Mes: abril 2013

Segunda edición del #Twitthab. Razones para un (re)encuentro

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Desde nuestro modesto pero intrépido acceso a Internet, varios usuarias y usuarios cubanos de la redes sociales hemos vislumbrado una nueva oportunidad para (re)encontrarnos y compartir más allá del mundo digital.

La segunda emisión de #Twitthab se propone promover además encuentros habituales reales fuera de la virtualidad y se realizará el viernes 10 de mayo, a las 4:00 pm, en el Parque Villalón, sito en Calzada entre C y D, Vedado, La Habana.

La primera edición de Twitthab aconteció en el mes de junio del 2011. Dicho evento nos permitió, al salir de atrás de las @s y las #s, estrechar los lazos de amistad y vínculos de colaboración.

Hoy un poco, luego de haber alcanzado cierta madurez, como personas y especialmente como bloggers, twiter@s, etc., nos proponemos esta segunda jornada de abrazos, saludos y nuevas amistades.

Sugerimos a quienes, por razones obvias, no puedan asistir al evento de La Habana, encontrarse en sus ciudades y localidades, en la fecha y horario indicado, de manera de que éste constituya un suceso nacional!

Súmate al #Twitthab y ponlo en tu blog!

#Twitthab, 10 de mayo, 4:00 pm

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Celulares/Cuba: Tan solo uno

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120923101409-iphone-5-new-york-story-top Por Osmel Almaguer

A mi amigo Leslie, ETECSA le negó la posibilidad de comprarse una línea de teléfono celular. Le dijeron que cada ciudadano tiene derecho a solo una, y él ya tiene una a su nombre, la cual, por cierto, vendió hace mucho tiempo a un sujeto desconocido.

Me dice que esa pauta le parece irracional, y yo asiento con la cabeza. Y se pregunta si para los empresarios y personas jurídicas que viven o visitan nuestro país la regla funciona de igual manera.

Sería muy engorroso que fuera así, le respondo. Pero además, ¿no se supone que a la empresa le conviene vender más su producto? Entonces me contesta con una frase que ya se va haciendo habitual en las conversaciones entre cubanos: “aquí no te puedes guiar por la lógica, si no te vuelves loco”.

Hasta el 4 de febrero de 2011 ETECSA era una corporación a base de capital extranjero y cubano. Fue entonces que quedó 100 % local.

ETECSA es el monopolio de las comunicaciones telefónicas en Cuba. Como sucede en muchos otros renglones de la vida comercial del país, se trata de un “monstruo” que no tiene competencia.

Ignoro si esa política tan rígida databa de la época en que la empresa era mixta, cosa que me extraña, pero de cualquier modo se trata de un pensamiento anti-comercial a tono con el que lleva muchos años imperando en la sociedad cubana.

Y yo pregunto: ¿Cómo podremos aspirar a desarrollarnos si nuestras propias empresas no se desarrollan? Es probable que Cuba sea el único país donde sus ciudadanos tienen que pagar un dinero mensual si no quieren perder el derecho a la línea de celular. Y es que, ¡con esto de los teléfonos móviles se están viendo cada cosas!

 

Ahora hay un modelo de móvil a la venta en los “tele-puntos” de ETECSA que cuesta 23.00 CUC. Debe tener como diez o más años de creado. Tiene una apariencia muy antigua. Lo más curioso es que hace uno o dos años costaba cerca de 70.00 CUC.

Entre el aparato, la línea y su mantenimiento, ni qué decir que exceden el salario de cinco o seis meses del cubano promedio, y aun así la empresa se da el lujo de regular las ventas. “Me siento como cuando voy a comprar el pan, que también me dicen «solo uno»”, dice mi amigo.

Yo me compadezco y le presto mi carnet para que compre la línea a mi nombre, comoquiera que la mía aparece a nombre de mi hermana…

Fuente: Chiringa de Cuba.

