La Polémica Digital

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Espacio para debatir sobre Cuba

Posible emigrante

con 19 comentarios

Hay un papel en mi mesa de noche. Se revuelve con la ropa recién lavada y la colcha de dormir y la sábana destendida de una cama que se niega a aprender a recogerse por sí misma, a independizarse de mí, a crecer. Un papel en blanco y negro, con alguna firma garabateada, que ni siquiera es original, apenas una fotocopia de una copia de, quizás, trece copias más, de la firma de un funcionario del gobierno norteamericano cuyo nombre no me he animado a memorizar.

Hay una oración en ese papel. Una oración compuesta que emplea exquisitamente la ironía como principal figura retórica. Una oración que intenta explicar la ley número 214, inciso b – para mí, desconocida hasta ayer –  donde refiere que todos aquellos que se presentan a una entrevista para pedir una visa hacia Estados Unidos son considerados posibles emigrantes hasta tanto demuestren lo contrario ante el oficial que realiza las preguntas.

Entonces, oficial que me realizó las preguntas, ¿o puedo llamarlo Rocco?, hagamos las cosas bien. Utilizaré la computadora por la cual me preguntó – únicamente a mí y no como parte de un sondeo como me comentó – y la conexión a Internet desde mi trabajo, porque no tengo en la casa – como le comenté en esa rara encuesta que solo sondea a una persona – para entrar, de gratis, sin largas filas, sin dejar mis memorias flash y sin pagar la cifra de 160 dólares a la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana.

En mi entrevista no necesitaba saber a qué iba a Estados Unidos, la carta de invitación de LASA estaba presillada con el resto de mis documentos. Tampoco quién financiaba mi viaje, la respuesta era la misma. Quizás era de algún interés colateral saber a dónde había viajado antes, por qué y durante cuánto tiempo. Brasil y Kenya debieron parecerle poca cosa. Pero, Rocco, debimos ir directo al grano en nuestro desafortunado primer encuentro. Mi entrevista constaba de una sola pregunta, ¿por qué una joven no casada, sin hijos, con un salario de 578 pesos y que técnicamente vive con su madre regresaría a Cuba después de pasar 7 días en la capital de Estados Unidos?

Mi respuesta hubiera sido corta. “No lo sé”. Porque es difícil explicarle de ese par de segundos donde defines por qué regresas a Cuba. Casi siempre es un instante lluvioso, antes de aterrizar, cuando reconoces cada calle, las luces – o la ausencia de ellas – los autos viejísimos, el mar, y ya no te parece jodido que esté  ”por todas partes”, y las colas no son tan deslucidas, y las calles tan sucias y los edificios de La Habana Vieja apenas están cortorsionándose porque, Rocco, has llegado a casa.

Ese es el único motivo. Mi hogar, ese lugar donde sientes que estarás siempre a salvo yace escondido en el kilómetro tres y medio de Campo Florido y yo necesito saber que la posibilidad de volver depende de un peso cubano y mis ganas de lidiar con el transporte. La reserva de un avión o atravesar el mar nublarían mi juicio y ya no podría volver a ser. Porque Cuba, Rocco, es el lugar donde he sido.

Usted, obviamente, no habría entendido nada. Y el final sería el mismo. Pero me denegaría la visa por los motivos justos, no por posible emigrante, sino por la insolencia de escoger el “infierno comunista” a pesar de ser una joven, no casada, sin hijos, con un salario de 578 pesos y que técnicamente vive con su madre. Ambos habríamos descansado en paz.

