MN tiene pesadillas

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Tomado del blog: Los otros ojos de Eva

MN se volvió una chica retraída en los 90. No soportó la crisis. No comprendió el derrumbe. Le fue espinoso digerir el escenario: los productos que invadieron el mercado y la nueva moneda. Cuanto fue, se deshizo ante las necesidades de la gente. Anda triste desde entonces. Ha sido incapaz de recuperar su autoestima. Se debate entre preguntas, a veces, inexistentes.

Demacró el aspecto. Se acostumbró demasiado a ser la piltrafa, la responsable del mal servicio y de las peores ofertas. La etiquetaron, para siempre, en el lado de lo inservible. Y así arrastró la dependencia a través de los años, convirtiéndose, cada vez más, en un fantasma de sí misma, en una negación que no terminará nunca.

Hubo épocas en las que hablaron de la unificación, y se le vio más contenta, pero nada fructificó. Lo más triste para MN fue aceptar que ella sola no podía sostener la economía del país; lo más decadente: ceder el terreno a una rival 25 veces más poderosa. Pero, ¿qué podía hacer? Hoy, no solo la atormenta esa derrota, sino el estado paupérrimo al que condenaron todo producto, o instalación, donde se consuma con ella.

MN tiene pesadillas en las cuales la invade un ejército de CUC, y junto con ella, la tienen decenas de cubanos que como yo, ni siquiera hemos pensado en resistir el ataque. Perdimos la batalla hace mucho tiempo, desde el momento en que se marcaron las diferencias y se definieron lo extremos. No estoy hablando solo de la calidad de las ofertas que por razones obvias no pueden ser iguales, sino del entorno —o las circunstancias— cada vez más abismales entre ambas monedas.

  ¿Acaso es norma escrita, en algún sitio que desconozco, la apatía que caracteriza a casi la totalidad de los locales estatales donde se comercializa con la moneda nacional? ¿MN tiene adherida por defecto la condición del mal gusto, mala higiene, productos que se rompen antes del mes de uso? ¿Las desatenciones, el poco ánimo durante el servicio, el déficit y la baja calidad, son también parte del convoyado?

No hay comparaciones viables. Creo, tampoco, explicaciones que justifiquen tales desatinos o el por qué están hoy tan arraigados. Que se convirtiera en patrón una MN desaliñada, no significa que haya que aceptarlo. Se pueden tener pocos recursos pero ello no acredita la desazón.

MN piensa, cada vez más frecuente, en suicidarse. Tiene, debajo del colchón, una soga, y toma café, mucho, para no dormir. MN se mira frente al espejo y solo descubre arrugas. MN se coloca las manos en la cabeza y escribe en un diario que guarda sobre el mantel de la cocina; MN redacta historias sin puntos finales.

La vista de MN se pierde entre las moscas de las mesas y las ofertas descuidadas, luego se arranca una pestaña, pide un deseo y se imagina entre la pulcritud de las cafeterías de los hoteles.

La Moneda Nacional tiene pesadillas en forma de CUC. Constantemente.

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