El “texto” de una de mis alumnas

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En la Facultad de Comunicación coordino una asignatura que relaciona la Comunicación con el Trabajo Grupal. En algún momento del semestre, pedí a mis alumnos que escribieran un par de cuartillas sobre su propio grupo. Una alumna entregó la tarea un mes después pero yo, que siempre me las doy de flexible, la recogí para calificarla. Tanto me gustó que hoy la comparto con ustedes, creo sinceramente que valió la pena tanta tardanza.

Mi grupo

Durante mis años de estudiante universitaria he tenido que redactar disímiles documentos…Carlos Marx, movimientos sociales, algo sobre la comunicación en Grecia, y vuelve a la dialéctica, no olvides el seminario sobre la Zona de Defensa aunque nunca hayas puesto un pie en una. Y a pesar de los aciertos y desaciertos, siempre he puesto mi mayor empeño, con la secreta esperanza de que mi punto de vista les diga algo, aunque sea pequeñito, a mis profesores.

Sin embargo, qué curioso, ahora que me conminan a escribir sobre mi grupo, de cierta forma es como hablar de mí misma. Veamos como sale…Mi grupo no es solamente aquellos que nos sentamos en las escaleras a la espera de algún profesor de nariz enjuta y cara de pocos amigos. Y mientras, hablamos del cambio climático, del café de G y 23 o de la última peña, donde increíblemente, todos fueron puntuales. No son solamente las que conocen de cerquillos y reguetón, los que admiran las curvas de la profesora de Redacción, los que no sabemos como llegar a Mantilla. Somos más. Somos los que un día esperamos tres horas por la noticia de una amiga a la que tuvieron que llevar al hospital por un desmayo repentino. Somos los que no podemos dejar de conversar en clases, a pesar de los regaños. Somos las chicas que exiliamos a los varones y nos demoramos media hora en un aula vacía, probándonos ropa en venta. Somos los chicos que se reúnen una vez al mes, con una rutina inviolable, para deleitarse con un poco de porno, fútbol y espaguetis.  Somos los que nos quedamos dormidos en los turnos de Filosofía, los que nos fugamos para la Feria del Libro, los que compartimos un P2. Y también tenemos un poco de García Márquez y JK Rowling…inventando historias fantásticas sobre Fulanita y su novio profesor, o Menganito y los besos robados.

Somos versátiles y multifacéticos. Nos creemos boticarios y cargamos con Dipirona, Paracetamol, Ibuprofeno y si buscas bien, habrá alguien con un poco de Metilbromuro de Homatropina, que todos saben que es Novatropín, pero recitar el nombrecito nos encanta. Somos ingenieros y arreglamos mesas, ventanas, instalamos programas en las máquinas del laboratorio. Somos diseñadores y llenamos las paredes y murales con cartelitos de la FEU, anuncios de fiestas en glamorosas discos y una que otra invitación a un concierto de rock en X lugar. Somos los que nos pasamos la primera semana de septiembre contándonos las cuitas de vacaciones y prometiéndonos estudiar mucho, entregar los trabajos en tiempo, cuidar la limpieza del aula, no tener ausencias.

Somos los que nos quejamos por aquella clase en el hueco del Instituto de Periodismo, aquel taller en un horario peculiar en el Martin Luther King o la Marcha de las Antorchas en un día lluvioso, y nos prometemos que no iremos más, que no es justo con los que viven lejos, ni con la vagancia de los que viven cerca. Pero al año siguiente haremos exactamente lo mismo. Seremos los que nos quejaremos, reiremos y hasta nos insultaremos por cualquier cosa. Porque de no hacerlo no seríamos nosotros, los de G-506, los que aunque sea una vez, hemos resbalado en las escaleras de mármol, los que nos decimos oprobios y a la vez nos decimos “suerte” cuando está por comenzar una prueba final de Teoría Sociopolítica.

Pero somos un grupo, y no se atrevan a tocar a alguien, a  recriminar por ser maleducado, conversador, irresponsable. Porque no te podremos entender. Estamos diseñados para unirnos en cuadro apretado…uhmmm “como la plata en las raíces de los Andes” y hacernos sentir. Si tienes razón bajaremos la cabeza. Si no la tienes, mejor piénsalo dos veces. Puedes ser un perfecto desconocido, un profesor, un estudiante de otro grupo. Y siempre te recibiremos en una aulita calurosa, y tal vez por eso, afectuosa. Serás “de los nuestros”. Participarás en los intercambios de regalo y si eres habilidoso con la caligrafía, puede que te pidan falsificar una que otra firma en el acta de asistencia. Y sin apenas darte cuenta, ya eres uno de nosotros, ¿lo notas?

 

(Tomado de Letra Joven)

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