 

Internet en Cuba sigue siendo uno de los más caros del mundo

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cable-fibraoptica-rutaLa población cubana no cuenta con el acceso deseado a internet. La instalación de un cable submarino de fibra óptica entre la isla y Venezuela no logró resolver el problema. El acceso a la red en Cuba sigue siendo uno de los más caros del mundo.

Marin Mizuno, empresario nipón que vive en Cuba por razones de trabajo, tiene que explicar a sus colegas y amigos por qué casi siempre está ‘offline’. “Aquí por la calle no hay internet. De los pocos que tienen internet, lo tienen en el centro de trabajo o algún lugar específico. Y no hay Skype, no hay video. Lo que hay es un correo lento y eso. Entonces le tengo que explicar, ¿no? ‘Mira, yo estoy aquí, no es como allá, hay muchos problemas'”, dice Mizuno.

A pesar del alto precio del servicio (entre 6 y 14 dólares por hora, un coste casi prohibitivo para los cubanos), la calidad de la conectividad a la red en el país es extremadamente baja. Las capacidades del país entero en el área de internet son comparables con las de un gran cibercafé de una capital europea. Cuba dispone de un ancho de banda mínimo de tan solo unos 320 megabits por segundo por vía satelital. Incluso en los locales mejor equipados, bajar un video es totalmente imposible y abrir una foto puede suponer unos 15 minutos o más.

El cable submarino de fibra óptica tendido desde Venezuela en 2011 tenía que convertirse en la principal arteria de comunicaciones en la isla, aumentando en 3.000 veces la velocidad del tráfico de internet. Sin embargo, hasta ahora los internautas cubanos no han podido disfrutar del anhelado alivio. Las autoridades afirman que lo más difícil y costoso, que es el fomento de la infraestructura de comunicaciones en la nación antillana, está por delante.

“Será necesario ejecutar inversiones en la infraestructura interna de telecomunicaciones y aumentar los recursos en divisas destinados a pagar el tráfico de internet con el propósito de lograr el crecimiento paulatino de un servicio que brindamos hoy en su mayoría gratuitamente y con objetivos sociales”, según lo comunicó en enero de 2013 la estatal Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (Etecsa). Desde entonces, no hubo más noticias.

Los llamados disidentes cubanos y políticos estadounidenses suelen responsabilizar al Gobierno cubano de limitar el acceso de los ciudadanos a la red. Sin embargo, especialistas cubanos, a su vez, afirman que es Washington quien desde hace tiempo bloquea la navegación de los isleños por el ciberespacio.

“El origen del problema de la conexión en Cuba tiene que ver con las relaciones Cuba- EE.UU. Washington se negó a darle la conexión a internet. Cuba fue uno de los últimos países que se enlazó en el año 96 a la red porque era una prohibición expresa del Gobierno norteamericano. Cuando se le da el permiso a Cuba, es con una gran “percha política”, con grandes limitaciones”, detalla Rosa Miriam Elizalde, editora de la página web de noticias Cubadebate.

Mientras tanto, los lugareños tratan de saciar su sed informativa con los instrumentos que les son accesibles de momento. Por ejemplo, la enciclopedia Ecured, muy reconocida hoy en la isla, que contiene miles de artículos sobre todo tipo de asuntos, lanzó en 2013 su versión digital para teléfonos móviles. “Nosotros nos dimos a la tarea de realizar una versión portátil de enciclopedia para que aquellas personas que no tenían acceso al sector cubano de internet pudieran también consultar la enciclopedia sin necesidad de estar conectados a la red nacional”, cuenta Ruslán, uno de los coordinadores de Ecured.

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/sociedad/view/92959-internet-cuba-lujo-eeuu

 

 

¡Wow! Estoy aquí

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¡Wow! Estoy aquí

Por: Carlos M. Álvarez OnCuba

Si los cubanos creyésemos que hemos padecido un solo quinquenio gris, o decenio negro, deberíamos reparar por un momento en la antediluviana testarudez con que los organismos concernientes manejan el tema del deporte. Durante los últimos quince años, Cuba ha fomentado la exasperante cualidad de echar por la borda, a base de soberbia, lo que le costó casi cuarenta construir.

