La Llama Martiana no se extingue.

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Exclusivo para Kokacub@ de la Catira Holguinera

 

Enero es diferente este 2013, lo sentí así al amanecer del nuevo año. Este enero despuntó con luz divina, la luz de la eterna llama martiana, que invade este, el año del Aniversario 160 del Natalicio del Apóstol todos los rincones de la Isla de Cuba en las manos de los martianos, de los jóvenes martianos.

Hasta Granma nos fuimos los jóvenes holguineros a buscar el fuego martiano en una camioneta sin techo. Fue lo que apareció y nadie se quejó. Sí, porque la Empresa de Transporte Escolar, atorada con el regreso de los estudiantes a sus escuelas, tras el descanso de fin de año y media flota en la Capital, no podía poner una guagua, una, aunque fuera Girón, para el traslado de los participantes y nadie más pudo apoyar con el transporte.

Un viaje así, con el sol de Cuba bien picante abrazandote apretado, tras el cual aguarda una caminata, no deja dudas sobre el sentimiento martiano y los valores que posee la juventud cubana. Aún así existen quiénes cuestionan, pero solo un grupo de jóvenes verdaderamente comprometido y patriota hace eso.

 

Así cantando y gritando llegamos hasta Cauto Embarcadero, sitio donde recibimos la Llama Martiana. Allí se encendieron los faroles, símbolo histórico de la campaña que libró a Cuba del analfabetismo en 1961, con la llama extraída del Mausoleo de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba. Así, de mano en mano, los jóvenes la trasladan por todo el país hasta La Habana, para el encendido de las antorchas de la marcha que cada año se realiza en vísperas del cumpleaños del más universal de los cubanos. Se esperaba a la prensa, pero no pudo estar, se desconoce exactamente el por qué.

Esa primera jornada, la tropa de Holguín, integrada por intructores de la Brigada de  José Martí, estudiantes de la FEEM, la FEU, cadetes de las FAR, el MININT, guías de exploración y campismo, caminó 17 km hasta el poblado de Vado del Yeso.

Así entre fotos junto al Río Cauto, carteles que veían en la carretera o hermosos paisajes naturales; canciones, congas, lemas aprendidos de la delegación granmense, carreras y la vigilancia extrema al farol para que la Llama permanesiese siempre encendida transcurrieron las más de tres horas de camino.

A Vado del Yeso arribamos ya oscuro y los recibieron con brazos abiertos. “Ay, eso no estaba ahí hace dos minutos”, exclamó asombrada una vecina al ver como al costado de la Plaza de la Cultura de la Comunidad se habían levantado, en 27 minutos, tiempo récord según nos informaron los guías de exploración, tres enormes casas de campaña.

Allí, en estrecha unión con la historia y la naturaleza, junto a vecinos, artistas, estudiantes y martianos del poblado, la delegación holguinera organizó, de conjunto con artistas aficionados de la localidad, una descarga cultural. En la velada se habló de los Cinco y los jóvenes martianos, junto a los pobladores, exigieron su inmediato regreso a la Patria y denunciaron la política de doble rasero de Estados Unidos que los mantiene injustamente cautivos desde hace 14 años sencillamente por luchar contra el terrorismo.

Fue una larga noche de acampada donde las horas de sueño fueron muy, muy pocas horas pero durante la cual compartimos con vecinos, intelectuales y abundó el baile, los juegos y las bromas.

Al alba les sorprendió el conjunto infantil local Abdala con un concierto de música tradicional cubana. Los talentosos niños, que no querían parar de tocar, nos deleitaron e hicieron bailar con piezas antológicas como el cuarto de Tula, Lágrimas Negras y Martí, de Polo Montañez.

