Día: abril 5, 2013

Estado de necesidad o Por qué bloguear en Cuba (II)

Posted on

Publicado en abril 3, 2013 by 

Blog

Internet es como un dazibao interactivo de omnipresencia arrolladora donde se superponen a velocidades inimaginables las historias en curso de la humanidad. Sus dimensiones, posibilidades, capacidad de inclusión de actores y alcances, de elasticidad inaudita, la alumbran como la más completa herramienta generada por el hombre para la históricamente deseada conexión de las individualidades.

Sin embargo, como toda tentativa mortal de poner en común contenidos, emociones, saberes o haceres de esta gran polis que es la Tierra, Internet es también una gran plaza de segregación.

En el ágora virtual de los siglos vigesimales la gente se encuentra o se pierde, se instruye o se idiotiza, se sensibiliza o se entumece, participa o es excluida, pasa a la historia o intrasciende, se place o se duele, erige o destruye, se moviliza o se estanca, se individualiza o se atomiza, existe o no.

Los que estamos del lado jodido del fenómeno (los desconectados, neoanalfabetos, oscurantistas comunicacionales y otras especies generalmente tercermundistas), a quienes suelen tocarnos las opciones B de las dos posibles, podemos asumir estas verdades como un reto o ignorarlas a despecho. Internet seguirá moviéndose y moviendo las dinámicas mundiales, sin embargo.

Independientemente de que le hagamos el amor o la guerra, con o sin nuestra venia personal, la virtualidad de la red de redes resulta tantas veces más real en la vida de millones que la más aplastante de las “tangibilidades” y difícilmente algún proyecto social, político, cultural, religioso, deportivo, …cosmonáutico logre ya caminar sin seguir la ruta de los bytes, que es hoy la ruta del poder.

La Cuba en la que vivo se encuentra aún en la asunción de ese salto de fe imprescindible que es la web 2.0: asfixiada en sus carencias, temerosa a ratos, atrincherada casi siempre en sus fórmulas históricas de defensa que ni de costado machean con la esencia del fenómeno, proactiva la menos de las veces, minúsculamente cada vez más abierta.

El cubano promedio no tiene accesibilidad plena a la web, aunque en Universidades, institutos dedicados a la investigación, medios de prensa, empresas de comunicación, dependencias de Cultura, Educación y Salud, entre otros espacios sostenidos por el Estado, se hace el intento de llevar la magia de la telaraña virtual a un número importante de personas.

La cruzada estatal se hace con conexión satelital y un ancho de banda nacional paupérrimo, que cualquier centro de educación superior de prestigio mundial supera con creces. Cuba, más que navegar, naufraga así, porque entre los tantos bloqueos que el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica se adjudica la potestad de hacernos a los ciudadanos de la Isla, está también el tecnológico.

Mas, cual si las vallas externas a que nos enfrentamos no fuesen pocas y de contundente infranqueabilidad, al bloqueo tecnológico imperialista le hace fiel compañía otro no menos cercenador de estas nuevas libertades expresivas que supone la web: el bloqueo comunicativo. Ese, tristemente, se hace desde adentro, desde esas benévolas intenciones que suelen empedrar los más nefastos caminos.

Sucede que la Cuba-Estado persiste en su síndrome de plaza sitiada, síndrome que yo comprendo pero no comparto, porque con cerrarse en su concha el molusco no evita al pie que le aplasta. En medio de la tan compleja realidad-otra que aquí se vive, los aparatos de la estatalidad y la seguridad nacional pretenden controlar lo incontrolable: ese flujo libérrimo de información, opiniones, dudas, respuestas, verdades, mentiras, aspiraciones, desacuerdos e ideologías múltiples que supone por esencia la Internet.

Es un querer y no querer abrirse a un mismo tiempo, la necesidad de evolución contraponiéndose a los miedos hacia dinámicas transgresoras de la verticalidad, la existencia de verdades absolutas, el orden establecido, y otras fórmulas férreas que han sostenido por décadas no únicamente al sistema social socialista sino también a sus errores.

El fenómeno resulta harto complejo tanto para “controladores” como para “controlados” y confilctiviza el ejercicio pleno y natural de la navegación a aquellos cubanos enrolados en el intento de inserción virtual de nuestra insularidad en la globalidad del orbe.

Esto conlleva a situaciones inentendibles como que en una universidad se permita el acceso a Facebook pero no a plataformas de correo internacional como yahoo y gmail, y que a los muchachos que allí estudian les creen correos de circulación únicamente nacional, limitando el intercambio de saberes, cuando en la misma plataforma los profesores sí pueden recibir o enviar desde o hacia más allá de las fronteras territoriales.