La semana pasada Yoandri Díaz, y el incomparable Wilfredo León, pidieron sus respectivas bajas de la selección nacional de voleibol, por lo cual la federación de la disciplina decidió sancionarlos. Pero León y Díaz no son más que los últimos sobrevivientes de una armada ilustre, subcampeona mundial en 2010, que a cuentagotas ha ido emigrando hacia los campeonatos europeos. Son decenas los deportistas cubanos que lo hacen cada año, amparándose en cualquier lugar, y a uno le parece que abandonar el plantel, semanas previas a la World League, fue una decisión lógica y hasta cierto punto justiciera. ¡Tan hartos debemos estar!

En cualquier caso habría que reconocerles, sobre todo a Wilfredo León, el fenómeno más impresionante del voleibol contemporáneo, su fidelidad por tanto tiempo al país, y su entrega en la cancha únicamente para que a la vuelta lo recompensen con moral y con dignidad. Su pérdida es irreparable, pero la causa de su pérdida es una causa tan evidente, tan absurda y demorada, que ha cargado con atletas de incluso mayor valía. No es un fenómeno aislado, ni el inicio de una situación sospechosa, y la afición cubana ha asimilado la noticia con absoluta dejadez. La costumbre, dixit Durcal, es más fuerte que el amor.

Hoy, lo que para un deportista significa la pérdida de sus derechos nacionales, para los artistas representa exactamente lo que debe representar. El simple afán de probar tu calidad personal en otras latitudes y, si te es posible, de llevar tus raíces contigo. Nada de traición, ni de estigma, ni de lastre, tal como a una nación civilizada le concierne. He ahí la diferencia entre Abel Prieto y los impronunciables ministros del INDER.

Repito una idea que me parece elemental. El amateurismo, si asume el deporte como un fenómeno integrador y de realización cultural, no admite prácticamente ningún reparo. Pero el amateurismo como clara expresión política, es decir, como filosofía que desprecie o que anule cualquier matiz de profesionalización, termina en francas zonas de inmovilidad. Terrenos yermos, pletóricos en retóricas y falsos discursos. Cuando un discurso hace una lectura tan desacertada de la realidad, sea cual fuere su fin, no es un discurso ingenuo, sino un discurso contraproducente y muy probablemente reaccionario.

Al máximo nivel, el deportista amateur significaría, más que la práctica libre del ejercicio físico, la devaluación y subestimación del deporte como arte o como actividad social. Lo amateur se basa en el entusiasmo, no en el rigor. A Alicia Alonso no se le ocurriría montar Giselle para que lo bailara una brigada de costureras, por muy embulladas que estas estuvieran. Ningún chofer, ningún albañil o secretario ha tocado nunca un instrumento en los Van Van. Porque entonces ni el ballet cubano, ni Juan Formell, fueran precisamente lo que son.

El despertar paulatino de la sociedad cubana ha olvidado al deporte élite y sus más urgentes conflictos. Comparemos. José Ariel Contreras regresa a Pinar del Río y Dayron Robles se retira. El regreso de Contreras sin que nadie lo estigmatizara responde a un orden diametralmente opuesto al orden que no se ocupó de Robles, que no le pagó lo que le tocaba, y que lo saturó desde los medios de comunicación con un endiosamiento que tampoco merecía, como si Cuba fuese República Dominicana y Robles nuestro Félix Sánchez, es decir, nuestro único campeón olímpico o recordista mundial.

Con Robles, además, se marchó su entrenador Santiago Antúnez, evidentemente molesto, amargado, consumido. Bastante debía tener Antúnez con los retos deportivos para batirse también con directivas políticas. No importa lo que haya dicho en sus declaraciones, ya sabemos cómo funciona nuestra opinión pública.

