Día: abril 30, 2013

Segunda edición del #Twitthab. Razones para un (re)encuentro

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Desde nuestro modesto pero intrépido acceso a Internet, varios usuarias y usuarios cubanos de la redes sociales hemos vislumbrado una nueva oportunidad para (re)encontrarnos y compartir más allá del mundo digital.

La segunda emisión de #Twitthab se propone promover además encuentros habituales reales fuera de la virtualidad y se realizará el viernes 10 de mayo, a las 4:00 pm, en el Parque Villalón, sito en Calzada entre C y D, Vedado, La Habana.

La primera edición de Twitthab aconteció en el mes de junio del 2011. Dicho evento nos permitió, al salir de atrás de las @s y las #s, estrechar los lazos de amistad y vínculos de colaboración.

Hoy un poco, luego de haber alcanzado cierta madurez, como personas y especialmente como bloggers, twiter@s, etc., nos proponemos esta segunda jornada de abrazos, saludos y nuevas amistades.

Sugerimos a quienes, por razones obvias, no puedan asistir al evento de La Habana, encontrarse en sus ciudades y localidades, en la fecha y horario indicado, de manera de que éste constituya un suceso nacional!

Súmate al #Twitthab y ponlo en tu blog!

#Twitthab, 10 de mayo, 4:00 pm

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Celulares/Cuba: Tan solo uno

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120923101409-iphone-5-new-york-story-top Por Osmel Almaguer

A mi amigo Leslie, ETECSA le negó la posibilidad de comprarse una línea de teléfono celular. Le dijeron que cada ciudadano tiene derecho a solo una, y él ya tiene una a su nombre, la cual, por cierto, vendió hace mucho tiempo a un sujeto desconocido.

Me dice que esa pauta le parece irracional, y yo asiento con la cabeza. Y se pregunta si para los empresarios y personas jurídicas que viven o visitan nuestro país la regla funciona de igual manera.

Sería muy engorroso que fuera así, le respondo. Pero además, ¿no se supone que a la empresa le conviene vender más su producto? Entonces me contesta con una frase que ya se va haciendo habitual en las conversaciones entre cubanos: “aquí no te puedes guiar por la lógica, si no te vuelves loco”.

Hasta el 4 de febrero de 2011 ETECSA era una corporación a base de capital extranjero y cubano. Fue entonces que quedó 100 % local.

ETECSA es el monopolio de las comunicaciones telefónicas en Cuba. Como sucede en muchos otros renglones de la vida comercial del país, se trata de un “monstruo” que no tiene competencia.

Ignoro si esa política tan rígida databa de la época en que la empresa era mixta, cosa que me extraña, pero de cualquier modo se trata de un pensamiento anti-comercial a tono con el que lleva muchos años imperando en la sociedad cubana.

Y yo pregunto: ¿Cómo podremos aspirar a desarrollarnos si nuestras propias empresas no se desarrollan? Es probable que Cuba sea el único país donde sus ciudadanos tienen que pagar un dinero mensual si no quieren perder el derecho a la línea de celular. Y es que, ¡con esto de los teléfonos móviles se están viendo cada cosas!

 

Ahora hay un modelo de móvil a la venta en los “tele-puntos” de ETECSA que cuesta 23.00 CUC. Debe tener como diez o más años de creado. Tiene una apariencia muy antigua. Lo más curioso es que hace uno o dos años costaba cerca de 70.00 CUC.

Entre el aparato, la línea y su mantenimiento, ni qué decir que exceden el salario de cinco o seis meses del cubano promedio, y aun así la empresa se da el lujo de regular las ventas. “Me siento como cuando voy a comprar el pan, que también me dicen «solo uno»”, dice mi amigo.

Yo me compadezco y le presto mi carnet para que compre la línea a mi nombre, comoquiera que la mía aparece a nombre de mi hermana…

Fuente: Chiringa de Cuba.

 

Internet en Cuba sigue siendo uno de los más caros del mundo

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cable-fibraoptica-rutaLa población cubana no cuenta con el acceso deseado a internet. La instalación de un cable submarino de fibra óptica entre la isla y Venezuela no logró resolver el problema. El acceso a la red en Cuba sigue siendo uno de los más caros del mundo.

