Ño, de furia, ya los extraño

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Pajaritos_Duermen_Apretados

Fue muy raro despertar hoy en mi cama, sin los timbrazos de Camilo o Karina mandándome a dar el de pie a la tropa, sin la presión de lanzarme como un rayo hacia la puerta del baño para cogerle alante a Koka and Company antes de que quitaran el agua, sin tener que mediar entre un Luis Enrique y su Radio Católica Mundial a todo volúmen y un Raúl queriendo dormir cinco minuticos más, en paz.

Encontrar toda mi ropa ordenada y poder elegir qué me iba a poner sin tener que hacer un acto de inmersión corporal en la mochila, desayunar un líquido de procedencia conocida y poder caminar por la habitación sin tener que pedir permiso a cada paso no se sintió todo lo bien que me había imaginado.

Me sucedió a primera hora de la mañana que los extrañé, a todos y cada uno: a Mary Romero con sus bailes exóticos y el polvo negro a cuestas, presta a preparar la droga grupal; a Claudio “monitoreando” los pasillos danzarios del pikete; a Chely y su voz de tormentas haciendo vibrar las mejores canciones del mundo en las cuerdas de su garganta; al Carlucho trayendo desde Holguín la tibieza de un casabe para compartir en medio del hambre; a mi Comandanta Karina y su sonrisa imbatible y sus ademanes de madre de familia y su eterna paciencia y su mirada de bondad ilimitada; a Darío queriendo bailar aún con su dedo roto; a Betsy omnisonriente y pelisuelta, con su guitarra salvadora de los aburrimientos; a Itsván y sus historias no contadas, serruchándole el piso a los guías de museo; a Tahiris ofreciéndome gustosa y solícita la ducha de la que acababa de salir chorreante, con todo y su esposo adentro, pa que fuera adelantando; a Rodolfo con su repertorio de juegos locos que van desde el fútbol rugby marino con pometa de ron hasta el trhiller psicológico de asesinar “desde el cariño”; al niño tierno que es Camilo repartiendo bolsitas de refresco y ayudándote a cargar bultos; a Ulloa quedándose botado para llamar la atención o haciendo mil preguntas de los cocodrilos que nunca vimos; a Arnaldo y sus conectos improvisados que lograron colarnos hasta en aquellos quince de la ACAA con bufett incluído; a Harold y su móvil cinencasa para entretener las caminatas suicidas de la madrugada playera; a Roberto y la sorpresa de sus habilidades “casinísticas”; a Carlos Alberto que empina su Chiringa dándole vuelta a no sé que cosa ahí; a Dianet y “Joui” romanceando y haciendo sesión fotográfica en los muelles; al Jonhy!!!!!!!, el mejor DJ del ejérrrrcito cenagueador, la Pesadilla del pantano; a la pequeñita Elizabeth tan dispuesta y pispireta; a Liudmila y sus silencios hondos y su sonrisa cálida… al montón de gente buena y querida de este tercer viaje bloguero.

A la única que no extrañé fue a Patricia. Supongo que no tengo que exponer razones.

 

En fin, que me desperté hoy, perdida en medio de mi cuarto, como si el hogar fuera en otra parte y no allí. Y me volví a enterrar en mi almohada con un verso de suspiro: wake up when September… arrive.

 

 

Fuente:  Nube de Alivio.

 

 

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