Pero el privilegio que le fue concedido a Contreras, que no es un privilegio, sino un derecho natural, le llegó a través de la reforma migratoria, es decir, tangencialmente. Sería demasiado una cláusula exclusiva que prohibiese el retorno de los sujetos que una vez llamamos héroes, y que desviaron el rumbo luego de que el gobierno cubano los formara como atletas de alto rendimiento sin cobrarles un solo centavo.

Sin embargo, esa razón, en vez de ondearla como deuda impagable (nada es impagable), debería ser el argumento primero mediante el cual se abriesen las vías necesarias para que los talentosos deportistas cubanos ingresaran dinero al país y viviesen una reconciliación ya ineludible con el suelo al que en definitiva pertenecen.

Cuba no va a llegar adonde pretende, ni alcanzar todo lo que una vez se propuso, si no es capaz de entender a plenitud la absoluta coherencia entre dos respuestas del Duque Hernández, a dos preguntas predecibles. ¿Qué siente por Industriales?, le dijeron, y el Duque contestó que esa era la pelota que le gustaba, la pelota de su idiosincrasia, la que lo dio a conocer.

Y luego, al pedirle que rememorara un momento impresionante de su carrera, respondió: “Sí, creo que un momento muy especial fue cuando entré al clubhouse de los Yankees. Y dije ¡Wow!, estoy aquí”. ¿Vemos? Es simple. Basta con no impedirle a la gente que intente llegar al sitio donde se imaginaron de muchachos.

Foto: Jorge J. Pérez (Tomada del Quinqué)

Estado de necesidad o Por qué bloguear en Cuba (II)

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Publicado en abril 3, 2013 by 

Blog

Internet es como un dazibao interactivo de omnipresencia arrolladora donde se superponen a velocidades inimaginables las historias en curso de la humanidad. Sus dimensiones, posibilidades, capacidad de inclusión de actores y alcances, de elasticidad inaudita, la alumbran como la más completa herramienta generada por el hombre para la históricamente deseada conexión de las individualidades.

Sin embargo, como toda tentativa mortal de poner en común contenidos, emociones, saberes o haceres de esta gran polis que es la Tierra, Internet es también una gran plaza de segregación.

En el ágora virtual de los siglos vigesimales la gente se encuentra o se pierde, se instruye o se idiotiza, se sensibiliza o se entumece, participa o es excluida, pasa a la historia o intrasciende, se place o se duele, erige o destruye, se moviliza o se estanca, se individualiza o se atomiza, existe o no.

Los que estamos del lado jodido del fenómeno (los desconectados, neoanalfabetos, oscurantistas comunicacionales y otras especies generalmente tercermundistas), a quienes suelen tocarnos las opciones B de las dos posibles, podemos asumir estas verdades como un reto o ignorarlas a despecho. Internet seguirá moviéndose y moviendo las dinámicas mundiales, sin embargo.

Independientemente de que le hagamos el amor o la guerra, con o sin nuestra venia personal, la virtualidad de la red de redes resulta tantas veces más real en la vida de millones que la más aplastante de las “tangibilidades” y difícilmente algún proyecto social, político, cultural, religioso, deportivo, …cosmonáutico logre ya caminar sin seguir la ruta de los bytes, que es hoy la ruta del poder.

La Cuba en la que vivo se encuentra aún en la asunción de ese salto de fe imprescindible que es la web 2.0: asfixiada en sus carencias, temerosa a ratos, atrincherada casi siempre en sus fórmulas históricas de defensa que ni de costado machean con la esencia del fenómeno, proactiva la menos de las veces, minúsculamente cada vez más abierta.

El cubano promedio no tiene accesibilidad plena a la web, aunque en Universidades, institutos dedicados a la investigación, medios de prensa, empresas de comunicación, dependencias de Cultura, Educación y Salud, entre otros espacios sostenidos por el Estado, se hace el intento de llevar la magia de la telaraña virtual a un número importante de personas.

