado, y eso lo sabe la gente porque te lo dicen en la calle, y los saben los periodistas, que aprietan los labios y suben las cejas como diciendo ¡qué es esto caballero!, y lo sabe también la prensa, porque su aparente desenfado solo trasluce que está bien al tanto de su gravedad… algo así como en fase de aceptación.

 

Fuente: Alejo 3399.

Internet para mongo-nautas.

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Vienen las yeguas¡¡¡ pero con los mambises montaos arriba¡¡¡¡

Episodio de Elpidio Valdés

Da la impresión de que para la American Telephone Company (ETECSA, por sus siglas en español), y para la prensa irresponsable que reproduce sus comunicados como mismo lo haría Poncio Pilatos, los cubanos somos una especie de anormales que debemos, antes de contar con la posibilidad real de navegar en Internet, aprender a hacerlo de a poquito, y claro, pagando hasta el último quilo que tengamos en la cartera.

Se aduce que las desmesuradas tarifas que tendrá el servicio (lo cual se reconoce autocríticamente como si eso resolviera algo) responden a la débil infraestructura de telecomunicaciones del país, y se sugiere con sutileza que esas tarifas privilegian a la navegación nacional para educar a la gente en el consumo de lo propio, con lo cual se le echa leña a la costumbre de decirle a uno lo que tiene que hacer, o lo que es bueno y lo que es malo, como si uno fuera mongo o descerebrado.

Para colmo de colmos como recalcando que en esto de la tecnología y la información los cubanos tenemos peor suerte que el que se cayó en el pajar y se encajó la aguja, un funcionario de la mencionada empresa quiso ilustrar la expansión que se espera, y dijo que sería como la socialización de la telefonía móvil, que fue bajando de precio poquito a poco hasta estar al alcance de la población.

Y digo yo que hay que estar más fuera de contexto que una pulga en un perro plástico, borracho y loco, para suponer que la telefonía móvil está al alcance de la gente normal en Cuba: llevando los números por lo bajito, un médico de aquí debería trabajar 5,4 meses para obtener un teléfono celular de los malos y una línea telefónica con el único proveedor, o sea, ETECSA, y luego pagar 1/5 de su salario cada mes para mantener un servicio que rara vez logrará producirle satisfacción en vez del sufrimiento de la marcadera constante del *222# de consulta de saldo tras cada llamada de menos de 30 segundos.

Asimismo, el titular de prensa que anunció la noticia del año pregona que se amplía el acceso de la población a Internet. Ya en otro post hablé de cómo el eufemismo reina por estos lares: en Cuba las cosas no se arreglan o se mejoran, sino que como ya son buenas, basta perfeccionarlasPues con el verbo ampliar no sucede así, porque para ampliar algo primero tiene que existir.

La apertura del Internet me parece a mí y a una pila de gente más una apertura a medias, casi que de hendija, o de persiana (Percy, no es con usted), la más mínima de las últimas aperturas, que privilegia a los adinerados de siempre y a los nuevos ricos; una apertura que desconoce el derecho de todo el mundo a contar con oportunidades similares, no solo de educación y salud, sino también de acceso al conocimiento plural, que es poder individual, y es cultura.

Quienes piensan y publican lo contrario pueden saber que el más simple de los análisis supondrá que sí será el mercado quien regule el acceso a la información de la Red, como mismo el mercado regula el acceso a la compraventa de casas y carros, y a las iniciativas privadas de la pequeña empresa, y a todo lo demás que ya estaba bueno y ahora se perfecciona, o lo no existía y ahora se amplía.

Además de la lógica del dinero nuestro que ETECSA quiere para ellos dizque para invertirlo en beneficio nuestro, hay otras razones que pueden pensarse justificantes de los precios que tendrá el Internet. Muchos dirigentes, políticos, jefes y decisores en general, no han ocultado sus opiniones de que el Internet no significa acceso al conocimiento, sino una puerta abierta al caos y al libertinaje, y a que la gente se confunda ideológicamente en medio de tanta diversidad, algo que ellos llaman diversionismo, un término que ni siquiera aparece registrado en los diccionarios de la Lengua Española, y que como creación lingüística me parece muy fea.

