Día: octubre 12, 2012

Unión Europea es Premio Nobel de la Paz: no es el primer Nobel “raro” que se otorga.

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Acabo de llegar a mi trabajo, después de pasar anoche una velada más que agradable en la siempre bienvenida y por desgracia ya no tan concurrida Peña “Atrapando Espacios” de la Facultad de Comunicación. Hago mi ritual diario de revisar la prensa nacional y extranjera en digital y ¡OH! ¡SORPRESA!, si con mayúsculas: la Unión Europea es Premio Nobel de la Paz.

Después de dos cafés y mucha terapia musical, es que tengo fuerzas y entendimiento (o más bien mal entendimiento) para procesar y entender la noticia.

A ver si entendí. ¿Se trata de la misma Europa que invadió Libia y ahora hace hasta lo imposible por invadir Siria? ¿La Europa que aún anda colada por allá por Afganistán matando civiles afganos y paquistaníes? ¿La Europa que segrega y marginaliza en mucha ocasiones de manera violenta a los gitanos, que también son europeos? ¿La de la gran crisis económica que lo único que hace es versionar a Robin Hood pero quitándole a los pobres y dándole a los ricos? Si es a esa Europa a la que le otorgaron el Nobel, señores, no sé a dónde vamos a parar.

Es cierto, no es el primer Nobel “raro” que se otorga. Más escandaloso que el que se otorgó al propio Obama fue el que le dieron a Gorbachov, sí, el calvito que le dio el tiro de gracia a la Unión Soviética. Eso por no mencionar al gran tanque pensante de la política exterior norteamericana Henry Kissinger, quien no lo conozca, baste mencionar que organizó el golpe de estado contra el presidente chileno Salvador Allende en 1973, fue el precursor de la tristemente recordada Operación Cóndor y cerebro creador de cuanta acción maquiavélica se llevara a cabo en América Latina durante el apogeo de la Guerra Fría.

Volviendo al tema, hasta las cuántas señores se va a denigrar de semejante manera un premio de ya no tanto prestigio. Al paso que va las personas inteligentes y verdaderamente amantes de la paz van a preferir un Oscar que un Nobel. Quisiera saber que diría el propio Alfred Nobel si se levantara de la tumba y viera qué han hecho con su premio.

He leído las justificaciones, porque no se le pueden llamar razones, que dio la sociedad sueca que entrega el premio. Señores dan, más que risa, ganas de llorar. Léanselas, pero háganlo con calma y como si leyeran un texto de humor bien negro, al menos yo no le puedo ver de otra manera.

 

(Tomado de FaceBook/Ernesto Arturovich)