O que en los llamados Joven Club de Computación, espacio idóneo para la socialización a mayor escala de la escasa conectividad cubana- por ser el único al cual cualquier ciudadano de barrio puede acceder-, no se intente aún comercializar los servicios de navegación para que el panadero, la ama de casa o el anciano se comuniquen con su familia en el exterior sin tener que recurrir a la ilegalidad de ciertas casa de chateo underground.

O que la única empresa de telecomunicaciones del país (ETECSA) brinde ese codiciado servicio a los hogares de los extranjeros residentes en la Isla y no disponga de la misma opción para los nacionales; y cobre desmesuradas cuotas en divisa por una hora de conexión en las escasísimas cibersalas que apenas empiezan a proliferar.

O que ciertos sitios aparezcan bloqueados en ciertos lugares donde se supone que podrían hacer daño o crear confusión ideológica. O que a quienes utilizan un correo dispuesto por su centro laboral les adviertan cada cierto tiempo con un letrerito torpe que esa posibilidad se la brinda el país para hacer su trabajo, no para usarlo con fines personales ni para actividades que puedan “dañar la obra de la Revolución”.

O que en tu trabajo te hagan firmar un papel que dice que la informática y los directivos del lugar pueden acceder a tu correo personal y revisártelo cada cierto tiempo, como medida de seguridad laboral.

O que… O que… O que…

En medio de tal panorámica Cuba hace aguas hacia Internet, y a pesar de tantas mediaciones internas y externas, todo el que ve el chance se monta en el bote porque, ¡vamos!, quién no se montaría en el Titanic solo porque le tocara alojarse en la cuarta clase.

La gente que puede se abre su cuenta en facebook o twitter o hasta se crea un blog, y cuando su jefe inmediato lo “insta” a ello, comparte los contenidos que se supone ayudan a preservar el Socialismo (como una imagen de los líderes históricos o una frase lapidaria de “conmigo no cuenten para criticar a la Revolución”).

Mientras, sin darse cuenta de su logro y sin que los “censores” lo acaben de entender, la gente va haciendo también y a contrapelo lo que sí ayuda a preservar y oxigenar al sistema cubano, lo que salva a Cuba de su encartonamiento: la gente socializa, sube fotos de su familia y amigos o del viajecito pujado de las vacaciones, vuelve a trabar amistad con el amigo de la secundaria o el pre que se fue en una lancha a Miami o se quedó en una misión en Venezuela, manda el documental que hizo con una cámara prestada a un festival de cortos en “Happylandia”, se inserta, dialoga, conoce, ejercita su criterio, exorcisa sus realidades, cuestiona, trasciende su cerco.

Es un contrapunteo sui generis de usos y gratificaciones que transita por el elemental estado de necesidad comunicativa que embarga a la nación.

Sí, Cuba es una nación en estado de necesidad comunicativa, externa e internamente, y creo que la combinación de esas dos urgencias vitales son las que mueven a sus ciudadanos a hacerse manifiestos en Internet, unas veces a favor y otras más a contrapelo de las permisibilidades estatales.

Hacia afuera, Cuba es una isla por doble condición: física y psicológica. Y de la segunda de esas condiciones nos urge deslindarnos cada día más. Cuba quiere comunicarse con el mundo y que el mundo se comunique con ella, y entender al mundo y que el mundo la entienda a ella, y dejar de ser esa nación silenciada o satanizada ante la opinión pública mundial o esa otra idílica e impoluta igualmente falseada a modo de escudo.

Mal-dicha hasta el cansancio, desdibujada por mil miradas ajenas a su realidad, fragmentada en sus estereotipos, juzgada muchas veces con dureza desde la otredad sistémica dominante, a los cubanos que se asumen entes políticos les apremia y les motiva salir a la luz pública (que es hoy la Internet) y construir una imagen más sincera de su país, una imagen basada en sus experiencias vitales.

Parte de esa imagen – tan convulsa, jíbara, angulosa y claroscura como suele ser la realidad en esta islita del trópico- no conviene a poderosos de afuera ni a veces termina siquiera complaciendo a ciertos poderosos de adentro, y he allí que se crea el conflicto de “YO desde acá le bloqueo la conectividad a los comunista” y “yo desde aquí te la bloqueo a ti, boconcito, por ingrato y subversor”.

Pero no únicamente es en esta cuerda floja de la política exterior en la que se mueve el estado de necesidad comunicativa de la Isla. Adentro, y producto del mismo conflicto sistémico dominante, existe el estado de necesidad comunicativa intra-nacional, la sed de esos individuos atomizados en un discurso homogéneo y restringido, emitido línealmente durante décadas de mal manejo de la opinión pública.

Al cubano también le sucede el leer, ver, escuchar cada día en sus medios de prensa nacionales una imagen de sí que le es ajena, estrecha, soporífera, y le sucede ese sentirse al margen de la construcción de las agendas públicas de su país.