La cruzada estatal se hace con conexión satelital y un ancho de banda nacional paupérrimo, que cualquier centro de educación superior de prestigio mundial supera con creces. Cuba, más que navegar, naufraga así, porque entre los tantos bloqueos que el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica se adjudica la potestad de hacernos a los ciudadanos de la Isla, está también el tecnológico.

Mas, cual si las vallas externas a que nos enfrentamos no fuesen pocas y de contundente infranqueabilidad, al bloqueo tecnológico imperialista le hace fiel compañía otro no menos cercenador de estas nuevas libertades expresivas que supone la web: el bloqueo comunicativo. Ese, tristemente, se hace desde adentro, desde esas benévolas intenciones que suelen empedrar los más nefastos caminos.

Sucede que la Cuba-Estado persiste en su síndrome de plaza sitiada, síndrome que yo comprendo pero no comparto, porque con cerrarse en su concha el molusco no evita al pie que le aplasta. En medio de la tan compleja realidad-otra que aquí se vive, los aparatos de la estatalidad y la seguridad nacional pretenden controlar lo incontrolable: ese flujo libérrimo de información, opiniones, dudas, respuestas, verdades, mentiras, aspiraciones, desacuerdos e ideologías múltiples que supone por esencia la Internet.

Es un querer y no querer abrirse a un mismo tiempo, la necesidad de evolución contraponiéndose a los miedos hacia dinámicas transgresoras de la verticalidad, la existencia de verdades absolutas, el orden establecido, y otras fórmulas férreas que han sostenido por décadas no únicamente al sistema social socialista sino también a sus errores.

El fenómeno resulta harto complejo tanto para “controladores” como para “controlados” y confilctiviza el ejercicio pleno y natural de la navegación a aquellos cubanos enrolados en el intento de inserción virtual de nuestra insularidad en la globalidad del orbe.

Esto conlleva a situaciones inentendibles como que en una universidad se permita el acceso a Facebook pero no a plataformas de correo internacional como yahoo y gmail, y que a los muchachos que allí estudian les creen correos de circulación únicamente nacional, limitando el intercambio de saberes, cuando en la misma plataforma los profesores sí pueden recibir o enviar desde o hacia más allá de las fronteras territoriales.

O que en los llamados Joven Club de Computación, espacio idóneo para la socialización a mayor escala de la escasa conectividad cubana- por ser el único al cual cualquier ciudadano de barrio puede acceder-, no se intente aún comercializar los servicios de navegación para que el panadero, la ama de casa o el anciano se comuniquen con su familia en el exterior sin tener que recurrir a la ilegalidad de ciertas casa de chateo underground.

O que la única empresa de telecomunicaciones del país (ETECSA) brinde ese codiciado servicio a los hogares de los extranjeros residentes en la Isla y no disponga de la misma opción para los nacionales; y cobre desmesuradas cuotas en divisa por una hora de conexión en las escasísimas cibersalas que apenas empiezan a proliferar.

O que ciertos sitios aparezcan bloqueados en ciertos lugares donde se supone que podrían hacer daño o crear confusión ideológica. O que a quienes utilizan un correo dispuesto por su centro laboral les adviertan cada cierto tiempo con un letrerito torpe que esa posibilidad se la brinda el país para hacer su trabajo, no para usarlo con fines personales ni para actividades que puedan “dañar la obra de la Revolución”.

O que en tu trabajo te hagan firmar un papel que dice que la informática y los directivos del lugar pueden acceder a tu correo personal y revisártelo cada cierto tiempo, como medida de seguridad laboral.

O que… O que… O que…

En medio de tal panorámica Cuba hace aguas hacia Internet, y a pesar de tantas mediaciones internas y externas, todo el que ve el chance se monta en el bote porque, ¡vamos!, quién no se montaría en el Titanic solo porque le tocara alojarse en la cuarta clase.