Yo no creo que sea posible que alguien se pueda confundir ideológicamente por la sencilla razón de que no hay ideologías confundidas, o bien todas lo están, que al caso es lo mismo.

Mientras 1 hora de conexión cueste casi 5 dólares, será el dinero quien diga quién se conecta y quién no. Y dudo que alguien, por nuevo rico y adinerado que sea, pueda hacer un uso recreativo de la nueva oportunidad.

No pasará esta vez como cuando se le permitió a todo el mundo el derecho a tener un pasaporte y salir sin demasiadas trabas del país, que se armaron colas de dragón en las oficinas de trámites Cuando el día anunciado se volteen los carteles de cerrado/abierto en los telepuntos de ETECSA, los puestos para navegar seguirán tan ausentes del cubano promedio como lo están ahora, aunque ya la prensa tiene acaso previsto el titular rimbombante, y a un fotógrafo esperando el primer cliente para ilustrar con la instantánea. Ríete y abre el Google,no mejor ECURED¡¡¡ ¡no mires para acá! dale pon la mano en el mouse, que vas a salir en el periódico, le dirán, y el infeliz retratado perderá unos valiosos minutos de su tarjetica Nauta en el acto figurativo.

Habrá que hacer entonces, dentro de poco, una nueva categorización de los grupos poblacionales en correspondencia con sus destrezas en la Red, no de acuerdo a sus edades o niveles de instrucción, sino al poder adquisitivo. Y se llenará Internet de publicidades analfabetas, y de cosas peores…

Los que no clasifiquemos para sentarnos en las aireacondicionadas oficinas de sillitas giratorias de la American Telephone Company (ETECSA, por sus siglas en español), seguiremos escuchando el reguetón de Osmany García, que es gratis, alquilando lo que sea que venga semanalmente en el paquete audiovisual de películas paqueteras y programas del corazón, que es barato, o haciendo un blog por telepatía.

 

Fuente: Alejo 3399.

Prensa en Cuba, ¿la llaga que más nos duele? (1ra parte) | La Chiringa de Cuba

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Prensa en Cuba, ¿la llaga que más nos duele? (1ra parte)

Por Oscar Figueredo Reinaldo

¿Me pregunto qué hubiese sucedido si los medios cubanos hubiesen publicado de inmediato la noticia de la explosión en Santiago de Cuba, los casos del cóleras en la capital o el incidente del apagón que dejó por varias horas sin fluido eléctrico a más de la mitad de la isla?

Seguramente usted, al igual que yo, pensaría que algún cambio importante hacia lo interior de las rutinas productivas de los medios de comunicación de Cuba se habría producido, o que quizás, y aún más importante, se abriría de esta forma la posibilidad de contar con una prensa más creíble y menos aletargada.

Uno de los temas más polémicos que quizás pueden ser tratados en la Cuba de hoy sea el tema de la prensa, no solo a nivel internacional por parte de aquellos que pretenden interferir en los asuntos internos de la isla sino por otros que estando en el país se dan cuenta de algunos problemas que a todas luces desacreditan su papel en la sociedad.

Es muy duro reconocer que en muchas ocasiones los contenidos de los productos comunicativos ofrecidos por los diferentes medios de comunicación parecen nadar a la deriva y separase totalmente de la isla del Caribe o que quizás malos hábitos adquiridos, no se sabe cuándo, impidan que una noticia sea publicada con la inmediatez requerida.

Es muy difícil que el público confíe en su prensa cuando la mayor parte de sus espacios informativos se concentran en demostrar que viven en una sociedad casi perfecta, carente a veces de los matices y de las contradicciones normales que se generan a lo largo de la historia.

Es cierto que nuestro país ha logrado a lo lago de estos años de revolución avances considerables en materia de educación, salud, igualdad, integración, entre muchas otras conquistas que serían ridículas minimizar o peor todavía no reconocerlas como hacen la mayoría de los medios de prensas internacionales, pero también necesitamos una prensa que reconozca o de cabida a espacios más dialógicos e interactivos y que sea menos verticalista.