¿Cuántos intereses, sueños, dudas, aspiraciones, espiritualidades, temáticas, enfoques, respuestas que laten al fondo de las necesidades comunicativas de la gente se quedan fuera de lo que la oficialidad logra (intenta o desea) poner en común?

También a ese vacío insondable llega la accesibilidad de Internet en Cuba, y cada quien que puede se propia de la herramienta para decir, buscar o compartir lo que más le pulsa su alma o su intelecto.

Y entonces Cuba comienza a construirse hacia adentro, o más que a construirse yo diría que a renovarse, a restituírse como hace un tejido necrosado cuando sana, y cada voz que se levanta desde un click (con o sin la sonrisa aprobatoria del gatekeeper) es un gran logro, un haz de luz hacia nuestras oscuridades, una visión particular sumada a la gran visión colectiva, una ganancia incalculable, una arista de la realidad que vale su pequeño peso en oro.

También este ejercicio gozoso puede levantar (¡y cómo las levanta!) sus polvaredas, porque al poder que te otorga la herramienta le interesa más que asumas la vertiente externa del estado de necesidad que la vertiente interna, cuyos vacíos le competen. Pero la gente, movida por ese lúbrico canal que siempre ha sido el placer, movida por el placer que provoca ser al fin un ente activo en la esfera pública de su entorno cercano, ¡ah!, la gente busca sus vericuetos para seguir conectado, o para decir lo que siente que tiene que decir, o para buscar lo que precisa buscar, o para compartir lo que le arde compartir.

Movida por ambas estados de necesidad, yo- como otros en este país- blogueo. Blogueo porque la nación-Cuba lo necesita y porque yo lo necesito; o para ponerlo en mejor y más sincero orden prioritario: porque como ser individual y pensante yo lo necesito y creo que Cuba necesita mi respuesta activa a esa prístina necesidad de participación.

Relacionados:

http://supercuba.wordpress.com/2013/02/08/por-que-blogueo-i-cuba-lo-necesita/

http://lajovencuba.wordpress.com/2013/04/01/razones-para-seguir-blogueando/

http://espaciolibrecuba.wordpress.com/2013/04/01/bloguear-crecer/

https://letrajoven.wordpress.com/2013/04/01/cocodrilos-rhom-bifer-clarias-gallinas-y-ranas-dialogan-sobre-los-blogs-y-otras-utopias/#more-2534

http://unguajiroilustrado.com/2013/04/01/pensar-a-cuba-a-traves-de-un-blog/

http://www.cubaizquierda.blogspot.com/2013/04/blogosfera-cubana-y-politica.html

http://lacubanita2311.wordpress.com/2013/04/01/un-golpe-de-algo-anda-por-los-blogs/

http://aldoblarlaesquina.wordpress.com/2013/04/01/razones-para-bloguear-como-joven-periodista-cubano-desde-cuba/

http://www.cubano1erplano.com/2013/04/motivos-para-bloguear.html

https://cronomelian.wordpress.com/2013/04/02/sobre-mi-el-blog-y-la-blogosfera/

http://lamariposacubana.wordpress.com/2013/04/02/por-que-blogueo/

http://tremen2explote.wordpress.com/2013/04/02/blogueo-blogueo-que-blogueas/#more-309

https://kikeperdomo.wordpress.com/2013/04/02/el-breve-espacio-en-que-no-estoy-o-por-que-blogueo-en-cuba/

 

http://las4y20.blogspot.com/2013/04/espacio-libre-de-ideas-ajenas.html

 

 

Tomado del Blog Nube de Alivio.

 

 

 

Beyoncé y Jay-Z celebran en La Habana… y todos quieren saludarlos

Posted on

 

Tan poco acostumbrados estamos a que nos visiten grandes estrellas del espectáculo, que cada vez que a una se le ocurre venir a vacacionar y la gente se entera, se arma un pequeño revuelo. Como nuestros medios rara vez reportan las visitas privadas de los famosos, buena parte de ellos pasan inadvertidos detrás de sus gafas de verano. Algunos, incluso, han caminado sin guardaespaldas por las calles, sin que nadie lo note.

 

 

Pero si Beyoncé quería celebrar discretamente su aniversario de bodas con el rapero Jay-Z, las cosas no salieron bien. El caso es que cuando fueron a comer al celebérrimo restaurante La Guarida, la presencia de los escoltas los delataron. Decenas de vecinos se aglomeraron en la calle para saludar a la cantante y la policía tuvo que mantener el orden.La noticia está ahora en todos los portales de chismes de famosos, y en no pocos “periódicos serios” de todo el mundo.