2 comentarios sobre “La Polémica Digital

    jorgealejandro1 escribió:
    abril 7, 2013 en 4:44 pm

    A ver ¿Cuál es el país que decidió cambiar o suavizar sus requisitos migratorios después de la pretendida “reforma” en Cuba?. porque amiguísimos del gobierno cubano, como son los gobiernos de Bolivia y Ecuador, lo que hicieron fue endurecer estos requisitos.Con esto de los viajes, siempre he tenido una espinita: me parece que el gobierno cubano siempre estuvo muy consciente de que las normas migratorias de los diferentes países, no iban, ni tenían que cambiar porque a los cubanos se les haya abierto un poco la jaula. Después de medio siglo de cerrazón ¿Cuántos cubanos conoce realmente de los trámites y de las leyes migratorias internacionales; y de los requisitos de visado? Me atrevería a decir que la mayoría los ignora. EEUU declaró que su política en cuanto a trámites migratorios iba a seguir siendo la misma. Otra cuestión no menos importante: ¿El cubano medio puede viajar? ¿Cuántos cubanos tienen poder adquisitivo real para viajar al extranjero sin depender de remesas? Únicamente la camarilla, los jefazos de turismo, algunos macetas, o el que mete la mano hasta el codo, nadie más. El salario mensual de Elaine es, si acaso con una diferencia de centavos, lo que yo gano en una hora de trabajo (Y yo no gano, precisamente, un sueldazo); así que las posibilidades de viaje para un cubano que dependa de lo que gane, son, salvo los viajes en concepto de trabajo estatal, prácticamente nulas. Yo creo que, en medio de todo, el gobierno trata de pasar la pelota y tapar las fallas de su pretendida reforma, que en realidad es más que insuficiente, con el cuento de que, si ahora los cubanos no pueden viajar, la culpa es de los países que les niegan las visas, como si los requisitos que se aplican fueran nuevos, o se aplicaran solo a los cubanos después de la “reforma”. Lo que nadie explica es la visión que se tiene de los cubanos, desde el punto de vista migratorio, en el el extranjero, ni las verdaderas razones por las que se ha llegado a esa visión.
    Y, para que nadie se engañe, no tengo absolutamente nada en contra de que Elaine viniera: esa visita le hubiera despejado muchas o algunas dudas; y me parece que su percepción de algunas cosas hubiera cambiado.. Si regresaba a Cuba, no la criticaría: a mí me gustan las personas con criterio; y si se quedaba, tampoco la criticaría, como no se lo he criticado a ninguno de mis conocidos que lo ha hecho aquí o en otro lado. Lo que me parece desacertado es el enfoque tendencioso y politiquero que se pretende dar a un hecho que sucede todos los días en este mundo, ya sea para entrar a EEUU o a donde sea. Y, finalmente si la cosa es de erigirse en jueces y coger un berrinche, hay que coger mil berrinches primero; y ser mil veces jueces, cada vez que a un cubano se le niega la entrada, o se le pide una visa (O “pasaporte habilitado, que es lo mismo) para entrar a su propia tierra; y de paso también, no vendría mal coger otro berrinchito cada vez que se le pide a un ciudadano extranjero, un pasaporte cubano para entrar a la isla, en franca violación de la Constitución de la República, que estiipula que se pierde la ciudadanía cubana cuando se adquiere una extranjera; y que no admite la doble ciudadanía. Y ¿qué podrán decir entonces aquellos cubanos que, después de pagar un pasaje y gastarse el dineral que cuesta viajar a Cuba, llegan al aeropuerto “José Martí”; y allí les dice un funcionario de la seguridad que no, que fue “un error”, que no pueden entrar a Cuba; y que, teniendo a pocos pasos a la familia que hace años no ven, tienen que volver en el mismo avión en que llegaron, y sin poderles decir ni adiós? Yo creo que, mientras cosas como esas pasen, no tiene mucho sentido ponerse bravo porque un país extranjero, cualquiera que sea, te niegue una visa en un momento dado. La coherencia siempre ha sido una cualidad muy bonita.

    jorgealejandro1 escribió:
    abril 7, 2013 en 4:47 pm

    No vendría nada mal alzar la voz alguna que otra vez, para denunciar que los cubanos son los únicos ciudadanos del hemisferio occidental, que tienen que pedir permiso para entrar en su tierra. Deberías dedicar un post a eso. Recuerda aquello de “Lo mío, primero”

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