Una prensa que refleje los contrates y las tendencias de sus sociedad actual y que permita reconstruir de aquí a diez o veinte años la memoria histórica de su pueblo. Una prensa que sea capaz de reafirmar o reproducir un modelo social, pero que a la vez sea un espacio de confrontación revolucionaria. Tenemos que darnos cuenta, o por lo menos concientizar que el país necesita contrapesos de poder. Y como diría ese gran maestro del periodismo cubano, y ex decano de la facultad de comunicación de la Universidad de La Habana, Julio García Luis y cito:

“es incalculable el valor que esa función de contrapartida crítica, leal y comprometida tiene en nuestra sociedad. Una de las vulnerabilidades históricas del socialismo, como sabemos, ha sido la concentración del poder y la falta de fuerzas de compensación que ayuden a equilibrarlo, a que se oigan distintas voces y argumentos, a que exista participación real de los que puedan aportar un tema”

No se trata de hacer un proceso similar a la Glásnost, cuyas consecuencias son bien conocidas por todos, no se trata de desvirtuar la obra de la revolución o cuestionarnos los principios elementales de nuestro proceso revolucionario, ni de sus líderes históricos, como pretenden hacer algunos.

Si de algo sirve la experiencia es para aprender a no cometer los mismos errores del pasado, sin embargo la necesidad urgente de rescatar un periodismo crítico revolucionario, de hacer una prensa más transparente que nos permita avanzar más allá de nuestro errores (toda obra humana es perfectible) y que no caiga en críticas banales que no tienen ningún sentido es imperativo en los tiempos que corren.

Pero me pegunto, cómo la nueva era de periodistas jóvenes comprometidos con los principios de la revolución vamos a aprender el oficio de la crítica inteligente y constructiva, si a penas existen espacios para ello. Cómo madurar en un arte (el dela crítica) que necesita de la experiencia y que además nos permita calmar esos bríos a veces desmedidos.

Mucho se nos cuestiona a veces el hecho de publicar en nuestros blogs opiniones, no diría irresponsables, pero si a veces permeadas por la pasión o la inexperiencia de la juventud, y no se tiene en cuenta que esto sucede ya que en ocasiones somos víctimas de incomprensiones o malas interpretaciones en los medios más oficiales. Entonces, de quiénes aprendemos.

No dejar escapar este talento es vital, no decepcionar o desmotivar al joven que se siente atraído por esta profesión en sus primeros años, ya sea como estudiante de periodismo o como recién graduado, será clave si se quiere sumar y no restar fuerzas en la construcción de nuestro socialismo.

Muy relacionado con el tema anterior se encuentra la realización de las prácticas pre-profesionales, que a mi juicio, son una de las mejores estrategias del plan de estudio de periodismo, pero que a veces se ven afectadas por la poca organización o el desinterés mostrado por algunos, y aquí si quiero ser muy enfático, algunos medios, de comunicación.

Este es el espacio propicio para que el estudiante de periodismo desarrolle todas o por lo menos gran parte de las habilidades ofrecidas por la academia, las cuales muchas veces están algo adelantadas, por decirlo de alguna manera, a las rutinas productivas de los medios. Hecho que limita las capacidades creativas del estudiante, pues en ocasiones es tratado como un extraterrestre que pone sus pies por primera vez en el planeta tierra.

Al diablo se van, los diversos y riquísimos tipos de lead o entradas aprendidas en la facultad, los temas interesantes o más llamativos que a nuestra generación más le interesa o las maneras diferentes de concebir una noticia, reportaje o crónica que subvierta los esquemas más tradicionales a los que lastimosamente estamos acostumbrados.

Para no extenderme mucho, en consecuencia del leguaje Hipermedial que así lo exige, les propongo continuar este debate en otros post más adelante. El tema de la prensa en Cuba es bastante amplio y sería impensable abarcarlos en un solo post. Temas como los silencios mediáticos, las regulaciones en la prensa cubana, la falta de un periodismo de investigación o que sea capaza de darle seguimiento un acontecimiento, la necesidad de que se articule por ejemplo una ley de prensa y la relación con las fuentes de información, entre otros temas, serán seguramente material suficiente e inacabable de discusión en esta coyuntura.

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