 

Esperemos que Beyoncé y su marido no tengan problemas con las autoridades migratorias de su país, porque ya sabemos que venir a Cuba sigue siendo ilegal para los ciudadanos norteamericanos. Hacen falta permisos especiales —es de suponer que la diva y su esposo los tengan—, si no habrá que pagar la correspondiente multa. Pero esta ciudad y este país, señores y señoras, tienen su encanto, y las estrellas van a seguir viniendo, con permiso o sin permiso.

Si no quieren ser reconocidos, lo mejor sería que compraran gafas más grandes, que se despeinaran bien el pelo y se pusieran unos pantalones cortos normalillos… Que se sumen a las multitudes de las calles, como unos “yumas” más. Nadie los va a tratar mal… ya se sabe que este es uno de los países menos xenófobos del mundo.

 

 
En la imagen: A la salida del restaurante La Guarida. Foto publicada en OnCuba.

 

 

 

 

Tomado del Blog Micro-Crónicas

 

Nuevos datos para comprender el proyecto Casa Cuba

Posted on

image

Por: Alejandro Cruz

Editor del blog: www.cubano1erplano.com

Sobre Rafael Rojas Enciclopedia

Colabrativa Cubana EcuRed http://www.ecured.cu/index.php/Rafael_Rojas da algunos datos de interés:

Rafael Rojas comenzó a tener un papel de “intelectual mediático” gracias al colaborador de “El País” y ex Secretario de Relaciones Exteriores de México, Jorge Castañeda, fiel aliado de los Estados Unidos y de quien se sospecha sea un agente de la CIA, empeñado durante su cargo en dañar las relaciones entre su país y la mayor de las Antillas.

Apenas recién graduado, Rafael Rojas fue invitado por Castañeda a presentarle su “biografía” del Ché —publicada por el Grupo PRISA— en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Posteriormente gracias a contactos con la contrarrevolución cubana, ocupó el puesto de director de la Revista Encuentro, que recibió en 2008 una subvención de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) de 400 000 euros, para un proyecto que contaba, entre otros, con un portal, de más 100 000 euros en otra partida presupuestaria posterior. La revista, una de las más importantes operaciones propagandísticas contra Cuba, está especialmente vinculada a la National Endowment for Democracy (NED), una conocida pantalla de la CIA.

Apoyado por los ingresos y contactos que recibe a través de diversas vías, ha obtenido diversos premios y puestos académicos en España, México y Estados Unidos.

Contra José Martí Rojas, dando muestras de altos aires de superioridad, publicó en el año 2000:

«[…]Martí esta sentado en un trono rodeado por esa neblina que cubre los altares. Para los cubanos, olvidarlo es, pues, una vía de liberación o, por lo menos, un aligeramiento[1]»

Críticas a la historia y las revoluciones en un artículo publicado en el “Nuevo Herald” en 2008, Rojas escribió que:

«Las revoluciones no son, como pensaban tantos pensadores clásicos y románticos, hechuras racionales: la superstición y el misticismo las acompañan desde sus orígenes hasta sus decadencias.»

Ahora Rojas (http://www.librosdelcrepusculo.net/2013/04/por-una-democracia-soberana-en-cuba.html) acaba de apoyarse en el documento del proyecto Casa Cuba que ya comenté en este blog para defenderse de las acusaciones del periodista cubano Ángel Guerra Cabrera en el periódico mexicano La Jornada.

Antes de Rojas, dos proyectos que como él, han recibido el apoyo financiero de la National Endownment for Democracy, como Cubaencuentro  y Diario de Cuba para el cambio de régimen en la Isla, se hicieron eco del documento de Casa Cuba.

Son datos, que como la cuenta en Twtiter de la revista Espacio Laical –desde “donde se ha contribuido a la institucionalización del equipo” Casa Cuba (http://www.espaciolaical.org/contens/esp/sd_227.pdf)-  seguían exclusivamente aYoani Sánchez y Diario de Cuba, u ofreciendo  tribuna habanera al “empresario” Carlos Saladrigas, también promotor de Yoani Sánchezhttp://www.cubadebate.cu/opinion/2013/04/03/pistas-en-miami-de-ese-invento-llamado-yoani-sanchez/)

Creo que algunos amigos deberían conocer esta información.

Artículos Relacionado

!Un laboratorio para cazar a Cuba!

 

@EspacioLaical ¿espacio para todos?

 

 

Tomado del Blog Cubano 1er Plano.

 

 

Jorge Perugorría y la vigencia de la película Fresa y Choclate

Posted on

Fernando Ravsberg

“El resultado cinematográfico fue una película entrañable” Foto: Raquel Pérez

“El resultado cinematográfico fue una película entrañable”.