La gente que puede se abre su cuenta en facebook o twitter o hasta se crea un blog, y cuando su jefe inmediato lo “insta” a ello, comparte los contenidos que se supone ayudan a preservar el Socialismo (como una imagen de los líderes históricos o una frase lapidaria de “conmigo no cuenten para criticar a la Revolución”).

Mientras, sin darse cuenta de su logro y sin que los “censores” lo acaben de entender, la gente va haciendo también y a contrapelo lo que sí ayuda a preservar y oxigenar al sistema cubano, lo que salva a Cuba de su encartonamiento: la gente socializa, sube fotos de su familia y amigos o del viajecito pujado de las vacaciones, vuelve a trabar amistad con el amigo de la secundaria o el pre que se fue en una lancha a Miami o se quedó en una misión en Venezuela, manda el documental que hizo con una cámara prestada a un festival de cortos en “Happylandia”, se inserta, dialoga, conoce, ejercita su criterio, exorcisa sus realidades, cuestiona, trasciende su cerco.

Es un contrapunteo sui generis de usos y gratificaciones que transita por el elemental estado de necesidad comunicativa que embarga a la nación.

Sí, Cuba es una nación en estado de necesidad comunicativa, externa e internamente, y creo que la combinación de esas dos urgencias vitales son las que mueven a sus ciudadanos a hacerse manifiestos en Internet, unas veces a favor y otras más a contrapelo de las permisibilidades estatales.

Hacia afuera, Cuba es una isla por doble condición: física y psicológica. Y de la segunda de esas condiciones nos urge deslindarnos cada día más. Cuba quiere comunicarse con el mundo y que el mundo se comunique con ella, y entender al mundo y que el mundo la entienda a ella, y dejar de ser esa nación silenciada o satanizada ante la opinión pública mundial o esa otra idílica e impoluta igualmente falseada a modo de escudo.

Mal-dicha hasta el cansancio, desdibujada por mil miradas ajenas a su realidad, fragmentada en sus estereotipos, juzgada muchas veces con dureza desde la otredad sistémica dominante, a los cubanos que se asumen entes políticos les apremia y les motiva salir a la luz pública (que es hoy la Internet) y construir una imagen más sincera de su país, una imagen basada en sus experiencias vitales.

Parte de esa imagen – tan convulsa, jíbara, angulosa y claroscura como suele ser la realidad en esta islita del trópico- no conviene a poderosos de afuera ni a veces termina siquiera complaciendo a ciertos poderosos de adentro, y he allí que se crea el conflicto de “YO desde acá le bloqueo la conectividad a los comunista” y “yo desde aquí te la bloqueo a ti, boconcito, por ingrato y subversor”.

Pero no únicamente es en esta cuerda floja de la política exterior en la que se mueve el estado de necesidad comunicativa de la Isla. Adentro, y producto del mismo conflicto sistémico dominante, existe el estado de necesidad comunicativa intra-nacional, la sed de esos individuos atomizados en un discurso homogéneo y restringido, emitido línealmente durante décadas de mal manejo de la opinión pública.

Al cubano también le sucede el leer, ver, escuchar cada día en sus medios de prensa nacionales una imagen de sí que le es ajena, estrecha, soporífera, y le sucede ese sentirse al margen de la construcción de las agendas públicas de su país.

¿Cuántos intereses, sueños, dudas, aspiraciones, espiritualidades, temáticas, enfoques, respuestas que laten al fondo de las necesidades comunicativas de la gente se quedan fuera de lo que la oficialidad logra (intenta o desea) poner en común?

También a ese vacío insondable llega la accesibilidad de Internet en Cuba, y cada quien que puede se propia de la herramienta para decir, buscar o compartir lo que más le pulsa su alma o su intelecto.

Y entonces Cuba comienza a construirse hacia adentro, o más que a construirse yo diría que a renovarse, a restituírse como hace un tejido necrosado cuando sana, y cada voz que se levanta desde un click (con o sin la sonrisa aprobatoria del gatekeeper) es un gran logro, un haz de luz hacia nuestras oscuridades, una visión particular sumada a la gran visión colectiva, una ganancia incalculable, una arista de la realidad que vale su pequeño peso en oro.