Marin Mizuno, empresario nipón que vive en Cuba por razones de trabajo, tiene que explicar a sus colegas y amigos por qué casi siempre está ‘offline’. “Aquí por la calle no hay internet. De los pocos que tienen internet, lo tienen en el centro de trabajo o algún lugar específico. Y no hay Skype, no hay video. Lo que hay es un correo lento y eso. Entonces le tengo que explicar, ¿no? ‘Mira, yo estoy aquí, no es como allá, hay muchos problemas'”, dice Mizuno.

A pesar del alto precio del servicio (entre 6 y 14 dólares por hora, un coste casi prohibitivo para los cubanos), la calidad de la conectividad a la red en el país es extremadamente baja. Las capacidades del país entero en el área de internet son comparables con las de un gran cibercafé de una capital europea. Cuba dispone de un ancho de banda mínimo de tan solo unos 320 megabits por segundo por vía satelital. Incluso en los locales mejor equipados, bajar un video es totalmente imposible y abrir una foto puede suponer unos 15 minutos o más.

El cable submarino de fibra óptica tendido desde Venezuela en 2011 tenía que convertirse en la principal arteria de comunicaciones en la isla, aumentando en 3.000 veces la velocidad del tráfico de internet. Sin embargo, hasta ahora los internautas cubanos no han podido disfrutar del anhelado alivio. Las autoridades afirman que lo más difícil y costoso, que es el fomento de la infraestructura de comunicaciones en la nación antillana, está por delante.

“Será necesario ejecutar inversiones en la infraestructura interna de telecomunicaciones y aumentar los recursos en divisas destinados a pagar el tráfico de internet con el propósito de lograr el crecimiento paulatino de un servicio que brindamos hoy en su mayoría gratuitamente y con objetivos sociales”, según lo comunicó en enero de 2013 la estatal Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (Etecsa). Desde entonces, no hubo más noticias.

Los llamados disidentes cubanos y políticos estadounidenses suelen responsabilizar al Gobierno cubano de limitar el acceso de los ciudadanos a la red. Sin embargo, especialistas cubanos, a su vez, afirman que es Washington quien desde hace tiempo bloquea la navegación de los isleños por el ciberespacio.

“El origen del problema de la conexión en Cuba tiene que ver con las relaciones Cuba- EE.UU. Washington se negó a darle la conexión a internet. Cuba fue uno de los últimos países que se enlazó en el año 96 a la red porque era una prohibición expresa del Gobierno norteamericano. Cuando se le da el permiso a Cuba, es con una gran “percha política”, con grandes limitaciones”, detalla Rosa Miriam Elizalde, editora de la página web de noticias Cubadebate.

Mientras tanto, los lugareños tratan de saciar su sed informativa con los instrumentos que les son accesibles de momento. Por ejemplo, la enciclopedia Ecured, muy reconocida hoy en la isla, que contiene miles de artículos sobre todo tipo de asuntos, lanzó en 2013 su versión digital para teléfonos móviles. “Nosotros nos dimos a la tarea de realizar una versión portátil de enciclopedia para que aquellas personas que no tenían acceso al sector cubano de internet pudieran también consultar la enciclopedia sin necesidad de estar conectados a la red nacional”, cuenta Ruslán, uno de los coordinadores de Ecured.

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/sociedad/view/92959-internet-cuba-lujo-eeuu

 

 

¡Wow! Estoy aquí

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¡Wow! Estoy aquí

Por: Carlos M. Álvarez OnCuba

Si los cubanos creyésemos que hemos padecido un solo quinquenio gris, o decenio negro, deberíamos reparar por un momento en la antediluviana testarudez con que los organismos concernientes manejan el tema del deporte. Durante los últimos quince años, Cuba ha fomentado la exasperante cualidad de echar por la borda, a base de soberbia, lo que le costó casi cuarenta construir.

La semana pasada Yoandri Díaz, y el incomparable Wilfredo León, pidieron sus respectivas bajas de la selección nacional de voleibol, por lo cual la federación de la disciplina decidió sancionarlos. Pero León y Díaz no son más que los últimos sobrevivientes de una armada ilustre, subcampeona mundial en 2010, que a cuentagotas ha ido emigrando hacia los campeonatos europeos. Son decenas los deportistas cubanos que lo hacen cada año, amparándose en cualquier lugar, y a uno le parece que abandonar el plantel, semanas previas a la World League, fue una decisión lógica y hasta cierto punto justiciera. ¡Tan hartos debemos estar!