La película Fresa y Chocolate cumple 20 años convertida ya en un clásico del cine que fue capaz de tocar la fibra de los cubanos enfrentándolos a sus propios prejuicios. Nació de una novela de Senel Paz y fue dirigida por Tomás Gutiérrez Alea (Titón) y Juan Carlos Tabío.

La película es un canto a la diversidad que sacudió la conciencia nacional, conectándose con el espectador para mostrarle todo el dolor y el sufrimiento que provoca su propia homofobia. En la sociedad cubana siempre habrá “un antes y un después” de Fresa y Chocolate.

Para el papel protagónico eligieron un joven actor, Jorge Perugorría, quien tuvo ante sí el enorme reto de interpretar a un intelectual gay doblemente discriminado, debido a sus preferencias sexuales y a su pensamiento crítico respecto de la ortodoxia soviética.

Jorge Perugorría -“Pichi” para los cubanos- nos recibió en su casa en las afueras de La Habana y nos confesó que durante la filmación sabian que estaban haciendo una película necesaria, pero muchas veces se preguntaban: ¿ustedes creen que pongan esto en los cines?.

P: ¿Por qué Fresa y Chocolate tuvo esa enorme repercusión?

El impacto de Fresa y Chocolate se produce por la necesidad del país y del cine cubano de abordar un tema que hasta ese momento había sido tabú. Éramos conscientes de que estábamos haciendo una película necesaria y ese era nuestro combustible.

Aparte del tema tratado, yo creo que el resultado cinematográfico fue una película entrañable. Nunca se me olvidara el estreno en el Festival de Cine del 93, fue una proyección mágica, ahí yo descubrí hasta donde el arte podía conectarse con el espectador.

Y después cuando presentábamos la película en Europa, en EEUU, en Japón y la gente se asombraba de que hubiéramos podido hacerla en Cuba. Hasta ese momento nos habían percibido como un bloque, como los coreanos o como la peor etapa del stalinismo.

La película fue estrenada en los cines de la isla en 1993 pero la TV cubana la mantuvo censurada durante 20 años.  Foto: Raquel Pérez

La película fue estrenada en los cines de la isla en 1993 pero la TV cubana la mantuvo censurada durante 20 años.

La película rompió esquemas y demostró que Cuba estaba llena de contradicciones, de personas que pensaban diferente, practicaban religiones distintas, y, aunque tuvieran sus problemas, esa gente existía y constituían una sociedad llena de matices.

P: Realmente yo también me pregunto cómo pudieron hacer esa película.

No fue fácil pero fue determinante que el proyecto lo dirigiera Tomás Gutiérrez Alea, el maestro del cine cubano. El proyecto nace de a poco y se hace muy difícil de censurar después de  la publicación de la novela de Senel y la premiación del guión en el Festival de Cine de La Habana.

De todas formas, durante la filmación, cuando tocábamos temas difíciles, nosotros preguntábamos en broma, ¿ustedes creen que pongan esto en los cines?.

P: Sí la pusieron en los cines pero la TV tardó 20 años en emitirla.

Esto demuestra que hay un divorcio entre la política cultural de este país y los medios de difusión masiva. Hay dos políticas, la de los artistas donde hay mucha más libertad y el filtro que determina lo que va a la TV, la radio o la prensa plana.

Es increíble que haya pasado pero la gran pregunta que me hago yo es ¿quién determinó que el pueblo cubano no estaba preparado para ver Fresa y Chocolate y quien decidió que 20 años después ya podía asimilarla?.

P: Que significó para ti como actor?

Mucho, yo soy de la generación del personaje que encarné y la propia construcción de “Diego” me enriqueció como persona, me abrió nuevos horizontes, me aportó mucho porque era un personaje que tenía una tremenda formación cultural, fue un proceso de aprendizaje.

Antes mi sueño era hacer teatro, alguna película cubana, soñaba algún día trabajar con Titón, Tabío o Solá pero nunca se me había pasado por la cabeza tener una proyección internacional y de pronto se me abrieron las puertas del cine europeo y latinoamericano.

Perugorría sostiene que “aún no hemos llegado como sociedad a ese abrazo final de Diego y David”.   Foto: Raquel Pérez

Perugorría sostiene que “aún no hemos llegado como sociedad a ese abrazo final de Diego y David”.

P: Te marcó como actor hacer el papel de un gay?

Después de hacer Fresa y Chocolate, Titón me dijo en broma “ahora vamos a filmar Guantanamera para reivindicarte” porque en esa nueva película me dio un papel de camionero, machista y con una mujer en cada provincia.

Yo no tenía ningún prejuicio, venía del teatro y allí se es tolerante con la sexualidad de las personas. Pero uno vive en una sociedad machista y el país sigue teniendo prejuicios en ese tema y ha cambiado poco a pesar de todos los esfuerzos que se hacen.