Así partimos, conmovidos y con la fuerza y la alegría de la música acelerando el pulso. Esa mañana marchamos aproximadamente 20 Km y no importó el cansancio, ni el sol, era mayor la fuerza de traer con nosotros la Llama, eran mayor la voluntad y el espíritu heredados de Martí. Tampoco hubo sed porque a su paso, además de saludo respetuoso de la comunidad o los pasajeros que viajaban, no faltó el agua, ni las meriendas, ni las frases de ánimo e incluso el pétroleo para avivar el fuego del farol.

“¿De dónde somos? De Holguín!!. ¿De dónde venimos? De Santiago!!. ¿A dónde vamos? A La Habana!!. ¿Qué llevamos? La Llama Martiana ¿Y cómo está?? Encendida!!!! ¿Cómo va a llegar? Encendida!!!!”, era la respuesta de los jóvenes a la curiosidad de los vecinos.

De la cercanía a las Tunas supimos por los pioneros de la Escuela “4 de abril” que nos cantaron el Himno Nacional y nos recitaron poemas a la sombra de una parada y por la gente que, conocedora, les decía “ya les queda poco”. Bajo el pleno sol del mediodía, llegaron hasta la Comunidad de San José y en los últimos metros el cansancio quedó desplazado por una vigorosa carrera.  Allí se entregaron las banderas y faroles a los tuneros.

Hace 60 años atrás, el Comandante en Jefe Fidel Castro dijo: “Parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario, que su memoria se extinguiría para siempre, ¡tanta era la afrenta! Pero vive, no ha muerto, su pueblo es rebelde, su pueblo es digno y fiel a su recuerdo; hay cubanos que han caído defendiendo sus doctrinas, hay jóvenes que en magnífico desagravio vinieron a morir junto a su tumba, a darle su sangre y su vida para que él siga viviendo en el alma de la patria. ¡Cuba, qué sería de ti si hubieras dejado morir a tu Apóstol!”.

He ahí el desafío de los jóvenes martianos de hoy, mantener viva la Llama de las ideas del Apóstol, que hoy viven más que nunca. ¿Cómo? Con la acción, más allá de la palabra, con el sentimiento y el corazón, con imaginación, sinceridad, audacia y ternura, porque solo el amor engendra la maravilla.

Pero ello no solo depende de nosotros, se necesita el apoyo y colaboración de las organizaciones políticas y de masas, de los órganos de dirección del país, a todos los niveles, más que control y exigencia, se trata de tutorear y ayudar a coordinar, no de torear. Se requiere que estén ahí y nos den la mano cuando se lo pedimos. Solo cuando se lo pedimos. La juventud exige y quiere actuar y avanzar con sus propios pies, aclaro. Sabemos que tenemos que ganarnos el protagonismo y corresponder a la confianza que en nosotros se ha depositado con responsabilidad; no obstante para lograrlo es importante que nos dejen hacer sin cuestionamientos u obstáculos.

Solo así se logrará que los jóvenes cubanos y especialmente los más pequeños  sientan y vivan verdaderamente a Martí. ¿No es eso lo que se quiere? que cada día sean más los jóvenes cubanos que vivan a Martí, que lo asuman y hayan absorbido su pensamiento.

Nadie mejor que nosotros, los jóvenes enamorados de Martí sabemos cuánto le hace falta hoy a la humanidad, al país, a la juventud, al hombre, hoy en peligro de extinción, el escuchar y asumir las ideas martianas…de nosotros depende convertir la palabra en acción, en participación, cambiar, transformar el entorno que nos rodea.

 

Exclusivo para Kokacub@ de la Catira Holguinera

 

Un comentario sobre “La Llama Martiana no se extingue.

    karinamarron escribió:
    enero 9, 2013 en 12:18 am

    Esta rubia es peligrosa. Subió el Turquino cuando nadie lo esperaba y ahora se nos va solita a descubrir y a fundar y a demostrar su resistencia enorme con esa caminata. Quizá es la fuerza martiana la que la lleva tan lejos. En el Turquino tenía cita con el Apóstol en la cima

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