Día: enero 10, 2013

Televisión cubana, entre lo dicho y lo hecho

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Internautas se interesan por las transformaciones de la programación televisiva, aunque para muchos han resultado insuficientes.

2e1abb0378a484af906ffe76429bee29_XL Por Redacción IPS Cuba

Desde marzo del pasado año la dirección del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) publicó las actualizaciones que tendrían lugar en la parrilla de los cinco canales con alcance en todo el país.

“A partir de las sugerencias y de las quejas del público, de los estudios del Centro de Investigaciones del ICRT, y de las opiniones de nuestros artistas y técnicos, estamos en un proceso de cambio de programación”, aseguró al periódico Trabajadores Omar Olazábal Rodríguez, vicepresidente del ICRT. “Hemos hecho un análisis de las propuestas actuales y encargamos proyectos a realizadores destacados. También nos hemos propuesto hacer modificaciones a algunos de los programas actuales”, precisó.

Según Eunice Peña Sardiñas, jefa de la División de Dramatizados de la Televisión Cubana todos estos reajustes deberían estar respaldados por otros en ámbitos más internos, sin contar el cambio en la mentalidad de algunos realizadores, técnicos y funcionarios.

No obstante, varios periodistas y numerosos internautas han criticado la escasa profundidad de las anunciadas reformas y reiterado la necesidad de lograr propuestas más atractivas para que alcancen los índices de preferencia demandados.

En uno de los más recientes trabajos de Paquita de Armas, habitual en temas culturales, la periodista se preguntaba por ¿La televisión que queremos?, interrogante a la que respondieron decenas de usuarios y manifestaron su insatisfacción al constatar que ni siquiera la programación de verano (tradicionalmente mucho más llamativa) había logrado cautivarlos.

Según Estely, lectora de Cubadebate, la televisión merece respeto solo si cumple el objetivo para la que fue creada. En su opinión “la misma no está a la altura que nuestro pueblo merece, existen programas que cumplieron su función en momentos determinados pero no como para seguir ofreciéndolos actualmente todos los días”, asegura.

“La televisión es ya una televisión de enlatados y da pasos firmes a una televisión de bodrios de telenovelas”, considera el usuario Jonas y agrega que nada cambiará “si pensamos que se trata de un programa mejor u otro peor. Se trata de cambiar toda la concepción de una televisión que ya está agotada y atrincherada en el facilismo y la mediocridad”, sostiene.

En Cuba las señales televisivas se transmitieron por primera vez en octubre de 1950. La nación caribeña fue pionera en el ámbito latinoamericano, junto a naciones como Brasil, Argentina y México. Durante el siguiente decenio “el sistema televisivo cubano creó una alta competitividad sustentada en las nuevas tecnologías, las estrategias de marketing y de comunicación, el sistema de estrellas y la programación”, afirma la especialista Mayra Cué Sierra.

Tras el triunfo revolucionario en 1959, la televisión varió su objetivo social y estableció su deber en la formación de valores, la orientación revolucionaria y político- ideológico a todos los niveles, así como en la transmisión de una programación que se acoplara a los intereses, gustos, hábitos, nivel cultural y estilo de vida de la población territorial, acorde a lo expresado en la política del ICRT.

En tal sentido, la investigadora Juana Irene Horman Furé ha demostrado que, “pese a la inserción actual en nuestra sociedad de múltiples expresiones audiovisuales generadas por las nuevas tecnologías, para millones de cubanos ver televisión es una preferencia y necesidad condicionada por diversos factores materiales y objetivos que exponen al uso de este medio como una de las prácticas culturales de mayor relevancia”.

De ahí la trascendencia que muchos internautas le otorgan al análisis de las ofertas televisivas. Sobre todo si se tiene en cuenta la imposibilidad de acceder con regularidad a propuestas alternativas, en muchas ocasiones solo disponibles para quienes poseen equipos reproductores de video (DVD o VCD) o computadoras.

Una de las insatisfacciones más reiteradas se refiere a la promoción de un espacio muy esperado sobre béisbol internacional que nunca llegó a transmitirse durante la etapa vacacional. “Esto atenta directamente contra la credibilidad de ese medio y eso es funesto. Pero, a pesar de todo, soy de los que creo que en la TVC todavía hay calidad humana suficiente como para hacerla decorosamente”, destaca Elio Soto.

Para Sebastián la calidad de la programación se limita a una cuestión de ingresos. “El gran problema de la televisión y el cine es que no se pueden sostener por sí mismos. Debemos lograr que los medios audiovisuales puedan generar recursos para reinvertirse a sí mismos y apoyar a las empresas y grupos que están empezando a salir; cambiar el formato inerte en el que está, que desde niño es el mismo, solo que con más canales; dejar espacio a la creatividad de la juventud, y que se estimule la competencia sana para los que con sus recursos puedan expresar sus logros e incentivar a otros”, propone.