P: 20 años después como vez a Fresa y Chocolate?

Lamentablemente la película tiene todavía mucha vigencia en aspectos que uno quisiera que fueran cosas del pasado. Este país está inmerso en cambios pero todavía debemos seguir aprendiendo de Fresa y Chocolate.

 

Aún no hemos llegado como sociedad a ese abrazo final de Diego y David, esa reconciliación respetando las diferencias entre dos personas que piensan distinto pero que pueden convivir e incluso ser amigos.

 

 

Tomado de Cartas desde Cuba

 

 

 

El deber de evitar una guerra en Corea

Posted on

Hace unos días me referí a los grandes desafíos que hoy enfrenta la humanidad. La vida inteligente surgió en nuestro planeta hace alrededor de 200 mil años, salvo nuevos hallazgos que demuestren otra cosa.

No confundir la existencia de la vida inteligente con la existencia de la vida que, desde sus formas elementales en nuestro sistema solar, surgió hace millones de años.

Existe un número prácticamente infinito de formas de vida. En el trabajo sofisticado de los más eminentes científicos del mundo se concibió ya la idea de reproducir los sonidos que siguieron al Big Bang, la gran explosión que tuvo lugar hace más de 13.700 millones de años.

Sería esta introducción demasiado extensa si no fuese para explicar la gravedad de un hecho tan increíble y absurdo como es la situación creada en la península de Corea, en un área geográfica donde se agrupan casi 5 mil de los 7 mil millones de personas que en este momento habitan el planeta.

Se trata de uno de los más graves riesgos de guerra nuclear después de la Crisis de Octubre en 1962 en torno a Cuba, hace 50 años.

En el año 1950 se desató allí una guerra que costó millones de vidas. Hacía apenas 5 años que dos bombas atómicas habían estallado sobre las ciudades indefensas de Hiroshima y Nagasaki, las que en cuestión de minutos mataron e irradiaron a cientos de miles de personas.

En la península coreana el General Douglas MacArthur quiso emplear las armas atómicas contra la República Popular Democrática de Corea. Ni siquiera Harry Truman se lo permitió.

Según se afirma, la República Popular China perdió un millón de valientes soldados para impedir que un ejército enemigo se instalara en la frontera de ese país con su Patria. La URSS, por su parte, suministró armas, apoyo aéreo, ayuda tecnológica y económica.

Tuve el honor de conocer a Kim Il Sung, una figura histórica, notablemente valiente y revolucionaria.

Si allí estalla una guerra, los pueblos de ambas partes de la Península serán terriblemente sacrificados, sin beneficio para ninguno de ellos. La República Popular Democrática de Corea siempre fue amistosa con Cuba, como Cuba lo ha sido siempre y lo seguirá siendo con ella.

Ahora que ha demostrado sus avances técnicos y científicos, le recordamos sus deberes con los países que han sido sus grandes amigos, y no sería justo olvidar que tal guerra afectaría de modo especial a más del 70 % de la población del planeta.

Si allí estallara un conflicto de esa índole, el Gobierno de Barack Obama en su segundo mandato quedaría sepultado por un diluvio de imágenes que lo presentarían como el más siniestro personaje de la historia de Estados Unidos. El deber de evitarlo es también suyo y del pueblo de Estados Unidos.

Fidel Castro Ruz
Abril 4 de 2013
11 y 12 p.m.

Capítulo Cubano: un blog entre ‘oficialismo, trinchera y disidencia’

Posted on Actualizado enn

Hace pocos meses llegó el primer aniversario de Capítulo Cubano, mi bitácora personal. Desde que decidí abrir este espacio íntimo, esta válvula de escape, mi visión del acontecer diario cubano ha madurado mucho, gracias a tantas nuevas experiencias y -sobre todo- a nuevos extraordinarios encuentros virtuales que me han abierto una ventana constante sobre la Isla, y consecuentemente mi propiedad de lenguaje ha mejorado de una manera que nunca hubiera podido imaginar en las largas tardes del colegio, cuando fatigaba en memorizar las conjugaciones de los verbos irregulares en mis libros de gramática española.

 

Aunque sea claramente consciente de que no soy cubano y sepa que no pertenezco a la blogosfera cubana propiamente dicha, con el pasar del tipo me he ido siempre más identificando con ella, con los jóvenes blogueros cubanos revolucionarios, quienes por definición son inconformes, rebeldes, críticos, perennemente cuestionadores, en una sola palabra, disidentes, disidentes por Revolución.