También este ejercicio gozoso puede levantar (¡y cómo las levanta!) sus polvaredas, porque al poder que te otorga la herramienta le interesa más que asumas la vertiente externa del estado de necesidad que la vertiente interna, cuyos vacíos le competen. Pero la gente, movida por ese lúbrico canal que siempre ha sido el placer, movida por el placer que provoca ser al fin un ente activo en la esfera pública de su entorno cercano, ¡ah!, la gente busca sus vericuetos para seguir conectado, o para decir lo que siente que tiene que decir, o para buscar lo que precisa buscar, o para compartir lo que le arde compartir.

Movida por ambas estados de necesidad, yo- como otros en este país- blogueo. Blogueo porque la nación-Cuba lo necesita y porque yo lo necesito; o para ponerlo en mejor y más sincero orden prioritario: porque como ser individual y pensante yo lo necesito y creo que Cuba necesita mi respuesta activa a esa prístina necesidad de participación.

Relacionados:

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http://lajovencuba.wordpress.com/2013/04/01/razones-para-seguir-blogueando/

http://espaciolibrecuba.wordpress.com/2013/04/01/bloguear-crecer/

https://letrajoven.wordpress.com/2013/04/01/cocodrilos-rhom-bifer-clarias-gallinas-y-ranas-dialogan-sobre-los-blogs-y-otras-utopias/#more-2534

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http://lacubanita2311.wordpress.com/2013/04/01/un-golpe-de-algo-anda-por-los-blogs/

http://aldoblarlaesquina.wordpress.com/2013/04/01/razones-para-bloguear-como-joven-periodista-cubano-desde-cuba/

http://www.cubano1erplano.com/2013/04/motivos-para-bloguear.html

https://cronomelian.wordpress.com/2013/04/02/sobre-mi-el-blog-y-la-blogosfera/

http://lamariposacubana.wordpress.com/2013/04/02/por-que-blogueo/

http://tremen2explote.wordpress.com/2013/04/02/blogueo-blogueo-que-blogueas/#more-309

https://kikeperdomo.wordpress.com/2013/04/02/el-breve-espacio-en-que-no-estoy-o-por-que-blogueo-en-cuba/

 

http://las4y20.blogspot.com/2013/04/espacio-libre-de-ideas-ajenas.html

 

 

Tomado del Blog Nube de Alivio.

 

 

 

Beyoncé y Jay-Z celebran en La Habana… y todos quieren saludarlos

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Tan poco acostumbrados estamos a que nos visiten grandes estrellas del espectáculo, que cada vez que a una se le ocurre venir a vacacionar y la gente se entera, se arma un pequeño revuelo. Como nuestros medios rara vez reportan las visitas privadas de los famosos, buena parte de ellos pasan inadvertidos detrás de sus gafas de verano. Algunos, incluso, han caminado sin guardaespaldas por las calles, sin que nadie lo note.

 

 

Pero si Beyoncé quería celebrar discretamente su aniversario de bodas con el rapero Jay-Z, las cosas no salieron bien. El caso es que cuando fueron a comer al celebérrimo restaurante La Guarida, la presencia de los escoltas los delataron. Decenas de vecinos se aglomeraron en la calle para saludar a la cantante y la policía tuvo que mantener el orden.La noticia está ahora en todos los portales de chismes de famosos, y en no pocos “periódicos serios” de todo el mundo.

 

Esperemos que Beyoncé y su marido no tengan problemas con las autoridades migratorias de su país, porque ya sabemos que venir a Cuba sigue siendo ilegal para los ciudadanos norteamericanos. Hacen falta permisos especiales —es de suponer que la diva y su esposo los tengan—, si no habrá que pagar la correspondiente multa. Pero esta ciudad y este país, señores y señoras, tienen su encanto, y las estrellas van a seguir viniendo, con permiso o sin permiso.

