La muerte de Chávez, Telesur y las lecciones al periodismo cubano

Posted on

Telesur cubriió la muerte del Presidente Hugo Chávez

La cobertura de Telesur mostró un indiscutible periodismo revolucionario

Quizá las mejores lecciones para la vida siempre deban provenir de los peores momentos. La nación cubana fue conmocionada este 5 de marzo por la muerte del Presidente Hugo Chávez, y casi nadie escapó a las lágrimas o los sentimientos de negación e incredulidad ante la terrible noticia. Y, créanme, la voz entrecortada y llorosa de mi madre al teléfono no es algo fácil de provocar.

Para conocer de la muerte de Chávez y su entorno noticioso, gracias a Dios, y una buena decisión gubernamental, Telesur ya había entrado en nuestras casas desde hacía poco más de un mes, lo que nos mantuvo pegados a los acontecimientos “en pleno desarrollo” que se sucedían en Venezuela. Aun con la tristeza, Telesur nos regaló una genial muestra del despliegue de su andamiaje periodístico.

Entonces: ¿qué conclusiones en materia periodística podemos sacar de esto?, ¿acaso tendrá la Televisión Cubana la organización y profesionalidad suficiente para hacer lo mismo, o al menos, algo decorosamente parecido en un caso como este, u otro semejante que conmueva los cimientos de la nación?

Detallemos algunas de las características que han tenido las transmisiones de Telesur durante estos días y hagamos las inferencias nacionales que correspondan.

Como cadena de noticias, lo primero fue sacar en vivo, al instante, las tristísimas declaraciones de Nicolás Maduro anunciando la muerte de Chávez; a lo que siguieron –ojo–, las palabras de apoyo y fidelidad de las Fuerzas Armadas Bolivarianas. Dada la noticia, el despliegue informativo comenzó.

Las pautas seguidas fueron simples:

– información al minuto de cuanto pronunciamiento gubernamental, venezolano o extranjero, ocurriese al respecto;

– tratamiento objetivo y claro de la persona y obra de Chávez como revolucionario y Presidente de la República;

– humanización perenne de los acontecimientos –alejados, por supuesto, de la propaganda o melosa sensiblería–, con los sentimientos populares como protagonistas;

– contextualización escueta y dinámica de la actualidad venezolana con respecto a la muerte de Chávez;

– y, como labor fundamental, la lucha calmada pero certera contra la manipulación mediática acerca de la constitucionalidad de los poderes bolivarianos.

Para realizar esto, Telesur conformó  su parrilla de programación –y lo sigue haciendo– con reportajes, entrevistas en la calle a los venezolanos, o en estudio con personalidades y analistas, reportes en vivo, intervenciones de sus diferentes corresponsales en el extranjero, y una gráfica e información complementaria que apoyaban la cobertura informativa con datos claros, precisos y contrastados sobre el impacto económico y social del gobierno de Chávez.

Tampoco ha faltado la oposición antichavista en sus señales televisivas, a la que se le permite hablar sin mediaciones y, por supuesto, se le contrapone la limpieza y objetividad periodística de los datos u opiniones que avalan al chavismo como la fuerza indiscutible y progresista de la nación venezolana. Tanto así, que pudimos ver, por sus propias palabras suicidas, la intervención del irrespetuoso y reaccionario candidato de la derecha venezolana a la presidencia Henrique Capriles.

A todo esto, unámosle una limpísima visualidad y la profesionalidad de sus comunicadores y podremos decir, entonces, que estamos presenciando la impecable cobertura PERIODÍSTICA de un acontecimiento triste, doloroso, pero que necesita de finísimas políticas televisivas e informacionales para permitir a Venezuela, a Cuba, y al mundo entero, comprender, sin dudas ni esfuerzo, los sentimientos de dolor y el apoyo que profesan los venezolanos a su fallecido Presidente Hugo Chávez.

Y como la democracia, la constitucionalidad y la ley son de vital importancia en esta nación latinoamericana, hacia lo interno y hacia lo externo, poco antes de los Funerales de Estado y mucho más después de la juramentación de Nicolás Maduro como Presidente Encargado, el mismo viernes Telesur comenzó su ofensiva contra las mentiras de las campañas mediáticas y opositoras, en pos de esclarecer la legitimidad y constitucionalidad del actual gobierno bolivariano. Otra vez, la información oportuna, confiable e inmediata como divisa fundamental.

En resumen, que sin abandonar la mayor parte de su programación habitual, Telesur ha podido volcar en ella todos los contenidos relacionados al acontecimiento principal: la muerte de Chávez, dejando sentir, de forma entretenida, bella y contundente, su visión política chapista, al lado de los venezolanos y su proyecto de desarrollo.

¡Ah, cuánto debemos aprender de Telesur!

Porque para semejante “despliegue periodístico”, la televisora debe estar preparada para este tipo de contingencias y poseer planes –sí, como lo hace Cuba con su inigualable Defensa Civil– que posibiliten respuestas informativas inmediatas y coordinadas, así como archivos organizados y rápidamente accesibles que permitan emitir programas y trabajos periodísticos acordes mientras la actualidad dicta sus requerimientos. Y créanme, Telesur apenas se preparó antes para ello: tanto la cadena de noticias como el gabinete de Chávez se negaron a esta posibilidad, no obstante, pronto y sobre la marcha nos han ofrecido una soberana muestra de periodismo comprometido, revolucionar, pero PERIODISMO.

Para esta exquisita cobertura, donde millones de cubanos han podido conocer la historia de Venezuela de los últimos quince o veinte años, sus datos económicos y sociales, el sentir de la gente dentro y fuera de las fronteras venezolanas, las aclaraciones constitucionales y las más diversas aristas de una realidad rica y productora de material televisable; para ofrecer esta cobertura, y, además, hacerlo con la rapidez que la actualidad demanda, Telesur tiene, más allá de los millones de dólares de presupuesto, una organización y concepciones de noticiabilidad que, “más temprano que tarde”, deberemos –no aprender, sino que– acabar de implementar en el periodismo cubano.

Es claro para Telesur que la televisión, los acontecimientos noticiables, el mundo a través de su pantalla, no es solo política o realidad, es también, en el mejor y más profesional sentido de la palabra: un espectáculo, para un público.

El día que entendamos estos preceptos, las lágrimas de mi madre, o el seguimiento incansable y atento de nuestros servicios informativos a cualquier suceso, tendrán como mejor y única razón la profesionalidad de nuestro periodismo.

 

PD necesaria: que conste, la culpa no es solo de los periodistas, que tienen su cuota, pero no es solo de ellos -¿de nosostros?-. El que tiene oídos, que oiga. (Mt. 13:9)

 

 

Fuente: Esquinas

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s