 

Este creciente grupo virtual trata de los más diversos temas relacionados con la cotidianeidad de la Isla, de los problemas diarios de los cubanos, de las aspiraciones para el futuro, y resulta claro -como todo lo que se refiere a la cuestión cubana- que la connotación política es inevitable. Lo expresaba meses atrás con esas palabras tan gráficas Roberto Peralo, bloguero de La Joven Cuba: “Yo creía que bloguear era un juego para utilizar mi tiempo ocioso, a lo mejor en otro lugar si, pero lamentablemente en Cuba no. Como me gustaría poder escribir un día en el blog “quiero que mi suegra desaparezca” y que no salga un titular en la prensa internacional “gobierno castrista insta a jóvenes a masacrar a las madres cubanas”.

 

Estas parlabas sintetizan perfectamente el reto que encuentra toda persona -cubana o extranjera- que llegue a tener un blog que trata problemas y cuestiones de la Isla o que simplemente se atreve a comentar algún aspecto -político o no político- de Cuba. ‘El hombre es un animal político’ dijo una vez Aristóteles. Quien sabe qué diría hoy el filósofo griego si conociera al hombre cubano.

 

A pesar de todo eso, lo que más me ha sorprendido, y no lo digo con sentido crítico sino con gana entender, es que -sobre todo en los últimos tiempos- muchos jóvenes ‘colegas’ cubanos, a pesar de la irrefutable veracidad de la afirmación de Roberto Peralo, me han tildado de ‘peleador’, de ‘oficialista’, de alguien que ‘coge lucha’ y que escribe textos ‘de trinchera’, de alguien que escribe artículos caracterizados por una fuertísima carga ideológica y política, y eso solamente por dedicarme principalmente a comentar las manipulaciones mediáticas internacionales contra la realidad de Cuba, mientras que ellos -justamente como debe ser- se ocupan más de temas cotidianos y localmente circunscritos, lo que -según ellos- aliviaría a la connotación política de sus textos.

 

No sé por que razón, me ha surgido la impelente necesidad de explicar las razones del ‘matiz político de mi blog’, los motivos que me llevan a escribir esos artículos de trinchera y, consecuentemente, a coger lucha.

 

Admito que cuando decidí abrir el blog mi idea originaria era, como dijo José Martí, “cantar todo lo bello, encender el entusiasmo por todo lo noble, admirar y hacer admirar todo lo grande”. Ese era mi objetivo. Quería abrir una ventana sobre la realidad diaria de Cuba, quería enseñarle al mundo lo maravilloso que puede ser esa hermosa Isla, con su gloriosa y heroica historia de lucha revolucionaria y al mismo tiempo criticar todo lo que debe ser criticado, todos los aspectos negativos de la realidad isleña que he vivido en mi propia piel, evitando así innecesarios y anacrónicos triunfalismos y evitando de convertir mi blog en una especie de catálogo turístico para románticos soñadores anclados al siglo pasado.

 

Y así fue. Mi primera publicación en el blog -llena de errores e imperfecciones- titula “Las razones de mi amor”, en la que intenté expresar las innumerables sensaciones que atravesaron mi cuerpo y mi espíritu cuando por primera vez, en el año 2008, viajé a Cuba. Y esa hubiera tenido que ser la línea editorial de mi página personal. Contar trozos de la Isla. Lanzar al mundo virtual pequeñas fotografías de la imperfecta realidad cubana.

 

Pero, claramente, ese propósito resultó inmediatamente arduo y con el tiempo imposible; es difícil ‘cantar todo lo bello’ o criticar todo lo que debe ser criticado de una realidad que no se vive diariamente; es imposible poder dibujar fielmente una verdad tan lejana, sin caer en exageraciones, tópicos o simplificaciones. Entrar en contacto con la realidad cubana significa -como escribí una vez- entrar en un ciclón del cambio que nunca se detiene, y quedarse un solo instante afuera de ese vórtice, hace perder la visión general y sistémica de los hechos y hace caer definitivamente la capacidad de analizar con la debida prudencia el suceder corriente de esa realidad.

 

Por esas razones puse a un lado mi inicial propósito y me di cuenta de que la manera más eficaz para poder sacar el máximo provecho de la ventaja tecnológica que poseía era dedicarme a la destrucción de las manipulaciones mediáticas contra la Revolución cubana. Esa fatal decisión ha condicionado el rumbo de mi blog y ha traído las consecuencias mencionadas al principio.

 

Pero sigo llevando dentro mi original idea. Quizás un día, cuando estaré definitivamente en la Isla, pueda volver a escribir lo bello, lo que enciende los entusiasmos, y criticar lo absurdo. ¡Cómo me gustaría analizar el problema de la conectividad, hablar del asfixiante transporte, de la dualidad monetaria, de la apática prensa cubana! Mientras tanto, esperando ese fatídico día, me dedicaré a lo que más me resulta posible viviendo al otro lado del mundo, es decir, encontrar mentiras e internar destruirlas, con la fundamental aclaración que ignorar los problemas internos no significa desconocerlos o subestimarlos.