Si no quieren ser reconocidos, lo mejor sería que compraran gafas más grandes, que se despeinaran bien el pelo y se pusieran unos pantalones cortos normalillos… Que se sumen a las multitudes de las calles, como unos “yumas” más. Nadie los va a tratar mal… ya se sabe que este es uno de los países menos xenófobos del mundo.

 

 
En la imagen: A la salida del restaurante La Guarida. Foto publicada en OnCuba.

 

 

 

 

Tomado del Blog Micro-Crónicas

 

Nuevos datos para comprender el proyecto Casa Cuba

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Por: Alejandro Cruz

Editor del blog: www.cubano1erplano.com

Sobre Rafael Rojas Enciclopedia

Colabrativa Cubana EcuRed http://www.ecured.cu/index.php/Rafael_Rojas da algunos datos de interés:

Rafael Rojas comenzó a tener un papel de “intelectual mediático” gracias al colaborador de “El País” y ex Secretario de Relaciones Exteriores de México, Jorge Castañeda, fiel aliado de los Estados Unidos y de quien se sospecha sea un agente de la CIA, empeñado durante su cargo en dañar las relaciones entre su país y la mayor de las Antillas.

Apenas recién graduado, Rafael Rojas fue invitado por Castañeda a presentarle su “biografía” del Ché —publicada por el Grupo PRISA— en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Posteriormente gracias a contactos con la contrarrevolución cubana, ocupó el puesto de director de la Revista Encuentro, que recibió en 2008 una subvención de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) de 400 000 euros, para un proyecto que contaba, entre otros, con un portal, de más 100 000 euros en otra partida presupuestaria posterior. La revista, una de las más importantes operaciones propagandísticas contra Cuba, está especialmente vinculada a la National Endowment for Democracy (NED), una conocida pantalla de la CIA.

Apoyado por los ingresos y contactos que recibe a través de diversas vías, ha obtenido diversos premios y puestos académicos en España, México y Estados Unidos.

Contra José Martí Rojas, dando muestras de altos aires de superioridad, publicó en el año 2000:

«[…]Martí esta sentado en un trono rodeado por esa neblina que cubre los altares. Para los cubanos, olvidarlo es, pues, una vía de liberación o, por lo menos, un aligeramiento[1]»

Críticas a la historia y las revoluciones en un artículo publicado en el “Nuevo Herald” en 2008, Rojas escribió que:

«Las revoluciones no son, como pensaban tantos pensadores clásicos y románticos, hechuras racionales: la superstición y el misticismo las acompañan desde sus orígenes hasta sus decadencias.»

Ahora Rojas (http://www.librosdelcrepusculo.net/2013/04/por-una-democracia-soberana-en-cuba.html) acaba de apoyarse en el documento del proyecto Casa Cuba que ya comenté en este blog para defenderse de las acusaciones del periodista cubano Ángel Guerra Cabrera en el periódico mexicano La Jornada.

Antes de Rojas, dos proyectos que como él, han recibido el apoyo financiero de la National Endownment for Democracy, como Cubaencuentro  y Diario de Cuba para el cambio de régimen en la Isla, se hicieron eco del documento de Casa Cuba.

Son datos, que como la cuenta en Twtiter de la revista Espacio Laical –desde “donde se ha contribuido a la institucionalización del equipo” Casa Cuba (http://www.espaciolaical.org/contens/esp/sd_227.pdf)-  seguían exclusivamente aYoani Sánchez y Diario de Cuba, u ofreciendo  tribuna habanera al “empresario” Carlos Saladrigas, también promotor de Yoani Sánchezhttp://www.cubadebate.cu/opinion/2013/04/03/pistas-en-miami-de-ese-invento-llamado-yoani-sanchez/)

Creo que algunos amigos deberían conocer esta información.

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Tomado del Blog Cubano 1er Plano.