Los fantasmas de la red o mi opinión más allá de La Joven Cuba

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LJCubaPor estos días en que otra vez el tema de La Joven Cuba (LJC) ha vuelto a comentarse en las redes, me cuestiono si vale la pena responder definitivamente la pregunta que todos nos hicimos unos meses atrás: ¿Qué pasó realmente con LJC? Y no me tomen a mal, por supuesto que entiendo que ir al fondo de las cosas, aclararlas, es vital para entenderlas; pero por otro lado no hay que hurgar mucho en este asunto para comprender que sus implicaciones van más allá de lo que pueda pasar con Osmany, Roberto y Harold, sino que es un tema para que todos pensemos en la blogosfera, independientemente del contenido de nuestros blogs o nuestros puntos de acceso a la red.
Debo aclarar, antes de seguir con este post, que estoy completamente en contra de la censura que ha sufrido este blog, pero al mismo tiempo no creo que sea el momento de hacer una cruzada entre nosotros para juzgar a los blogueros por la posición que asumen frente a lo que ha sucedido con LJC; a fin de cuentas, son muchas las versiones sobre lo que pasó en realidad. He visto a personas que apoyan a LJC a ultranza, sin siquiera saber exactamente qué ocurrió, los que reniegan de ella con la misma fuerza y con igual desconocimiento, los que no les importa y se mantienen al margen (al menos en apariencia) y los que han asumido posturas más realistas criticando o apoyando a partir de lo poco que conocen. Pero todos, al final, defendemos lo mismo, o al menos eso hemos declarado: mostrar al mundo la Cuba real, la que defiende un proyecto socialista con sus virtudes y defectos; es por eso que las fracturas y las divisiones me preocupan sobremanera, justo cuando los asalariados del gobierno norteamericano se organizan y unen.

Blogueros participantes en el BlogazoxCuba de visita en el Morrillo

Blogueros participantes en el BlogazoxCuba de visita en el Morrillo

 