En cualquier caso habría que reconocerles, sobre todo a Wilfredo León, el fenómeno más impresionante del voleibol contemporáneo, su fidelidad por tanto tiempo al país, y su entrega en la cancha únicamente para que a la vuelta lo recompensen con moral y con dignidad. Su pérdida es irreparable, pero la causa de su pérdida es una causa tan evidente, tan absurda y demorada, que ha cargado con atletas de incluso mayor valía. No es un fenómeno aislado, ni el inicio de una situación sospechosa, y la afición cubana ha asimilado la noticia con absoluta dejadez. La costumbre, dixit Durcal, es más fuerte que el amor.

Hoy, lo que para un deportista significa la pérdida de sus derechos nacionales, para los artistas representa exactamente lo que debe representar. El simple afán de probar tu calidad personal en otras latitudes y, si te es posible, de llevar tus raíces contigo. Nada de traición, ni de estigma, ni de lastre, tal como a una nación civilizada le concierne. He ahí la diferencia entre Abel Prieto y los impronunciables ministros del INDER.

Repito una idea que me parece elemental. El amateurismo, si asume el deporte como un fenómeno integrador y de realización cultural, no admite prácticamente ningún reparo. Pero el amateurismo como clara expresión política, es decir, como filosofía que desprecie o que anule cualquier matiz de profesionalización, termina en francas zonas de inmovilidad. Terrenos yermos, pletóricos en retóricas y falsos discursos. Cuando un discurso hace una lectura tan desacertada de la realidad, sea cual fuere su fin, no es un discurso ingenuo, sino un discurso contraproducente y muy probablemente reaccionario.

Al máximo nivel, el deportista amateur significaría, más que la práctica libre del ejercicio físico, la devaluación y subestimación del deporte como arte o como actividad social. Lo amateur se basa en el entusiasmo, no en el rigor. A Alicia Alonso no se le ocurriría montar Giselle para que lo bailara una brigada de costureras, por muy embulladas que estas estuvieran. Ningún chofer, ningún albañil o secretario ha tocado nunca un instrumento en los Van Van. Porque entonces ni el ballet cubano, ni Juan Formell, fueran precisamente lo que son.

El despertar paulatino de la sociedad cubana ha olvidado al deporte élite y sus más urgentes conflictos. Comparemos. José Ariel Contreras regresa a Pinar del Río y Dayron Robles se retira. El regreso de Contreras sin que nadie lo estigmatizara responde a un orden diametralmente opuesto al orden que no se ocupó de Robles, que no le pagó lo que le tocaba, y que lo saturó desde los medios de comunicación con un endiosamiento que tampoco merecía, como si Cuba fuese República Dominicana y Robles nuestro Félix Sánchez, es decir, nuestro único campeón olímpico o recordista mundial.

Con Robles, además, se marchó su entrenador Santiago Antúnez, evidentemente molesto, amargado, consumido. Bastante debía tener Antúnez con los retos deportivos para batirse también con directivas políticas. No importa lo que haya dicho en sus declaraciones, ya sabemos cómo funciona nuestra opinión pública.

Pero el privilegio que le fue concedido a Contreras, que no es un privilegio, sino un derecho natural, le llegó a través de la reforma migratoria, es decir, tangencialmente. Sería demasiado una cláusula exclusiva que prohibiese el retorno de los sujetos que una vez llamamos héroes, y que desviaron el rumbo luego de que el gobierno cubano los formara como atletas de alto rendimiento sin cobrarles un solo centavo.

Sin embargo, esa razón, en vez de ondearla como deuda impagable (nada es impagable), debería ser el argumento primero mediante el cual se abriesen las vías necesarias para que los talentosos deportistas cubanos ingresaran dinero al país y viviesen una reconciliación ya ineludible con el suelo al que en definitiva pertenecen.

Cuba no va a llegar adonde pretende, ni alcanzar todo lo que una vez se propuso, si no es capaz de entender a plenitud la absoluta coherencia entre dos respuestas del Duque Hernández, a dos preguntas predecibles. ¿Qué siente por Industriales?, le dijeron, y el Duque contestó que esa era la pelota que le gustaba, la pelota de su idiosincrasia, la que lo dio a conocer.

Y luego, al pedirle que rememorara un momento impresionante de su carrera, respondió: “Sí, creo que un momento muy especial fue cuando entré al clubhouse de los Yankees. Y dije ¡Wow!, estoy aquí”. ¿Vemos? Es simple. Basta con no impedirle a la gente que intente llegar al sitio donde se imaginaron de muchachos.

Foto: Jorge J. Pérez (Tomada del Quinqué)