Sin embargo, Aneli Polacase piensa diferente. “Cambiar la TV no es, en lo fundamental, un problema de presupuesto: el punto flaco de la TV está en las cabezas que realizan y en las que dirigen y toman decisiones. Es muy fácil decir que el enemigo hace productos engañosamente bien facturados para vender su ideología: lo difícil sería hacerle entender a algunos que nosotros deberíamos hacer lo mismo, empaquetar ‘bellamente’ nuestros mensajes, encantar, hipnotizar, manipular, en el buen sentido de la palabra. No basta con digitalizar un estudio: hay que grabar, encuadrar, concebir con otros derroteros, y no apostar por una estética de palo que, en el mejor de los casos, tendrá la nitidez de la alta definición”, insiste.

La televisión es el medio de comunicación que mayor influencia tiene dentro de los hogares cubanos, el acompañante de todo el desarrollo de las actividades domésticas y rutinarias y el que debiera representar las matrices culturales de una ciudadanía con altos niveles de formación. Por lo que para “jugar su verdadero rol, en una sociedad como la nuestra, debe viajar al mismo ritmo de la sociedad, en sintonía con ella y el mundo, pero sin dejar de ser auténticamente nuestra”, opina Euclides. “Debe ser reflejo de nosotros mismos, de cómo queremos ser, pero sobre todo, de cómo queremos que sean las generaciones que nos siguen, porque en sus manos está la permanencia de nuestros principios más legítimos”, subraya.

 

(Tomado de Chiringa de Cuba)

Y no pasa ná.

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Por: Osmany Sánchez / La Joven Cuba

En los últimos 2 ó 3 años han sucedido cosas en Cuba que eran impensables décadas atrás. Las transformaciones que se llevan a cabo dentro del proceso de actualización del modelo económico cubano abarcan todas y cada una de las esferas de la sociedad.

Trabajo por cuenta propia, venta de computadoras, posibilidad de hospedarse en hoteles, acceso a la telefonía celular, eliminación de restricciones para viajar, entrega de tierras, inversión extranjera en la industria azucarera, cooperativas no agropecuarias, posibilidad de vender casas y carros.y vienen otras “más complejas y de mayor impacto”. Todo esto se ha hecho y como me decía un amigo hace poco: “se hacen y no pasa ná”.

No pasa ná porque es lo que se ha estado pidiendo durante mucho tiempo y la gente lo esperaba. Con cada uno de estos cambios se le van acabando las “balas” a los detractores de la Revolución. Los más serios reconocen que en Cuba a la gente lo que le afecta son los problemas económicos.

Muchos de estos cambios necesitan meses de estudio pues es mejor demorarse que luego dar un paso atrás cuando ya esté puesto en práctica, un ejemplo es la eliminación de la doble moneda. Todos queremos que eliminen esa dualidad pero sabemos que no es tan sencillo. Eso se entiende y se comprende.

Lo que es difícil de entender es cuando no se ponen en práctica cosas que a todas luces no parecen complicadas o al menos no se explica cuál es la complicación. Para alegría de muchos se están poniendo por la televisión juegos de la NBA y para agradable sorpresa mía también un compendio de las mejores jugadas de las Grandes Ligas.

¿Por qué no hacerlo? Todos esos materiales circulan en la calle por memorias flash o son vendidos en DVD. Hace poco un primo mío me mostraba en la computadora todos los juegos de la última Serie Mundial, los juegos le llegaban todas las semanas y él vive en un “pueblo de campo”. Si ponemos lo mejor del fútbol mundial porqué no hacer lo mismo con nuestro deporte nacional.

Una razón pudiera ser que en esos juegos aparecen muchos jugadores cubanos pero es que todo el mundo sabe que están allá, esconder ese hecho es imposible, lo que se debe hacer es enfrentar esa realidad y hacerlo con dignidad. ¡Cuánta indignación causó entre los que estaban viendo el juego de Cuba y un equipo mexicano cuando cada vez que hablaban de peloteros cubanos en Grandes Ligas, se producía una “Falla de origen”! Eso es una burla a la inteligencia de las personas.

En el deporte nacional los Cienfuegueros son los “Elefantes”, los Espirituanos son los “Gallos” y los Avileños son los “tigres”. Sus mascotas son parte del espectáculo en cada juego de pelota sin embargo en sus uniformes llevan camarones o puentes, pero no esas figuras que los identifican. Si los aficionados lo piden, si los periodistas lo piden, entonces ¿quién es el que decide eso?

A cuántos no les ha sucedido que luego de meses y hasta años enamorados en secreto de una mujer, sin decirle algo por temor a ser rechazado, se decide un día y en entonces le dicen: “al fin te decidiste” o “qué lástima que te decidiste ahora, es demasiado tarde”.

Nosotros nos decidimos a cambiar, de nada servirá que nos dediquemos a analizar si debimos o no debimos hacerlo antes, lo que importa es que se hagan y si como hasta ahora las decisiones coinciden con el deseo del pueblo, entonces no pasa ná como decía mi amigo y los agoreros se quedarán con las ganas y las maletas preparadas: una vez más.

jovencuba | enero 10, 2013 en 8:45 am | Categorías: Cuba | URL: http://wp.me/pRuWw-1SH