 

Ese primer año de actividad y los muchísimos comentarios que han llegado me han llevado a sacar la conclusión que mi blog es incalificable. Mis textos a veces pueden resultar demasiado ‘indisciplinados’ para los ‘oficialistas’, y en ese sentido muchos anónimos comentaristas me lo han confirmado, y demasiado parecidos a los ‘oficialistas’ según los blogueros revolucionarios ‘disidentes’. Ni hablar de los verdaderos contrarrevolucionarios: para ellos soy un agente castrista.

 

 

Se trata claramente de epítetos muchas veces fastidiosos que no me gustan y que nunca he pedido. Mi blog es un espacio libre e independiente. Si eso me convierte en un oficialista o en un disidente, no sé decir. Para mi, el resultado es irrelevante. Éste es y seguirá siendo mi indefinido rincón personal, mi bitácora íntima, perennemente pendiente en un limbo entre oficialismo, trinchera y disidencia, pero siempre y en cualquier caso al lado de Cuba, su pueblo y su auténtico e irrefrenable proceso revolucionario.

 

 

Tomado del Blog Capitulo Cubano.

La Polémica Digital

Posted on

Espacio para debatir sobre Cuba

Posible emigrante

con 19 comentarios

Hay un papel en mi mesa de noche. Se revuelve con la ropa recién lavada y la colcha de dormir y la sábana destendida de una cama que se niega a aprender a recogerse por sí misma, a independizarse de mí, a crecer. Un papel en blanco y negro, con alguna firma garabateada, que ni siquiera es original, apenas una fotocopia de una copia de, quizás, trece copias más, de la firma de un funcionario del gobierno norteamericano cuyo nombre no me he animado a memorizar.

Hay una oración en ese papel. Una oración compuesta que emplea exquisitamente la ironía como principal figura retórica. Una oración que intenta explicar la ley número 214, inciso b – para mí, desconocida hasta ayer –  donde refiere que todos aquellos que se presentan a una entrevista para pedir una visa hacia Estados Unidos son considerados posibles emigrantes hasta tanto demuestren lo contrario ante el oficial que realiza las preguntas.

Entonces, oficial que me realizó las preguntas, ¿o puedo llamarlo Rocco?, hagamos las cosas bien. Utilizaré la computadora por la cual me preguntó – únicamente a mí y no como parte de un sondeo como me comentó – y la conexión a Internet desde mi trabajo, porque no tengo en la casa – como le comenté en esa rara encuesta que solo sondea a una persona – para entrar, de gratis, sin largas filas, sin dejar mis memorias flash y sin pagar la cifra de 160 dólares a la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana.

En mi entrevista no necesitaba saber a qué iba a Estados Unidos, la carta de invitación de LASA estaba presillada con el resto de mis documentos. Tampoco quién financiaba mi viaje, la respuesta era la misma. Quizás era de algún interés colateral saber a dónde había viajado antes, por qué y durante cuánto tiempo. Brasil y Kenya debieron parecerle poca cosa. Pero, Rocco, debimos ir directo al grano en nuestro desafortunado primer encuentro. Mi entrevista constaba de una sola pregunta, ¿por qué una joven no casada, sin hijos, con un salario de 578 pesos y que técnicamente vive con su madre regresaría a Cuba después de pasar 7 días en la capital de Estados Unidos?

Mi respuesta hubiera sido corta. “No lo sé”. Porque es difícil explicarle de ese par de segundos donde defines por qué regresas a Cuba. Casi siempre es un instante lluvioso, antes de aterrizar, cuando reconoces cada calle, las luces – o la ausencia de ellas – los autos viejísimos, el mar, y ya no te parece jodido que esté  ”por todas partes”, y las colas no son tan deslucidas, y las calles tan sucias y los edificios de La Habana Vieja apenas están cortorsionándose porque, Rocco, has llegado a casa.

Ese es el único motivo. Mi hogar, ese lugar donde sientes que estarás siempre a salvo yace escondido en el kilómetro tres y medio de Campo Florido y yo necesito saber que la posibilidad de volver depende de un peso cubano y mis ganas de lidiar con el transporte. La reserva de un avión o atravesar el mar nublarían mi juicio y ya no podría volver a ser. Porque Cuba, Rocco, es el lugar donde he sido.

Usted, obviamente, no habría entendido nada. Y el final sería el mismo. Pero me denegaría la visa por los motivos justos, no por posible emigrante, sino por la insolencia de escoger el “infierno comunista” a pesar de ser una joven, no casada, sin hijos, con un salario de 578 pesos y que técnicamente vive con su madre. Ambos habríamos descansado en paz.