Mucho más me mortifica porque parecía que la blogosfera cuajaba después del BlogazoxCuba, organizado precisamente por los muchachos de Matanzas a finales de abril. La reunión fue fundamental para poner en contacto a numerosos blogueros de todo el país, para que por primera vez mucha gente acostumbrada a interactuar en las redes se vieran las caras, conversaran sobre sus intereses, preocupaciones, compartieran información técnica, etc.
Sin embargo, y a pesar de todas las polémicas derivadas de su nombre (también se le denominó Encuentro de blogueros en Revolución) y su Declaración Final, lo que se avizoraba como un despegue ha terminado siendo para muchos un espacio en el que “alguien” clasificó a los blogueros y definió quiénes podían estar en Internet y quiénes no. ¿Paranoia de la conspiración o realidad? Habría que verlo, lo cierto es que una a una se fueron apagando voces plurales que daban color a un universo de blogs en Cuba, por lo general bastante gris y monocorde, además de lento y desactualizado (basta revisar los enlaces desde medios cubanos para ver que la mayoría se actualizan con suerte una vez al mes).
El blog de Elaine (recientemente reabierto con un texto en apoyo a LJC) y Crónicas Obscenas, son otros dos ejemplos de este apagón. Cada uno dio una “explicación” del por qué no saldrían más y no voy a cuestionar las razones de ninguno de ellos, pero qué significativo que fuese todo más o menos en la misma época.
Y más allá de abrir el pensamiento a formas de pensar y decir diferentes, vale la pena reflexionar sobre cuál es el saldo que tiene el cierre de blogs que se habían convertido en paradigmas para quienes se iniciaban en este mundo. Por otro lado, tanto Elaine como LJC habían logrado algo extremadamente difícil para cualquier medio cubano: visibilidad. Y vayamos más lejos: credibilidad. La Joven Cuba era seguido como un espacio hecho en la Isla desde el cual se podía conocer la realidad cubana en todos sus matices, tenía credibilidad en la arena internacional, algo que lamentablemente nuestros medios no siempre tienen por las campañas mediáticas y el hecho de ser estatales.
Algunos dirán que es fácil lograr visibilidad y credibilidad criticando a la Revolución, porque eso es lo que quiere el enemigo y para eso ya están Yoani y su tropa pagada; pero verlo de tal modo es simplificar el asunto, obviar que en más de 700 artículos publicados, había mucho más que algunas críticas en las que puede se les haya cargado la mano hacia un solo lado. Por qué no verlo al revés, por qué no darse cuenta que por temor a un par de artículos, se ha perdido la oportunidad de que otros muchos favorables a la Revolución hoy no lleguen a su destino.
Está claro que en un país donde el acceso a Internet tiene tantas limitaciones, quienes tienen la llave de entrada cuidan mucho que la usen aquellos que defiendan sus intereses; pero a esos fantasmas de la red alguien debería asesorarlos en materia de comunicación, para que entendieran los costos de acciones tan torpes como retirar un material ya publicado o cerrar un blog. Una vez que algo está en red al menos unos minutos, es suficiente para que usuarios de cualquier parte del mundo los compartan con otros, los copien etc. En el caso de la “Joven Cuba” sus post más polémicos fueron retirados, sin embargo blogs enemigos como Café Fuerte y otros volvieron a publicar los materiales eliminados y cuestionaron la libertad de expresión en Cuba a partir de la desaparición de los mismos. Entonces… peor el remedio…
Que los muchachos de LJC se creyeron dioses, afirman algunos en la red; que desoyeron consejos, aseguran otros; que fueron a reuniones que no debían, léase encuentros de blogueros pagados por Estados Unidos;  son versiones de las causas del cierre y que en mi opinión no justifican nada. Si algo dejan en claro cualquiera de ellas es que los fantasmas de la red aún no están preparados para asumir el reto del libre acceso del pueblo cubano a la Internet, y con estos tropiezos solo le dan la razón a quienes afirman que Cuba no tiene problema ninguno para conectarse, que “todo es un invento del Gobierno porque tiene miedo a que el pueblo conozca la verdad”.
Lamentablemente Cuba sí tiene problemas para conectarse y también hay quienes tienen miedo. Me pregunto qué pasará el día en que el hombre común tenga acceso a la web y tal vez la necesidad de expresarse, cuando ese Periodismo ciudadano incipiente que hizo circular por toda la Isla un video del incendio de la gasolinera de Santiago de Cuba decida, aunque solo sea por curiosidad, ir a ver qué sucede en una de las pachangas bien pagadas de las Damas de Blanco, para luego contarlo en Facebook. ¿Acaso los fantasmas lo rastrearán para cerrarle la entrada a Internet?
Todo proceso revolucionario ha tenido personas que han comenzado defendiéndolo y que en el camino han cambiado su modo de pensar, o los procesos han ido por un lado y el pensamiento de algunos de sus defensores por otro; esa lección histórica deberíamos aprenderla de una buena vez, tal vez así se pierdan un poco los temores que frenan el derecho a disentir, a la opinión diferente.
Estaría bien que “alguien” entendiera de una vez que si los blogs se vuelven una copia de lo que dicen los medios tradicionales, entonces perderán toda credibilidad y con ella también su fuerza para trasmitir los mensajes positivos sobre nuestro país. Las campañas internacionales quieren desacreditar a los blogs revolucionarios tildándolos de oficialistas, asumiendo que no son una alternativa de información sobre nuestro país y presentando a los blogs contrarrevolucionarios como los únicos que realmente dicen la verdad sobre Cuba; si se apaga todo intento de crítica, incluso la crítica revolucionaria y constructiva, estaremos certificando con cuños los planteamientos de esa campaña de descrédito.
Y el pueblo cubano… ¿leerá acaso esos blogs dulzones en los que solo hay fotos de niños felices que van a la escuela o preferirá los otros, en los que los niños felices van a la escuela y están seguros, pero tal vez no tienen al mejor maestro?
Mientras todo eso llega, lo triste es que la blogosfera cubana se fracciona por la desconfianza. Y eso se siente en las conversaciones en las que más que hablar, la gente susurra, como si se tratara de algo prohibido, aunque nadie ha dicho jamás que lo está. Tampoco nadie ha dicho que unos son confiables y otros no, pero por si acaso, la gente pregunta sobre LJC en los chats casi a escondidas, con tal suerte de palabras que nunca sabes a ciencia cierta si preguntó o no, si dijo lo que pensaba o no, como tanteando el terreno a ver si se puede abrir el pecho con el otro; porque quizás el otro no es sino uno de esos fantasmas de la red, tan dañinos y retrógrados.

 

 

(Tomado de Espacio Libre)

 

 

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